miniaturadeimagen|250px|La Valdivia 1898 La Expedición de la Valdivia (, lit., 'expedición aguas profundas alemana') fue la primera expedición alemana a gran escala para la investigación de las aguas profundas. Su iniciador y director científico fue el zoólogo Carl Chun. El buque de investigación Valdivia, un vapor de la Hamburg-Amerikanischen Packetfahrt-Actien-Gesellschaft (HAPAG) acondicionado para la expedición, se hizo a la mar el 31 de julio de 1898 y regresó de su viaje el 1 de mayo de 1899, que lo había llevado, tras recorrer más de a través del Atlántico y el Índico, de vuelta a Hamburgo. Además de considerables sondeos de profundidad bajo la dirección del oceanógrafo Gerhard Schott, el objetivo principal de la empresa era la recolección de muestras biológicas. La recolección fue tan grande que la publicación del reporte científico en 24 volúmenes fue terminada en 1940.
Los precursores miniaturadeimagen|HMS Challenger Todavía a mediados del se creía que por debajo de una profundidad de unos la vida no era posible (teoría del abismo de Edward Forbes). En 1850 el zoólogo Michael Sars probó, sin embargo, que en los fiordos noruegos y frente a las islas Lofoten, también por debajo de esa marca, existía una rica fauna. Debido a esas observaciones, Wyville Thomson, a finales de la década de 1860, realizó arrastres con la rastra en las aguas que rodean el Reino Unido y en el Mediterráneo. Entre los años 1872 y 1876, se llevó a cabo, bajo la dirección de Thomson, la primera expedición oceanográfica en la corbeta HMS Challenger, la que recorrió náuticas y con ello circunvaló la tierra. Los resultados de la Expedición del Challenger fueron tan grandes que su publicación en cincuenta volúmenes duró hasta 1896 y ocupó a numerosos científicos internacionales. Miles de especies de organismos marinos hasta entonces desconocidos fueron descritas. Bajo la impresión de la expedición del Challenger varios estados, y también particulares, comenzaron en los años siguientes a organizar sus propias empresas para el estudio de las aguas profundas. Hay que nombrar las expediciones del estadounidense Alexander Agassiz con el barco Blake en el golfo de México, el mar Caribe y a lo largo de la costa atlántica de los Estados Unidos de América (1877-1880), así como con el vapor Albatros a lo largo de la costa oeste de América Central hasta las islas Galápagos (1891). Ya a finales de la década de 1870 los noruegos Henrik Mohn y Georg Ossian Sars, con la Vøringen, estudiaron las condiciones oceanográficas del Atlántico Norte. En la década de 1880, hubo cuatro expediciones francesas bajo Alphonse Milne-Edwards en el Atlántico y en el Mediterráneo. El Mediterráneo fue también el objetivo de las expediciones del príncipe de Mónaco y de las austro-húngaras expediciones del Pola, las dos últimas también en el mar Rojo.
La preparación miniaturadeimagen|Carl Chun Alemania no había emprendido en la década de 1890 ninguna expedición propia de las aguas profundas. En la exploración de la SMS Gacela de 1874 a 1876, aunque se realizaron extensos sondeos para medir el perfil del fondo marino, la Gacela no había sido diseñada para tomar muestras de la fauna de las aguas profundas. En la Expedición Plancton de 1889 fueron tomados solo seis sondeos de profundidad. La recolección de organismos se centró en el plancton de la capa superior de agua hasta una profundidad de .
Carl Chun, que tenía planes para una expedición de aguas profundas, en septiembre de 1897 presentó su proyecto, alentado por el influyente subsecretario prusiano Friedrich Althoff, a la asamblea de la Sociedad Alemana de Naturalistas y Médicos. Chun quería centrarse en sus investigaciones zoológicas y oceanográficas, especialmente en el océano Índico, el que había sido explorado por la expedición del Challenger solo en su borde meridional. A propuesta de una comisión nombrada por el comité científico de la sociedad, compuesta por el explorador polar Georg von Neumayer, el médico Rudolf Virchow y el anatomista Heinrich Wilhelm Waldeyer, la asamblea abogó por una petición inmediata al emperador Guillermo II. Esta petición fue aceptada con buena voluntad y, el 31 de enero de 1898, el Reichstag aprobó la solicitud de recursos de para la expedición planeada.
Los participantes miniaturadeimagen|El capitán Adalbert Krech El equipo científico oficial se componía del zoólogo y líder de la expedición Carl Chun (Leipzig), el botánico Wilhelm Schimper (Basilea), el oceanógrafo Gerhard Schott (Hamburgo), el químico Paul Schmidt (Leipzig), el zoólogo Carl Apstein (Kiel), Fritz Braem (Breslabia) y Ernst Vanhöffen (Kiel), así como el oficial de navegación de la HAPAG Walter Sachse (Hamburgo).
Además, se unieron a la expedición el médico y bacteriólogo Martin Bachmann (Breslabia), los zoólogos August Brauer (Marburgo) y Otto zur Strassen (Leipzig), así como el dibujante científico y fotógrafo Friedrich Wilhelm Winter (Fráncfort del Meno). Como curador estaba a bordo R. Schmitt (Leipzig). Después de la muerte de Bachmanns, se unió a la expedición, el 16 de febrero de 1899, el médico G. Hay. La tripulación de la Valdivia, comprendía, incluyendo al capitán Adalbert Krech, 43 personas.
El equipamiento técnico miniaturadeimagen|Barco de pesca armado con sus aparejos.
El barco La administración de la marina imperial se decidió después de largas negociaciones preliminares y de una exhaustiva evaluación por fletar el vapor Valdivia de la Hamburg-Amerika-Linie para la expedición. Primero, sin embargo, tuvieron que efectuar algunos cambios. En la cubierta posterior, se convirtió la gran caseta de cubierta de quince metros cuadrados en una sala para los microscopios. En el entrepuente de popa se instalaron un laboratorio químico y uno bacteriológico, así como una cámara oscura fotográfica. En el entrepuente de proa hubo una sala de conservación, en la que, por una parte, fueron guardadas las herramientas, cable de reserva y las redes, pero cada vez más se llenó con los frascos que contenían los organismos conservados. Para mejorar las condiciones de iluminación en los laboratorios fueron cortadas ventanas adicionales y mejorada la iluminación eléctrica. Además, fueron colocados algunos refrigeradores. Cada científico tuvo a su disposición un camarote propio como habitación. En la cubierta se dispuso un gran cabrestante de vapor y en el trinquete una pesada grúa Derrick con una capacidad de carga de diez toneladas, ambos, para poder subir a bordo las pesadas rastras (redes de arrastre de fondo) del suelo de las aguas profundas.
El equipo científico
El equipo biológico La parte más importante de los equipos biológicos eran de las diferentes redes, en particular, las redes de arrastre de fondo (también llamadas rastras o Trawl), de las cuales estaban a bordo varias en diferentes estilos y tamaños. Para la captura de animales en el suelo de las aguas profundas también fueron utilizadas nasas de aguas profundas equipadas con señuelos. Además, se llevaban redes de plancton de fina gasa de seda, que hasta una cierta profundidad se bajaban y, a continuación, con el barco detenido, se izaban para filtrar incluso los más pequeños organismos planctónicos del agua. Como otra variante de red, llevaban redes de cierre para las aplicaciones con las que podían ser capturados de forma selectiva los organismos que hay a una profundidad deseada.
Para arrastrar las rastras fue instalado en la proa un tambor de cable, que contenía un cable de acero de de longitud, que fue empalmado de dos piezas de y de largo, de los cuales el más largo presentaba un diámetro de , el más corto de . Para las redes de plancton, hubo también en la proa, un segundo tambor más pequeño, el que incluía un cable de acero más débil de de longitud.
Para enfriar las capturas había a bordo una máquina de hielo, la que produjo de hielo al día. La expedición fue provista con un gran número de envases de vidrio y con 96% v/v de alcohol y de formalina para la conservación.
El equipo oceanográfico Los principales aparatos a bordo eran dos máquinas sondeadoras de aguas profundas, una manufacturada por el francés Jules Le Blanc (1832-1910), y la otra por el sistema americano de Charles Dwight Sigsbee. La segunda fue equipada con alambre de acero de piano de de diámetro, y fue preferida por la expedición, ya que mostraba más precisamente el fondo.
Ya que en la medición de temperatura fue puesta mucha importancia, la expedición fue equipada con algunos termómetros de aguas profundas de diferentes tipos. Entre ellos se encontraba un termómetro eléctrico desarrollado por Siemens para profundidades de hasta . La exploración física de las aguas marinas, que fue extraída con muestreadores de agua especiales de diferentes profundidades, fue realizada con densímetros y refractómetros. Para la evaluación de los colores del agua fue llevada a bordo una escala de colores estándar.
Para las investigaciones meteorológicas había en la Valdivia varios barómetros, termómetros e higrómetros, algunos de ellos que registraban, además un psicrómetro de aspiración de Aßmann y un termómetro de bulbo negro para la medición de la intensidad de la radiación solar.
Transcurso de la expedición
En el océano Atlántico miniaturadeimagen|250px|Itinerario de la Valdivia El 31 de julio de 1898 fue solemnemente despedida la Valdivia en Hamburgo. Como invitado de honor se encontraba John Murray a bordo, el editor de los informes de investigación de la expedición del Challenger. En el mar del Norte fueron llevados a cabo los primeros arrastres con la rastra en el banco Dogger, sobre todo, para probar la tecnología y ganar experiencia con ella. El 3 de agosto arribó a Edimburgo, donde Murray desembarcó y la expedición recibió otros equipos. Un pequeño daño en el tambor (de la bobina) pudo ser rápidamente corregido. En la tarde del 4 de agosto, el barco zarpó en dirección a las islas Feroe. El 6 y 7 de agosto fueron hechos allí el primer sondaje y arrastre con la rastra de aguas profundas de la expedición de la Valdivia. Además, fue medida la temperatura del agua a diferentes profundidades del mar. Al norte de la isla Suðuroy, cerca de la latitud 62°, alcanzó la expedición, el 7 de agosto, su punto más septentrional y, a continuación, tomó rumbo a las islas Canarias. Después de una fuerte tormenta, del 9 hasta el 13 de agosto, solo pudieron ser recomenzados los trabajos científicos el día 15 de agosto. Al este de Madeira, el banco Seine fue visitado y, el 18 de agosto, fue medido. El 20 de agosto fue visitado Tenerife. Después de excursiones botánicas en Tenerife y en Gran Canaria, se puso rumbo a la costa africana. El 24 de agosto yacía el barco a 40 millas del cabo Bojador. Siguiendo la corriente Ecuatorial del Norte, la Valdivia llegó el 29 de agosto a las islas de Cabo Verde. Después de varios arrastres con la rastra cerca de la isla de Boa Vista, que sobre todo proporcionaron muchas esponjas vítreas, el camino continuó en dirección Sureste, y, a partir del 31 de agosto, cruzó la corriente de Guinea.