El sector Siempreviva, fundado en 1905, es una localidad del municipio Urdaneta en el estado Miranda. Se ubica aproximadamente a 5,30 km de Cúa (municipio Urdaneta) y a 8,48 km de Ocumare del Tuy (municipio Lander). Limita al norte con el río Tuy; al sur, con el sector La Palma; al este, con el sector El Pescador, y al oeste, con la Hacienda Villegas. Su principal vía de acceso es la avenida Cúa-Ocumare. Siempreviva forma parte del conjunto urbano denominado Valles del Tuy.
Toponimia La voz Siempreviva procede del latín y tiene su origen en los vocablos semper («siempre») y vivus («vivo»). El adverbio semper se compone de la raíz indoeuropea *sem-, que expresa la unidad (de una vez, de manera global y total), y una partícula enclítica, –per, que aparece como formante adverbial en algunos adverbios latinos, como parumper («un poco de tiempo») y paulísper («un poquito de tiempo o muy poco tiempo»). El segundo elemento es el adjetivo vivus, que comparte raíz con vívẽre («vivir») y víta («vida»), y se vincula a la raíz indoeuropea *gʷei- («vivir»). En general, el conjunto se traduce como eterno, longevo, perpetuo y se aplica a más de una planta o flor de la familia Crassulaceae.
A lo largo de su historia, el sector y sus alrededores han sido conocidos con diferentes nombres. El nombre original era El Peñón de Anguina, el cual se refería a una región más amplia, compuesta por el territorio de Siempreviva más la totalidad o parte de Peñas Negras (hoy El Pescador), La Mora y Anguina.
Más tarde se denominó también El Placer del Peñón. No está claro si este nombre fue anterior o posterior a la bodega El Placer, o si se eligió porque la gente estaba feliz disfrutando de la abundancia tanto de agua como de cosecha de ahuyama y maíz. Sean cuales fueran las razones, se sabe que los vecinos se quejaron de que el nombre no tenía «sentido» y lo reemplazaron por El Peñón de Tinapuy, en referencia a la quebrada Tinapuy, una de las principales vías fluviales de la localidad.
Actualmente, el sector recibe el nombre de Siempreviva. Lo llamaron así por la hacienda «Siempreviva», una finca rural de carácter latifundista cuyos terrenos se extendían desde la extinta quebrada Agua Salud, en el límite oeste, hasta la quebrada Tinapuy, en el centro urbano del sector.
Del nombre actual deriva su gentilicio, «siempreviveño». Normativa ortográfica Coexisten posturas opuestas sobre la denominación «Siempreviva» y su correcta escritura. Algunos argumentan que, si bien la forma canónica del topónimo es «La Siempreviva», el uso consuetudinario ha derivado en la adaptación «Siempreviva». Otros, por el contrario, sostienen que la fusión es un error y prefieren escribirlo como dos palabras independientes: «Siempre Viva», para distinguir claramente los dos componentes del nombre.
No obstante, la forma estándar y predominante es «Siempreviva» (sin artículo). Se trata de un topónimo univerbal —es decir, que funciona como una sola unidad léxica—, por lo que debe escribirse obligatoriamente en una sola palabra. La grafía separada «Siempre Viva» carece de validez ortográfica y debe evitarse sistemáticamente, especialmente en contextos formales.
En cuanto al artículo definido «la», este se incorpora únicamente cuando el nombre alude a un período, una condición específica o restrictiva, o cuando va acompañado de un adjetivo calificativo. En esos casos, puede escribirse con mayúscula o minúscula inicial («La Siempreviva» o «la Siempreviva»). Un ejemplo de este uso sería: «Ya no es la Siempreviva que yo conocí; ha cambiado mucho». Historia thumb|Antes de llegar a Ocumare del Tuy, el General Gómez, acompañado por más de ciento cincuenta jinetes, pasa por Siempreviva y pernocta por una noche en su Gran Posesión de Mendoza, donde es obsequiado con un almuerzo que le ofrece el Presidente del Estado, el General Marino García; su secretario privado, el Doctor Colina; el General Arriens y otras personalidades ligadas a su gobierno de turno. Este acontecimiento fue reseñado en el N.º 10 de La Voz de Miranda, 22 de agosto de 1904, p. 10. Siempreviva se formó a comienzos del en una densa floresta que ocupaba, hasta principios del año 1905, los territorios de los actuales sectores El Pescador (antes Peñas Negras), La Mora y Anguina.
El área era atravesada por un camino precario que daba acceso a las tierras de la Colonia Mendoza, el cual, a su vez, conducía a las tierras de Ocumarito y, finalmente, a las de Ocumare del Tuy. El 21 de agosto de 1904, el general Juan Vicente Gómez cruzó y exploró este camino en su viaje hacia la ciudad de Ocumare del Tuy, lugar donde se reunió con el general Marino García y otras personalidades vinculadas a su gobierno.
El camino, pavimentado en 1967, se cataloga hoy como la Carretera Nacional Cúa-Ocumare y discurre desde Cúa, atravesando el sector El Conde, el conjunto residencial Valle Humboldt, San Miguel, los Bloques, la urbanización Ciudad Hermosa, Villegas, El Pescador, La Mora, Anguina, la Colonia Mendoza, La Uverita, Ocumarito y Candelero, hasta finalizar en Ocumare del Tuy, con un recorrido total de 13,78 km.
Después de las huellas que dejó en 1904 la expedición del general Juan Vicente Gómez, la ruta posibilitó el auge de negocios y ayudó a abrir la región a los asentamientos irregulares. Tales asentamientos, sin embargo, formaban parte del latifundio de la familia del general Gómez y a menudo eran monitoreados por caudillos militares. Tras la muerte del general Gómez, en 1935, el Instituto de Inmigración y Colonización del Ministerio de Agricultura y Cría de la época inició un proceso de expropiación y cedió las fértiles tierras del lugar a cualquiera que quisiera tomarlas y aceptara los riesgos que ello suponía.
La inmensa marea de personas venidas de Caracas y de los mismos Valles del Tuy engrosó el aluvión de recién llegados. Aquellos contingentes emprendían el difícil y arriesgado viaje a Siempreviva por muchas razones: algunos, en pos de aventuras; otros, porque codiciaban tierras; muchos más, huyendo de la opresión o buscando la libertad; y la gran mayoría, por las depresiones económicas y la necesidad de oportunidades.
La colonización de este territorio no fue, sin embargo, un proceso fácil ni uniforme, ya que, por regla general, la vida de estos nuevos pobladores era azarosa y estaba sometida a riesgos y complicaciones. Por ejemplo, iban con lo estrictamente necesario; estaban expuestos a peligros diarios, como pestes, serpientes e inundaciones; comían lo que encontraban, ya fueran frutos silvestres o animales; y convivían —o se enfrentaban— con el ganado, que era dejado libre para buscar su alimento. Además, se encontraban alejados de las ciudades y las zonas urbanas más próximas, lo que les dificultaba cumplir con algunos deberes y obligaciones, tales como bautizar a sus hijos, casarse, enterrar a los difuntos y asistir a misa y a las fiestas religiosas establecidas. Fue gracias a la autoconstrucción y a la cooperación comunitaria que el sector logró subsistir como un asentamiento urbano permanente.
En la actualidad, Siempreviva es un sector residencial de baja densidad, con una infraestructura de servicios a todos los niveles: acueductos, electricidad, educación básica, media y universitaria, aseo urbano, sistema de sanidad, barrido de calles y transporte colectivo de pasajeros. También cuenta con una ferretería, una capilla católica, instalaciones deportivas, una brigada de protección civil y un Centro de Diagnóstico Integral (CDI).
Cabe mencionar que, entre sus primeros habitantes, se encontraban Salvador Bianchi, Isaías Parras Pulido, Ricarda Arguinzones, Cleto Martínez, Inés Arguinzones, Benita Aponte, Rogelio Lara, Pantaleón López, Petra Escalona, Carmen Olivero, Anita Gil, Fortuna Laserez, María de Jesús García, Pancha Macero, Melecio Martínez, Delfina Martínez y Georgina Olivero, entre otros. Geografía Siempreviva se encuentra entre las coordenadas . Fauna y flora En las áreas boscosas del sector es común observar mamíferos, como el rabipelado (Didelphis marsupialis); roedores, como la ardilla (Sciurus granatensis); y aves, como el colibrí (Trochilinae) y la lechuza (Tyto alba). Dentro de los reptiles destacan la lagartija y la serpiente, siendo la víbora de cascabel (Crotalus) la que representa mayor peligro.
Los árboles que más abundan son el jabillo (Hura crepitans), el samán (Samanea saman), el bucare (Erythrina poeppigiana) y la ceiba (Ceiba pentandra). Otros ejemplares autóctonos son el mango (Mangifera indica), el mamón (Melicoccus bijugatus) y el apamate (Tabebuia rosea).
Hidrografía La principal vía fluvial de Siempreviva es el río Tuy, cuyo nacimiento está en la vertiente sur de la serranía de la Costa, al pie del pico Codazzi, a unos 2.426 m s. n. m., en el Estado Aragua. A pesar de su fuente remota, casi todo el río es accesible al público. Otro importante curso de agua en el sector es la quebrada Tinapuy, que discurre en dirección norte a través de pequeños acantilados y áreas naturales hasta desaguar en el río Tuy. En la actualidad, la quebrada Tinapuy es utilizada en su parte baja como colector de basura y cloaca, lo que ha provocado su contaminación. Relieve Siempreviva se sitúa dentro de un valle montañoso a una altitud promedio de 243 m s. n. m. Economía En sus inicios, la base económica del sector era la ganadería y la agricultura de subsistencia, actividades que se desarrollaban en los tradicionales conucos y pequeñas fincas. Los principales productos agrícolas eran los tubérculos y los bananos; otros rubros fueron la ahuyama, la naranja, el tomate, el maíz y los frijoles. La aparición de nuevas técnicas productivas originó transferencias de mano de obra de un sector a otro. Así, a mediados de la década de 1940, algunos habitantes con capitales invertibles se interesaron en las actividades del sector de los servicios y, gracias al transporte de materias primas provenientes de regiones con las que hasta entonces no se realizaba comercio, abrieron bodegas para la venta a granel de artículos de consumo (frutas, verduras, vino, pan, miel, queso, manteca, plátanos, velas y otras menudencias). Estas bodegas, generalmente ubicadas en casas de familia, cumplían también una función de casino cultural o lugar de esparcimiento, donde los clientes bebían ron o cerveza, bailaban, y jugaban dominó y bolas criollas.
A pesar de su pasado agrícola, en la actualidad Siempreviva es un sector mayoritariamente residencial, razón por la cual sus principales actividades económicas están relacionadas con el comercio. El negocio de servicios a domicilio también constituye una importante fuente de ingresos para los siempreviveños. Bodega El Placer La bodega El Placer fue una antigua construcción de adobe con techo de caña y barro, propiedad de Pantaleón López. Fundada en la década de 1940, se dedicaba a la compra y venta de víveres en general —como harina, carne, pollo, huevos, frutas, verduras, cereales, cloro, jabón, detergente y desodorante— y todo lo relacionado con el ramo del lícito comercio: bisutería, velas, bolsas de basura, artículos para escritorio, juegos y juguetes, refrescos, vino, cerveza, sidra, hidromiel, frituras, dulces y golosinas.
El inmueble consistía en una estructura rectangular de aproximadamente 14 metros de largo por 7 metros de ancho, y estaba alinderado de la siguiente manera: al norte, con la carretera principal Cúa-Ocumare; al sur, con la parcela de Esmen Martínez; al este, con la escuela "José Gil Fortoul"; y al oeste, con los terrenos de Agustín Villegas.