La Ofensiva de Tijvin fue una operación militar emprendida por el ejército alemán en octubre de 1941 durante la Segunda Guerra Mundial en el transcurso de la Operación Barbarroja. La ofensiva, desarrollada íntegramente alrededor del río Vóljov, fue planteada por Adolf Hitler con el objetivo prioritario de cortar las rutas de suministro que abastecían Leningrado. Adicionalmente, el alto mando alemán pretendía que el despliegue de tropas en la región cubriera el flanco norte de la ofensiva paralela que el Tercer Reich estaba lanzando hacia Moscú en esos momentos y que enlazara además con las fuerzas aliadas de Finlandia. Las potentes contraofensivas soviéticas, sumadas al desgaste acumulado del ejército alemán y a la sobreextensión de su red logística, desembocaron en el colapso del Grupo de Ejércitos Norte y en la retirada alemana del suelo ocupado en la sucesión de combates.
La victoria de los soviéticos en Tijvin supuso su primera contraofensiva exitosa en el sector y permitió a Leningrado seguir resistiendo en el que sería el uno de los sitios más cruentos de la historia. El Grupo de Ejércitos Norte alemán ya no ejecutaría en adelante ninguna otra ofensiva en la región, quedando relegado a un papel defensivo.
Contexto
La Operación Barbarroja, el nombre que recibió el plan alemán para invadir la Unión Soviética en el verano de 1941, se concibió como una ofensiva hacia el este en tres direcciones: Leningrado, Moscú y Kiev. Para ello Alemania dedicó un Grupo de Ejércitos destinado a cada eje: Norte, Centro y Sur. Cuatro días después se sumaría a la ofensiva alemana Finlandia, en respuesta a unos bombardeos preventivos soviéticos y con la intención de recuperar el suelo perdido en la Guerra de Invierno de 1939-1940.
El Grupo de Ejércitos Norte («Heeresgruppe Nord»), compuesto por tres Ejércitos (4.º Panzer, 16.º y 18.º), no obstante ser el menor de los tres, consiguió en una sucesión de rápidos avances por el báltico llegar a las puertas de Leningrado en septiembre. Tras la toma de Schlüsselburg, el 8 de septiembre, la ciudad, acosada por finlandeses y alemanes, había quedado separada del resto de la Unión Soviética, manteniendo como único enlace las aguas del lago de Ládoga. Aunque Leningrado, cuna de la Revolución de Octubre, era a ojos del nazismo un importante objetivo simbólico que había de ser destruido, los alemanes se encontraron a la llegada del otoño debilitados e incapaces de asaltarla, con un enemigo que se negaba a rendirse y todavía abastecido tanto por aire como a través del Ládoga.
Ofensiva alemana Tras los avances alemanes a lo largo del verano del 41 y con la batalla de Kiev en pleno transcurso, Hitler dictó el 6 de septiembre la Directiva N.º 35, en la que se describía tanto su plan de avance hacia Moscú como los planes para el Grupo de Ejércitos Norte, que debía avanzar hacia al este para alcanzar estos dos objetivos:
Los nuevos objetivos dados al Grupo de Ejércitos Norte, que acababa de ceder al Grupo de Ejércitos Centro su 4.º Ejército Panzer y al VIII. Fliegerkorps para contribuir con la ofensiva hacia Moscú, causaron una crisis entre Hitler y el mariscal de campo von Leeb, responsable del Heeresgruppe Nord, quien se opuso en un primer momento a emprender una nueva ofensiva hacia el este con sus fuerzas mermadas y en circunstancias que a su juicio eran desfavorables para los alemanes. La ofensiva iba a tener lugar en un territorio cubierto en un 60% por pantanos y en una temporada en la que previsiblemente habría nieves y deshielos embarradores. A todos estos inconvenientes se habría de sumar la pérdida del apoyo finlandés a la Wehrmacht, ya que tras el avance inicial del mariscal Mannerheim, que había devuelto la frontera finlandesa a su estado anterior a la Guerra de Invierno, Finlandia había pasado a la defensiva e incluso iniciado un proceso de desmovilizacion.
Von Leeb propuso en su lugar una acción para destruir la cabeza de puente de Oranienbaum, al oeste de Leningrado, y también un avance hasta el Ladoga, siguiendo el cauce del Vóljov, para cortar el suministro a Leningrado y destruir al 54.º Ejército soviético. Este segundo plan fue rechazado por Hitler, que ordenó en su lugar tomar Tijvin, girando al noroeste, tras ser tomada esta ciudad, en dirección a Vóljov, hasta llegar al lago de Ladoga. A continuación, si las circunstancias lo permitían, se debía avanzar hasta la frontera finlandesa en Carelia. Franz Halder, jefe del estado mayor del ejército alemán, valoró en su diario al plan como «¡Pura fantasía!».
Para compensar las unidades cedidas y las pérdidas sufridas desde junio se acordó el envío a lo largo del otoño de divisiones frescas de retaguardia. Así, desde la Francia ocupada se transfirió al Grupo de Ejércitos Norte a las 212.ª, 215.ª, 223.ª, 227.ª divisiones de infantería, aprovechando la presencia de ancho ferroviario continental en los países bálticos; y desde Bielorrusia a la 250.ª (la «División Azul» española), aprovechando que pasaba cerca de un enlace ferroviario con Nóvgorod.
Agrupación von Roques
Con el objeto de efectuar un avance hacia el este del Ilmen para cubrir el flanco norte del eje hacia Moscú, se formó en octubre una unidad ad hoc («kampfgruppe» en terminología alemana) compuesta principalmente por las 126.ª y 250.ª divisiones de infantería más parte de la 18.ª división de infantería motorizada. Dicha agrupación fue otorgada a Franz von Roques, entonces responsable de la retaguardia del Grupo de Ejércitos Norte.
La maniobra planeada para dicha agrupación consistía en un fuerte avance en dos ejes: Málaya Víshera al norte y, más al sur, la ruta que cruzaba el río Msta al este de Nóvgorod. Ambos avances se unirían al este con el objetivo final de alcanzar la ciudad de Borovichí. Para ello se inició el 16 de octubre el asalto principal a través del Vóljov en la zona de Grúzino y el 19, más al sur, en Udarnik, por efectivos de la División Azul. Mientras que el asalto principal servía tanto para abrir la ruta hacia Tijvin como hacia Málaya Víshera, el asalto por Udarnik cumplía la función de atraer al máximo número de fuerzas soviéticas con el fin de dejar vía libre al planeado cruce del Vóljov desde la ciudad de Nóvgorod por el grueso de la 250.ª división de infantería.
Aunque los avances en las cabezas de puente fueron inicialmente rápidos, pronto comenzaron a atraer contragolpes soviéticos. El 27 de octubre, al este de Málaya Víshera, se detuvo el avance alemán hacia el este. Dos días más tarde, el avance de distracción de la División Azul, desprovisto de apoyo pesado en sus asaltos, fue detenido ante la férrea resistencia soviética. El 1 de noviembre, debido a los crecientes problemas encontrados, se redujo el alcance de la ofensiva, quedando el río Msta como nuevo objetivo final. Pese a ello, el problemático avance que se estaba dando hacia Tijvin en esos momentos y la fuerte resistencia soviética encontrada, obligaron a que la Agrupación von Roques cediera a la 18.ª motorizada para ayudar al avance hacia Tijvin y a la 126.ª división de infantería para mantener las defensas de Málaya Víshera. El 6 de noviembre llegó a von Roques la orden de cancelar el esperado asalto desde Nóvgorod y pasar totalmente a la defensiva. La agrupación fue disuelta el 14 de noviembre, devolviendo sus unidades al XXXVIII Cuerpo de Friedrich-Wilhelm von Chappuis y legando unas posiciones en la cabeza de puente difíciles de mantener.
Avance a Tijvin Tras la toma de Grúzino por las 21.ª y 126.ª divisiones y después de cuatro días de combates en un terreno difícil, la 12.ª división panzer y la 20.ª motorizada, ambas parte del Cuerpo Motorizado del general Rudolf Schmidt, se lanzaron en un avance hacia Budogosh causando una brecha entre los 4.º y 52.º ejércitos soviéticos, separados ahora por la carretera hacia Tijvin. El rápido retroceso del 52.º condensó días después en una fuerte amonestación de Aleksandr Vasilevski, segundo al mando del Estado Mayor soviético, al general Klykov y forzó a la Stavka a reforzar a ambos ejércitos. El 23 de octubre los alemanes tomarían Budogosh. La toma fue contestada por la Stavka ordenando, el 26 de octubre, a los 4.º y 52.º ejércitos a iniciar un contraataque hacia la carretera de Tijvin, con el objetivo de expulsar a los alemanes al otro lado del Vóljov. El contraataque, aunque fracasara debido en parte a su mala coordinación, supuso que la 12.º división panzer detuviera su avance temporalmente.
Fue durante estas fechas cuando von Leeb se reunió con Hitler para pedirle apoyo del Grupo de Ejércitos Centro en forma de un ataque desde Kalinin hacia Bologoye, empujando hacia el norte, en dirección al flanco derecho del Grupo de Ejércitos Norte. La presión soviética contra Kalinin imposibilitó mandar dicho auxilio. Leeb al menos consiguió permiso para cancelar el asalto a la cabeza de puente de Oranienbaum, situada al oeste de Leningrado, obteniendo así tres divisiones de dicho sector.
La Stavka, ante el avance a Tijvin, ordenó un nuevo contraataque del 4.º Ejército, en el que emplearía dos grupos de choque de dos divisiones cada uno, hacia las cada vez más cercanas fuerzas mecanizadas de Schmidt. Dicho contraataque fue un fracaso, pues los contragolpes alemanes, sumados a su concentración de aviación y artillería, acabaron desbaratándolos. Poco después, aprovechando una helada que permitió el paso de los ríos, los alemanes se lanzaron a la toma de Tijvin el 6 de noviembre. La ciudad fue ocupada en plena tormenta de nieve dos días después. El Cuerpo de Schmidt quedaría desde entonces estancado en la ciudad, pasando a la defensiva ante la creciente presión soviética.
El contraataque contra el avance alemán hacia Tijvin fue simultáneo con el lanzado desde el río Neva en dirección a Siniávino, al este de Leningrado, con el objetivo de unir Leningrado de nuevo con las líneas soviéticas. El plan para el corredor de Siniávino involucró al Grupo Operacional Neva y al 55.º Ejército, que asaltaron por el Neva mientras que el 54.º Ejército de Jozin golpeba a los alemanes en su flanco oriental, quedando el en medio de la tenaza. Los escasos resultados y la difícil situación en Tijvin obligaron a la Stavka a reorientar el esfuerzo del 54.º Ejército hacia el este, terminando con las esperanzas de levantar el cerco antes del 42. El enfrentamiento supuso que los alemanes relocalizaran cinco divisiones para defender el sector de Siniávino. Los combates en la zona serían continuados al año siguiente en lo que sería la Ofensiva de Siniávino.
Avance al Ládoga
Formado por unidades de la 8.ª y 12.ª divisiones panzer y por las 11.ª y 21.ª divisiones de infantería, el kampfgruppe von Boeckmann (otra unidad ad hoc) tenía como objetivo principal la toma de Vóljov y llegar a las orillas del lago Ládoga, cortando la última ruta de aprovisionamiento a Leningrado. Otra misión del grupo sería la defensa del flanco izquierdo del cada vez más estirado eje hacia Tijvin. El Grupo von Boeckmann conseguiría, tras un lento avance, llegar a 14 km de Vóljov antes de quedar totalmente detenido. Forzado por Hitler a mantener el avance, von Leeb reforzó a von Boeckmann con la 254.ª división de infantería y al cada vez más debilitado cuerpo motorizado de Schmidt, estancado en Tijvin, con la 61.ª división. Reforzado, von Boeckmann mantuvo un ataque desde el 28 de octubre que consiguió empujar al este al 4.º Ejército soviético, separándole del 54.º, que se encontraba defendiendo el eje al Ladoga, y alcanzar los arrabales de Vóljov el 8 de noviembre. A pesar de haber sido reforzado después con un kampfgruppe de la 8.ª panzer, el 4º. Ejército consiguió, en un desesperado ataque, bloquear el flanqueo alemán y detener la ofensiva.