La cetrería en Venezuelaconocida como el arte o deporte, por medio del cual el hombre se ha procurado un compañero para la caza, en la figura de un ave de presa se ha practicado desde la época colonial, al igual que en el resto de América. En este país los cetreros cultivan y preservan esta actividad, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Desde el año 2012 han surgido organizaciones legalmente registradas con el fin de proveer de un marco jurídico organizado a esta disciplina. En el año 2018 se realizaron los primeros eventos nacionales de cetrería y ensayos de control biológico con aves de presa entrenadas.

Historia

Período colonial

Durante todo el período de la Venezuela hispánica se evidenció interés por las aves de presa. En las bitácoras de las jornadas náuticas de 1647 se enumeraban cuidadosamente las observadas en las riberas del río Apure. «A las aves dichas les hace la providencia divina plato para sustento de ellas, de diversas frutas de el monte y otros granitos diferentes, como a las aves de rapiña de carnes varias y de los pajaritos y avecillas que quedan insinuadas les hacen platos a costa de sus vidas a las águilas reales. búhos, gavilanes, gerifaltes, primillas, aletos, valdiuias, cernícalos y zamuros. Si bien estos no desechan ripio, porque hacen a todo, así a carne y pescado como a todo cuanto se les ofrece hallar, a todo hacen y todo comen»

En los movimientos de reconocimiento y conquista española de los llanos de la Venezuela profunda, el zamuro (Coragyps atratus) tuvo un papel importante como avanzadilla. Se adelantaba espontáneamentepuesto que nada se le escapaba en su aérea visión y su poderoso olfato a los sitios de poblamiento más ocultos o inmersos en lugares recónditos de las selvas de galería según describe Fray Jacinto de Carvajal.«Muy en favor nuestro hallamos a estos pájaros zamuros en nuestra jornada, porque eran los exploradores de las rancherías de los indiois, o ya las tuviesen a los márgenes de el río, o ya tierra adentro de los llanos, y es la razón que como son tan voraces y golossos andan siempre sobre los mismos indios en sus peschas y cacerias, como en sus ranchos y puestos adonde hacen noche, o estén de assiento o no. Teníamos certeza de que en la parte que revoleaban y hacían por el aire sus escarceos era indicación cierta de que por aquellas partes había indios, de cuyos residuos de pescados y demás cosas comestibles de su uso comían los zamuros dichos, y así los acompañaban, y de hordinario en daños de los indios por las compañías que los tales pájaros les hacen, si en provecho suyo, en daños de los que los sustentan. Tiénese ya experiencia de estas aves, que a donde están y asísten hay alguna cosa muerta, bien sea ave animal u hombre, y así acudiendo adonde ellos asísten se descubre lo que hay muerto, sea lo uno u otro de lo que é dicho, por haberle dado naturaleza conocimiento tal y tan útiles son»

La práctica de la cetrería en la Venezuela colonial se señala en ensayos descriptivos de la fauna, además, en la recopilación de leyes de los reinos unidos de las indias, volúmenes 3-4 capítulo 6, ley XX emitida por cédula del 14 de octubre de 1783 se estableció «Que el pan cocido, caballos, moneda, libros y aves de cetrería no se pague alcabala» lo que muestra como una actividad común el intercambio comercial de aves para cetrería en la Venezuela del siglo .

Período republicano El interés por las aves de presa continúa en el período republicano, durante el año 1883, se celebró la exposición nacional del centenario, en aquel entonces, Antonio Leocadio Guzmán exhibió viva un águila arpía (Harpia harpyja) de su propiedad, en esa oportunidad se expusieron ejemplares embalsamados de gavilanes provenientes de Barquisimeto y otras aves de presa, entre ellas un zamuro albino proveniente de La Guaira y un Rey Zamuro. En 1888 el Museo Nacional de Caracas se exhibían plumas remeras de un ejemplar de cóndor, registrado como existente en la cordillera de Mérida, donde se le conocía con el nombre de gavilucho, y varios ejemplares de falconiformes embalsamados, y accipiter provenientes de la capital y el estado Zulia. miniaturadeimagen|288x288px|Félix Rodríguez de la Fuente La colección ornitológica William Phelps nació en el año 1938 y en ella se exhiben más de 83000 especímenes anatómicos y entre ellos ejemplares de aves rapaces propias de Venezuela.

Cetrería moderna en Venezuela

La primera experiencia de cetrería de la cual se tenga registro detallado en Venezuela, tuvo lugar en el año de 1958,Entrevista a Waldemar Romer por Juan Correa González en Ecovisión, 1989 para ese entonces Oscar Waldemar Romer, tenía en su casa ubicada en Valencia, estado Carabobo, un ave comprada por sus hijos Ricardo Enrique Romer (1948-2016) y Waldemar Romer (1952-2021) en una tienda agropecuaria de la ciudad de Valencia, era un «gavilán primito» (como suelen llamar en Venezuela al Falco sparverius). Luego de que el ave hubo completado la muda, en 1959, Oscar Waldemar y sus hijos lograron «soltar pihuelas» como los cetreros llaman al momento en el que un ave entrenada para la cetrería vuela libre por primera vez, este halcón cernícalo era un torzuelo Pasajero al que llamaron Carlitos.

En 1960 la familia Romer se mudó a Estados Unidos y el cernícalo se quedó en Venezuela al cuidado de los colaboradores de la empresa de Oscar Romer hasta la muerte del ave en 1962.

En 1973, y Álvaro Darío Maldonado Blaubach, era el dueño de una hacienda y reserva ecológica llamada Hato el frío ubicada en Mantecal estado Apure; Álvaro Maldonado tenía el proyecto de establecer en el estado Apure un rancho cinegético e invitó a la hacienda al naturalista, divulgador ambientalista y cetrero español Félix Rodríguez de la Fuente, quien ya estaba rodando su serie El hombre y la Tierra, la visita de Félix a "El frío" dio origen a una amistad que –según Ávaro Maldonado- motivó a Rodríguez de la Fuente a decidirse vivir en Venezuela luego de terminar de filmar en Alaska. De hecho, uno de los capítulos de la serie El Hombre y la Tierra titulado paraíso de Aves fue filmado, en los terrenos del hato El Frío. Rodríguez de la Fuente, practicó esta modalidad de caza en tierras venezolanas en 1974, manejó halcones aplomados y águilas de Harris –poco conocidos para entonces en la cetrería de Europa– también en los llanos de Venezuela, un biólogo llamado José Luis Gómez Carredano, colaborador de don Félix, se quedó a vivir en el país suramericano y adquirió una finca en el Estado Guárico en el año de 1980 y allí estableció un centro de entrenamiento y exhibición de rapaces, en 1984, realizó proyectos usando aves entrenadas con Estudiantes del Liceo Ramon Buenahora y el programa Expedición, Cazadoras del aire de RCTV. Gómez Carredano falleció en 1996 y su proyecto fue abandonado.

Hasta el final del , la cetrería en Venezuela se practicó de manera individual, por cetreros autodidactas, y algunos entusiastas del arte o bien veterinarios y ecologistas que desde esa época se valen de las técnicas de cetrería para lograr la rehabilitación de aves de presa. Además de las menciones que al respecto podemos encontrar en la literatura y trabajos de investigación publicados para entonces.

En ese contexto, desde 1992, el veterinario Alexander Blanco Márquez y su equipo de colaboradores trabajan en el proyecto de conservación del águila harpía en Venezuela en la Reserva forestal de Imataca.

En noviembre de 1994 se publicó una resolución ministerial firmada por Roberto Pérez Lecuna, en la que se establecía una lista detallada de especies aptas para la cacería deportiva y su uso como mascotas o aves de cetrería, esta regulación fue la primera ley del período republicano de Venezuela en la que aparece la palabra cetrería.

En el Siglo se producen las primeras iniciativas de organización por parte de los cetreros venezolanos y los primeros eventos nacionales de cetrería, en simultáneo con el auge de los medios de comunicación en plataformas digitales y el acceso a información en formato electrónico, la declaración de la cetrería como patrimonio cultural de la humanidad y el incremento en la práctica de este arte alrededor del mundo. Durante este período se firma la primera ley de cetrería en Venezuela y se autoriza la instalación de un centro de cría en cautiverio de aves rapaces para su uso en cetrería

Organizaciones La práctica organizada de la cetrería y el manejo de aves rapaces dentro de instituciones debidamente registradas en Venezuela es un hecho reciente en comparación con otros países de la región.

alt=|izquierda|miniaturadeimagen|149x149px|Logo de la Fundación Bioraptor En 2012 se creó la Fundación BioRaptor, una organización sin ánimo de lucro, con el objeto de rescatar, rehabilitar, adiestrar y usar aves de presa, además de «la preserva del equilibrio ecológico a través de sus plantas y animales». Esta organización también incorporó entre sus estatutos fundacionales el «adiestramiento y uso de perros en la búsqueda de y rastreo de fauna nociva en aeropuertos y cultivos».

La Fundación Esfera fue registrada en 2013 a fin de darle figura jurídica y protección al proyecto de conservación del águila harpía.

miniaturadeimagen|Logo Fundación Cetreros de Venezuela|162x162px|alt=

En 2017 se registró la Fundación Cetreros de Venezuela, con el fin de promover el desarrollo de la cetrería en Venezuela, y la protección de las aves de presa y su entorno.

Práctica Luego de que en el año 2017, los cetreros venezolanos lograran reunirse y entregar un proyecto a las autoridades en materia ambiental de su país. La práctica de esta disciplina comenzó a organizarse y sistematizarse, dos ejemplos son el «Registro Único de Aves de Cetrería» (RUAC) y el «Registro Unificado de Cetreros» (RUC), una base de datos nacional con la información de los cetreros y las aves que se usan en esta actividad dentro del territorio venezolano.

En Venezuela no se realizaba el control biológico con aves de presa hasta el año 2018, año en el cual ese servicio comenzó a ensayarse y registrarse en instalaciones comerciales, deportivas y en un aeropuerto.

Ambas modalidades de este arte cinegético tienen lugar en la cetrería venezolana, el alto vuelo tiene mayor incidencia en los llanos del estado Apure, siendo esta entidad un territorio plano casi totalmente, con extensas llanuras y muy pocos accidentes de terreno, lo que le ofrece a los practicantes de esta modalidad de cetrería una locación acorde con esa forma de caza. Respecto al bajo vuelo, ese estilo resulta ser el más común este país lo que se evidencia en la proporción de aves usadas en este deporte, siendo el águila de harris la especie de rapaz más empleada en la cinegética venezolana. miniaturadeimagen|Primer encuentro nacional de cetreros de Venezuela|262x262px Durante el año escolar 2018-2019 Venezuela se convierte en el primer país latinoamericano en ofrecer a los estudiantes de una escuela secundaria, una asignatura electiva llamada “cetrería y conservación de aves de presa” diseñada para desarrollar en los estudiantes a través de los conceptos y las prácticas relacionadas con la cetrería, una base cognoscitiva y ética que le permita entender la importancia del uso responsable de los recursos naturales propios de su entorno. Esto fue posible gracias al programa que ofrece el Ministerio del Poder Popular para la Educación en las escuelas secundarias, con el nombre de CRP o grupos estables de creación recreación y producción y el convenio entre el Liceo Bolivariano Miguel Ángel Escalante y la Fundación Cetreros de Venezuela.