Antonio Reverte Jiménez (Alcalá del Río, 1868 - Madrid, 1903) fue un torero español.
Biografía
Primeros años, nacimiento y matrimonio Nació el 28 de abril de 1868 en Alcalá del Río (Sevilla). Hijo de Diego Reverte Navarro, un jornalero natural de Lorca, y de María Pastora Jiménez González, nacida y residente en Alcalá del Río. Una placa en la fachada señala la casa en la que vino al mundo en la calle Real de Castilla. Fue bautizado al día siguiente siendo los padrinos Antonio Barahona y María Dolores Muñoz y recibiendo los nombres de Antonio Prudencio de la Santísima Trinidad Asistió durante los años 1877 y 1878 a la Escuela Municipal de Niños obteniendo unas notables calificaciones. Aunque pronto la tuvo que abandonar para trabajar con su padre de mozo de labor.
Antonio Reverte era delgado y atezado de rostro, rizoso de pelo negro, esbelto de cuerpo, de regular estatura (medía 167 cm, que se puede considerar una altura media para la época).
Contrajo matrimonio con Encarnación Osuna Noguera el 16 de diciembre de 1898 en singulares circunstancias, ya que el enlace se celebró en la propia casa del torero a las 12 de la noche para evitar la enorme expectación que la boda del famosísimo torero supondría en el pueblo y la cantidad de personas que atraería desde los pueblos del contorno y de la capital. No tuvieron hijos.
Inicio en el toreo Dio sus primeros pasos en la tauromaquia entre las reses de la finca de la familia Garrido en Alcalá del Río en la que trabajaba su padre y toreando desde muy niño en herraderos, capeas y tentaderos. Mató su primer novillo a los 19 años en Alcalá del Río el 16 de junio de 1887, día del Corpus. Siguió toreando por los pueblos cercanos a su villa natal (Burguillos, Guillena, La Algaba), hasta que se presentó como novillero el 6 de septiembre de 1889 en Alcalá de Guadaira, con novillos de la ganadería del marqués de Gandul. Un año después, el 6 de septiembre, se presentaba como novillero en Sevilla alternando con los diestros Antonio Arana “Jarana” y Manuel Nieto “Gorete” obteniendo un gran triunfo con ganado de Benjumea, lo que hizo que volviera a actuar en la misma plaza nada menos que en siete novilladas más en ese mismo año (tres en agosto, dos en septiembre, una en octubre y otra en noviembre). También participó en dos novilladas en Valencia y otras dos en Cádiz.
Después de torear de novillero en las plazas de Almería, El Puerto de Santa María, Játiva, Cádiz, San Fernando y las citadas actuaciones en Sevilla, el 19 de julio de 1891 hizo su presentación en Madrid donde, carente de hechuras de torero, según escribió el crítico de La Lidia, demostró gran serenidad y completo desprecio del peligro.Mariano del Todo y Herrero, «Nuestro dibujo. Antonio Reverte Jiménez», La Lidia, 7 de septiembre de 1891. Aplaudidísimo en quites y toreando a su estilo se impuso desde el primer momento, haciendo ver que había allí un torero de porvenir. La empresa le dio una corrida para que torease en unión de Bonarillo el 26 de julio con ganado de Udaeta donde obtuvo un gran triunfo y banderilleó al quiebro con palos de a cuarta.
El éxito obtenido en la plaza madrileña le determinó a tomar la alternativa ese mismo año, quedando fijada inicialmente para el 8 de septiembre, pero un puntazo recibido en el muslo toreando el 15 de agosto en Jerez de la Frontera y una cornada de mayor gravedad en la axila, cuando toreaba en Palencia, le obligaron a retrasarla unos días. Lo hizo finalmente el 16 de septiembre, en una actuación que pasó sin pena ni gloria, actuando de padrino «Guerrita» que, para no comprometer al nuevo torero, convaleciente de sus heridas y con las taleguillas abiertas y sujetas mediante vendas, no quiso tomar las banderillas como le pedía el público.Sánchez de Neira, «La alternativa de Reverte», La Lidia, 21 de septiembre de 1891. “Salió a Torear casi sin poder moverse” Así se enfrentó a Toledano, el toro de Saltillo, negro y delantero de cuernas.
Su carrera taurina Como torero llevó una carrera fulgurante pero desigual, con frecuentes parones a causa de las numerosas cornadas que recibió, y alguna de gravedad, como la que sufrió en Bayona el 3 de septiembre de 1899, que estuvo a punto de costarle la amputación de una pierna. Volvió a los ruedos en 1901, pero en julio de 1903 se le diagnosticó un tumor en el hígado, a pesar de lo cual todavía el 6 de septiembre toreó en Marsella. Falleció en Madrid el 13 de septiembre en el hospital de Nuestra Señora del Rosario, en el que había sido ingresado para extraerle el tumor.
Detalle de sus temporadas
1892 En la temporada de 1892 estuvo alejado de Madrid por sus desafortunadas actuaciones en las dos últimas corridas a final del año anterior. Llegó a torear en la temporada 92 toros en 40 corridas y los éxitos se sucedieron sin percance grave, aunque fue cogido en Murcia (19.06, volteado, herida contusa en la frente. Enfermería. Continua la lidia) y El Puerto de Santa María (4.09, toro de Adalid, herido gravemente) que le tuvo veinte días fuera de los ruedos. A resaltar sus actuaciones en Palma de Mallorca (10.07, éxito clamoroso); Santander (27.07, salida a hombros); Badajoz (15 y 16,08, salida a hombros las dos tardes); El Puerto de Santa María (21.08, Éxito); y Antequera (22.08, éxito). miniaturadeimagen|Antonio Reverte. Detalle de un cuadro conservado por su familia.
1893 En 1893 volvió a Madrid y en la primera corrida, el 6 de abril, sufrió una espantosa cogida del toro Canito (Negro, de Benjumea) con puntazos en el cuello y en el muslo derecho. Restablecido, toreó muchísimo en Madrid (once corridas más) y tuvo en la plaza madrileña la página de oro de su vida y llegó a la cumbre de su apogeo, especialmente en las cuatro corridas de octubre estoqueando siete toros a los que echó a tierra de ocho estocadas y un pinchazo alto, después de unas faenas muy reposadas, fijos los pies en el suelo, comenzando casi siempre con un cambio ceñidísimo a muleta plegada. Destacó la faena realizada al toro de Palha, Cerrojo, negro, lidiado el día 22, al que toreó en medio de una constante ovación que se hizo inmensa cuando se premió con ella la soberbia estocada que puso remate a la faena. Sufrió una cornada en el muslo derecho que no le permitió continuar la lidia.
Toreó 126 toros en 58 corridas a lo largo de la temporada con éxito diverso. Aparte de las citadas corridas de Madrid, también destacaron sus actuaciones en Pamplona (8.07, orejas); Vitoria (5.08, superior), Bilbao (21.08, oreja); Burgos (5.09, oreja); y Valladolid (28.09, oreja).
1894 En la temporada de 1894 el papel de Antonio Reverte subió por las nubes y las plazas se lo disputaban. En Madrid se apresuraron a contratarlo con el público madrileño entusiasmado por la lucha del diestro alcalareño con la declinante valentía de Espartero y la maestría inigualable de Guerrita. Reverte se presentó el 25 de marzo, Domingo de Resurrección, con el toro Pocapena (colorado, de Bañuelos), al que dio muerte entre una ovación delirante. Y ya terminaron los triunfos. En las siguientes corridas los éxitos fueron medianos. Tras los desastres artísticos vino el desastre físico. Reverte esperaba apoyado en los tableros del 1 en la tarde del 13 de mayo que los peones de su cuadrilla banderilleasen al sexto toro (Latonero, de Udaeta, berrendo negro), cuando en una arrancada de la res se vio obligado a tomar las tablas, saltando el toro tras él, atropellándolo, derribándolo en el callejón y causándole la fractura del peroné derecho, que mal diagnosticada y por ende mal curada en la enfermería, le tuvo sin torear hasta el 19 de agosto, en que lo hizo en Bayona. Con regular éxito continuó la temporada. Completó 21 corridas y mató 47 toros y destacó en Bayona (19.08, muy bien); Bilbao (20.06, oreja); Salamanca (13.09, oreja); y Lisboa (18.11, muchas ovaciones).
1895 En 1895 Reverte se resentía de su estado físico y le marcaba la ejecución de su toreo, Las cogidas se sucedían. En Sevilla, durante la Feria, el 19 de abril, un toro de Cámara le infería un puntazo en la mano derecha aumentando el extenso catálogo de los percances. El 11 de junio en Madrid, en la famosa corrida llamada del “Reina Regente”, su primer toro, Limosnero, (de Aleas, colorado), le cogió al dar una gran estocada y lo derribó, pretendió incorporarse y el toro lo volvió a enganchar recibiendo, aparte de la herida en el muslo derecho, tan tremendo golpe en el vientre, que motivó un colapso que le tuvo veinte minutos inconsciente y que puso en peligro su vida. Entró en reacción después de inyecciones de éter y cafeína en la enfermería.
El 10 de septiembre en Albacete un toro de Hernán le hirió de gravedad en el muslo izquierdo, junto a la cadera, que tuvo diversas complicaciones y que lo dejó fuera de los ruedos para el resto del año. Toreó en la temporada 32 corridas y mató 81 toros y destacan sus triunfos en las plazas de Arévalo (2 y 4.06, muy bien en las dos), Mont de Marsan (14.07, muy bien), Santander (29.07, brillante), Bilbao (18.08, oreja) y Valladolid (25.08, 5 orejas).
1896 La temporada de 1896 registra en la historia del diestro un reverdecimiento de los laureles de 1893 y dos tremendas cogidas. Reverte, que había toreado con gran éxito las corridas de abril de Sevilla, se presentó en Madrid en la 4ª de abono (26 de abril, toros de Ibarra), alcanzando en ella extraordinario lucimiento, que siguió en las corridas del 2 y 3 de mayo con toros de Miura y Aleas. Algo palideció la estrella en la corrida del 10 con reses de Moreno Santamaría; pero se rehízo el espada, y las corridas del 14 y 24 con toros de Miura y Juan Vázquez fueron para él dos triunfos señalados. En la del 31, al rematar con una soberbia estocada la brillantísima faena hecha al toro Sereno (negro, de Veragua), sufrió una aparatosa cogida, de la que resultó con un puntazo hondo, de bastante gravedad, en el muslo izquierdo, próximo a la ingle. thumb|300px|El Quite (1897) de Enrique Simonet. El mismo toro derribó al picador El Chato y fue corneado en la arena siendo salvado por el oportuno capote de Reverte que inspiró el cuadro del pintor Enrique Simonet conocido como “El quite” que se expone en el Museo de Málaga. Fue un suceso taurino muy comentado en su época.
Tardó bastante la curación hasta su reaparición en Mont de Marsan el 19 de julio. Continuó la temporada causando entusiasmo, especialmente en Bilbao, a cuyas corridas de feria siempre iba, y de cuyo público fue muy querido. El 7 de septiembre, en Murcia, al recortar capote al brazo un toro de Miura, sufrió un puntazo hondo en el muslo derecho, que fue de muy penosa curación, y en el que hubo la particularidad de penetrar el pitón de la res enfundado con la tela de la taleguilla sin perforarla, caso pocas veces visto, que aconteció de nuevo al diestro en la cogida de Cáceres de 31 de mayo de 1899.
Reverte acabó de torear esta temporada con bastante lucimiento, aunque sin llegar a los éxitos de la primavera, y mucho menos al apogeo del otoño de 1893. Su estrella palideció desde entonces, y aun cuando le quedaban todavía tardes muy lucidas y auras populares, puede decirse que el Reverte de los éxitos terminó allí. En la temporada participó en 42 corridas y mató 99 toros destacando, además de las indicadas ya, en la segunda de Feria de Sevilla (19.04, triunfo), Jerez ( 29.04, gran triunfo), Mont de Marsan (19.07, 2 orejas), Santander (25.07 y 2.08, oreja en las dos), Bilbao (24.08, oreja) y Sevilla (28.09, triunfo).
1897