Betanzos es una pequeña ciudad y municipio de Bolivia, capital de la provincia de Cornelio Saavedra del departamento de Potosí. La localidad está distante a 45 km al este de la ciudad de Potosí, la capital departamental. Cerca a la localidad se encuentra el Cerro Thumilki (3973 m.s.n.m).

Historia Periodo cuaternario (10000 a. C.) Entre los valles del Thumilki se hallaron restos fósiles de animales del pleistoceno, como los gliptodontes, los cuales se extinguieron durante la última glaciación, posteriormente fue habitado por tarucas, guanacos y vicuñas. Durante este periodo, los hombres del lugar habitaron el lugar dejando pinturas rupestres en los alrededores del cerro Thumilki (Lajas Mayu, Jatun Cueva, Yana Cueva, Inka Cueva, Likichiri Cueva, Pignasi, Lagunillas). En las pinturas rupestres se ven escenas de caza de auquénidos (vicuñas y guanacos). También existen representaciones de figuras geométricas abstractas como laberintos.

Época precolombina Los idiomas que predominaban en la región durante la época precolombina eran el pukina, aymara y quechua. Posteriormente el idioma pukina fue disminuyendo en la zona con la expansión de la cultura Tiahuanacu (400 a 1200 d.C.).

El nombre del cerro de Thumilki probablemente tiene su origen en el idioma pukina, que se forma de las voces "thumi" (joven) e "iqui o iquili" (padre). Ya que es uno de los tres cerros con una denominación pukina, los otros dos son: el cerro Ñuqui (ubicado a 50 km al sur en Puna) y el cerro Chorolque (ubicado a 137 km al sudoeste en Chichas). Estos tres cerros tienen la particularidad de "mirarse" entre ellos y conformando una forma triangular por su ubicación.

En el periodo entre los años 900 a 1400 d.C., tras el derrumbe de cultura Tiwanaku en el altiplano andino, emergieron distintos señoríos regionales que se estructuraron internamente y se diferenciaron entre sí. El cerro Thumilki y la cordillera de Coipasi, cercanos a la localidad de Betanzos, adquirieron el carácter de una frontera étnica en disputa entre los pueblos Qaraqara y Yampara. Esta época era recordado en la tradición oral andina recogida en las crónicas coloniales como el "auca pacha" (época de guerra).

Al pie del cerro de Thumilki (en Mojotorillo) los originarios del lugar construyeron los pucarás, fortificaciones de piedra, que se encuentran parcialmente derrumbados.

Durante la época de la civilización incaica, en Thumilki los incas establecieron un centro administrativo sobre una porción considerable del territorio yampara. Su presencia en el lugar pudo responder, entre otros motivos, a imponer la autoridad estatal en esta zona de frontera.

Los incas establecieron un enclave en la vertiente yampara del Thumilki, entre Chilcani y Khonapaya, sin afectar las tierras de los qaraqaras. Aunque las fuentes documentales son limitadas, los libros parroquiales de la década de 1630 evidencian una población étnicamente diversa, lo cual no se observa en comunidades cercanas como Chaquí y Tacobamba.

El imperio incaico estableció dos ayllus en Chaquí (Lupaca y Pacaje) con fines mineros y agrícolas. Una vez que los incas sentaron su dominio en la región del pucará de Mojotorillo, tuvieron a su mando a los flecheros yamparas y a los honderos qaraqaras, lo cual les dio ventaja para tener el control del cerro Thumilki y sus accidentados alrededores en peñas (qaqas) y puertas (punkus). En las inmediaciones del Thumilki se cruzaban tres caminos importantes para el Tawantinsuyu: el camino de Oroncota, el camino de Chaquí que conectaba Choquechaca con las minas de Porco, y un ramal que, desde Lagunillas, permitía bajar a Mojotorillo o bordear la laguna hacia una cueva con pinturas rupestres y una apacheta cercana a lo que hoy es Betanzos

La huaca de Thumilki En la cima visible de la cara del cerro se encuentra una huaca (wak'a), de una piedra blanquecina comparada al resto violáceo del cerro en forma de un pequeño toro sentado, el cual fue de interés del imperio incaico de tomar dicho huaca.

Siglos XVI - XVII Los españoles que participaron en la conquista de la región que hoy corresponde a Betanzos incluyeron a Hernando Pizarro y Gonzalo Pizarro, quienes lideraron expediciones en el área del Qullasuyu. Además, Diego de Almagro y su grupo de conquistadores estuvieron involucrados en la región durante su expedición hacia Chile.

Después de la fundación de la Villa Imperial de Potosí y la Villa de La Plata de la Nueva Toledo (actual Sucre), se vio la necesidad de la existencia de una venta (denominada por españoles) o tambo (denominado por incas), que llegó a llamarse en ese entonces como Tambo de Bartolo, que fue clave en el camino real entre La Plata y Potosí, sirviendo como lugar de descanso para viajeros y animales. Su éxito se debió a su ubicación estratégica, central en la ruta y entre valles y puna, facilitando el intercambio agrícola en la economía colonial de Charcas.

Tras la conquista del Perú, la red vial inca quedó deteriorada. En 1543, el gobernador Vaca de Castro promulgó las “ordenanzas de tambos” para recuperar los caminos principales, reorganizar los tambos bajo lógica española y regular el transporte de personas y mercancías. Limitó el uso de indígenas como cargadores, estableciendo que solo llevaran cargas entre posadas cercanas. Además, asignó administradores españoles en cada tambo. Aunque la mayoría de los tambos quedaron como lugares de paso, Bartolo destacó al convertirse en un pueblo con parroquia propia.

La parroquia de Bartolo La parroquia de Bartolo fue fundada con el nombre original de "Doctrina y curato del Tambo Quemado llamado Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora del Valle" entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII para atender a una población diversa de españoles, mestizos, indios y esclavos negros de las haciendas cercanas. Las primeras referencias documentales datan de 1610, aunque su creación se sitúa entre 1596 y 1604, según Alfredo Augusto Torero Fernández de Córdova, y según Waldemar Espinoza Soriano entre 1604 y 1612.

En 1636, la parroquia del Tambo Quemado fue denominada "Doctrina del Tambo Quemado llamada San Alifonso y Nuestra Señora del valle", aunque este nombre no perduró y se mantuvo la advocación a la Virgen del Rosario. Un siglo después, cambió su titular a "Nuestra Señora de la Asunción del Tambo Quemado de Bartolo", pero la fiesta principal siguió siendo la del Rosario. Además, existían tres cofradías: San Miguel, la Virgen del Rosario y Santa Bárbara. Según un documento del siglo XIX, la parroquia fue creada gracias a una donación del propietario de la hacienda y del tambo.

Evolución del nombre del pueblo El nombre "Tambo Quemado" se relaciona con un episodio bélico durante la conquista, cuando las guerras entre indios, españoles y conquistadores provocaron la quema de tambos, saqueo de depósitos, destrucción de puentes y caminos, aunque de esto no se tiene certeza histórica. En 1562 se menciona un "pueblo quemado", descartando un incendio accidental. En 1569, Gorbaran de Robles declaró ser dueño de dos ventas en Pilcomayo y Tambo Quemado, cuya quema afectó dos tambos coloniales que antes eran uno en tiempos del Inca.

El nombre "Tambo de Bartolo" no está relacionado con el santo patrono San Bartolomé. Este santo fue adoptado como patrono de la parroquia recién en 1880, y desde entonces las fiestas de San Bartolomé y Nuestra Señora del Rosario se convirtieron en las más importantes.

Otra posibilidad es que fuera nombrado así por un soldado de caballería que acompañó a los conquistadores hermanos Pizarro, Bartolomé Talaverano, pero no hay evidencias de que así fuera.

El nombre del "Tambo de Bartolo" probablemente proviene del apodo o nombre de su primer dueño, Bartolo, como era común llamar a los tambos por los nombres de sus propietarios. Pedro Ramírez del Águila, en sus Noticias políticas de Indias, menciona, sobre el camino entre La Plata y Potosí, los tambos del Negro (hoy Negro Tambo), de Ximénez (hoy Mayutambo), de Bartolo (hoy Betanzos), y otros. Se supone, por lo tanto, que el primer dueño del tambo se llamaba Bartolo. +Evolución del nombre de Betanzos a través del tiempoAñoNombre1562Pueblo Quemado1569Tambo Quemado1610Doctrina del Tambo Quemado1624Cura propio del Tambo Quemado1634Doctrina y Curato del Tambo Quemado llamado Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora del Valle1639Tambo de Bartolo No se descarta la posibilidad de que el tambo fue quemado durante la guerra civil entre pizarristas y realistas entre los años de 1544 y 1548.

Siglo XVIII La hacienda y tambo de Bartolo tiene su registro más antiguo en 1637, cuando fray de Buenaventura, como albacea de doña Catalina de Iturbide, la vendió a Alonso Paes de Comarcada y su esposa Francisca de Melo por 11 mil pesos. Los esposos hipotecaron dos casas en la ciudad de Potosí. En 1699, la hacienda fue rematada y adquirida por Mathías Simón Garcés de Molina por siete mil pesos.

En 1701, el juez Rodrigo Carreño y Añez realizó el amojonamiento (delimitación de límites de terrenos) de las tierras del tambo de Bartolo, notificando a los colindantes de propiedades vecinas como Mojotorillo, Lagunillas, Tecoya, Coipasi, el tambo de Ximénez, Sacasaca y el tambo de las Cortaderas. El proceso comenzó el 1 de junio en el límite entre Sacasaca y Bartolo, con testigos locales como Diego Copacaba, alcalde mayor de Bartolo, y Juan Diez de Betanzos, un español de más de 80 años de edad. El juez Rodrigo Carreño delimitó la hacienda de Bartolo, incluyendo la venta de Gorbaran y las tierras de la falda de la Laja. La delimitación abarcó desde el cerro Phisqa K’uchu Punta hasta el cerro Achallullu, pasando por el cerro del Rosario y la cordillera de Coipasi, y concluyó en la quebrada seca que cae a las tierras de Carrero.

En 1699 Mathías Simón Garcés compró la hacienda y tambo de Bartolo, el cura interino Joseph de Guzmán y Prado realizó un censo que registró 214 personas distribuidas en 25 casas. Entre los habitantes había autoridades como el alcalde, el sacristán y el fiscal, además de artesanos como dos petaqueros y un llamero. Los grupos étnicos más mencionados fueron los ayllus Yanaconas del Rey, Combapata, Yanaoca, Toledo y Carangas. También se registraron dos casas de españoles y cuatro de mestizos.

Para el año 1700, se registraba una notable presencia de ayllus de las provincias Canas (Yanaoca) y Canchis (Combapata, Marangana) en Bartolo, que se dividía en dos zonas: el pueblo y la parroquia, y Pulupaya, donde estaba el tambo. Entre los registrados se encontraba el español Juan Diez de Betanzos (Juan Dias de Ventansos, como lo escribió el cura).

Demografía De acuerdo con el censo boliviano de 2024, la población del municipio de Betanzos es de 31 904 habitantes.

La población del municipio estuvo sujeta a importantes fluctuaciones entre 1992 y 2024, mientras que la población de la localidad ha aumentado en aproximadamente dos tercios entre 1992 y 2012: Año Habitantes (municipio) Habitantes (localidad) Fuente 1992 31 862 2 866 Censo 1992INE – Instituto Nacional de Estadística Bolivia 1992 2001 36 308 4 168 Censo 2001INE – Instituto Nacional de Estadística Bolivia 2001 2012 33 455 4 632 Censo 2012INE – Instituto Nacional de Estadística Bolivia 2012 2024 31 904Censo 2024

Economía Como muchos otros pueblos de la zona, la mayor parte de la población se dedica a la agricultura. Aquí se pueden visitar mercados y ferias artesanales en las que aún se practica el trueque.

Fundación Este municipio fue fundado en 1925, bajo el gobierno del presidente provisional Felipe Guzmán. El nombre de la ciudad viene del guerrero Miguel Betanzos, del siglo XVII, quien luchó contra los colonizadores españoles. Su figura se sigue considerando un símbolo por la libertad e independencia.

Transporte