La guerra polaco-otomana de 1633 a 1634 se refiere a uno de los muchos conflictos militares que enfrentaron a la Corona del Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania (Mancomunidad de Polonia-Lituania), con el Imperio otomano y sus estados vasallos. Se produjo mientras la Mancomunidad también combatía en la breve Guerra de Smolensk (1632 a 1634) contra el Zarato ruso. La guerra apenas tuvo más que una batalla y pese a que amenazó en convertirse en un enfrentamiento general con los otomanos, se saldó con una mediación diplomática en la que el sultán Murad IV achacó los hechos a una acción personal de Abaza Mehmed Bajá, que entonces era el gobernador de la provincia otomana de Silistra (la actual Bulgaria).

Contexto En 1632, Segismundo III Vasa, rey de Polonia y gran duque de Lituania, murió. Aunque la Szlachta —nobleza de la Mancomunidad— escogió rápidamente a su hijo Ladislao IV Vasa para sucederle, las potencias vecinas, que esperaban retrasos en el proceso electoral, pusieron a prueba la aparente debilidad de la Mancomunidad.Józef Andrzej Gierowski, Historia Polski, 1505–1764. Varsovia: Państwowe Wydawnictwo Naukowe, 1979, pp. 235–236. ISBN 83-01-00172-0. El rey sueco Gustavo II Adolfo envió al Zarato ruso y al Imperio otomano una propuesta de alianza para declararle la guerra a la Mancomunidad.

Esa guerra era contemporánea de la guerra de los Treinta Años que se libraba en el resto de Europa y en la que participaba Suecia. El ataque a Polonia-Lituania evitaría que el ejército sueco destacado en Alemania tuviera que enfrentar un nuevo frente si la Mancomunidad se incorporase a la coalición católica encabezada por los Habsburgo, a los que se les permitía reclutar voluntarios en Polonia. Sin embargo, la muerte del rey sueco en 1632 impidió que los planes para la posible alianza entre su país y Rusia fructificasen, pues el canciller y regente de la reina Cristina, Axel Oxenstierna, no recibió a la embajada rusa que acudió a Estocolmo hasta marzo de 1633.

La Mancomunidad no estaba preparada para la guerra: en 1631 el ejército real contaba con apenas tres mil soldados. Enterados de que Rusia estaba preparándose para la guerra, en la primavera de 1632 el Sejm —el Parlamento polaco-lituano— incrementó el tamaño del ejército reclutando cuatro mil hombres más. Por su parte, Adam Kisiel y el gran hetman del Reino Estanislao Koniecpolski se reunieron con el consejo de cosacos, del que obtuvieron una promesa de ayuda de los cosacos zaporogos, que llegarían en agosto de 1633.

El Zarato ruso, que se había recuperado algo del Período Tumultuoso, creyendo que la Mancomunidad se hallaría debilitada por el fallecimiento de su rey, atacó unilateralmente, sin esperar a suecos y otomanos, dando inicio la breve Guerra de Smolensk (1632-1634). El objetivo de Rusia era adueñarse de Smolensk, que había cedido a la Mancomunidad en 1615 en la Paz de Deúlino que había puesto fin a la guerra polaco-rusa de 1605-1618.

Para poder reclutar un ejército para la guerra, el Zarato tuvo que reducir de modo importante los regimientos y los efectivos de las guarniciones de las ciudades situadas en las fronteras del sur.V. A. Prokófiev, A. A. Novoselski, Международное положение Русского государства в 20-30-х годах и Смоленская война 1632—1634 гг en Очерки истории СССР. Период феодализма. XVII век. Moscú, 1955. Los kanes de Crimea no tardaron en aprovechar esta situación para emprender una campaña en la que participaron veinte mil tártaros que devastaron los uyezd de Mtsensk, Novosil, Oriol, Karáchev, Livny y Yelets.

En ese momento, Abaza Mehmed, que había sido el gobernador de la provincia otomana de Silistra (Silistra, hoy en Bulgaria) hasta la primavera de 1632, movilizó a sus tropas y contó como refuerzos con los estados vasallos otomanos del principado de Moldavia, el principado de Valaquia y con los tártaros de Nogái (de la Horda de Bucak). Abaza era ambicioso y posiblemente actuó sin el conocimiento del sultán o del gran visir, ya que en ese momento el Imperio otomano estaba profundamente involucrado en una guerra contra los safávidas (1623-1639). El sultán Murad IV alegó más adelante que ignoraba las acciones de Abaza, pero es posible que hubiera aceptado en secreto la arriesgada campaña contra la entonces poderosa Mancomunidad. Desarrollo de la guerra 1633 miniaturadeimagen|Ciudad de Kamienic Podolski con vista a sus campos. Alrededor del 29 de junio de 1633, un fuerte grupo tártaro de la Horda de Bucak (una fuerza de unos ) pilleó el área cerca de la ciudad de Kamieniec Podolski. Cuando la incursión terminó, los tártaros regresaron a Moldavia con su botín y jasyr. Mientras tanto, el comandante de la Mancomunidad, el hetman Estanislao Koniecpolski, que estaba en la ciudad de Bar, se desplazó inmediatamente en su busca con cuando le llegaron las noticias. El hetman cruzó el río Dniéster y entró en el territorio del principado de Moldavia, entonces un estado vasallo de los otomanos, que había sido el teatro de la anterior guerra de la Mancomunidad y los otomanos unas pocas décadas antes (las Guerras de los Magnates de Moldavia y posterior guerra directa entre polacos y otomanos). El grupo tártaro probablemente pensaba que ya estaba a salvo y disminuyó su velocidad, lo que permitió que el hetman los atrapara el 4 de julio cerca de Sasowy Róg en el río Prut. Varias docenas de tártaros fueron asesinados y capturados (hasta la mitad de la fuerza según algunas fuentes), y el resto se dispersaron. Entre los cautivos se encontraban varios tártaros de alto rango y el yerno del kan Temir (Kantymir, jefe de la Horda de Bucak, un conocido y feroz líder de la Horda de Nogái). La mayor parte del botín que habían conseguido, todos los cautivos, vacas y caballos fueron recuperados.

Koniecpolski, que tenía una extensa red de espías en la región y que era responsable de gran parte de la política exterior de la Mancomunidad allí, probablemente sabía sobre los planes de Abaza en ese momento. Regresó a la orilla izquierda del Dniéster, comenzó la construcción de un campamento fortificado cerca de Kamieniec Podolski (una ciudad importante y una plaza fuerte en la región de Podolia que había sido asediada por los otomanos en la anterior guerra) y pidió el refuerzo de unos regulares a su disposición: cosacos y tropas privadas de magnates (llegaron unos ).

Abaza comenzó su marcha en la segunda quincena de septiembre con tropas otomanas de su provincia, tropas vasallas y entre , incluyendo casi toda la Horda Bucak dirigida por Kantymir, un conocido de Koniecpolski, que ya había derrotado al nogayo tras un pillaje de éste en 1624 en la batalla de Martynów. A mediados de octubre estaba cerca de Chotín (Jotín en la actual Ucrania) y se enteró de los preparativos de Koniecpolski. Abaza comenzó las negociaciones, probablemente deseando superar a Koniecpolski por diplomacia. Es posible que recibiera noticias sobre la creciente insatisfacción del sultán y que decidiera apresurar sus planes. Abaza cruzó el Dniéster aproximadamente el 20 de octubre. Kantymir comenzó sus ataques el 20 de octubre y continuó durante el día siguiente. El 22 de octubre, Abaza atacó con todas sus fuerzas, pero fue rechazado con grandes pérdidas y ordenó una retirada, sin que se sepa si fue porque recibió órdenes de Constantinopla (Estambul), o porque no creyera que pudiera derrotar a Koniecpolski o por haber escuchado las falsas noticias de que había más refuerzos cosacos para ayudar a Koniecpolski.

1634 El año siguiente estuvo cerca de desatarse una guerra completa con el Imperio otomano (según una fuente, el sultán habría creado un gran ejército, según otras, estuvo cerca de su creación), sin embargo, el sultán sufrió otro fracaso: su vasallo, el kan de Crimea Canibek II (Janibek, Dzhanibek), había decidido atacar a Moscovia. Las tropas moscovitas luchaban contra las tropas polacas, la Ucrania polaca estaba reforzada por los cosacos y las tropas de Koniecpolski y, además, muchas veces los propios tártaros se ofrecían a la Mancomunidad para atacar a Moscovia a cambio de «regalos» (o se les enviaba «regalos» para hacerlo). Unos del ejército tártaro atacaron a Moscovia en 1632, probablemente más fuerzas lo hicieron en 1633 y los ataques continuaron en 1634 (y hasta 1637). En junio de 1634, los tártaros operaban en el área de Kursk (Oriol) y Mtsensk. Un año más tarde atacaron la Horda Nogai Menor y la Horda Azov. En 1636 los tártaros de Crimea atacaron nuevamente y la Gran Horda de Nogái cambió su lealtad a Crimea. Las defensas del sur fueron destruidas, el país quedó despoblado (el número de cautivos jasyr vendidos en Crimea se estima en ). Los historiadores rusos acusan a los polacos de haber coordinado sus ataques con los de los tártaros.

Mientras tanto, en la primavera de 1634, los rusos ya habían perdido Smolensk y se hallaban amenazados por las incursiones tártaras que saqueaban el sur del zarato.Paweł Jasienica, Rzeczpospolita Obojga Narodów. Cz. I: Srebrny Wiek, Świat Książki, Warszawa 1997, s. 300; Mocne uderzenie pod Smoleńskiem, [w:] Władysław IV Waza 1595—1648, Seria Władcy Polski, nr 23, dodatek do dziennika Rzeczpospolita z dn. 24.07.2007, s. 13.Jeremy Black, European Warfare, 1494–1660. Londres: Routledge, 2002. p. 137. ISBN 0-415-27531-8. El patriarca Filareto había muerto el año anterior, y sin él, el fervor por la guerra disminuyó.J. Rickard.. Smolensk War, 1632–1634, 2007. Incluso antes de acabar 1633, el zar Miguel I ya sopesaba cuál era la mejor manera de poner fin al conflicto. Por su parte, el rey Ladislao IV, que había sido anteriormente elegido zar de Rusia por los siete boyardos y tenía la posibilidad legal de presentar una reclamación al trono ruso, quería continuar la guerra o, dado que el plazo de paz del Tratado de Altmark polaco-sueco estaba a punto de expirar, aliarse con los rusos contra Suecia. Sin embargo, el Sejm quería terminar con la contienda. Como escribió Stanisław Łubieński, obispo de Płock, dos semanas antes de la rendición de Mijaíl Shein: «Nuestra felicidad se halla en permanecer dentro de nuestras fronteras, garantizando la salud y el bienestar». Al no estar ninguno de los bandos interesado en continuar la guerra, se entablaron negociaciones, no para firmar un armisticio, sino para establecer «la paz eterna».

Las conversaciones comenzaron el 30 de abril de 1634,Mirosław Nagielski. Diariusz kampanii smoleńskiej Władysława IV 1633–1634. DiG. ISBN 83-7181-410-0 y el tratado de paz de Poliánovka (o Polanówko, ) se firmó el 14 de junio, lo que puso fin a las hostilidades. El documento pactado confirmaba el statu quo ante bellum, que incluía el compromiso ruso de pagar una gran reparación de guerra (veinte mil rublos en oro) y la renuncia de Ladislao a su reclamación del trono ruso.Varios autores y editores. Władysław IV Waza 1595–1658. Władcy Polski n.º 23. Rzeczpospolita y Mówią Wieki. 24 de julio de 2007. Algunos historiadores sostienen que desde la perspectiva rusa parece que la renuncia de Ladislao era más importante, en términos del aumento de la estabilidad interna, que la pérdida del territorio fronterizo en disputa. A pesar de no vencer militarmente, los rusos habían conseguido un triunfo diplomático.Richard Hellie. The Economy and Material Culture of Russia, 1600–1725. Chicago: University of Chicago Press, 1999. p. 4. ISBN 0-226-32649-7.