La regionalización es un concepto que alude a la distribución espacial de diferentes aspectos de la realidad, por lo que ocupa una posición central en la geografía, ese campo del conocimiento especializado, precisamente, en el estudio de esa distribución especial respecto a elementos tanto naturales como sociales. Sin embargo, los geógrafos no han sido los únicos creadores relevantes de regionalizaciones, pues, fuera incluso del ámbito académico, las autoridades político-administrativas han compartido con ellos el interés por regionalizar, por más que sus objetivos hayan sido diferentes.Lizcano, 2017: 27.

Entendemos por regionalización el resultado regionalizar; es decir, el resultado de dividir una unidad espacial relevante geográfica y/o político-administrativamente en varias unidades espaciales con el mismo tipo de relevancia, las cuales pueden agruparse en una o varias categorías. Siete comentarios permiten precisar y comprender mejor esta definición.Lizcano, 2017: 27

En primer lugar, empleamos el término unidad espacial para referirnos a cualquiera de las extensiones involucradas en una regionalización, desde la mayor, la que es objeto de la regionalización, hasta la que forma parte de la categoría de menor jerarquía, pues la unidad espacial que se regionaliza, la de mayor tamaño y jerarquía, también suele formar parte, como lo hacen las unidades espaciales resultantes de su división, de una categoría de unidades espaciales que la incluye (continente, sistema montañoso, país, parte de país, etcétera).

En segundo lugar, pese a lo señalado en el punto anterior, en toda regionalización conviene distinguir entre la unidad espacial que se regionaliza (el punto de partida de la regionalización), que puede calificarse genéricamente de aglutinadora, como lo hace Benedetti,Benedetti, 2009: 3. o regionalizada, por más que en las regionalizaciones concretas se aluda a ella por su nombre específico (como continente americano, Sierra Madre Occidental, República Mexicana o Estado de Morelos), y las diversas unidades espaciales que resultan de su división, las cuales podrían llamarse genéricamente regiones o, cuando estas tienen componentes políticos, territorios. Por ejemplo, la República Mexicana,En el sentido en que estamos hablando, la República Mexicana, como cualquier otro país, no debe verse, por lo menos exclusivamente, como fruto de una regionalización, pero forma parte de la regionalización que implica dividir el planeta Tierra en colectividades políticamente soberanas o países. en tanto que unidad espacial aglutinadora, se puede dividir en regiones fisiográficas, pero también en territorios estatales.

En tercer lugar, la relevancia de las unidades espaciales contenidas en una regionalización, que sirve para distinguir la regionalización de otras divisiones territoriales irrelevantes o poco relevantes científica y/o político-administrativamente, como la división de una propiedad rural u otras divisiones que solo importan en principio a los particulares involucradas en ellas, vendría dada por la presencia simultánea de dos factores: el empleo de criterios geográficos y/o político-administrativos para llevar a cabo la regionalización y que las regiones resultantes involucren extensiones de cierta importancia geográfica, cuando no también una o varias colectividades humanas; es decir, grupos sociales susceptibles de tener comunidades políticas.Las colectividades se distinguen no solo de los individuos, sino también de los grupos sociales elementales o primarios, como la familia o el grupo de amigos. Tales colectividades podrían clasificarse en soberanas (divididas a su vez en sociedades o países e imperios) y políticamente dependientes, las cuales se subdividen en comunidades locales, compuestas de familias y con intereses múltiples, y organizaciones, compuestas principalmente de adultos y con intereses específicos (Lizcano, 2011: 15).

En cuarto lugar, toda regionalización implica la exposición de diferencias y similitudes. Las diferencias son necesarias para distinguir las unidades espaciales entre sí, pero también deben exhibirse las semejanzas al interior de cada unidad espacial para justificar la pertinencia de que se la considere como tal unidad.Benedetti, 2009: 3; Dumolard, 1982: 452.

En quinto lugar, la regionalización, por su dimensión espacial, exige la delimitación, el establecimiento de límites, de las unidades espaciales resultantes de tal división, por más que, como se verá más adelante, tales límites puedan ser de diferentes tipos. Por tanto, toda regionalización contiene, además de unidades espaciales, límites que indican el perímetro o contorno de tales unidades espaciales.Benedetti, 2009: 4.

En sexto lugar, cuando la unidad espacial aglutinadora se divide en más de una categoría, las categorías resultantes quedan ordenadas jerárquicamente, recibiendo cada una de ellas una denominación diferenciada para evitar confusiones. Genéricamente, a la categoría más abarcadora se le podría llamar región, y subregión a la que le sigue en jerarquía. Así lo hace la Organización de las Naciones Unidas al dividir el mundo en regiones o continentes, que subdividen en subregiones. En el caso del continente americano, las subregiones son América del Norte, y América Latina y el Caribe. No obstante, es frecuente que regiones y subregiones se denominen con palabras que expresan sus naturalezas. Dos ejemplos: las regiones hidrológicas se dividen en cuencas del mismo tipo y estas a su vez en subcuencas, en tanto que la República Mexicana se divide en entidades federativas (estados y Ciudad de México) que se dividen a su vez en municipios o alcaldías.

En séptimo lugar, cuando una regionalización contiene varias categorías y una de ellas recibe el nombre de región, es útil utilizar el término unidad espacial para aludir conjunta o indistintamente a las unidades espaciales de todas las categorías. En este caso, para evitar confusiones, se distingue entre unidad espacial aglutinadora y unidades espaciales, sin mayores especificaciones, que se puede referir a cualquiera de las unidades espaciales que resultan de las divisiones sucesivas de la unidad espacial aglutinadora. En nuestra regionalización empleamos esta distinción terminológica.

Clasificación Primera clasificación De acuerdo con los temas tratados, y en clara relación con la clásica división de la Geografía en física y humana, se pueden distinguir las regionalizaciones del medio físico (fisiográficas, climáticas, hidrológicas, etcétera) de las de contenido socialEn contextos como este, empleamos el término social en un sentido amplio, como sinónimo de humano y como opuesto al medio físico, por lo que incluye los ámbitos económico, político y cultural. como las que dividen a los países del mundo según la religión prevaleciente, la lengua oficial, el producto interno bruto por habitante o la tasa de mortalidad infantil. Sin embargo, es frecuente que las regionalizaciones conjuguen temas físicos y sociales, por lo que a los dos tipos anteriores de la clasificación se debe añadir el de las regionalizaciones combinadas o mixtas, como son, en el caso de la República Mexicana, las de Bassols, 2002, Bataillon, 1986, y García Martínez, 2008.

Segunda clasificación La segunda clasificación se basa en el número de variables, lo que permite distinguir las regionalizaciones unidimensionales de las multidimensionales. Las regionalizaciones unidimensionales no son frecuentes en las referidas tanto al medio físico (por ejemplo, las relativas a la temperatura) como a lo social (por ejemplo, las étnicas), pero, lógicamente, las regionalizaciones combinadas no siempre multidimensionales.

Tercera clasificación Una tercera clasificación se refiere a los límites, que constituyen un elemento crucial en toda regionalización. Con base en el grado de precisión de sus límites pueden distinguirse las regionalizaciones compactas o continuas de las imprecisas o discontinuas. En las primeras, las unidades espaciales son contiguas, colindan entre sí, están yuxtapuestas, sin sobreponerse ni tener extensiones intermedias. Esto implica que los límites son precisos y lineales (no difusos), y que son compartidos por dos unidades espaciales: dónde acaba una comienza otra. Las divisiones políticas y administrativas suelen constituir ejemplos nítidos de este tipo de regionalización. Por el contrario, en las regionalizaciones discontinuas o imprecisas, las unidades espaciales están separadas por áreas que no pertenecen a ninguna de ellas (como sucede con las extensiones continentales de Centroamérica o Suramérica respecto a las islas del Caribe), tienen límites imprecisos (como los que con frecuencia separaban las colonias del imperio español en América o los que en ocasiones separan las regiones establecidas por García Martínez)García Martínez, 2008. o se superponen (como en ocasiones sucede en las regionalizaciones basadas en la interacción de colectividades humanas).                                       

Cuarta clasificación Esta clasificación, que distingue dos tipos de regionalización muy dispares conceptual y metodológicamente, pero que aparecen conjugados en no pocas regionalizaciones.El mismo Bernardo García, cuya regionalización se decanta explícitamente por la regionalización que aquí calificamos como nuclear no solo admite la posibilidad de esta conjugación, sino que el mismo la detecta en regiones como Valle de México y Valle de Toluca (García Martínez, 2008: 29-30). Si bien toda regionalización implica la detección de similitudes (al interior de cada región) y diferencias (entre unas regiones y otras), lo que implica el establecimiento de criterios (y límites) que distingan lo similar de lo distinto, las dimensiones empleadas para detectar tales similitudes y diferencias pueden agruparse en dos tipos claramente diferenciados, lo que da lugar a dos tipos de regiones dispares.Smith (1997: 41) hace esta distinción con las siguientes palabras: “las regiones pueden definirse formal o funcionalmente; la primera pone el énfasis en la homogeneidad de un elemento en un territorio dado, la segunda lo hace en los sistemas de relaciones funcionales dentro de un sistema territorial integrado”.

El primero puede delimitar sus regiones a partir de múltiples dimensiones que permiten detectar extensiones homogéneas diferenciadas entre sí; en el segundo, la única dimensión que determina la extensión de las regiones —la interacción de colectividades humanas— no establece espacios homogéneos, sino espacios delimitados en virtud de asentamientos humanos interrelacionados.