El Castillo de Scarborough es una fortificación medieval inglesa situada en una elevación rocosa que mira hacia el mar del Norte y hacia la localidad de Scarborough, en Yorkshire del Norte. Está tipificado como monumento planificado de importancia nacional. Su localización engloba asentamientos de la Edad de Hierro, una estación de señalización romana, un asentamiento anglo-sajón y su capilla, además del recinto del castillo, del , junto a sus unidades de artillería del .

Durante la década de 1130 se crearon unas fortificaciones para construir un castillo de madera, pero el castillo existente, hecho de piedra, data de la década de 1150. Tras los siglos, los monarcas medievales le agregaron nuevas estructuras, puesto que en aquel tiempo era una fortaleza importante que protegía la costa de Yorkshire, el puerto de intercambio de Scarborough, y el norte de Inglaterra de la invasión escocesa u otras huestes continentales. Debido a su fortificación sirvió de protección durante varias guerras civiles, sitios y conflictos, ya que los reyes luchaban contra barones rivales, enfrentaban rebeliones y arremetían contra las fuerzas republicanas, aunque la paz con Escocia y el fin de las guerras en el disminuyeron su importancia.

Estuvo ocupado por guarniciones y gobernadores, quienes a menudo amenazaban al pueblo, pero lleva en situación ruinosa desde los asedios de la guerra civil inglesa. Es una atracción turística con exhibición interactiva, así como en una serie de eventos especiales a cargo del English Heritage.

Historia

Historia temprana del sitio

Una serie de excavaciones arqueológicas llevadas a cabo durante la década de 1920 arrojaron evidencia de que aparentemente se construyó un castro sobre un cabo donde hoy se asienta el castillo. Asimismo, se encontraron hallazgos que datan de entre 900 – 500 AC, parte de la Edad de Bronce tardía/ Edad de Hierro temprana. De entre los hallazgos arqueológicos que datan de 3 000 años atrás, destaca una espada de la Edad de Bronce que se encuentra expuesta en la exhibición del castillo, y que se estima que servía como ofrenda en rituales.

En el , los romanos construyeron una estación de comunicaciones sobre el castro en la cima del acantilado, que servía para advertir de la llegada de buques hostiles. Dicha construcción se aprovechaba de una fuente natural de agua fresca que fue conocida como el “Aljibe de Nuestra Dama”. Los restos de la torre de señales fueron excavados durante 1920, revelando que estaba dispuesta en un cuadrado alrededor de un pequeño patio. Medía cerca de 33 metros de ancho, y fue construida de madera sobre cimientos de piedra, con una portería y un foso exterior.

Los anglosajones construyeron una capilla sobre la estación de comunicaciones cerca del año 1000. Sus restos son todavía visibles. Se dice que había sido destruida durante la invasión de Harald Hardrada en 1066. Un poema islandés posterior, afirma que se le prendió fuego a un asentamiento vikingo alrededor de la bahía, en 1066, por las fuerzas de Hardrada, quienes armaron una gran hoguera sobre el cabo para aprovisionarse de tizones para lanzárselos a los aldeanos. Sin embargo, no hay evidencia arqueológica de dicho evento ni de ninguna presencia vikinga. La primera evidencia del asentamiento sobre la bahía coincide con el establecimiento del castillo de piedra alrededor de 1157-1164, el cual se erigió reemplazando un asentamiento pequeño en torno a una fortaleza de madera.

Desarrollo y declive miniatura|El castillo de Scarborough domina el promontorio que domina la ciudad; la iglesia de Santa María está en el centro.

William le Gros, Conde de Albemarle, un poderoso barón anglo normando y sobrino nieto de Guillermo el Conquistador, construyó una fortificación de madera luego de recibir el condado de York por parte del rey Esteban en 1138, como premio por su victoria en la Batalla del Estandarte. Es posible que Albemarle refundase el pueblo de Scardeburg, aunque hay poca evidencia de ello. Como sucede con otros castillos, podría haber habido al menos un asentamiento cercano. Alguna información sobre el establecimiento del castillo ha sobrevivido en la crónica de Guillermo de Newburgh, un monje quien en 1190 escribió acerca de su fundación. El castillo tenía una torre, un muro cortina, un foso seco y una capilla. Este castillo, de tipo mota castral posteriormente desapareció, y solo el pequeño montículo elevado de la mota es visible en el patio interior hoy día.

El destino de las fortificaciones originales no es claro. Enrique II ordenó que todos los castillos reales fueran devueltos a la corona. Tenía una política de destruir los castillos "adulterinos", construidos sin permiso real, durante el reinado caótico de Stephen. Inicialmente, Albemarle resistió el llamado de entregar Scarborough, que había construido en un Real Señorío, hasta que las fuerzas de Enrique llegaran a York. El castillo de madera se desvaneció – Guillermo de Newburgh, quien escribió en esos tiempos, afirmó que la estructura se había deteriorado debido al transcurso del tiempo y a los materiales, estropeado más allá de lo reparable, a consecuencia de los azotes del viento sobre el cabo. Interpretaciones posteriores ven esto poco probable y sostienen que Enrique quería estampar su marca sobre Scarborough, al demoler el fuerte de Guillermo y crear una estructura de piedra más fuerte.

A partir del 1157, Enrique II reconstruyó el castillo usando piedra. Gran parte del trabajo de construcción ocurrió entre 1159 y 1169, cuando el torreón de tres pisos fue construido y un muro de piedra reemplazó la empalizada de madera que protege el patio interior. Hacia el fin del reinado de Enrique en 1189, un total de 682 libras esterlinas, 15 chelines y 3 peniques habían sido gastados en el castillo, de los cuales 532 libras esterlinas fueron gastadas entre 1157 y 1164. El ingreso promedio anual de Enrique durante su reinado fue de cerca de 10.000 libras esterlinas. El castillo se convirtió en un baluarte septentrional estratégico para la Corona inglesa. Enrique II otorgó al pueblo que había crecido detrás de la fortaleza el título de Distrito Real.

Mientras Ricardo I no gastó nada de los fondos reales para hacer obras de mantenimiento o mejoras del castillo, su hermano el rey Juan I se aseguró de que fuera una residencia confortable para sí mismo y su séquito. El reinado de Juan era fuertemente rechazado por los barones del norte, por lo que el castillo de Scarborough fue fortificado como un baluarte estratégico. Juan visitó el castillo cuatro veces durante su reinado, y gastó una suma considerable en él. Él construyó el muro cortina sobre los lados oeste y sur durante 1202-1212, y una nueva sala denominada las “Cámaras de los Reyes”, más tarde conocida como la Sala Mosdale. En total, Juan gastó 2291 libras esterlinas, tres chelines y cuatro peniques en el castillo. Esto incluyó 780 libras esterlinas que fue destinado a reparar el techo del torreón en 1211-1212; Juan gastó más en el castillo que cualquier otro monarca. Los “Pipe Rolls”, registro de gastos de la realeza, muestran que Juan gastó más de 17.000 libras esterlinas en 95 castillos durante la expansión de su reinado, siendo Scarborough el que recibió la mayor inversión.

Las mejoras continuaron bajo el reinado de Enrique III. Para entonces, Scarborough era un puerto próspero, y aunque Enrique nunca visitó el castillo, gastó una suma considerable en su mantenimiento. Alrededor de 1240-1250, instaló una nueva barbacana que consistía de dos torres flanqueando la puerta de entrada, con otras dos torres protegiendo su aproximación, las cuales quedaron completadas en 1343, aunque han sido muy modificadas desde entonces. En estos tiempos, el castillo era una base poderosa que podía servir a los abusivos fines del inescrupuloso gobernador: Geoffrey de Neville, que usó la guarnición para tomar las mercancías de los puertos. Ya que no era necesario que los gobernadores residieran en el castillo, éstos se embolsaban dinero en vez de usarlo para reparaciones. Hacia mediados y finales del las defensas fueron decayendo, las tarimas se fueron pudriendo, faltaban tejas y las armerías carecían de armas. La corrupción continuó entre los custodios del castillo, quienes actuaron con impunidad puesto que el castillo estaba fuera de la jurisdicción del distrito. Durante 1270, el gobernador William de Percy bloqueó la entrada principal hacia Scarborough e imponía peajes ilegales.

A pesar de su declive, en 1265 el castillo fue encomendado al príncipe Eduardo, más tarde Eduardo I, quien estableció su corte allí en 1275 y 1280. En 1295 fueron acogidos en el castillo huéspedes de sus campañas para subyugar a Gales.

Piers Gaveston sitiado, 1312 miniatura|La torre del homenaje del siglo XII

Henry de Percy, quien ocupó el castillo desde 1308, tenía un panadería, una sala para producir cerveza y cocinas en el patio interior, y el castillo se convirtió una vez más en una fortificación importante. Eduardo II de Inglaterra encarceló allí a algunos de sus enemigos escoceses en 1311. En 1312 le dio a Isabella de Vesci los castillos de Bamburgh y Scarborough. El castillo fue considerado el lugar natural para que el caballero favorito del rey, el gascón Piers Gaveston, buscara asilo cuando fuera perseguido por los barones quienes habían impuesto las Ordenanzas de 1311. Las Ordenanzas fueron impuestas para restringir el poder del rey, y los barones vieron en Gaveston una amenaza a sus intereses. Robert Felton era gobernador del castillo de Scarborough en 1311 y fue asesinado en Stirling en 1314. En abril de 1312, Eduardo convirtió a Gaveston en el gobernador del castillo de Scarborough, pero su permanencia sería breve. En mayo, los condes de Pembroke y Warenne, junto con Henry de Percy, sitiaron y tomaron el castillo. A pesar de sus defensas poderosas, el castillo fue vencido debido a falta de provisiones. Gaveston fue escoltado fuera del castillo con la promesa de permanecer con vida, pero en su viaje hacia el sur fue capturado por el conde de Warwick y asesinado. A Scarborough no le tocó mejor suerte; Eduardo castigó al pueblo por no apoyar a Gaveston y le revocó sus privilegios reales, colocándolo bajo el mando directo de gobernadores designados.

Asaltos posteriores y decadencia, 1318–1635

En los tiempos de la Guerra de los Cien Años, Scarborough fue un puerto importante para el comercio de lana, por lo que fue atacado en varias ocasiones por fuerzas enemigas. Debido a rumores de una invasión francesa, una investigación del estado del castillo condujo a realizarle reparaciones entre 1396 y 1400. Enrique VI ordenó importantes reparaciones entre 1424 y 1429. Ricardo III fue el último monarca en acceder al castillo. Ricardo residió en el castillo en 1484, mientras formaba una flota para luchar contra los Tudor, una contienda que al año siguiente le costó su vida.

Posteriormente a los ataques de las fuerzas de Francia y Escocia a principios del , en 1536 Robert Aske trató sin éxito de tomar el control del castillo durante la peregrinación de Gracia, una revuelta contra la disolución de los monasterios y la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia católica. Se realizaron reparaciones en 1537, y en 1538, cierta cantidad del plomo de las torres fue usado por el custodio, Sir Ralph Eure (Evers), para construir una caldera de cocción; Eure reportó que algunas de las paredes se derrumbaron. En 1557 las fuerzas leales a Thomas Wyatt el joven, quien se oponía a María I y al catolicismo, tomaron el castillo entrando disfrazados de campesinos. Su líder, Thomas Stafford, tomó posesión del castillo por tres días, y posteriormente fue ejecutado por alta traición en Tower Hill

Sitios debido a Guerras Civiles (1642-1648)