La Cantata criolla (Florentino el que cantó con El Diablo) o simplemente Cantata criolla es una pieza musical compuesta por el músico venezolano Antonio Estévez, estrenada el 25 de julio de 1957, en la ciudad de Caracas, cuya popularidad y calidad la han convertido en pieza ícono del nacionalismo musical venezolano, la letra nace del mítico poema venezolano «Florentino el que cantó con el Diablo» escrito por Alberto Arvelo Torrealba, el cual narra una competencia de canto o contrapunteo entre Florentino y el Diablo. La variedad, la intensidad, la forma en como entra cada instrumento, la manera en que los cantantes interpretan, la forma como los coros se desenvuelven a lo largo de la obra, hacen que sea una de las mejores obras clásicas latinoamericanas. La Cantata Criolla se ha presentado por años en los más exigentes escenarios del mundo, siendo interpretada por las orquestas más importantes a nivel mundial, siendo incorporado además en muchos casos, del acompañamiento de compañías de danza. La difusión de esta obra, permitió que la cultura llanera llegara a todas partes del mundo, transmitiendo lo más profundo de su esencia.
Composición El proceso de composición de la cantata criolla se inicia en 1947, Antonio Estévez tenía la costumbre de viajar con libros de escritores venezolanos, tal es el caso del Poema Cantaclaro de Rómulo Gallegos, o el Silva Criolla de Francisco Lazo Martí, esto le permitió encontrarse con el poema de Arvelo Torrealba en la ciudad de Nueva York. En Nueva York, Estévez habla una noche con Natalia Silva, y le transmite su euforia por el texto de Arvelo Torrealba, la artista le pide que convierta la obra en un trabajo para danza. Estévez, bajo el influjo del poema, le responde: Si supieras que yo no veo al Florentino como algo para danza; veo esto como una obra para coro, orquesta y dos solistas…
El hecho de leer estas obras, que tienen muchas cosas en común, sobre todo el hecho de representar el acervo cultural y la idiosincrasia del venezolano, le permitió concluir a Estévez que esta obra no debía ser una obra ortodoxa, no debía ser un ballet, esta obra debía plasmar el nacionalismo venezolano, el patriotismo criollo, la esencia del llano y el campo venezolano, la vida dura del llanero, los sonidos autóctonos del campo. Las líneas melódicas las fue desarrollando de a poco, incluso Estévez llegó a componer los primeros compases y la configuración de la estructura de la cantata, estando preso; y que en junio de 1952, cuando cumple su habitual visita al Instituto Venezolano-Soviético, Estévez fue detenido durante una redada violenta de la entonces Seguridad Nacional, junto con otros intelectuales comunistas de la época, este hecho incluso generó la ruptura de relaciones de Venezuela con la Unión Soviética. Los detenidos fueron llevados a la cárcel de El Obispo, estuvo preso durante varios meses. Posteriormente, concibe que en la obra “debe predominar una música larga como el horizonte, extendida, cargada de modo menor musical, de expresión dolorosa y concentrada, como cuando el llanero afina el cuatro.
A fines de 1953, en Caracas, concluye la primera parte, Luego se trasladó junto con Fredy Reyna hasta las poblaciones de Ortiz, El Sombrero, Parapara, Palo Seco, Calabozo, Corozopando, para escuchar joropos, ver bailes y escuchar contrapunteos. Todo esto hasta llegar a San Fernando de Apure, donde es recibido por el gobernador de entonces, allí le prepararon una velada con arpistas y cantantes de salón, cosa que a Estévez no le gustó, pues lo que estaba buscando era quien le mostrara lo auténtico de la música llanera venezolana, con lo recio criollo que la situación meritaba. En esa misma velada el señor que preparaba la carne asada, le sugiere que se llegue hasta Achaguas, era Semana Santa y le fue difícil, pues en ese pueblo son muy devotos del Nazareno y celebran por todo lo alto las fiestas de Semana Santa, cuando llega al pueblo, tarde en la noche empezó a oír un arpa, estaban afinando el instrumento, ante aquel magno sonido, Estévez sintió escalofríos y creyó estar soñando, luego el arpista hizo algunos registros musicales en el arpa, y comenzó a tocar un seis numerado, Estévez jamás había escuchado ni un seis numerado ni un seis por derecho, que son ritmos alegres del género joropo, fue a buscar a aquel arpista y ve a un hombre con un sombrero negro y con rasgos de raza india, era Ignacio “Indio” Figueredo, uno de los arpistas más grandes y más viejos de la música llanera venezolana, acompañó a Figueredo y su conjunto durante toda la noche, a las 11:00 a.m. pidió permiso al jefe del pueblo para encender la energía eléctrica, y comenzó a grabar, estaba listo, ya Estévez tenía la base para empezar el contrapunteo de la Cantata Criolla. En esos días surgió el Premio “Vicente Emilio Sojo”, creado por la Orquesta Sinfónica Venezuela, Estévez inscribió la obra en el Concurso, lo que le mereció el premio en el año 1954, recibe el Premio y todo está listo para el estreno de la obra.
La Obra La obra está escrita para orquesta, coro y dos solistas dividida en tres partes amplias con diferentes tiempos y compases. El material melódico de los dos personajes hace uso de cantos gregorianos: Para los grandes momentos el compositor utilizó fragmentos de música religiosa; en la invitación a cantar hecha por el diablo a Florentino, se oye el “dies irae” ( día de ira: canto del oficio de difuntos), se repite en medio del contrapunteo como introducción a una de las coplas de El Diablo; y en la huida del Diablo al sentirse derrotado, el Ave Maris Stella (salve estrella los mares). Tiene una duración de 35 minutos, y fue compuesta para los siguientes instrumentos: flautín o piccolo, 2 flautas transversas, 3 oboes o 3 cornos ingleses, 2 clarinetes, 1 clarinete bajo, 3 fagotes (o 3 contrafagotes), 4 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusión (xilófono, bloques de templo, bombo, maracas, 2 platillos suspendidos, gong, redoblantes, látigo, 2 triángulos, 2 campanas tubulares), 2 arpas, piano, cuerdas, coro y solo de tenor y barítono. El papel del diablo está hecho para un barítono y el papel de Florentino para un tenor. Inicia con un intervalo de octava descendente, tiene figuras rítmicas complejas que se alternan, cambios de compases de 17/16 a 2/8 para seguir en 15/8 y pasar a un joropo en 6/8 en donde se hace la mayoría del contrapunteo. Los coros hacen el papel del narrador, son coros de hasta ocho voces, se mantienen estáticos durante el contrapunteo, hasta la huida de El Diablo en que repiten los versos sagrados de Florentino
El Reto El reto, es el primer movimiento o primera parte es lenta y suave, música cadenciosa en la cual se puede percibir cada sonido, cada movimiento a la perfección, con una atmósfera misteriosa y dramática, en el primer momento, se describe de manera minuciosa el ambiente, en la narración se habla de un sitio solo, tenebroso y oscuro por el cual va pasando Florentino, allí tiene una especie de primer encuentro, en el cual observa cosas extrañas, utiliza el cuerno de beber para agarrar agua de un caño, y cuando lo saca no hay agua, el cuerno está lleno de arena. Los coros permanecen por lo general en modo de nota contra nota, acentuando las palabras y haciendo énfasis en el relato de la historia. Esto da paso a “El reto” Amigo, en esta etapa se puede percibir a «El Diablo» retando a Florentino con una actitud de confianza, muy soberbio y sobrado, lanzando el reto: Amigo, por si se atreve, aguárdeme en Santa Inés, que yo lo voy a buscar para cantar con usté; a lo que Florentino responde, sin miedo, pero de manera más seria y respetuosa, aceptando dicho reto: Sabana, sabana, tierra que hace sudar y querer, parada con tanto rumbo, con agua y muerta de sed, una con mi alma en lo sola, una con Dios en la fe; sobre tu pecho desnudo yo me paro a responder: sepa el cantador sombrío que yo cumplo con mi ley y como canté con todos tengo que cantar con él. Es importante mencionar que en esta parte, se puede notar algo típico de la idiosincrasia del llanero venezolano, el cual nunca rehúye a ningún reto por difícil que parezca, aunque esté en desventaja el llanero tiende a ir para adelante.
La Porfía Es la segunda parte o segundo movimiento, acá se denota música lenta, y tenebrosa, se asientan los tonos graves creando una tensión gradual describiendo un ambiente de lluvia que abrirá paso a una fuerte tormenta, cada sonido ambiente se puede percibir en este movimiento. Acá llega el diablo, en plena tormenta y con mucho barro en el suelo, se describe una situación sobrenatural, ya que el diablo entra seco, limpio y con la ropa planchada, con un cuchillo en la cintura, vestido de negro, con sombrero negro y con un toque totalmente misterioso, en la historia se narra como el diablo se va acercando a los instrumentos, que sería el conjunto de música llanera, arpa cuatro y maracas. Acá se aprecia mucha percusión y un coro oscuro, para luego dar paso al tercer movimiento. En esta parte el diablo comienza a cantar y arranca el contrapunteo. Lo que nos hace apreciar la obra, tanto el poema como la cantata es que El Diablo representa el mal, representa lo oscuro, lo tenebroso, lo misterioso, y lo que pretende es contrapuntear con los mejores cantantes del llano para derrotarlos y adueñarse de sus almas. Una porfía es una disputa o discusión que se mantiene con tenacidad, con insistencia en una acción para cuyo logro se halla resistencia.
Inicia el Contrapunteo Para entender esta obra es necesario entender ciertos aspectos, la obra se basa en una forma de canto típico venezolano, en el género de joropo, El contrapunteo, en el cual dos cantantes se enfrentan, uno reta al otro, y una vez que el segundo acepta, inicia el contrapunteo, uno le pregunta al otro, quien responde puede a su vez responder y preguntar, pero siempre debe hacerlo de manera inteligente para poder ganar el contrapunteo, mientras que el que pregunta, debe hacer las preguntas lo más difícil posible para que el otro no pueda responder y así ganar el contrapunteo, en el llano venezolano perder un contrapunteo significa mancillar el honor y el orgullo del llanero, perder un contrapunteo es una ofensa grave, es motivo de burlas, es motivo de tristezas, es motivo de rabia. Durante el contrapunteo deben seguirse una serie de reglas, respetar la rima, no caer en obscenidades, la estructura de los versos debe ser la misma para ambos copleros, uno comienza y el otro termina el contrapunteo, por lo general el retador es quien pregunta y quien acepta el reto las responde. Existen distintos tipos de contrapunteo, con verso corrido cuyos versos se sostienen en la rima durante todo el contrapunteo, y el verso coleado en el cual quien que va respondiendo debe iniciar con la última frase o copla que lanzó el otro coplero. En este caso el contrapunteo entre Florentino y el Diablo es de verso coleado.