Mehmet Alí o Mehemet AlíEl nombre puede escribirse de varias formas distintas: Mehmet Alí según la grafía adoptada en español, Méhémet-Ali según el modo de la época y que aún se utiliza en Francia; Muhammad o Mohammed Alí según la pronunciación árabe; o también Mohamed Aly según el uso del francés y el inglés local que, por imitación francesa, tiende a utilizar la "y" final para las palabras que terminan en sonido "i". (4 de marzo de 1769-2 de agosto de 1849) fue un valí de Egipto (1805-1848), también es conocido como Muhammad/Mohammed Alí (en árabe: محمد علي باشا). Considerado como el fundador del Egipto moderno, introdujo grandes reformas en el país para situarlo en el puesto que se merecía y conseguir una cierta independencia frente a las Grandes Potencias, además de una gran autonomía respecto del Imperio otomano. También amplió considerablemente sus fronteras, sometiendo a los pueblos vecinos o guerreando contra los otomanos.
Juventud y servicio en el ejército otomano
Probablemente nació en Kavala (Grecia), aunque sus orígenes eran albaneses. Comenzó trabajando como mercader de tabaco, pero lo dejó para alistarse en el Ejército otomano. Pronto destacó como un brillante soldado y así arrancó una meteórica carrera militar que le llevaría a convertirse en el hombre más poderoso de Egipto.
Ascenso al poder En 1798, Napoleón Bonaparte había llegado a Egipto, entonces parte del Imperio otomano, con el fin de cortar las rutas de comunicación británicas con la India. Los mamelucos, que controlaban Egipto, no consiguieron detenerle y fueron derrotados en la batalla de las Pirámides. Poco después, la flota francesa fue destruida por los británicos en la batalla del Nilo, pero los franceses seguían dominando en parte del país. Entonces, el sultán otomano decidió mandar tropas para socorrer a sus vasallos. Así, en 1799 Mehmet Alí fue enviado como segundo oficial de un cuerpo de apoyo albanés con órdenes de unirse al ejército anglo-turco que marchaba hacia Egipto. Las tropas turcas no eran muy eficaces debido a la diversidad de gentes que las componían, que hacían imposible su organización. La situación se agravó cuando las pagas se retrasaron. Algunos soldados se amotinaron y desertaron para dedicarse al pillaje. Ante esto, Mehmet tomó el mando de todo el ejército turco en 1804. thumb|Masacre de mamelucos en El Cairo ordenada por Alí en 1811. Pintura de Horace Vernet. Tras la derrota francesa en septiembre de 1801 y la retirada británica en 1803, quedó en Egipto un vacío de poder que aprovechó Mehmet. A principios de mayo de 1805, el pueblo de El Cairo se levantó en armas contra el valí otomano Hurshid Pachá, las calles de la ciudad se convirtieron en un campo de batalla y Hurshid quedó sitiado en la ciudadela. La noche del 12 al 13 de mayo Mehmet Alí fue elegido valí de Egipto por los ulemas (autoridades religiosas musulmanas suníes) de El Cairo y la situación se calmó. En julio su autoridad fue reconocida por el sultán Selim III. Mehmet sabía que los mamelucos recobrarían el control en cuanto se recuperaran de la derrota ante los franceses. Por ello, en los primeros años de su mandato se dedicó a afianzar y extender su poder por todo el país. En 1811, acabó definitivamente con sus opositores. Con la excusa de celebrar una fiesta de investidura de su hijo Tusun como General de los Ejércitos de Arabia, invitó a los príncipes mamelucos a su residencia. Entonces, ordenó a sus hombres que les tendieran una emboscada en una calleja de la ciudadela. Veinticuatro príncipes y sus cuatrocientos acompañantes fueron masacrados. En 1812, confiscó todas las tierras del Alto Egipto (sur del país) que pertenecían a los mamelucos.
Política exterior Período de fidelidad al sultán Campaña de Hiyaz En 1811 combatió la insurrección de los wahabíes al estallar la guerra otomano-wahabí, a petición del Imperio otomano, lo que le permitió extender su autoridad sobre el Hiyaz. Al partir a la guerra, dejó a su hijo Ibrahim Bajá en el gobierno. En 1815, mientras combatía a las tribus rebeldes, recibió informes sobre la huida de Napoleón de la isla de Elba y sobre una posible invasión otomana de Egipto. Esta difícil situación internacional podría hacerle perder el gobierno del país, por lo que partió en cuanto pudo hacia El Cairo. El 18 de junio (día de la batalla de Waterloo) llegó a la capital. La campaña pasó entonces a ser dirigida por su hijo Tusun. En 1816, Ibrahim sustituyó a su hermano (muerto en combate) y en 1818 acabó definitivamente con la insurrección.
Esta campaña significó el dominio egipcio de las Ciudades Santas de La Meca y Medina y de la costa oriental del Mar Rojo. Con ello Mehmet Alí se convirtió en salvaguarda del Peregrinaje y consiguió zonas estratégicas para controlar las rutas comerciales de Arabia. El ejército que luchó en Hiyaz estaba compuesto principalmente por las tropas albanesas con las que Mehmet había llegado a Egipto. A su regreso causaron una serie de incidentes violentos que obligaron al valí a reformar el ejército.
Campaña de Sudán La expansión egipcia en Sudán, Grecia y Arabia.|thumb|right Desde 1820 hasta 1822, otro de sus hijos, Ismail Kamil, dirigió una campaña de conquista del Sudán, una tierra rica en recursos, como el oro y los esclavos. En febrero de 1820 conquistó el oasis de Siwa (actualmente en Egipto), una zona de vital importancia para controlar las rutas de las caravanas de mercaderes. En julio, la Nubia sudanesa (actual provincia Norte) cayó sin dificultad en manos egipcias. Así, el Reino de Sennar desapareció y Badi VII fue obligado a renunciar a la corona. A continuación, Muhammed Bey, un defterdar, fue enviado por Mehmet al mando de 4500 hombres y ocho cañones para conquistar Kordofán. La resistencia fue feroz, pero la campaña tuvo éxito gracias a la supremacía del ejército egipcio y a las armas de fuego.
Ismail murió en combate en octubre de 1822. Poco después, todo Sudán se encontraba ya en manos egipcias. En 1823 Mehmet fundó la ciudad de Jartum, donde en 1830 establecería a un gobernador egipcio. Pretendía usar Sudán como puente para nuevas expediciones hacia Etiopía o la fuente del Nilo, aunque al final quedó en proyecto. Durante esta campaña se alistaron en el ejército egipcio algunos campesinos procedentes de los reclutamientos forzosos para sustituir a los soldados albaneses que no podían adaptarse a las condiciones climáticas de la zona, llegando entonces a haber entre ocho mil quinientos y nueve mil quinientos luchando en Sudán. Estas dos primeras campañas militares tenían unos intereses económico-comerciales claros: el control de las rutas comerciales, la obtención de materias primas y la apertura de nuevos mercados para los productos egipcios.
Campaña de Morea En 1824, el sultán otomano, Mahmut II solicitó de nuevo su ayuda, esta vez para combatir a los rebeldes griegos, con la promesa de hacerle valí de la Morea (actual Peloponeso). Su hijo Ibrahim dirigió nuevamente las tropas, compuestas por diecisiete mil hombres. También envió la flota de guerra egipcia, que estaba formada principalmente por buques que Mehmet había encargado en astilleros de Marsella, Tolón, Venecia, Trieste o Livorno. El número total de barcos era de sesenta.
La invasión de Creta comenzó a mediados de mayo de 1824. A continuación las tropas desembarcaron en Morea. Los griegos huyeron a las montañas ante el avance egipcio, donde empezaron una guerra de guerrillas contra el invasor. El 15 de abril de 1825, el ejército turco-egipcio emprendió el sitio de Missolonghi, que se rindió tras un largo asedio el 24 de abril de 1826. El 20 de octubre de 1827, la flota egipcia, combinada con la turca, sufrió una gran derrota en Navarino frente a la coalición formada por el Reino Unido, Francia y Rusia, que luchaban a favor de los griegos para proteger sus intereses en el Mediterráneo. Las potencias europeas obligaron entonces al Imperio otomano a reconocer la independencia griega. Los últimos soldados egipcios abandonaron Grecia en 1828.
Negociaciones con Francia
Francia comenzó en 1827 una serie de negociaciones con Mehmet con el fin de conseguir apoyo militar en Argelia. Bernardino Drovetti, el cónsul francés (con gran influencia sobre Mehmet) pidió la intervención del ejército egipcio en Trípoli, Túnez y Argelia para apoyar la ocupación francesa de este último país. Las negociaciones fracasaron finalmente en 1829. Mehmet rechazó la propuesta por la fuerte oposición de los gobiernos otomano y británico, y porque ya tenía en mente una campaña en un lugar más rentable para sus planes: Siria.
Como prueba de buena voluntad, Mehmet Ali ofreció en 1829 a Francia los dos obeliscos de la entrada al templo de Luxor. Uno llegó a París en 1833, y tres años más tarde, en 1836, el rey Luis Felipe mandó erigirlo en el centro de la Plaza de la Concordia, donde se había levantado una guillotina durante la revolución. El otro obelisco se quedó en Egipto por ser demasiado pesado y difícil de trasladar a Francia con la tecnología de la época.
Período de desobediencia al sultán Primera crisis oriental En 1831, Abdallah, valí de Acre, aceptó que 6000 campesinos, que huían del reclutamiento forzoso, se refugiaran en su territorio. Así, con la excusa de capturar a los desertores, Mehmet Alí entró en conflicto con el sultán al sobrepasar la frontera de Siria. El inicio de esta nueva campaña coincide con las necesidades de madera y otras materias primas para la construcción de barcos. Mehmet envió a sus tropas mandadas nuevamente por su hijo Ibrahim. El ejército egipcio cruzó la frontera con Siria y puso sitio a Acre el 3 de noviembre. La ciudad cayó el 27 de mayo de 1832. El ejército victorioso siguió su marcha hacia Anatolia. El 21 de diciembre, el ejército otomano fue derrotado en Konya. Tras esta batalla, Ibrahim tenía el camino libre hasta la capital, Constantinopla. Ante la amenaza del avance, los turcos aceptaron la ayuda que les ofrecía Rusia para mediar en el conflicto. Así se firmó el Tratado de Unkiar Skelessi en Kütahya en 1833. Las condiciones de paz eran: retirada de las tropas egipcias de Anatolia, Egipto se anexionaría Acre, Damasco, Alepo y Adana y recibiría Candía (Creta) y el Hiyaz como compensación de guerra e Ibrahim Bajá se convertía en gobernador (valí) de Siria.
Al acceder al gobierno en Siria, Ibrahim comenzó una serie de reformas para modernizar el país, instalando en Acre el gobierno militar egipcio y proclamando la igualdad de culto y de religión. En 1835 el prelado apostólico de Siria declaró: «Lejos de tener quejas del trato que reciben los cristianos, debemos felicitarnos por la tolerancia que se les brinda» y «El generalísimo egipcio confía a los cristianos los puestos más importantes. Se les autoriza a montar a caballo, a llevar turbante blanco, privilegio exclusivo de los musulmanes»
Se autoriza a los cristianos a realizar negocios comerciales en las mismas condiciones que los musulmanes y se reforma la agricultura (funda el Crédito Agrícola, fomenta el cultivo del tabaco, multiplica la plantación de la morera y se plantan 260 000 cepas de vid importadas de Burdeos). La industria siria, sobre todo la del algodón, vive también un gran florecimiento compitiendo con el algodón indio. Asimismo hace mejoras en el puerto de Sidón. El comercio inglés y francés no es molestado, pero se advierte a sus cónsules que estos deben adaptarse a las leyes del país. Esta paz era humillante para los turcos, ya que perdían una gran cantidad de territorio a manos de quien fuera su vasallo.
Segunda crisis oriental