300px|miniaturadeimagen|Italia contra los All Blacks, 1980. La historia de la selección de rugby de Italia inicia a fines del .
Los orígenes del rugby en Italia thumb|left|250px|Una alineación del U.S. Milanese de rugby. De pie a la izquierda Stefano Bellandi
El rugby, a la vez que el fútbol, se dio a conocer en Italia hacia el final del , traído por los británicos que hacían escala en el puerto de Génova. La difusión masiva del juego, sin embargo, se debió a la obra de un pionero italiano emigrado a Francia, Stefano Bellandi: nacido en 1892 en la provincia de Cremona, tuvo que volver a Italia para realizar el servicio militar y tras conocer el rugby en Francia se empeñó en difundirlo también en su patria.
Con la ayuda de un amigo francés que vivía en Milán, Bellandi consiguió poner en marcha una sección de rugby dentro de la Unione Sportiva Milanese, club de fútbol hoy en día desaparecido, que en aquella época competía en el campeonato nacional con sus conciudadanos del Inter (con los que se fusionarían a finales de los años veinte) y el Milan.
Sería en la primavera de 1910, en Turín, cuando tuvo lugar un partido entre dos clubs de fútbol no italianos, el Servette de Ginebra, y el Sporting Club Universitaire de France, siguiendo las normas del rugby. A partir de este evento, nació el primer club de rugby italiano: el Rugby Club Torino. Pero sería disuelto después de un solo encuentro disputado contra la Pro Vercelli, club de fútbol entre los más fuertes de la época.
Aunque los inicios del deporte en Italia se produjeron en Turín, fue en Milán donde la nueva disciplina tuvo su pleno desarrollo. El primer encuentro del U.S. Milanese se disputó en el Arena Cívica de Milán el 2 de abril de 1911 contra un equipo francés, que se impuso por 15-0. Tal fue el entusiasmo del público que antes de un año, al inicio de 1912, el equipo milanés organizó otro partido, en Vercelli, contra la U.S. Chambéry. Aunque en tal ocasión también se cosechó una derrota, ésta fue de menor entidad (los franceses ganaron 12-3).
Nacimiento de la Federación y la Selección Una vez que el conflicto terminó, Stefano Bellandi intenta relanzar la disciplina: pide asilo al Sport Club Italia, era amigo de su presidente Algiso Rampoldi, y con la colaboración de algunos amigos vuelve a poner en pie un equipo de rugby que se hace conocer al gran público gracias a la prensa; el 26 de julio de 1927 fue finalmente creado un "comisionado de propaganda" que constituyó el preludio del nacimiento de una federación nacional que regulase la actividad del rugby, que por entonces ya estaba difundida por toda la península (aparte de Milán, también Turín, Udine, Roma, Nápoles y otras ciudades).
Así pues, el 26 de julio de 1928 en Roma, ve la luz la Federazione Italiana Rugby (Federación Italiana de Rugby).
La Selección Nacional nace casi al mismo tiempo que el primer campeonato italiano: el 20 de mayo de 1929, en el Estadio de Montjuic de Barcelona, se vio el encuentro contra la también debutante España, siendo el árbitro el francés Brutus.
Los españoles (en realidad una selección catalana oficialmente vestida con los colores de España) se impusieron 9-0 y un año más tarde, el 29 de mayo de 1930, devolvieron la visita en lo que fue el primer partido en casa de Italia.
miniaturadeimagen|150px|Escudo de los años 30. En Milán, los "Azzurri", que en aquella ocasión vestían todavía camiseta casi completamente blanca, ganaron 3-0. Los jugadores de aquel primer encuentro en Barcelona fueron: Dondana, Cesani, Dora, Vinci II, Vinci III, Vinci IV, Modonesi, Balducci, Paselli, Raffo, Allevi, Barzaghi, Altissimi, Bottonelli, Bricchi. Roma y Milán se dividieron a partes iguales la representación: seis jugadores de la capital, incluidos los hermanos Vinci, otros tantos del anterior U.S. Milanese (ahora el Inter) y Brescia contribuyó con dos hombres, pero el capitán (Dondana) provenía del Michelin Torino, de Turín.
250px|left|thumb|Una alineación de la Selección Italiana del 1933.A pesar de una polémica de carácter político-organizativo que conllevó el nacimiento de la F.I.R., de la sucesiva refundación como Federazione Italiana della Palla Ovale y, posteriormente por razones autárquicas, como Federazione Italiana Rugbi., en los cinco años sucesivos la Selección Nacional se enfrentó a las selecciones más fuertes de Europa continental (las cuatro británicas de la IRB constituían un grupo aparte), Checoslovaquia (derrotada dos veces, en Milán y Praga durante 1933), Rumanía (victoria en Milán 7-0 en 1934) y Cataluña (empate a 5 en Barcelona en 1934). La primera derrota después del partido inicial, tuvo lugar en Roma en 1935 contra Francia que, hasta 1983, fue el único equipo de alto nivel fuera de la IRB y, hasta 1988, la única de las participantes en el Cinco Naciones que concedió a Italia "Test Match" oficiales.
El 2 de junio de 1934, la F.I.R., la Federación Francesa de Rugby y la Federación Alemana de Rugby fueron los estandartes de un frente común que propugnaba la formación de una federación internacional alternativa a la IRB, y constituyeron en París, junto con otras federaciones nacionales europeas, la Fédération Internationale de Rugby Amateur o FIRA. La recién nacida asociación inició un torneo, originariamente llamado "Trofeo FIRA" (que perdura como European Nations Cup), un verdadero campeonato europeo de rugby, en el que Italia participó hasta 1997.
La Selección Italiana tomó parte en dos de las tres primeras ediciones del Trofeo FIRA antes de la guerra, clasificándose en una ocasión tercera y en la otra segunda. Entre ambos trofeos, jugaron y perdieron contra Francia, que por otro lado, fue la ganadora del torneo en 25 de las 30 ediciones en las que participó antes de unirse al Cinco Naciones.
Durante La Segunda Guerra Mundial siguió la actividad todo lo posible: el campeonato italiano se mantiene hasta 1943 y la selección nacional siguió adelante hasta mayo de 1942; el último partido disputado antes de la larga interrupción que duró hasta el fin de 1948 fue contra Rumanía en Milán. Durante el Régimen Fascista, pese haber sido visto inicialmente mal por ser originariamente inglés, se decide promoverlo a todos los niveles como ejemplo de camaradería y espíritu de lucha; Achille Starace, secretario del Partito Nazionale Fascista, sostuvo que "El juego del rugby, deporte de combate, debe ser practicado y ampliamente difundido entre la juventud fascista".
Uno de los factores condicionantes para el desarrollo del rugby en la época de postguerra fue esta misma politización de la disciplina, a la que durante largo tiempo se le etiquetó de "deporte fascista".
Posguerra inmediata 180px|thumb|left|“Maci” Battaglini, tercera línea, 5 internacionalidades a caballo entre las dos posguerrasLa vuelta a la normalidad después de la guerra va a ser por etapas: el campeonato italiano vuelve en 1946, la actividad internacional, con el Cinco Naciones en 1947, pero la selección italiana debería esperar hasta marzo de 1948 para volver al terreno de juego: durante los 13 primeros años, 12 técnicos ocuparon la dirección técnica, al ritmo de uno al año de media. En realidad, se trataba a menudo de parejas o de vueltas al cargo (el francés Julien Saby, por ejemplo, uno de los artífices del desarrollo técnico del rugby en Italia, tuvo tres mandatos, de los cuales dos fueron haciendo pareja con otro técnico; el mismo Luigi Bricchi fue técnico 8 veces, en 6 de ellos junto a uno o más colegas.
En 1947 se confió el equipo al exjugador Tommaso Fattori, antiguo jugador del Lazio, Roma y Milano y futuro técnico del L'Aquila. Dirigió al equipo en dos partidos, ambos en 1948, contra Francia B (derrota en Rovigo 6-39) y contra Checoslovaquia (victoria en Parma 17-0). Pero las diferencias entre el mejor equipo continental, Francia e Italia (y a su vez entre la propia Italia y los demás adversarios) eran manifiestas: los "Azzurri" eran capaces de mantener el ritmo contra los otros equipos, pero no lo eran de ganar a los galos, ni siquiera cuando estos no presentaban la mejor alineación. A pesar del crecimiento del juego en el triángulo formado por Treviso, Padua y Rovigo, rápidamente seguidos por Nápoles, Roma, Parma y L'Aquila, la Selección no logra durante mucho tiempo ser capaz de ser competitiva fuera del ámbito de La Copa de las Naciones/Trofeo FIRA, en la que siempre dominaba Francia: hasta 1968 no se deja escapar ninguna edición del torneo y, además, era el único equipo continental que anualmente se enfrentaba con los cuatro británicos en el Cinco Naciones.
A nivel continental, el oponente principal de Italia era, sin embargo, Rumanía, que había visto como crecía su número de participantes a partir de 1950 (eran 1.500 después de la guerra y 13.500, nueve veces más, a finales de los años 70.), y que quitaban a los "Azzurri" la plaza de honor en La Copa de las Naciones, e incluso fueron capaces, por fin, de ganar a los franceses, algo que los italianos lograron muchos años después.
Parecía claro que solo enfrentándose con los países más avanzados podía el rugby italiano tener una ocasión para crecer, y en 1956 se organizó una gira informal (no se podía considerar oficial puesto que no se programó ningún "test match") en Gran Bretaña: tres partidos y tres derrotas para Italia, contra los galeses del Swansea (5-14) y del Cardiff (2-8) y los londinenses Harlequins (14-15), que visto lo visto es una derrota menor de lo temido; la gira se repitió dos años después y, en el último partido de la serie, después de dos derrotas contra el Contee londinés 3-9 y el Blackrock 8-18, Italia gana 5-3 a los irlandeses del Cork; en cuanto a los "test match" que se disputaron alrededor de esas giras, todos fueron victorias contra Alemania Occidental (12-3 en 1956, 8-0 en 1957 y 11-5 en 1960), Checoslovaquia y Rumanía, pero contra Francia otra vez cuatro derrotas (3-16 en 1956, 6-38 en 1957, 3-11 en 1958 y 0-22 en 1959).
La oscuridad en Europa Al inicio de los años 60 la situación estaba consolidada y así se mantiene prácticamente durante los siguientes 30 años: los equipos británicos fuera del mapa, al menos en cuanto a selecciones nacionales, quedando como referencia Francia para el resto de Europa, que era la única selección del continente que tenía permitido competir anualmente contra las cuatro "Home Nation" y que por otro lado estaba inmersa en La Copa de las Naciones. Y después de ellos, Italia, regularmente derrotada por Francia, y que peleaba por la segunda plaza con Rumanía. Y ambos, un peldaño por encima del resto de los equipos europeos. Sin embargo, el 14 de abril de 1963, Italia estuvo a un paso de interrumpir la supremacía francesa: en Grenoble, en el partido que vio el debut de Marco Bollesan como internacional, los italianos ganaban por 12-6 a pocos minutos del final. Un ensayo transformado por los franceses (por entonces valían 5 puntos) puso el marcador 12-11, y un golpe de castigo remontó el marcador en el mismísimo final (12-14). En el corazón de todos aquellos que aquel día vieron esfumarse aquel sueño se ha mantenido imborrable la actuación de Elio Fusco, medio-melé de la selección y del Partenope.
150px|miniaturadeimagen|Isidoro Quaglio, Director técnico en 1977 durante solo dos partidos|rightTal empresa, fallida por tan poco, le parecía a todos el preludio de un verdadero salto de calidad que aún no se produciría. En 1965, la FIRA decide cambiar el torneo europeo llamándolo Copa de las Naciones y estructurándolo en divisiones: Italia fue enclavada en la 1.ª división del torneo en la temporada 1965/66, situándose segunda y perdiendo, como de costumbre, (0-21) contra Francia, en el Stadio dell'Arenaccia de Nápoles. Pero fue la edición sucesiva, en la de 1966-67, la que frustró las ambiciones italianas de colocarse en un nivel superior: la selección solo es capaz de ganar a Portugal (por otro lado con un sufrido 6-3), pero pierde 3-24 contra Rumanía y 13-60 contra Francia.