En Rusia, el emprendimiento social se encuentra en fase embrionaria. Surgió en los primeros años del como un fenómeno propio de la época postsoviética, aunque ya en los años 90 del siglo pasado tuvieron lugar, puntualmente, algunas iniciativas comparables, y se pueden encontrar precedentes de actividades de emprendimiento social incluso en periodos más tempranos, a finales del y principios del XX.

Fue en la segunda mitad de la primera década del cuando se inicia un desarrollo más consciente de esta línea de actividad empresarial; un desarrollo asociado, en primer lugar, con la aparición en Rusia de fuertes actores privados de carácter sistémico que desarrollaron estructuras de apoyo, estimularon el emprendimiento social, y formularon y divulgaron su base teórica. Gracias a los esfuerzos de estos actores, el concepto de emprendimiento social llegan a oídos de los poderes legislativo y ejecutivo, de la comunidad empresarial, y de la sociedad en general; pero también de potenciales emprendedores sociales. Con ello, poco a poco se va creando, dando forma y estructurando este ámbito. La Fundación regional de programas sociales "Nuestro futuro", organización sin ánimo de lucro creada por el empresario Vagit Alekpérov en 2007, ha tenido un papel protagonista en esto.Социальное предпринимательство в России . МСП Банк (2013).

Según datos de 2017, la popularidad del emprendimiento social en Rusia sigue siendo baja. Las empresas sociales constituyen menos de 1% del total de empresas rusas, y su contribución al PIB en el año 2015 fue de un 0,36%. En Rusia existe una serie de proyectos que son sostenibles, principalmente en los siguientes ámbitos: agricultura; procesamiento de ciertos tipos de residuos domésticos; apoyo a discapacitados, personas de avanzada edad y jóvenes recién salidos de centros de acogida; recuperación de la artesanía y el arte popular; y turismo local. Pero no pueden presumir de haber obtenido un éxito incuestionable o de desarrollar actividades de amplio alcance, y mucho menos de que sus experiencias se estén replicando. Muchas cuestiones prioritarias, tales como la drogodependencia, el alcoholismo, el desempleo, la pobreza, la corrupción y la burocracia, siguen sin llamar la atención de los emprendedores sociales. Más de la mitad de los emprendedores sociales rusos son mujeres con edades comprendidas entre los 30 y los 60 años.

Entre las razones de la baja popularidad del emprendimiento social en Rusia, cabe destacar el hecho de que no exista una clase empresarial de tipo tradicional totalmente formada, pues sería de entre los miembros esta de donde deberían surgir los emprendimientos sociales. También cabe destacar la falta de concienciación al respecto, y la poca elaboración de la base teórica. También ralentizan los avances en este ámbito las limitaciones existentes desde principios de siglo al trabajo de las organizaciones sin fines de lucro internacionales en Rusia, la falta un apoyo real a nivel federal, y la inexistencia de un marco legislativo.

Antecedentes

Imperio Ruso miniaturadeimagen|En la casa de diligencia de Rukavishnikov. izquierda|miniaturadeimagen|Clase de mecanografía en la Casa de diligencia para mujeres de Znamenskaya. ca. 1900. Taler forográfico de K.K.Bulla. Uno de los ejemplos históricos de emprendimiento social en Rusia fue, a finales del , la transformación de las «casas de trabajo» (workhouses, работные дома) en «casas de diligencia» (дома трудолюбия). Surgidas en 1783, las casas de trabajo se convirtieron, durante sus casi cien años de existencia, en instituciones para adultos que luchaban contra la pobreza y la vagancia; durante largo tiempo fueron, ante todo, parte del sistema penitenciario, cuya función era aislar y someter a trabajos forzados a delincuentes y a otros elementos antisociales.

A diferencia de un casa de trabajo típica, la casa de diligencia de Kronstadt, fundada en 1882 por el padre Juan, deán de la Catedral de San Andrés de Kronstadt y por el barón Otto Buksgevden, fue concebida como obra de caridad, y tanto residir como trabajar en ella era de carácter voluntario.

Gracias a los esfuerzos del barón Buksgevden y al mecenazgo de la gran duquesa Alexandra Iósifovna, el modelo de las casa de diligencia se extendió por todo el Imperio.

Cuando tuvo lugar la Revolución de Octubre, que puso fin a los sistemas públicos de beneficencia, las casas de trabajo y casas de diligencia se contaban por cientos, y se encontraban en la mayoría de las grandes ciudades de Rusia.

Unión Soviética miniaturadeimagen|Red del Instituto Central de Trabajo en la URSS, 1926 El joven estado soviético declaró el monopolio estatal sobre la solución de los problemas sociales, y trabajó para erradicar la actividad empresarial individual, sustituyéndola por un enfoque colectivo de gestión de la economía. Esta ideología subsistió prácticamente hasta la disolución de la Unión Soviética. En tales circunstancias, el emprendimiento social de carácter privado no podía existir legalmente.

El único período en el que se atenuaron significativamente estos principios fundamentales fue durante los años 20, después de que el X Congreso del Partido Comunista (Bolchevique) Ruso adoptara, el 14 de marzo de 1921, la Nueva Política Económica (NEP), que reemplazó al "comunismo militar" del periodo de la Guerra Civil.

En este contexto de mayor libertad, los empresarios privados muy pronto alcanzaron un éxito notable, y se permitieron reflexionar sobre cómo resolver algunos problemas sociales.

Un ejemplo llamativo de emprendimiento social innovador y a gran escala de esa época fue la sociedad "Ustanovka", creada por Alexéi Gástev en 1924 como filial del Instituto Central de Trabajo, que había fundado en 1920 y que él mismo dirigía.

«Ustanovka» se dedicaba a la formación de especialistas, sobre todo trabajadores manuales especializados, y también a asesorar sobre contabilidad soviética (jozraschot).

Inmediatamente después de la creación de la empresa, ya se demandaban sus servicios por todo el país, y en pocos años había decenas de miles de instructores formados por "Ustanovka" para que formaran a su vez a los trabajadores.

La empresa "Ustanovka" sobrevivió a la NEP y cerró en 1940, poco después de la detención y ejecución de Alexéi Gástev, siendo el último, y probablemente el más notable, ejemplo de emprendimiento social en la historia soviética.

Origen y desarrollo del emprendimiento social en la Rusia contemporánea Sin concienciación y sin base teórica, los primeros emprendedores sociales de la Rusia contemporánea no se sentían identificados con este concepto. De los primeros ejemplos de emprendimiento social, tal vez el más famoso sea el periódico callejero «Na dné» (llamado desde el año 2003, "Put domói" -camino a casa-), que distribuyen los sin techo de San Petersburgo desde 1994.

En los años 90 aparecieron en Rusia las microfinanzas, a las que se suele considerar un tipo de emprendimiento social. Hacia finales de siglo surge la necesidad de disponer de una organización que represente los intereses del movimiento de las microfinanzas en su conjunto, y en 2002 se creó el Centro Ruso de Microfinanzas.

Un precedente de institucionalización del emprendimiento social fue la fundación en 2003 en Novosibirsk del Centro de emprendimiento social del Instituto de Formación Complementaria NGTU. El centro ofrecía formación pagada a estudiantes a los que luego apoyaba para la puesta en marcha de iniciativas sociales innovadoras. Debido a que este proyecto se financiaba con el programa Tempus TACIS, con tres universidades de Reino Unido, Alemania e Italia como socios, el trabajo del centro aprovechó la experiencia y mejores prácticas internacionales. Durante sus primeros años de funcionamiento, el centro desarrolló unos principios propios de emprendimiento social y, con el apoyo del gobierno regional, creó una incubadora de negocios para jóvenes basada en dichos principios. Sin embargo muy pronto, cuando se acabaron los fondos de la subvención, la temática de los cursos cambió, orientándose hacia la gestión de negocios tradicional, y posteriormente el apoyo a los emprendedores sociales desapareció.

En 2003 tiene lugar el que constituye, probablemente, el primer caso en el que una gran empresa rusa muestra interés por el emprendimiento social: el fabricante de aluminio RUSAL puso en marcha el programa "100 proyectos geniales". Se trataba de un concurso para estudiantes de secundaria de las regiones donde RUSAL tenía operaciones. Los estudiantes proponían proyectos con los que abordar problemas sociales locales y, mediante concurrencia competitiva, obtenían apoyos para su implementación. De este modo se ejecutaron una serie de proyectos de ayuda a veteranos, jubilados, huérfanos y animales sin hogar, así como proyectos de conservación de la naturaleza y la cultura locales. Estos proyectos no eran en sí mismo emprendimientos sociales, sino de carácter filantrópico (ya que sólo preveían una ayuda puntual específica), pero al involucrar en su implementación a escuelas, internados y centros de acogida, los investigadores sugieren que existía en ellos de elementos propios de los negocios sociales.

En 2004 se fundó el Banco Juvenil GBF "Fundación Togliatti", creado por la ZAO KB "LADA-kredit" y basado un ejemplo previo en Irlanda del Norte. Los jóvenes administraban el banco (bajo la supervisión de un asesor/mentor más experimentado) y financiaban proyectos sociales, en general gestionados también por jóvenes.

En 2017, por primera vez el producto de un emprendimiento social (el proyecto de producción de ayudas técnicas para la rehabilitación para niños discapacitados "¡Yo puedo!" de la región de Sverdlovsk) ganó el concurso "Los 100 mejores productos de Rusia".

Proyectos de infraestructuras miniaturadeimagen|Ceremonia de entrega de premios «El impulso del bien» en el ámbito del emprendimiento social, 2015 La Fundación «Nuestro futuro», creada por Vagit Alekpérov en 2007, es líder en la formación, promoción y apoyo de los emprendimientos sociales en Rusia. Las actividades de la fundación han permitido aglutinar la experiencia acumulada y canalizar los esfuerzos de los partidarios del emprendimiento social. Los principales tipos de apoyo que ofrece la fundación son financieros (préstamos, subvenciones y participaciones de capital) y de consultoría (asesoría directa, formación, intercambios de experiencias a través de los cuales interrelacionarse con otras organizaciones, formación de alianzas entre emprendedores sociales y empresas). La fundación otorga préstamos sin interés de hasta siete años, por valor de hasta 10 millones de rublos en el caso de empresas ya en funcionamiento, y de hasta 500.000 rublos en el caso de empresas de nueva creación.

La Fundación «Nuestro futuro» cumple también funciones divulgativas y formativas. La fundación otorga anualmente el premio «El impulso del bien», que premia las contribuciones al desarrollo y la promoción del emprendimiento social en Rusia, y también organiza la convocatoria de proyectos "El emprendedor social". La fundación mantiene dos portales temáticos: El portal «Nuevos negocios: emprendimientos sociales (nb-forum.ru ), que abarca las actividades de empresas y emprendedores sociales en Rusia y en el mundo, y el portal «Banco de ideas sociales» (social-idea.ru), que contiene información sobre ideas de empresas empresas sociales que, o bien ya han implementado, o ya están listas para su implementación. La fundación de Alekpérov ha sido también la principal impulsora de la investigación sobre emprendimiento social en Rusia, organizando debates científicos y sociales.

La asociación interregional Júnior Achievement Russia lleva a cabo programas de formación especializada para emprendedores, entre ellos el programa «Emprendimiento social», dirigido a jóvenes de entre 15 y 18 años (sep.ja-russia.ru), así como seminarios para emprendedores sociales.