La persecución a los maristas en Barcelona en 1936 comprendió las incautaciones, detenciones y asesinatos sufridos por miembros del Instituto de los Hermanos Maristas de las Escuelas en Cataluña después del fracaso del golpe de Estado de julio de 1936 y del comienzo de la guerra civil española. Su episodio más numeroso fue la detención de 107 hermanos que, tras haber recibido la promesa de ser evacuados a Francia, se concentraron el 7 de octubre en el buque español Cabo San Agustín, amarrado en el puerto de Barcelona. Los religiosos fueron obligados a desembarcar y trasladados al centro de detención de San Elías. Cuarenta y seis fueron sacados posteriormente del edificio y asesinados en tierra durante la noche del 8 de octubre.

El grupo no fue asesinado dentro del barco. El Cabo San Agustín sirvió como lugar de reunión y detención inicial; los homicidios se produjeron después del desembarco, tras el paso de las víctimas por San Elías. Las síntesis históricas de Josep M. Sans i Travé y Manuel Vicente Izquierdo sitúan a los 46 en el cementerio de Montcada, mientras que la reconstrucción publicada por el propio instituto marista distribuye a las víctimas entre Montcada y el cementerio de Les Corts. Los 46 fueron incluidos en una causa católica de martirio y beatificados en Roma el 28 de octubre de 2007 como «Laurentino Alonso Fuente, Virgilio Lacunza Unzu y 44 compañeros».

Contexto

La derrota de la sublevación militar en Barcelona dio paso a una situación revolucionaria en la que el poder público coexistió con el de organizaciones obreras armadas y comités locales. Durante los primeros meses de la guerra se produjo en la retaguardia catalana una intensa violencia anticlerical. Sacerdotes y miembros de institutos religiosos fueron identificados colectivamente con la Iglesia católica y con el orden social anterior, y numerosos edificios religiosos fueron incendiados o incautados. Los estudios históricos sobre el periodo relacionan esa violencia con una tradición anticlerical previa, la identificación de la Iglesia con grupos privilegiados y la acusación —aplicada indiscriminadamente a religiosos— de simpatizar con la rebelión militar.

Los maristas mantenían en Cataluña una red de colegios, residencias y casas de formación. Después del 19 de julio se incautaron centros de la congregación y muchos hermanos abandonaron las comunidades para ocultarse en pensiones, domicilios particulares o poblaciones distintas de aquellas en las que habían ejercido. La cifra de 172 se refiere al conjunto de maristas que sufrieron una muerte violenta en España durante la persecución de 1936, no exclusivamente a los detenidos en el barco ni a víctimas asesinadas en la ciudad de Barcelona.

Negociación de la evacuación

El 20 de septiembre de 1936 fue detenido Fernando Suñer Estrach, conocido en la congregación como hermano Epifanio y miembro del consejo provincial. Antonio Ordaz Lázaro actuó como interlocutor entre los maristas y dirigentes anarquistas relacionados con el Departamento de Investigación y las Patrullas de Control. Según una relación escrita el 10 de febrero de 1937 por el hermano Nicóstrato y conservada en la correspondencia del cardenal Francisco de Asís Vidal y Barraquer, representantes de la congregación se reunieron en el café Tostadero de Barcelona con Aurelio Fernández Sánchez o sus enviados.

El acuerdo preveía el pago de 200 000 francos franceses en dos plazos a cambio de llevar fuera de la zona republicana a unos 250 religiosos. La primera operación permitió que 117 religiosos jóvenes, procedentes principalmente de localidades próximas a la casa de formación de Santa María de Bellpuig de les Avellanes, cruzaran a Francia por Puigcerdá. Émile Aragou, religioso francés encargado de la operación, debía regresar a Barcelona con los 100 000 francos del segundo plazo, que serían entregados cuando el resto de los hermanos estuviera a bordo de un buque francés o hubiera llegado a Marsella.

La interpretación del destino del dinero generó posteriormente controversia. El investigador Miquel Mir, en un libro escrito con Mariano Santamaría, sostuvo que el pago pasó de los responsables anarquistas a Josep Tarradellas y fue utilizado en operaciones de compra de armas; una información de Josep Massot presentó esta conclusión expresamente como la tesis de Mir. La relación de Nicóstrato, más próxima a los hechos, afirma que Ordaz detuvo a Aragou en el aeródromo del Prat y le confiscó los 100 000 francos, pero no establece el destino ulterior del dinero. La atribución a Tarradellas procede, por tanto, de la reconstrucción de Mir y no de esa relación contemporánea.

Detención en el Cabo San Agustín

miniatura|El Cabo San Agustín antes de la guerra civil. Los maristas fueron detenidos a bordo, pero asesinados después de haber sido desembarcados.

La segunda evacuación se fijó para la noche del 7 de octubre. A lo largo del día llegaron al puerto 107 hermanos, que utilizaron la contraseña «Asunto Ordaz» para acceder al muelle y al Cabo San Agustín. La motonave pertenecía a Ybarra y Compañía y había sido incautada por el Gobierno de la República mediante un decreto del 6 de octubre, publicado al día siguiente.

Los 107 permanecieron a bordo durante las primeras horas del 8 de octubre. Después recibieron la orden de abandonar la nave y fueron conducidos en dos autobuses al antiguo convento de San Elías, convertido en centro de detención de las Patrullas de Control. La documentación marista describe allí su división en varios grupos. La relación de 1937 resume el resultado en 61 religiosos enviados al Palacio de Justicia para ser procesados y 46 separados y asesinados.

El documento de Nicóstrato denomina Cabo Santo Tomé al buque y fecha la concentración el 6 de octubre. Las síntesis de Sans i Travé y Vicente Izquierdo, junto con la documentación del Dicasterio y la publicación marista, identifican de forma concordante el Cabo San Agustín y el 7 de octubre.

Asesinato de los 46 hermanos

Durante la noche del 8 de octubre, los 46 religiosos seleccionados fueron sacados de San Elías y asesinados fuera del centro de detención. Sans i Travé, Massot y Vicente Izquierdo sitúan la ejecución colectiva en el cementerio de Montcada. La publicación marista de 2007 afirma que parte del grupo fue llevada a Montcada y parte al cementerio de Les Corts; el Dicasterio de las Causas de los Santos utiliza la formulación genérica «cementerios de Barcelona». La divergencia afecta al reparto concreto entre lugares, pero no a la secuencia común a las fuentes: detención en el barco, traslado a San Elías y asesinato posterior en tierra.

Entre los muertos estaban Mariano Alonso Fuente —hermano Laurentino, superior provincial—, Trifón Lacunza Unzu —hermano Virgilio, visitador provincial—, Fernando Suñer Estrach —hermano Epifanio—, el maestro de novicios, el director del escolasticado y varios directores de colegios. La relación nominal de los 46 incluidos en esta causa es la siguiente:

Nombre civil Nombre religioso Mariano Alonso Fuente Laurentino Trifón Lacunza Unzu Virgilio Néstor Vivar Valdivielso Alberto María Lucio Izquierdo López Ángel Andrés Aniceto Falgueras Casellas Anselmo Antonio Roig Alibau Antolín Pedro Ciordia Hernández Baudilio Casimiro Riba Pi Bernabé Carlos Brengaret Pujol Carlos Rafael José Cesari Mercadal Dionisio Martín Fernando Suñer Estrach Epifanio Fermín Latienda Azpilicueta Felipe José Félix Ayúcar Eraso Félix León Fortunato Ruiz Peña Fortunato Andrés Julio García Galarza Frumencio Segismundo Hidalgo Martínez Gabriel Eduardo Juan Tubau Perelló Gaudencio Felipe Ruiz Peña Gil Felipe Antonio Badía Andalé Hermógenes Victoriano Martínez Martín Isaías María Nicolás Ran Goñi Ismael Jaime Morella Bruguera Jaime Ramón Gregorio Faci Molins José Carmelo Nicolás Pereda Revuelta José Federico Juan Pelfort Planell Juan Crisóstomo Jesús Menchón Franco Juan de Mata Pedro Sitges Puig Laureano Carlos Jerónimo Messegué Ribera Leónides Florentino Redondo Insausti Leopoldo José Ángel Roba Osorno Licarión Víctor Gutiérrez Gómez Lino Fernando Isidro Serrano Fabón Martiniano Leocadio Rodríguez Nieto Miguel Ireneo Leoncio Pérez Gómez Porfirio José Mir Pons Prisciliano Feliciano Ayúcar Eraso Ramón Alberto Victoriano Gómez Gutiérrez Salvio Serafín Zugaldía Lacruz Santiago Santiago Sáiz Martínez Santiago María Santos Escudero Miguel Santos Lucio Zudaire Aramendía Teódulo José Ambrós Dejuán Víctor Conrado José Blanch Roca Victorino José José Miguel Elola Arruti Vito José Juan Núñez Casado Vivencio Ramón Mill Arán Vulfrano

Los supervivientes y la causa judicial

La relación de febrero de 1937 contabiliza 61 hermanos enviados a disposición judicial y menciona por separado a Émile Aragou, detenido durante la misma operación. Algunas narraciones posteriores hablan de «62 maristas salvados», pero las fuentes no explican expresamente la diferencia entre ambos recuentos.

Los hermanos restantes pasaron por el Palacio de Justicia y la prisión Modelo. En febrero de 1937 Nicóstrato informó al cardenal Vidal y Barraquer de que la causa por espionaje había sido sobreseída, aunque los religiosos seguían encarcelados. El mismo documento describe como falsa la acusación de que en sus equipajes se habían hallado bombas, planos costeros y material para el espionaje de la zona sublevada. Su situación fue objeto de gestiones diplomáticas, judiciales y eclesiásticas. Según la reconstrucción de Mir resumida por Massot, un patrullero de San Elías reconoció entre los detenidos a Pere Soler, hermano de un amigo suyo que era teniente de los Mozos de Escuadra. De acuerdo con ese relato, el teniente consiguió informar a Lluís Companys, cuya intervención habría impedido una segunda ejecución colectiva.

Investigación histórica

El episodio fue denominado «Asunto Ordaz» en la memoria marista, por la contraseña utilizada para acceder al embarque y por la participación de Antonio Ordaz en las negociaciones. Una parte importante de la narración procede de testimonios de miembros de la congregación, del expediente judicial y de fondos eclesiásticos. La edición crítica de la correspondencia de Vidal y Barraquer publicó en 2015 la relación remitida por Nicóstrato el 10 de febrero de 1937, una fuente interna cercana a los acontecimientos que permite distinguir los recuentos de 107 concentrados, 46 asesinados, 61 hermanos procesados y el religioso francés Aragou.

El libro de Miquel Mir y Mariano Santamaría de 2010 reconstruyó la persecución de los maristas a partir de documentación interna y diarios atribuidos a integrantes de las Patrullas de Control. Su tesis sobre el conocimiento de la operación por Tarradellas y el destino del rescate dio al caso una dimensión de controversia política contemporánea. Estudios posteriores de Sans i Travé y Vicente Izquierdo han incorporado el episodio a investigaciones más amplias sobre la salvación y persecución de eclesiásticos y sobre la topografía de la revolución en Barcelona.

Beatificación

La Archidiócesis de Barcelona inició en 1969 la investigación canónica sobre Laurentino Alonso Fuente, Virgilio Lacunza Unzu y sus compañeros. Según el Dicasterio de las Causas de los Santos, el congreso de teólogos examinó el caso el 28 de enero de 2005 y la sesión de cardenales y obispos lo hizo el 20 de junio de 2006. El decreto católico que reconoció que las muertes se habían producido in odium fidei fue promulgado el 16 de diciembre de 2006.

Los 46 fueron beatificados el 28 de octubre de 2007 en Roma dentro de una celebración conjunta de 498 mártires españoles del siglo XX. La carta apostólica de Benedicto XVI los enumera como «Laurentino Alonso Fuente, Virgilio Lacunza Unzu y 44 compañeros, del Instituto de los Hermanos Maristas de las Escuelas» y establece para el conjunto de aquella beatificación una memoria litúrgica el 6 de noviembre.

Véase también

Cabo San Agustín (buque) Persecución religiosa durante la guerra civil española Represión en la zona republicana durante la guerra civil española