Socialismo nacional es un concepto que remite a la combinación del socialismo con el nacionalismo o con alguna forma de sentimiento nacional o nacionalidad. El término va en contraposición al internacionalismo del socialismo marxista, y en general se aplica a ciertas variantes no-marxistas de socialismo, o a variantes marxistas inspiradas por el concepto de socialismo en un solo país.
La expresión «socialismo nacional» nació en Francia entre fines del y principios del , y desde entonces ha sido utilizada para describir diferentes formas de socialismo en todo el mundo.
Orígenes en Francia thumb|right|El Marqués de Morés, a quien Maurice Barrès declaró como “el primer socialista nacional” en 1896. thumb|200px|left|Maurice Barrès, el presunto acuñador del término “socialismo nacional”. En 1896 Maurice Barrès afirmó que el Marqués de Morés había sido “el primer socialista nacional”. Aunque otras fuentes indican que el término fue usado por primera vez en la campaña electoral francesa de 1898 por el mismo Maurice Barrès, con la frase “nacionalismo socialista” o “socialismo nacionalista”.
thumb|right|El socialista Gustave Hervé, fundador del segundo “Partido Socialista Nacional” que existió en Francia. El Marqués de Morès fue un aristócrata y aventurero francés que realizó viajes por Norteamérica, donde adoptó el socialismo, sin abandonar sus convicciones nacionalistas y antisemitas. Morès fundó el club político parisino “Morès et ses amis” (“Morès y sus amigos”), que según el historiador Stanley G. Payne, combinaba «el socialismo nacional extremo con un socialismo económico limitado, el racismo y la acción directa».Payne, Stanley G. (2014). «2». El fascismo (tercera edición). Madrid: Alianza editorial. p. 53. ISBN 978-84-206-8330-0. Una de las primeras publicaciones de Morès fue El día festivo de los trabajadores, el 1° de mayo de 1890. A los trabajadores de Francia, en la que abogaba por un tipo de socialismo relativamente convencional, con seguros de accidente para los trabajadores, una convocatoria a una “corte suprema popular” para juzgar a “los ladrones de la fortuna del pueblo” y una “revisión democrática y social del código constitucional”. Pero publicaciones posteriores de Morès revelan un enfoque más complejo e idiosincrático hacia el socialismo, especialmente el panfleto de 48 páginas publicado en 1892, Rothschild, Ravachol y cia., donde atacaba a los judíos y a sus “aliados”: “los masones, la prensa, la bolsa y el peligro rojo”.Collins, Ross F. (1994). «Building a Media Celebrity: the Marquis de Morés and the Gilded Age» (en inglés). Consultado el 13 de agosto de 2020.
Según Payne, «el defensor más destacado del nuevo socialismo nacional fue Maurice Barrès», cuyo socialismo nacional difería de las doctrinas de la nacionalista y reaccionaria Action Française por la importancia que ponía en el radicalismo económico.
De entre los nuevos nacionalistas radicales de fines del , Barrès fue uno de los primeros en comprender que no podía haber un verdadero movimiento “nacional” si no se garantizaba la integración de las capas sociales más desheredadas de la comunidad.Sternhell, Zeev (1994). «Introducción». El nacimiento de la ideología fascista (primera edición). Madrid: Siglo Veintiuno. pp. 12-13. ISBN 84-323-0855-2.Puesto que la multitud era la verdadera encarnación de la nación, el nacionalismo debía preocuparse por solucionar la “cuestión social”.
Pero, al mismo tiempo, sostenía Barrès, un movimiento nacional no podía ser ni marxista ni liberal, puesto que ambas doctrinas son siempre “de guerra civil”: guerra de clases o guerra individualista de todos contra todos. Así, la idea de un “socialismo nacional” rápidamente se extendió por toda Europa. En muchas partes, algunos teóricos sostenían que la “cuestión social” podía encontrar una respuesta más allá del capitalismo liberal o del socialismo de la “lucha de clases”. La solución se basaba en la idea de establecer la paz entre el proletariado y el conjunto del cuerpo nacional, para garantizar la supervivencia de la nación.
En 1902, el líder de la Federación Nacional de Sindicatos Amarillos de Francia, Pierre Biétry, creaba el Partido Socialista Nacional. Este movimiento obtiene el apoyo de antiguos amigos de Paul Lanoir, de los sindicatos agrícolas, de la Liga de la Patria Francesa, de antiguos boulangistas de izquierda, de antisemitas y de antidreyfusards. Sin embargo, es disuelto en 1903.
En 1919 el socialista Gustave Hervé crea un segundo Partido Socialista Nacional. Hervé en su juventud había sido un socialista de posturas antimilitaristas y antinacionalistas. A partir de 1912 experimentó una evolución ideológica que lo llevó a defender posturas cada vez más nacionalistas. En 1919 creó el Partido Socialista Nacional (PSN), que defendía la colaboración y solidaridad de clases. Se le suman Alexandre Zévaès, un antiguo diputado guesdista convertido en abogado del asesino de Jean Jaurès, y Jean Allemane, figura histórica del movimiento obrero francés y comunero de 1871, y también Émile Tissier, otro guesdista. Sin embargo, el PSN nunca lograría atraer muchos partidarios, y Hervé intentó resucitarlo en 1925 con el nombre de “Partido de la República Autoritaria”. Sin embargo, en 1927 el nombre volvió a ser “Partido Socialista Nacional”. En 1932 fue renombrado nuevamente como “Milicia Socialista Nacional”, desde donde surgirá el francismo de Marcel Bucard.
Austria y Checoslovaquia thumb|left|Georg Ritter von Schönerer, el pionero del nacionalsocialismo en Austria-Hungría. Los primeros partidos socialistas nacionales duraderos surgieron en la región de Bohemia del Imperio Austrohúngaro a fines del . En 1898 se fundó allí el Partido Nacionalsocialista Checoslovaco, un partido nominalmente socialista que tenía por objetivo conseguir la independencia de los checos de Austria-Hungría (al contrario del partido socialista dominante en ese entonces, el Partido Socialdemócrata, que abogaba por la revolución internacional). Y en 1904 se fundó, también en Bohemia, el Partido de los Trabajadores Alemanes de Bohemia, que también adoptó la bandera del socialismo nacional.
Tanto los socialistas nacionales checos como el Partido de los Trabajadores Alemanes de Austria y Bohemia nacieron como movimientos radicalmente reformistas y socialmente progresivos. El Partido de los Trabajadores Alemanes (Deutsche Arbeiterpartei, DAP) fue en un principio un movimiento democrático radical que se proponía defender los intereses de los obreros industriales de habla alemana de la Sudetenland de Bohemia. Exigía la democratización de las instituciones, la socialización o la nacionalización de las grandes empresas y la sustitución de los ejércitos permanentes por milicias nacionales. Aunque era nacionalista, no era racista, imperialista ni militarista.Difería del socialismo marxista en su defensa de todos los sectores trabajadores de la sociedad, fueran obreros, campesinos, clase media o intelectuales, y en su preferencia por un socialismo mixto.
Hacia 1913, el DAP se había transformado en un partido racista, pangermanista y antisemita. A finales de la Primera Guerra Mundial se había convertido, tanto en Bohemia como en Austria, en el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes de Austria y en el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes de Checoslovaquia.
Pero el pionero de un tipo radical y agresivo de nacionalsocialismo en Austria-Hungría fue el publicista y agitador pangermanista Georg Ritter von Schönerer. Su nacionalismo racista, difería del de los radicales de derechas de principios del en su defensa del igualitarismo, del derecho democrático de voto y de extensas reformas sociales.
Entre tanto, el Partido Social Nacional Checo desempeñaría un papel considerable en la política checoslovaca de entreguerras, con Edvard Beneš llegando a ser Primer ministro y dos veces Presidente de Checoslovaquia. El partido sobrevive hasta hoy día en la República Checa, siendo hoy un partido euroescéptico y nacionalista de izquierda. Por otra parte, hoy día existen allí otros partidos que reclaman la herencia del Partido Social Nacional Checo original, autoproclamándose también “socialistas nacionales”: el Partido Socialista Nacional Checo, nacido en 2005 y también euroescéptico, que es aliado del partido soberanista “Soberanía – Bloque Jana Bobošíková”, y el partido “Socialistas Nacionales – Izquierda del siglo XXI”, de Jiří Paroubek, antiguo Primer ministro y antiguo líder del Partido Socialdemócrata, que concurrió a las elecciones parlamentarias de 2017 aliado con el Partido Obrero de la Justicia Social.
Italia En 1910, Enrico Corradini, fundador de la Asociación Nacionalista Italiana, empleó el término “socialismo nacional” y fijó los objetivos de un movimiento socialista y nacional: establecer la paz entre el proletariado y la nación.
El “socialismo nacional” en Italia encontró expresión dentro del sindicalismo revolucionario. Con la Guerra ítalo-turca de 1911-1912, y sobre todo en vísperas de la Primera Guerra Mundial, se produjo un proceso de “nacionalización” de sectores intelectuales del sindicalismo revolucionario dentro del Partido Socialista Italiano. En rompimiento con el partido, estos sectores se proclamaron intervencionistas, reivindicando la entrada de Italia en las mencionadas guerras, ya que, sostenían, solamente de la guerra victoriosa podría nacer la chispa de la revolución social (teoría de la “guerra revolucionaria”). Intelectuales sindicalistas como Roberto Michels, Angelo Oliviero Olivetti, Filippo Corridoni y Sergio Panunzio, entre otros, dieron la justificación racional para este primer socialismo nacional italiano, que sería el origen del fascismo.
A juicio de Michels, la guerra de Italia contra los turcos otomanos era una guerra progresista que merecía el apoyo y la participación del proletariado revolucionario. Dicha guerra estimularía y expandiría las industrias de la península y regeneraría a la población de Italia, que había estado sufriendo ese sentido de inferioridad que aflige a los países industrialmente atrasados. Tanto Michels como Olivetti concebían al nacionalismo de Italia como revolucionario, y de hecho marxista en esencia. Roberto Michels invocó el nombre de Carlo Pisacane para recordarles a los revolucionarios italianos que el socialismo había estado asociado por mucho tiempo a las aspiraciones nacionales.
El 5 de octubre de 1914, un grupo de teóricos socialistas de orientación sindicalista publicó el Manifesto del Fascio Rivoluzionario d’Azione Internazionalista, en el cual demandaban la intervención de su país en el conflicto incipiente al servicio de “la civilización” y “la revolución”. El manifiesto era firmado, entre otros, por Michele Bianchi, Filippo Corridoni, Amilcare de Ambris y Angelo Oliviero Olivetti. El 10 de octubre, Olivetti les recordó a sus lectores que el estallido de la guerra en el continente había creado una situación revolucionaria en la cual los hombres podían ser movilizados alrededor de un “sentimiento efectivo y aplastante”: el de la nacionalidad. La solución de los problemas sociales sólo podía ser consecuencia de la solución de los problemas nacionales.
thumb|left|Filippo Corridoni, sindicalista revolucionario y exponente de la izquierda intervencionista durante la Primera Guerra Mundial.