La guerra de los Diez Días, conocida como guerra de Eslovenia o guerra de independencia eslovena (esloveno: Slovenska osamosvojitvena vojna) fue un conflicto armado entre el gobierno de la separatista República Socialista de Eslovenia y el gobierno central de la República Federativa Socialista de Yugoslavia sucedido en 1991, tras la declaración unilateral de independencia eslovena el 25 de junio de 1991. Eslovenia planteó la guerra de independencia inmediatamente después de que se autoproclamase su independencia de Yugoslavia, y forma parte del conflicto más amplio denominado guerras yugoslavas.

La guerra fue breve debido a que el Ejército Popular Yugoslavo (JNA, dominado por los serbo-montenegrinos, aunque aún constituido por todas las nacionalidades de Yugoslavia) no quiso malgastar recursos en esta campaña, ya que se estaba preparando para la Guerra de secesión de Croacia, donde la mayoría serbo-montenegrina en Yugoslavia sí tenía reivindicaciones territoriales; a diferencia de Eslovenia, que era considerada "étnicamente homogénea" y, por lo tanto, sin interés para los yugoslavos (serbios). En el documental de la BBC "La muerte de Yugoslavia" , que utilizó material de archivo, se registra a Slobodan Milošević, presidente de Serbia, declarando: "Estaba en contra de utilizar el Ejército Yugoslavo en Eslovenia". Mientras que Borisav Jović, presidente de la Presidencia de Yugoslavia y asesor de Milošević, declaró: "Con Eslovenia fuera del camino, podríamos dictar las condiciones a los croatas".

Antecedentes Papel unificador del ejército thumb|250px|izquierda|Fuerza de Defensa Territorial de Eslovenia realizando ejercicios militares en marzo de 1991. A partir de los años 1970, la cuestión nacionalista en los distintos estados que componían la República Federal de Yugoslavia obligó a intervenir en cuestiones domésticas al ejército, como en la Primavera croata de 1971.Agirre, pág. 28 A finales de los años 1980, coincidiendo con el Colapso económico de la Unión Soviética y las revoluciones de 1989 el problema nacionalista se acentuó.

Sistema militar de Yugoslavia Con la aprobación de la Ley de Defensa Nacional de 1969, Yugoslavia adoptó una doctrina militar sobre la base de una posible guerra total llamada de Defensa Nacional Total o Defensa Total del Pueblo, inspirada por la Guerra de Liberación de Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial. Según esto, cualquier ciudadano que se resiste a un agresor es un miembro de las fuerzas armadas, por lo que toda la población podría convertirse en un monolítico ejército de resistencia.

Empezando desde la escuela primaria, pasando por escuelas secundarias, universidades, organizaciones y empresas, las autoridades prepararon a toda la población para responder ante una eventual ocupación del país. Para ello, las Fuerzas de Defensa Territorial (TO) se formaron para movilizar a la población en caso de una agresión. La preparación para el combate de la TO significaba que se podían omitir los pasos de organización y preparación tras el inicio de las hostilidades. La TO complementaba al Ejército Popular Yugoslavo (JNA), ofreciéndole mayor profundidad defensiva y una población local armada dispuesta a apoyar con acciones de guerrilla. El gran número de civiles armados aumentaría el costo de una invasión a un potencial agresor.

Fuerzas de Defensa Territorial (TO): Eran una parte separada de las Fuerzas Armadas de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Actuaban como una Guardia Nacional, siendo una fuerza de reserva o paramilitar oficial del gobierno. Su organización fue altamente descentralizada y así las unidades de la TO fueron organizadas y financiadas por los gobiernos de las repúblicas: Bosnia y Herzegovina, Croacia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Eslovenia, así como por cada una de sus subunidades, Vojvodina y Kosovo.

La TO se componía de pequeñas unidades de Infantería ligeramente armadas, que efectuarían acciones defensivas sobre un terreno local familiar. Más de 2000 municipios, fábricas y otras empresas organizaron compañías, que al luchar en sus lugares de origen, las mantendrían abastecidas de aquello que necesitaran. Por ello, a lo largo del país había depósitos de arma que debía emplear la TO en caso de guerra. Se incluía algunas unidades más grandes, batallones y regimientos que dotaban las áreas regionales con artillería, cañones antiaéreos y algunos vehículos blindados. Usando su movilidad e iniciativa táctica, estas unidades intentarían aliviar la presión de las columnas de tanques enemigos y ataques aéreos sobre pequeñas unidades de la TO. La TO se nutría de ciudadanos-soldados que habían completado su período de servicio militar obligatorio.

Ejército Popular Yugoslavo (JNA): Considerado el tercer ejército más fuerte de Europa, el JNA estaba organizado en cuatro regiones militares. Las regiones estaban divididas en distritos, que eran responsables de las tareas administrativas. Las regiones eran: Belgrado (responsable del este de Croacia, Serbia y Bosnia y Herzegovina), Zagreb (norte de Croacia y Eslovenia), Skopie (República de Macedonia, sur de Serbia y Montenegro), y la Región Naval de Split. De los 180000 soldados del JNA, más de 90000 eran reclutas.

Proyectos nacionalistas thumb|250px|izquierda|La creación del proyecto de la Gran Serbia dentro de Yugoslavia socialista fue uno de los motivos del estallido de la guerra.

Con la llegada al poder de Slobodan Milošević se llevó a cabo un rígido control de los medios de comunicación, con el objetivo de propagar las tesis nacionalistas de la Gran Serbia, así como la necesidad de reajustes en Yugoslavia. Estas actuaciones fueron seguidas de la denominada “Revolución anti-burocrática”, a través de la cual, con el derrocamiento de los gobiernos autonómicos de Kosovo y Voivodina, y el del gobierno de la República de Montenegro, Milošević acumuló una posición dominante para acceder a la presidencia colectiva de Yugoslavia. El 28 de junio de 1989, se presentó ante aproximadamente un millón de serbios en el 600 aniversario y en el lugar de la batalla de Kosovo, en las inmediaciones de Kosovo Polje, donde pronunció el famoso discurso de Gazimestan, en una exaltación de los ideales serbios, arengando a las masas en recuerdo de la batalla y apelando a la unidad de los serbios para los momentos difíciles que preveía. Según algunas conclusiones, la posterior manipulación del mensaje de este discurso trajo funestas consecuencias para posteriores sucesos en la región.

Más adelante, en 1990, diversas elecciones pusieron en el poder a partidos opuestos al movimiento pan-serbio en Croacia y Eslovenia.

En Serbia en ese momento varios partidos de oposición pedían abiertamente la creación de la Gran Serbia, rechazando los límites fronterizos de las Repúblicas vecinas como creación artificial de los partisanos de Tito. Justo antes del inicio del conflicto en los Balcanes, con el poder desapareciendo de las manos del gobierno federal de camino a las de las repúblicas, se llegó a un punto muerto en el que tanto los eslovenos como los croatas buscaban una confederación y los serbios reforzar la federación. En todo caso, también se ha apuntado la amenaza implícita que suponía que si Yugoslavia se rompía, Milošević tomara la bandera de los partidos que ya le apoyaban y buscase el nacimiento de esa nueva Gran Serbia.

Preparación para la guerra thumb|250px|izquierda|Un soldado del ejército popular yugoslavo pide a tres milicianos eslovenos que se retiren de Vrtojba un paso fronterizo entre Yugoslavia e Italia. Actualmente Vrtojba se encuentra en territorio esloveno. El 23 de diciembre de 1990, la región yugoslava de Eslovenia celebró un referéndum en el que obtuvo un 95 % de respaldo la independencia (con un 93.2 % de participación). El gobierno regional esloveno sabía que las autoridades nacionales de Belgrado podían decantarse por el uso de la fuerza para acabar con sus aspiraciones independentistas y, en efecto, inmediatamente después del plebiscito, el Ejército Popular Yugoslavo (JNA) anunció que aplicaría a toda la federación yugoslava una nueva doctrina de defensa distinta de la de Tito, la cual estipulaba que cada república mantenía su propia fuerza de Defensa Territorial (Teritorialna Obramba o TO). Tito temía un ataque de la URSS y prentendia afrontarlo con una guerra de guerrillas, para ello había depósitos de armas en fábricas y edificios públicos que eran administrados por las repúblicas y hubieran posibilitado movilizar a los reservistas para armar esas guerrillas que harían frente al invasor. Hay que recordar que la guerrilla yugoslava hizo frente al ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial.

Según la nueva doctrina ya no se temía un ataque exterior y la TO sería en adelante sustituida por un sistema de defensa centralizado. Esto supondría que las repúblicas perderían sus capacidades autónomas de defensa, y sus fuerzas de defensa territorial serían desarmadas y todo el ejército quedaría subordinado al cuartel general del JNA, en Belgrado.

El gobierno regional esloveno se opuso a esas pretensiones, asegurándose de que en adelante la mayor parte del equipamiento de su TO no cayera en manos del JNA. Tras el referéndum de independencia y mediante un decreto regional promulgado el 28 de septiembre de 1990, se establecía el mando único directo de su TO, creando paralelamente y en secreto una estructura de mando alternativa y oficiosa, denominada "Estructura de Maniobra de Protección Nacional" (en esloveno: Manevrska Struktura Narodne Zaščite, o MSNZ). Así, el gobierno esloveno se garantizaba una estructura de mando paralelo para su propia TO y, cuando los tribunales yugoslavos declararon ilegal el decreto esloveno, la estructura de mando fue "de facto" reemplazada por la paralela MSNZ. Se estima que entre mayo y octubre de 1990 unos 21 000 miembros de la policía y de la TO eslovena fueron movilizados por la MSNZ, fuera del control de las autoridades nacionales yugoslavas.

Los eslovenos eran conscientes de que no podrían mantener una confrontación prolongada con el JNA, de manera que adoptaron una estrategia orientada a la guerra asimétrica. Esto encajaba como un guante con el armamento y entrenamiento de las fuerzas territoriales. Las unidades de Defensa Territorial desarrollarían una campaña de guerrilla, valiéndose de sistemas antitanque y de misiles tierra-aire para emboscar a las unidades del JNA, aprovechando su conocimiento del terreno y el apoyo masivo de la población civil. Las columnas de tanques del ejército federal yugoslavo, por ejemplo, podían ser fácilmente paralizadas en los valles eslovenos, terreno favorable para las emboscadas. Con tal fin, el Gobierno esloveno dotó a sus fuerzas armadas de avanzados sistemas de armas, como los sistemas antitanque Armbrust o los misiles tierra-aire SA-7. Unos estaban disponibles en los arsenales y otros provenían del extranjero, lo que creó una discusión interna en la OTAN y UE acerca de cómo habían llegado las armas occidentales. Durante los meses previos a declarar su independencia Eslovenia se había suministrado de equipos militares provenientes del extranjero: fusiles SAR-80, cascos y chalecos antibalas israelíes, lanzagranadas antitanque alemanes, etc.. Los mandos eslovenos empezaron a planificar la defensa ya en noviembre de 1990, antes del referéndum.