Los mosaicos de Valdebótoa son dos murales de iconografía religiosa conformados por las representaciones de Los doce apóstoles y el Espíritu Santo más del portal de Belén (subdividido a un tiempo en sendas escenas en ángulo recto unidas por una estrella de Oriente: el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los pastores), realizados entre los meses de enero (presumiblemente) a julio de 1967 («cuarenta y cinco días de trabajo a razón de nueve a diez horas diarias, en horas y días fuera de mi trabajo oficial») por el pintor y escultor español Guillermo Silveira (1922-1987), destinados exprofeso a decorar el porche exterior de la capilla escuela de las Casas Aisladas de dicha pedanía de la capital pacense (margen derecha del Gévora),Proyectada por el arquitecto Manuel Rosado Gonzalo a finales del año 1961. Fuente: Bazán de Huerta y Centellas Soler, 2018, p. 76. de la que se encuentra a una distancia de unos doce kilómetros por la carretera EX-110 (más concretamente entre los pp.kk. 64 y 65) que comunica la ciudad de Badajoz con Valencia de Alcántara, es decir, «[ubicados] en un entorno poco propicio, que todavía hoy sorprenden por su modernidad».

Fueron encargados por la Delegación Provincial del Instituto Nacional de Colonización a instancias del arquitecto y acuarelista santeño José Alejandro Mancera Martínez,Cabe referir también en tal sentido que tanto de la estética arquitectónica y urbana como de la dotación artística de los nuevos poblados de colonización surgidos a raíz de la entrada en funciones del Plan de Transformación y Colonización, más conocido solo como "Plan Badajoz", se responsabilizó el arquitecto del Instituto Nacional de Colonización desde 1947 y primer director del Museo Español de Arte Contemporáneo (feb. 1952-feb. 1958) José Luis Fernández del Amo, quien recomendó a las autoridades locales el encargo de obras acordes con las tendencias vanguardistas de la segunda mitad del siglo XX. Fuente: quien también por aquellas fechas le había confiado la realización de dos grabados sobre mármol para la decoración de ambos portales de acceso a las viviendas del edificio homónimo (calle San Isidro n.os 2-4) de Badajoz, lo que le permitió la puesta en práctica de «uno de sus intereses más patentes por entonces, como es la integración de la pintura [tan solo en este caso del mosaico] con la arquitectura». Están ejecutados a base de una serie de materiales diversos como cantos rodados, mármol, pizarra o terrazo de diferentes colores y texturas (que constituyen la casi totalidad de los mismos) sobre muro y ocupan una superficie de 16,83 m², distribuidos de izquierda a derecha (según el punto de vista de un observador actual) como sigue:

Nacimiento de Jesús. 289 x 218 cm (6,30 m²). Adoración de los pastores. 279 x 183 cm (5,10 m²). Los doce apóstoles y el Espíritu Santo. 289 x 188 cm (5,43 m²). Firmado y fechado «G.Silveira.67» en la parte inferior derecha.

En cuanto a su propiedad cabe destacar que mientras que las iglesias en sentido estricto fueron cedidas por el Instituto Nacional de Colonización al antiguo Obispado provincial y convertidas en nuevas parroquias las capillas escuela pasaron a depender de los respectivos ayuntamientos, en este asunto concreto del de Badajoz, quien a su vez se la cedió a un colono del poblado.Ver p. ej.:

El hecho, pues, de que nunca llegara a entrar en funcionamiento con fines religiosos (la escuela sí se usó sobre una década) supuso el consiguiente abandono del edificio —aprovechado más tarde como albergue de animales de carga y gallinero— y progresivo deterioro de las obras, lo que llevó a principios de septiembre de 2021 a la constitución de la Plataforma Valdebótoa: Salvar Mosaicos y ulteriores actuaciones de las administraciones competentes (Comisión Provincial de Patrimonio Histórico [nov. 2021], Arzobispado de Mérida-Badajoz [dic. 2021] y Ayuntamiento [abr. 2022]) de cara a efectuar su traslado al pórtico de entrada a la iglesia parroquial del Inmaculado Corazón de María de Valdebótoa, situada a unos 3,5 km al SE del primero, cuya realización efectiva se extendió desde el 12 de julio de 2022 hasta que estuvo totalmente terminada a finales de septiembre de ese año, coincidente por lo tanto con el I centenario del nacimiento del artista.Ver p. ej.: V. t.:

Historia, descripción del autor, características y estado (1967-años 2010)

miniaturadeimagen|izquierda|160px|Los doce apóstoles y el Espíritu Santo. Detalle de la firma (nov. 2022). Por aquellos años finales de la década de los sesenta Silveira residía con su familia —conformada en aquellos momentos por su esposa Amalia Antonia Lanot (matrim.º 1947) y sus cuatro hijas mayores: María Luisa, María Guadalupe, María Teresa y María Rosa— en la antigua calle del Pilar (hoy Avda. Antonio Montero Moreno) n.º 1-3.º izda. de la capital pacense, lo que (si se tiene en cuenta que hasta tres años después no dispuso de su primer vehículo propio [un Renault 6 de color blanco]) lo obligó a emplear los autobuses de línea de la compañía La Estellesa que cubrían el trayecto entre Badajoz y Valdebótoa durante los alrededor de siete meses que al menos duraron las obras y de allí a recorrer a pie los seis kilómetros (tres de ida más otros tantos de vuelta) existentes entre la pedanía y la capilla escuela como tal.

A mediados de julio de 1967, es decir, cuando ya estaban «virtualmente terminados» los trabajos del «mural grande de la iglesia nueva de Valdebótoa» [sic], el artista declaraba al redactor del diario Hoy Tomás Rabanal Brito:

Ya en un tono más personal agregó:

Para ilustrar la entrevista se utilizó una imagen en blanco y negro del pintor situado de pie junto a la parte derecha de Los doce apóstoles…, tomada in situ por el fotógrafo y dibujante Alberto González Willemenot, más conocido solo como Alberto, publicada en varias ocasiones posteriores.Ver p. ej.:

También aquel día, o sea, el 16 de julio salió en el mismo diario esta breve «nota literaria» del poeta emeritense Jesús Delgado Valhondo:

Se conserva además en tal sentido una fotografía del Nacimiento… «original de G. Silveira. Badajoz–1968/69» que el artista hizo llegar a Rabanal —junto con otras dos— acompañada de la siguiente explicación manuscrita:

Sobre la procedencia de los materiales empleados se conoce igualmente por el mismo recorte —bien que a modo de «nota humana»— que «un niño [coloq.] me llevaba piedrecillas del lecho transparente del río Gévora y yo las iba poniendo en el mural».Con respecto a su identidad se sabe que se trató del joven Florentino Rodríguez García, nacido en Villar del Rey en enero de 1946 (es decir, que ya tenía por entonces veintiún años) y autor de la restauración de la imagen de la Virgen de Bótoa realizada en 2017.

En cambio en lo que concierne a los restos de mármol, pizarra o terrazo de diferentes colores y texturas (a veces de hasta unos 4 cm de espesor) que constituyen el grueso de la obra sí se tiene constancia bibliográfica de que fueron llevados por sacos a su lugar de destino desde una marmolería ubicada en la carretera de Valverde de Leganés (hoy Avda. Fernando Calzadilla) junto al desaparecido Cuartel de Menacho, en la que ya en 1962 y 1964 se habían ejecutado respectivamente las figuras del Cristo Redentor y la Virgen de Bótoa, registrada con el nombre comercial de «Mármoles Nieto».

La realización de los murales se sitúa por lo tanto en el contexto de los nuevos pueblos de colonización creados como parte del llamado «Plan Badajoz», en cuya decoración intervinieron un buen número de pintores y escultores activos por entonces como el pacense Julián Pérez Muñoz (iglesias de Balboa, Barbaño o Gévora), el artista madrileño José Luis Vicent Llorente (Villafranco del Guadiana), el manchego José Luis Sánchez (Valdebótoa), Justa Pagés (Valdelacalzada), el propio Silveira y otros. Artísticamente destacan el empleo de una serie de materiales diversos, estructurados a modo de opus sectile, que prestan a las piezas un carácter tridimensional, el recurso intencionado de dejar algunas partes de ellas sin terminar (del it. non finito), así como la incorporación de «cierto geometrismo y una matizada distorsión expresiva», que les proporcionan un marcado aire de vanguardia (adscribible a la iconografía religiosa neofigurativa de la segunda mitad del siglo ). Cromáticamente predominan los tonos terrosos, grisáceos y blancos dispuestos en planos cortantes y angulosos, «hoy muy atenuados o "lavados" por el polvo y el paso del tiempo».

A finales de 2013 o comienzos de 2014, a raíz de la visita técnica realizada al lugar, la entonces directora general de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Extremadura Pilar Merino emitió el siguiente informe:

Para el periodista Fernando Saavedra «aunque la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura las ha inventariado recientemente estas obras van a desaparecer si no se las saca del lugar (la cubierta de la edificación se ha venido abajo y solo quedan en pie los muros exteriores y poco más) para llevarlas a un museo, algún templo en uso u otro lugar digno para las mismas».

Plataforma Valdebótoa: Salvar Mosaicos

Ya en agosto de 2021 la Plataforma Valdebótoa: Salvar Mosaicos elaboró un proyecto con el objetivo primordial de «trasladar de lugar los mosaicos por la sencilla razón de no poderse conservar en el lugar en el que están actualmente, pues el edificio está prácticamente en ruinas»,https://sites.google.com/view/salvarmosaicos/ PLATAFORMA VALDEBÓTOA: SALVAR MOSAICOS. en los que se apreciaron los siguientes pormenores:

miniaturadeimagen|400px|Pórtico de entrada a la iglesia del Inmaculado Corazón de María a mediados de febrero de 2022. Con vistas al traslado de los mismos se apuntaba la posibilidad de que en tal caso los tres paneles completos que constituyen la obra podrían ser trasladados al pórtico de entrada a la iglesia dedicada al Inmaculado Corazón de María de Valdebótoa, levantada en la calle Nuestra Señora de Guadalupe s/n por el arquitecto Miguel Herrero Urgel y en cuyo presbiterio se conserva desde el primer momento un conjunto de tres tablas a manera de retablo mayor del ya citado Julián Pérez Muñoz ejecutado en 1961, lo que dentro del llamado Plan de Impulso Extraordinario del Ayuntamiento de Badajoz fue aprobado por todos los grupos municipales con fecha 25 de noviembre de 2021, para lo que se destinó una partida presupuestaria de 42 410,52 euros.Ver p. ej.:

Para ello, según la concejala de Cultura Paloma Morcillo, «se cortará la pared en la que hizo las obras y se trasladará entera a la parroquia de la pedanía para que no se pierdan». Asimismo el portavoz de la plataforma Pablo Moreno destacó en parecidos términos que «la idea es cortar las paredes en las que Silveira pegó las piezas del mosaico y trasladarlas enteras. Serán instaladas en el centro de Valdebótoa, en su parroquia». Por su parte el alcalde pedáneo Francisco José Elías manifestó «que quedarán muy bien en la parroquia, lucirán mucho y además se recuperarán los colores cuando se limpien a fondo».

Criterios de intervención

Más específicamente se recomendaba en el citado proyecto «la extracción/arranque y traslado de los muros completos [como opción más acertada] pues supone no tocar prácticamente nada de la obra y dejarla tal y como el autor la concibió y realizó», para todo lo cual se concretaban los siguientes criterios de intervención:

Respecto a la preparación del nuevo emplazamiento de las obras (cuyas dimensiones son de 8,3 m de largo por 4,2 de ancho y una altura de 3,6) se hablaba expresamente del «arranque de parte del banco existente en el pórtico de la iglesia [así como de] quitar [de forma provisional] la reja de entrada».

Proyecto de traslado