Vilfredo Federico Damaso Pareto (nacido como Wilfried Fritz Pareto; París, 15 de julio de 1848-Céligny, 19 de agosto de 1923) fue un polímata italiano, cuyas áreas de interés incluían la sociología, la ingeniería civil, la economía, la ciencia política y la filosofía. Realizó varias contribuciones importantes a la economía, particularmente en el estudio de la distribución del ingreso y en el análisis de las elecciones individuales, y ha sido una de las mentes detrás de la Escuela de Lausana de economía. Fue responsable de popularizar el uso del término «élite» en el análisis social. Ha sido descrito como «uno de los últimos eruditos del Renacimiento». Formado en física y matemáticas, se convirtió en un polímata cuyo genio se expandió hacia casi todos los demás campos importantes del conocimiento.

Biografía Nació en París el 15 de julio de 1848. Su padre, Raffaele Pareto, patriarca genovés y partidario de Giuseppe Mazzini, vivía un exilio voluntario. Vilfredo pasó los primeros años de su vida en Francia, pero realizó todos sus estudios en Italia, a donde regresó en 1858 y donde obtuvo su doctorado en Ingeniería en 1869, en el Instituto Politécnico de Turín. Ejerció su profesión por al menos veinte años, fue administrador de una compañía ferroviaria, y luego ocupó el puesto de superintendente de minas de hierro, las de San Giovanni Valdarno, y luego de las minas de hierro italianas.

Pertenecía a la alta sociedad de Florencia, y la naturaleza de la actividad que desempeñaba lo mantenía en un constante roce con la economía política y, particularmente, con las tarifas proteccionistas. Por ser un consultor industrial, no centraba su atención solo en su profesión, sino que se involucró hasta volverse un especialista en la doctrina librecambista y representó a los que atacaban firmemente el proteccionismo. Más adelante, en la madurez de su etapa intelectual, y disfrutando la tranquilidad de Céligny, abandonó formalmente su carácter polémico por el motivo de que su perspectiva teórica había cambiado, y el ángulo con el que juzgaba los hechos se había ampliado notablemente.

thumb|Lettere a Maffeo Pantaleoni, 1960. Habitaba todavía Florencia cuando el artículo «Elementi di economia pura», de Maffeo Pantaleoni, llegó a sus manos y lo atrajo a la especulación abstracta. Al principio fue solo un pasatiempo para Pareto, pero esto luego alcanzó grados más importantes en su vida cotidiana, hasta que lo llevó a abandonar cualquier otra actividad. Contribuyó desde 1890 a 1905 con el Giornale degli Economisti, y dio fundamento científico a la economía matemática, concepto antes introducido por los marginalistas Jevons, Léon Walras y Cournot. Esto lo llevó a formar posteriormente una idea que se tradujo en su teoría del equilibrio económico. En virtud de ese descubrimiento, recibió una propuesta para mudarse a una localidad valdense, Lausana, para ocupar la cátedra que había dejado libre Walras en 1893 como profesor de Economía Política.

Pareto abandonó la docencia en 1906, y se retiró a Céligny, en el cantón de Ginebra, a un tranquilo poblado llamado Villa Angora, donde dedicó el último período de su vida al estudio. Este fue, sin duda alguna, el más fructífero desde el punto de vista intelectual, durante el cual publicó sus más reconocidos trabajos: el Manual de economía política y el Tratado de sociología. Continuó siguiendo la economía y la política, y los cambios que estas sufrían, y el estudio y la meditación lo llevaron a una actitud espiritual, que denotaba una personalidad antitética a la que había tenido en los comienzos de su vida adulta, el liberal que supo ser había sido conducido al radicalismo, y si no al socialismo, y lo llevó gradualmente a convertirse en uno de los más profundos y vigorosos críticos del socialismo y la democracia.

Las cualidades mentales más importantes obtenidas durante la formación de Pareto fueron, sin dudas, el conocimiento matemático y la cultura humanística. Era Ingeniero y además, siendo italiano, escribía en francés con estilo literario y leía con fluidez en inglés, latín y griego. Tradujo, por el mero placer de ejercitarse lingüísticamente, la Antología griega. Fue el creador del concepto eficiencia de Pareto, y contribuyó, con ideas como la de las curvas de indiferencia, al desarrollo de la microeconomía.

Economía Fue un autor muy prolífico. Escribió obras de economía y panfletos antigubernamentales desde 1870 hasta la llegada de Mussolini, criticando el intervencionismo y las ilusiones democráticas. En la primera etapa de su desarrollo intelectual, que luego tomaría otro giro, fue un continuador de los neoclásicos y un economista liberal radical.

Pareto fue nombrado en 1893 profesor de Economía en la Universidad de Lausana, donde permaneció el resto de su vida. En 1906 hizo la famosa observación de que el 20% de la población poseía el 80% de la propiedad en Italia, posteriormente generalizada por Joseph M. Juran en el principio de Pareto (también conocida como la «regla del 80/20»). En 1909, Pareto introdujo el índice de Pareto —la medida de la desigualdad de la distribución del ingreso— e intentó mostrar el modo de distribución de la riqueza «a través de cualquier sociedad humana, en cualquier época o país» (véase «Distribución de Pareto»). Esto, a su juicio, explicaría por qué sus teorías económicas no coincidían con la realidad observada, y lo empujó al estudio de la sociología y la política.

Desde esa perspectiva, Pareto desechó algunos postulados económicos, sugiriendo que los individuos actúan basados en elementos instintivos residuales, no lógicos ni racionales. Carina Frid; Norma Lanciotti (2005): «Más tarde, la concepción paretiana de la política de la era posliberal se contrapuso al concepto de optimalidad distributiva del mercado: la política se había transformado, inevitablemente, en un orden arbitrario, ficticio y expoliatorio. Cuando el fascismo ascendió al poder en 1922, el Pareto sociólogo ya era reconocido por su crítica a la democracia burguesa. Su interpretación del fascismo en los primeros momentos del acceso al poder identificaba a dicho movimiento como “una reacción espontánea” de la población contra la izquierda revolucionaria, restableciendo la autoridad de gobierno y el orden público». en LA RECEPCIÓN DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO FASCISTA EN ARGENTINA: INTELECTUALES, EMPRESARIOS E INSTITUCIONES (1920-1945)

Las curvas de indiferencia Uno de los conceptos más importantes dentro de los aportes de Pareto a la teoría neoclásica es de la curva de indiferencia. Una curva de indiferencia es «un conjunto de puntos en el espacio de bienes —o conjuntos de bienes— entre los que el consumidor se siente indiferente. Cada punto de una curva de indiferencia genera la misma utilidad total que cualquier otro punto de esa misma curva de indiferencia. Si la función de utilidad está dada por donde es la cantidad del bien 1 consumida, es la cantidad del bien 2 consumida, etc., se definirá una curva de indiferencia como el conjunto de todos los bienes que satisfacen la ecuación de , donde c es el nivel de utilidad constante de la curva de indiferencia».

Para generar un mapa de curvas de indiferencia, se otorgan diferentes valores a la constante c, hasta cubrir todos los valores posibles. Cada individuo tiene un mapa ilimitado de curvas de indiferencia; no importa donde se ubique, hay siempre una opción mejor (aumentando mínimamente la dotación de un bien). Pero, en la realidad, estamos restringidos por la capacidad que tenemos para adquirir esos bienes en el mercado. A esta restricción se la conoce como «recta de balance».

Óptimo paretiano y equilibrio general Pareto continúa la obra de Walras al subrayar el valor de equilibrio general y asentar las que concebía como condiciones matemáticas del equilibrio general. Partiendo de las sencillas reglas matemáticas relativas a la determinación de un sistema de ecuaciones de n variables, señala —de la misma manera que lo había realizado Walras— la interdependencia general de todas las cantidades económicas y la legitimidad teórica del concepto de un equilibrio económico general determinado. En su Curso, manifiesta la esperanza de que sus ecuaciones algebraicas puedan un día con valores cuantitativos derivados de un conjunto de datos estadísticos. No parece haberse dado cuenta la dificultad metodológica que eso suponía. Es por ello que en su obra posterior al Curso sugiere, sin embargo, que había abandonado la esperanza de llegar alguna vez a cuantificar sus ecuaciones funcionales. En este respecto, aunque quizá no fue tan lejos como Marshall en los detalles, por lo menos en su primera obra, su modo de abordar los problemas parece haber sido más sugestivo, y en él se han basado muchos trabajos recientes.

Además, Pareto optó por incorporar a la teoría del equilibrio general walrasiano el concepto antes mencionado de óptimo paretiano (véase «Óptimo de Pareto»). En esta teoría enunció que, en equilibrio general, debe llegarse a una situación tal que todos los individuos consumidores y todos los agentes productores y oferentes se encuentren en el punto en el que no puedan mejorar su utilidad sin perjudicar la de otro. Este concepto es también utilizado con frecuencia en la curva de contrato de la caja de Edgeworth

Política

El descubrimiento de Pareto que las leyes de potencia tienen aplicación a la distribución del ingreso le interesó en el asunto del cambio político. Hasta esa fecha, mantenía cordiales relaciones personales con algunos socialistas individuales, pero siempre pensó que sus ideas económicas eran gravemente erróneas. Más tarde comenzó a sospechar de sus motivos humanitarios, y denunció a los líderes socialistas como una «aristocracia de los bandidos» que amenazaba con saquear el país, y criticó al Gobierno de Giovanni Giolitti por no adoptar una postura más dura contra las huelgas de los trabajadores. La creciente agitación entre los trabajadores en Italia lo llevó al campo antisocialista y antidemocrático.Richard Bellamy, "From Ethical to Economic Liberalism – The Sociology of Pareto's Politics," Economy and Society vol. 19, no. 4, 1990, pp. 431–55

Su punto de partida fue la crítica del régimen parlamentario representativo que quiere hacer creer que la soberanía pertenece al pueblo. Lejos de ser así, la soberanía está en manos de una pequeña minoría que apela a los principios democráticos sólo para dar una apariencia legítima a sus actuaciones.

Pocas semanas antes da Marcha sobre Roma, Pareto manifestó su simpatía por el líder del fascismo: "Me parece óptimo el camino que sigue Mussolini proclamando que el fascismo es antidemocrático". En enero de 1923, escribió sobre la orientação econômica del gobierno de Mussolini, considerándola positiva. Estaba satisfecho con que el fascismo eliminara la estatización de los serviços públicos, también estava contento cn las acciones dirigidas a aniquilar la fuerza de los sindicatos, y afirmó: “el fascismo parece la salvação Italia”. En la revista Gerarchia dirigida por Mussolini, elogió la política exterior del governo y las reformas promovidas en la economia por el ministro Alberto de' Stefani.

En marzo de 1924, Mussolini mencionó a Pareto "el más ilustre" de sus maestros, y en octubre siguiente lo llamó "el príncipe de los economistas". Tras el fallecimiento de Pareto, el ministro de las Finanzas De Stefani destacó la influencia de Pareto y Maffeo Pantaleoni en la "renovación do pensamiento económico italiano" y añadió que aún más resonancia tenía la teoría paretiana de la historia, con la cual Pareto “fue precursor de la dialéctica del fascismo”.