El patriarcado es un sistema social en el que los hombres tienen el poder primario y predominan en roles de liderazgo político, autoridad moral, privilegio social y control de la propiedad.Cited in: También es definido como «organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia [o clan], extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje.» Algunas sociedades patriarcales también son patrilineales, lo que significa que la propiedad y el título solo son heredados por el linaje masculino.

El patriarcado está asociado con un conjunto de ideas, una ideología patriarcal que actúa para explicar y justificar este dominio y lo atribuye a las diferencias naturales inherentes entre hombres y mujeres. Los sociólogos tienen opiniones variadas sobre si el patriarcado es un producto social o el resultado de diferencias innatas entre los sexos.

Históricamente, el patriarcado se ha manifestado en la organización social, legal, política, religiosa y económica de una variedad de culturas diferentes.

Etimología miniaturadeimagen|El patriarca Cirilo I de Moscú de la Iglesia ortodoxa rusa La palabra «patriarca» proviene de las palabras griegas ; y . En su sentido literal, el patriarcado es la autoridad del padre.

Fueron patriarcas los jefes de las primeras familias hebreas. Luego pasó a ser el nombre de una jerarquía eclesiástica de la iglesia cristiana primitiva. Varias iglesias cristianas modernas siguen usando la palabra patriarcado para designar un grupo de diócesis. En la antropología de la organización social se suelen considerar tres criterios: la filiación ―relacionada con la descendencia―, la autoridad y el patrón de residencia posnupcial. La filiación unilineal puede ser patrilineal o matrilineal, la autoridad puede ser patriarcal o matriarcal y la residencia posmarital puede ser patrilocal o matrilocal. Estos conceptos teóricamente pueden combinarse de diversas manera (por ejemplo, una sociedad puede ser matrilineal y al mismo tiempo patrilocal, etc.). Sin embargo, en la práctica, la documentación existente sobre sociedades humanas muestra que algunas combinaciones son mucho menos frecuentes que otras, en concreto no se conoce ningún ejemplo documentado de un genuino matriarcado.George P. Murdock, Ethnographic Atlas, 1967. Al igual que muchos otros conceptos correspondientes a las ciencias sociales, no tiene una definición precisa con la que generalmente todo el mundo esté de acuerdo.

Historia Las sociedades tradicionales preestatales estudiadas por los antropólogos durante los siglos y , muestran gran igualdad social entre individuos de una misma comunidad debido a la ausencia de grandes excedentes de producción y la imposibilidad de acumular riqueza (por esa razón la concepción de propiedad privada moderna está ausente en estas sociedades). Aun así, en casi todas ellas se aprecia división del trabajo por sexos. Siendo la caza, en particular, practicada en mayor medida por los hombres, y dedicándose las mujeres más intensivamente a la recolección.M. Harris, (1987). El materialismo cultural. Alianza Editorial. ISBN 8420623245. Se ha discutido hasta qué punto las sociedades preestatales tradicionales (tanto americanas, africanas, asiáticas como oceánicas, que generalmente ocupan regiones periféricas) habrían sido representativas de las sociedades paleolíticas. Si bien la mayor parte de los antropólogos acepta que el nivel de complejidad de las sociedades paleolíticas y su organización podrían compartir muchos rasgos con las sociedades preestatales documentadas posteriormente, también coinciden en que se debe ser cauteloso a la hora de extrapolar hechos, debido a las diferencias en las condiciones ecológicas y materiales.

La mayor parte de las sociedades preestatales documentadas por antropólogos y exploradores consiste en una comunidad de centenares o miles de individuos con una jerarquía mínima, en donde destaca más el concepto de espiritualidad comunitaria que de poder temporal individual o autoritario sobre los demás. Al ser una sociedad de autosuficiencia, el objetivo principal era la alimentación, la procreación y la seguridad de la integridad de todos. Esta autoprotección de la comunidad ha sido uno de los principales hechos que propiciaron la calidad de vida y por tanto, la evolución de la especie. Los miembros de comunidades fragmentadas morían pronto y el hecho de estar aislados provocaba que no pudieran llegar a reproducirse; por tanto los miembros aislados no tenían descendencia y no servían para la continuidad de la especie. Por este motivo muchos primates evolucionaron hasta convertirse en especies altamente sociales.

Como se ha dicho, dentro de la comunidad sí existía una repartición del trabajo. Las mujeres se dedicaban más a permanecer en la casa, y practicaban la recolección no solo de vegetales sino también de invertebrados y vertebrados pequeños, por su aporte de proteína y grasa. Los hombres se dedicaban a la recolección de carne cazando, aunque al principio eran más bien carroñeros y salían al exterior mayormente en busca de alimento. Dicha separación del trabajo se produjo por el papel primordial que la evolución le otorgó a las hembras, ya que mientras ellas cuidaban, organizaban y decidían sobre la vida de los menores cuando estos no estaban, los demás hombres ya adultos eran llamados por las mujeres a emplear su tiempo en otras tareas, las cuales siempre tuvieron el fin de la supervivencia de todos los miembros. El sentido de «cabeza» de familia tampoco existía y de la educación de los miembros menores se encargaban todos los miembros de la comunidad. Los linajes de sangre eran apenas valorados. No había familias de pocos miembros, ni emparejamientos a largo plazo, ni redistribución de recursos en virtud de un «contrato sexual» entre hombres y mujeres. No había rivalidad despiadada entre hombres infanticidas, propia del chimpancé común. «Macho alfa», el término sociológico empleado frecuentemente, es un concepto moderno e inexistente en la evolución de la sociabilización del chimpancé y, por tanto, no heredado por los seres humanos en ninguna etapa. La evolución humana sucedió gracias al desarrollo intelectual y a las motivaciones por conocer, construir, crear, etc, que esto conlleva. Cabe tener en cuenta que los conceptos de evolución y mantenimiento de tradiciones acérrimas son contradictorios. Por tanto, todos los medios que cualquier miembro de la comunidad conseguía eran repartidos entre los demás con el fin de mantener siempre a tantos miembros vivos como fuera posible. En una fase evolutiva en la que el rendimiento de la caza todavía era modesto, aún no existía la monogamia, ya que el chimpancé, como buen ser curioso, siempre ha sido abierto a mantener relaciones sexuales con todos los miembros de la comunidad, tanto hembras como varones, y también, tanto en épocas de apareamiento como por placer, además de practicar la plurisexualidad. Esta etapa se considera la más larga.

Poco a poco, los ancestros se convirtieron en cazadores de alto rendimiento. La comunidad adquiría, gracias a la carne, la importancia de las proteínas para el desarrollo del cerebro. Esto, entre otros aspectos, fue propiciado por la evolución. Por eso, el papel del hombre tomó más importancia que antes, aunque la educación y formación continuó siendo responsabilidad de toda la comunidad, y en ningún momento esto les otorgó grandes privilegios, ya que la procreación y la crianza de los miembros menores continuaba siendo de la mujer, algo que era visto como un signo de superioridad.

Pero la situación cambió con el desarrollo muscular mayor en los hombres, que comenzaron a interesarse por tener un papel igual de relevante que el de las mujeres en las decisiones sociales. Por ese motivo, vieron una posibilidad interesante en la permanencia al lado de la mujer para, de esta forma, participar y contribuir de la misma manera en la organización social. Dicha fuerza fue empleada por los hombres en un principio para mejorar el transporte de los materiales o piezas de caza. No obstante, esto derivó poco a poco en la utilización de la violencia y de la agresividad en todos los aspectos de la vida. Esto justificaría por qué el cerebro de los hombres invierte más en reacciones físicas. Es un resto de la evolución humana, como por ejemplo, el apéndice. En algún momento tuvo su utilidad pero ya no es funcional para ningún fin actualmente. Sin embargo, la imposición de la fuerza fue lo que provocó una amenaza para las mujeres, quienes se vieron obligadas a permitir a los hombres participar en las decisiones que implicaban al grupo. La fuerza física permaneció como una característica plenamente masculina, al igual que la procreación es femenina. Esto provocó la reafirmación entre ellos por reforzar su propia potencia como seres fuertes.

El resultado de este proceso evolutivo fue la organización de la comunidad en familias nucleares monógamas. Así, hace 2 millones de años, cuando el género humano se expandió junto a las praderas y colonizó Eurasia, ya había desarrollado pautas de conducta universales, como el vínculo de pareja duradero, los celos y la división sexual del trabajo dentro de la familia nuclear monógama.

Esta división sexual del trabajo primitivo se explica por el hecho de que la caza es una actividad que necesita esfuerzos violentos e implica riesgo para la integridad física, algo poco recomendable para mujeres embarazadas o con hijos lactantes. La caza también podría haber tenido cierta función militar: mantener grupos de varones entrenados y vigilando los territorios de posibles grupos rivales, un fenómeno que también se encuentra en el antecedente chimpancé, cuyas únicas divisiones del trabajo se centran en encomendar a los varones la vigilancia del territorio ocupado y a las hembras el cuidado de las crías.

La recolección de las mujeres servía también como seguro de alimentación de los varones los días en que la caza era infructuosa, algo que no es infrecuente en la caza mayor. Los varones pudieron especializarse en cazar presas cada vez más grandes cuya caza podía compensar la incertidumbre de su captura, porque contaban con el alimento diario que proveían las mujeres. Este esquema le permitía a la especie explotar eficientemente un amplio abanico de recursos. Así, tenemos un escenario de división sexual del trabajo pero dependencia económica mutua.GARCÍA LEAL, Ambrosio: Sesgos ideológicos en las teorías sobre la evolución del sexo. Tesis doctoral. Codirectores: Jorge Wagensberg y Magi Cadevall. Departament de Filosofia. Facultat de Filosofia i Lletres. Universitat Autònoma de Barcelona. Curso 2004.2005.

Paternidad miniaturadeimagen|Padre e hijo surfeando