thumb|Guerreros griegos en un fragmento de cerámica de figuras negras atribuido al Maestro del Dípilon. Hacia el 760 a. C. thumb|Amphoreús (αμφορεύς —'portada en ambos lados' haciendo referencia a las dos asas—, de donde proviene la palabra española «ánfora») de cerámica de figuras negras que representa una carrera de los Juegos Panatenaicos. Hacia el 530 a. C. thumb|Esculturas del periodo arcaico (entre ellas el Moscóforo) halladas durante las excavaciones de la Acrópolis de Atenas (fotografía de 1882).

La Época Arcaica es una periodización de la historia de la antigua Grecia con la que la historiografía distingue la etapa en la que la Hélade (Ἑλλάδα) salió del periodo anterior, la Edad Oscura, caracterizada por la distribución del espacio helénico entre tribus«Tribu» es un término latino, utilizado para la organización sociopolítica romana; que se aproxima al uso que tenía la institución y la palabra griega phylé, fylé o phulē (φυλή —'raza', 'pueblo'—), del verbo fyeszai o phuesthai (φύεσθαι, 'descender de', 'tener origen en'). «Clan» suele ser la traducción de la palabra griega genos (γένος —'especie', 'raza', 'familia', 'nacimiento'—), que denominaba a una institución política clave en las polis aristocráticas. También existía una institución intermedia entre el genos y la phyle: la fratría (φρατρία —'hermandad'—). Las reformas de Clístenes desvirtuaron su condición de agrupaciones basadas en el parentesco sustituyéndolas por las agrupaciones basadas en la vecindad: tritías trittyes (τριττύες, plural de tritís trittys, τριττύς —'trigésima'—) y demoi (δeμοι, plural de demos, δeμος —'pueblo'—).

La antropología reutilizó el término "tribu" para la categorización de un tipo de sociedad en que la relación de parentesco estricto, propia de una sociedad más primitiva (sociedad clánica), se amplía al parentesco teórico, o descendencia de un presunto antepasado común, propia de las sociedades más evolucionadas (sociedad tribal o patriarcal); aunque menos sofisticada que las sociedades urbanas, sociedades complejas o civilizaciones, frente a las que serían aún un estadio cultural primitivo denominado «barbarie».

Estos términos han quedado obsoletos en la antropología actual, pero siguen siendo explicativos de la imagen que los griegos, desde finales de la época arcaica, tenían de sí mismos como sociedad que estaba construyéndose como civilización, frente a otras sociedades percibidas como "el otro" (barbaroi βάρβαροι —'extranjero', 'el que no habla griego', 'el que balbucea'—), en otros estadios de evolución cultural. La oposición civilización / barbarie, paralela a la de techne / physis (τέχνη / φύσις —'técnica', 'arte' o 'cultura' / 'naturaleza'—) y a la de cosmos / caos (κόσμος / χάος —'orden' / 'desorden'—), es de hecho un tópico cultural en la Antigua Grecia, visible en numerosos mitos, frecuentemente representados en el arte (como la Centauromaquia). Similar interpretación tienen las figuras de los héroes civilizadores (Prometeo, Dédalo, Heracles, Jasón, Teseo, Ulises y Edipo, entre otros —dotan a la humanidad de recursos, abren caminos o los despejan de obstáculos o monstruos—) y los héroes epónimos (los fundadores míticos de las tribus o las polis —en el Ágora de Atenas, frente al buleuterio se levantaba el monumento de los héroes epónimos—).

La oposición entre lo natural (physikón φυσικών) y lo artificial (technitón τεχνητών) es también la de lo natural y lo convencional (nomos νόμος -"ley"-, en cuanto este concepto, antes sagrado -Nomos como daimon o aspecto de Zeus- se seculariza y relativiza), y se constituirá en uno de los temas principales de la filosofía griega, por ejemplo, en la leyenda del Anillo de Gyges (Platón, La República), o en la misión que se autoimpuso Diógenes de Sinope (parajáraxis —palabra que significa tanto "falsificar la moneda" como "cambiar la constitución"—); pero ya en la época clásica (siglos y ).

El orgullo cívico que se forjó durante la época arcaica implicaba para los griegos, o al menos para un porcentaje considerablemente significativo de ellos (los varones libres que gozaban de la ciudadanía en ciertas polis), la conciencia de ser protagonistas por sí mismos y por su polis (y no tanto por su origen familiar) de su destino personal y social (un destino que la interpretación literaria de los mitos representaba como una tensión entre la voluntad del héroe y su ananké - ανάγκη, el fatum latino-). Dependiendo menos de su fortuna (tyche τύχη) que de su esfuerzo, habilidad o virtud (areté αρετή), y especialmente del mantenimiento de la solidaridad con sus conciudadanos (la que manifestaba el hoplita, sin romper las filas, guardando con su propio escudo el flanco del hoplita de su izquierda, confiando en que el propio era guardado por el hoplita de su derecha); ese destino podía sobreponerse frente a la naturaleza, los dioses, los hombres poderosos o las entidades políticas exteriores al espacio griego. Su condición puede calificarse de libertad, una situación que nunca se había dado con anterioridad (Anderson, op. cit., pg.). Para expresar ese ideal no utilizaban tanto la palabra eleutheria ἐλευθερία ("libertad") como las palabras autárkeia (αὐτάρκεια -"gobernarse a sí mismo"-, que suele traducirse por "autarquía" o "autosuficiencia") o autonomía (αὐτονομία -"regirse por sus propias leyes"), y expresiones como Nomos Basileus (Νόμος βασιλεύς -"la ley es el rey"-, frase de Píndaro divulgada por Platón en Gorgias). indoeuropeas que hablaban distintas variantes de la futura lengua griega –aqueos, jonios,J.A.R Munro. "Pelasgians and Ionians". The Journal of Hellenic Studies, 1934 (JSTOR). Fuente citada en Ionians dorios, eolios, arcadios, superpuestos sobre los prehelénicos pelasgos–, que introdujeron la Edad del Hierro en medio de una total ausencia de fuentes escritas y una drástica ruptura cultural frente a la civilización micénica, cuyo fin sigue siendo objeto de debate, y se conformaron los rasgos de la civilización griega, que quedará plenamente cristalizada en la posterior Época Clásica. Entre los siglos y se desarrollaron las ciudades-estado griegas o polis (plural invariable en castellano, en griego: singular polis, πόλις, y plural poleis, πόλεις), que incluso se expandieron por todo el Mediterráneo mediante la colonización. A pesar de su gran fragmentación política, los griegos fueron construyendo una identidad común frente a otros pueblos de la Antigüedad, de la que adquirieron una conciencia vigorosa, evidenciada en sus manifestaciones culturales y artísticas y en una peculiar cosmovisión que se ha interpretado como tensión entre lo apolíneo y lo dionisíaco.

Convencionalmente el inicio de la Época Arcaica se establece en la primera Olimpiada (Ὀλυμπιάς, cómputo del tiempo en periodos de cuatro años que comienza con la celebración los primeros Juegos Olímpicos, 776 a. C.); mientras que el final lo marca la Revuelta de Jonia (499 a. C.), cuando los griegos de la costa de Asia Menor pidieron la ayuda de las ciudades de Grecia continental para frenar la expansión del Imperio aqueménida, lo que desembocó en las guerras médicas (492-490 y 480-479 a. C.).

Antes de la Época Arcaica los griegos habitaban en pequeñas comunidades agropecuarias aisladas por lo accidentado de su medio físico: cuajado de valles en el interior, y con un litoral recortado, atestado de cabos, golfos e islas. A pesar de la pobreza del suelo y de la aridez, se dieron crecimientos demográficos y progresos socioeconómicos que impulsaron a las pequeñas aldeas originarias a unirse en entidades de mayor tamaño. Este proceso, llamado synoikismos (συνοικισμóς —'cohabitación', 'compartir el oikos ', la «casa»—), dio lugar al nacimiento de las polis. Al mismo tiempo, se establecían lugares de culto religioso, compartidos por comunidades mucho más alejadas entre sí, mediante anfictionía (αμφικτιονία —'construir juntos'—); lo que fue conformando prácticas políticas para todo tipo de relaciones, pacíficas y hostiles, como la simmachia (συμμαχια —'luchar juntos'—), la koinón (κοινόν —'común'—, traducido habitualmente como «liga»),Término que designaba a muy distintas alianzas: Liga Jónica (siglo VII a. C.), Liga Beocia, Liga del Peloponeso (siglo VI a. C.), Liga de Delos (ya en época clásica, 477 a. C.) o la peculiar koinón de los aeinautai de Mileto -Ἀειναῦται (hacia el 600 a. C.) la hegemonía (ἡγεμονία), el equilibrio de potencias, la política de bloques, etc.

Paralelamente, la presión demográfica y la prosperidad económica mal repartida provocaron una conflictividad social que tuvo, básicamente, dos válvulas de escape: la colonización del Mediterráneo y las reformas sociopolíticas internas protagonizadas por legisladores y tiranos.

Tras siglos de olvido de la escritura lineal micénica, los griegos volvieron a ser un pueblo histórico al adoptar el alfabeto fenicio y adaptarlo a su idioma con el alfabeto griego, cuyos primeros testimonios aparecen hacia el 740 a. C. (Copa de Néstor, Inscripción del Dipylon).Powell, B. (1988), "The Dipylon Oinochoe Inscription and the Spread of Literacy in 8th Century Athens", Kadmos 27: 65–86. Fuente citada en Dipylon inscription A partir de poesía oral que tiene sus raíces en siglos anteriores, en esta época se compusieron por escrito las principales creaciones de la literatura griega: los dos poemas homéricos, la Ilíada y la Odisea (cuya autoría y ubicación temporal fueron objeto de debate desde la Antigüedad, y aun lo siguen siendo), que fijaron los mitos ancestrales de los héroes de la Edad del Bronce, en textos que no se terminaron de canonizar hasta el (probablemente por iniciativa de Pisístrato)García Iglesias, op. cit. p. 238.Signes, op. cit., pg. 363 y ss. y cuya difusión fue crucial para la conformación de la civilización griega en su conjunto, y para la pervivencia de esta en la civilización occidental.

La colonización del Mediterráneo

thumb|Crátera (κρατήρ -"mezclador"- palabra de la que vienen "crátera" y "cráter") de bronce realizada por un artesano laconio, hallada en Vix (noroeste de la actual Francia), una zona muy alejada del Mediterráneo, prueba de la extensa difusión de las manufacturas griegas. Hacia 530 a. C.René Joffroy, La Tombe princière de Vix Côte d'or, Boudrot, 1961. Fuente citada en Cratère de Vix

Las cráteras eran recipientes de gran capacidad (1100 litros en este caso) donde se mezclaba el vino con agua y especias (era considerado propio de bárbaros el beber el vino sin mezclar). Las libaciones colectivas formaban parte esencial de la vida social (simposion συμπóσιον -"beber juntos"-). Muchos otros tipos de recipientes, habitualmente de cerámica, eran necesarios para la sofisticada cultura griega del vino (οἶνος, oinos). Las ánforas servían para el transporte y la conservación del aceite de oliva, otra de las bases agrícolas de la cultura griega. La base de la alimentación en la Antigua Grecia, el pan, muy a menudo no era el artos (ἄρτος, de trigo, reservado por las leyes de Solón para las festividades), sino el maza (μᾶζα, de cebada). Con el nombre de opson (ὄψον) se referían al resto de los alimentos.Davidson, James (1997). Courtesans and Fishcakes: The Consuming Passions of Classical Athens. Great Britain: Harper Collins. Fuente citada en Opson 300px|thumb|left|Reglamento de los klērouchos (κληροῦχος) de Salamis (Salamina). Hacia 510 a. C. thumb|300px|left|Las colonias griegas (en rojo) frente a las colonias feno-púnicas (en amarillo). thumb|300px|left|Statér (στατήρ -"peso"-, "estatero") de 9,31 g de plata de Thasos, de la primera mitad del thumb|300px|left|Tetrádrakmon (τετράδραχμα -"cuatro dracmas"-, "tetradracma") de 16,85 g de plata de Atenas, del (diseños similares, con la efigie de Atenea y sus símbolos iconográficos -hojas de olivo y lechuza-, se utilizaban desde el siglo anterior).

Antecedentes