La ermita de la Virgen de Loreto, también conocida como ermita de Nuestra Señora de Loreto o ermita del Loreto, es un santuario de Chelva, provincia de Valencia (Comunidad Valenciana) España.

Situada al sureste de la población, en el camino de Calles -donde se hallaba el antiguo núcleo musulmán de «Benajuay». Está declarada Bien de Relevancia Local Código 46.10.106-016.Bien de Relevancia Local según la Disposición Adicional Quinta de la Ley 5/2007, de 9 de febrero, de la Generalitat, de modificación de la Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano (DOCV Núm. 5.449 / 13/02/2007)BORRADOR DEL PLAN PLAN DE ORDENACIÓN DE RECURSOS FORESTALES DE LA DEMARCACION DE CHELVA

Historia Se le tiene por el ermitorio más antiguo de Chelva (): su origen se remonta a finales del , en tanto primer asentamiento de los franciscanos en la zona (1390). Según la tradición, los primeros cinco frailes de san Francisco de Asís vinieron a Chelva con el primer vizconde de Chelva, don Pedro Ladrón de Vilanova, tras un viaje de este a Italia, donde visitó la Santa Casa de Loreto. Los franciscanos fundaron el convento de San Francisco, trayendo con ellos la devoción a la Virgen de Loreto.

A finales del (1599), la ermita se cedió (por su proximidad) a los moriscos del «poblado de Benajuay», entonces habitado por unas sesenta familias, quedando la iglesia aneja a la rectoría de la Villa, y con la obligación del rector de celebrar en ella «todas las fiestas segunda misa», y «mandando a los del lugar de Calles, que viniesen también a oírla al Loreto».

A lo largo del tiempo el edificio ha sufrido ampliaciones y remodelaciones: la primera documentada tuvo lugar de la mano del devoto Jaime Mares (progenitor del padre Vicente Mares), que «renovó su altar, añadiéndole los remates», y haciendo traer de Valencia «una imagen de bulto» (1639), seguida de otras actuaciones: altar de San José y la Virgen con el Niño en brazos, y altar de San Joaquín (1647); capilla mayor (1650); pinturas en sacristía (1651); altar de la Santísima Trinidad (este fue el cuarto altar, ofrecido por Silvestre Mares, hermano de Jaime), que «lo doró a sus costas»; seguido por el quinto altar (San Lorenzo, San Pedro y el Arcángel San Miguel), en 1600.

Mediado el (1847), Chelva contaba con nueve ermitas: San Joaquín, Santa Cruz, Ntra. Sra. de la Soledad, Ntra. Sra. de los Desamparados, Ntra. Sra. de Loreto, Ntra. Sra. del Remedio, Ntra. Sra. de Monserrat, San Sebastián y San Antonio; las tres últimas destruidas durante la I Guerra Carlista (1833-1840).

El aspecto actual de la ermita corresponde a la última rehabilitación (1991).

Años atrás (en 2005) tuvo lugar el robo de la campana de la ermita, situada en la espadaña.

Ubicación y descripción El padre Vicente Mares la ubica «A la parte del Oriente de la villa de Chelva, en el mismo camino real de Valencia, en medio de la florida huerta», «a la sombra de devotos y penitentes cipreses».

Orientada de este (cabecera) a oeste (pies), la entrada con soportal viene precedida por una escueta plazoleta ornada de altos cipreses: en la fachada septentrional (evangelio) posee a modo de porche para caminantes y en la meridional (epístola) se halla la casa del santero. De muros encalados y bien conservada, su aspecto externo destaca por la robustez de su fábrica de mampostería. Posee cobertura de teja árabe a doble vertiente, y muestra apariencia antigua no obstante las remodelaciones y ampliaciones sufridas.

En el hastial de la fachada de los pies -sobre el atrio exterior rebajado- luce una sólida espadaña de un solo vano con somera cobertura triangular, de teja. La primera descripción del santuario data de mediados los años sesenta del (1966)Publicada inicialmente en el diario Las Provincias, del jueves 7 de febrero de 1966 y corresponde al escritor y periodista valenciano Luis B. Lluch Garín, que visitó el lugar en compañía del arcipreste (don Aurelio) y de los santeros:

La ermita que describe el periodista tiene el piso cubierto con baldosas blancas y negras, formando greca alargada. El zócalo imita un aparejo de sillería, con cuatro macizas pilastras que arrancan de las paredes, sosteniendo unos arcos apuntados, entre los que se extiende «una bóveda por arista con florones» en el cruce de la nervadura. De los muros penden algunos cuadros: Virgen del Pilar, san Antonio, Ecce-Homo, Inmaculada Concepción, Virgen de los Desamparados. Sobre la pila del agua bendita, «que es una taza de piedra tallada sostenida por una columna labrada», un relieve plateado incrustado en el enlucido, representando a la Virgen de la Cueva Santa.

A ambos lados del presbiterio hay dos cuadros: uno de san José y otro de la Virgen del Pilar sobre ménsulas, con búcaros de flores. Los escalones del presbiterio lucen atoques de madera, con azulejos antiguos en el frontis y el arrimadero. Techo plano con cuatro pechinas y escocia simple, con pinturas de vivos colores en el centro, representando al Padre Eterno, «con un recuadro que encierra el anagrama de Jesús».

El frontal del altar luce unos cipreses y una palmera pintados. Una imagen de la Virgen de Loreto, situada en una hornacina, preside el altar mayor. La imagen es de apariencia moderna, la más antigua (que era un cuadro) desapareció. Ha quedado, sin embargo, la semblanza que el padre Mares hizo de esta pintura (1681):

En el cornisamento del retablo hay una inscripción latina:

La inscripción puede traducirse como: «Dios preparó una casa (el vientre de María) donde la palabra (Verbo de Dios) se hizo carne» -aludiendo a la Encarnación.

Un cartel en el muro indica que la capilla se pintó en 1950.

Descripciones posteriores dicen de «un atrio cubierto a doble vertiente con vigas de madera, ventanas abocinadas con postigos y poyo corrido» -obra del . El portón de entrada es de doble hoja, con ventanas de culto enmarcadas en arco de medio punto. Sobre la entrada hay una lápida en mármol oscuro con una inscripción:

Asimismo, se destaca la planta rectangular, el piso de baldosas (blancas y negras) y la bóveda de aristas con flores en tres tramos, basada en dos arcos apuntados apoyados en grandes pilastras. El presbiterio está elevado sobre escalones, con cubierta plafonada, conformando un conjunto muy luminoso. La imagen de la Virgen de Loreto es obra moderna. La primitiva (pintada) se perdió durante la revolución española de 1936, «aunque los elementos arquitectónicos del templo quedaron prácticamente intactos».

Patronazgo y vinculación Además de a su patrono y benefactor (Pedro Ladrón de Vilanova, I Vizconde de Chelva), se halla vinculado a esta ermita el sabio rector de Chelva, Vicente Mares, que dedicó su célebre obra La Fénix Troyana (1681) a la Santísima Virgen Nuestra Señora del Loreto,Véase el Proemio para la segunda edición de La Fénix Troyana (1931) y la Dedicatoria del autor a la Soberana Emperatriz de los Cielos Virgen María del Loreto a la que califica de «verdadera luz de las tinieblas, norte y guía de los felices partos, salud de los enfermos, madre de los afligidos y desconsolados y universal amparo de los hijos de esta villa».

Culto y tradición La onomástica de la Virgen de Loreto tiene lugar el domingo siguiente a la celebración de la Virgen de Tejeda (8 de septiembre), consiste en una misa en la ermita, tras la que los cofrades del Loreto reparten las tradicionales «tortas de la Virgen».

Véase también Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles (Chelva), templo parroquial en estilo manierista y barroco de los siglos XVII-XVIII. Vicente Mares, sabio rector de Chelva.

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Localización satelital: Ermita de la Virgen de Loreto (Chelva).

Categoría:Ermitas de la provincia de Valencia Categoría:Ermitas de la Comunidad Valenciana del siglo XIV Categoría:Ermitas de la Comunidad Valenciana del siglo XVII Categoría:Bienes de Relevancia Local de la provincia de Valencia Categoría:Chelva Categoría:Wikiproyecto:Chelva