thumb|250px|Spruille Braden, embajador estadounidense, uno de los principales impulsores del antiperonismo. El antiperonismo es una posición política que se caracteriza por una categórica oposición al peronismo, el movimiento político-sindical creado en Argentina bajo el liderazgo de Juan Domingo Perón. Fueron antiperonistas las dictaduras de Pedro Eugenio Aramburu (1955-1958), Juan Carlos Onganía (1966-1970), Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973), Jorge Rafael Videla (1976-1981), Roberto Viola (1981), Leopoldo Galtieri (1981-1982) y Reynaldo Bignone (1982-1983). En 1962 y 1963, dos sectores antiperonistas de las Fuerzas Armadas se enfrentaron por las armas causando gran cantidad de muertos y heridos, en un conflicto conocido como Azules y Colorados y que ha sido caracterizado como "la guerra civil del antiperonismo". También fueron ejecutados por grupos antiperonistas el atentado de la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953 que causó 6 muertos y decenas de heridos, y el Bombardeo de la Plaza de Mayo de 1955, que asesinó al menos a 308 personas y dejó cientos de heridos.
En 1955, a partir de una expresión usada en un programa humorístico, los propios antiperonistas adoptaron la denominación de «gorilas», con un sentido elogioso. Con el correr de los años el término también comenzó a ser utilizado por peronistas y no peronistas.
Origen El antiperonismo surgió a comienzos de 1945 como reacción de varios sectores, principalmente los grupos empresarios apoyados por la embajada de los Estados Unidos liderada por Spruille Braden, contra las políticas laborales y de seguridad social implementadas por la Secretaría de Trabajo y Previsión, a cargo de Juan Domingo Perón, durante la Revolución de 1943.
El gobierno de 1943-1946 estuvo integrado por grupos de diferentes ideologías; en particular Perón, lideró un grupo que estableció su base en la Secretaría de Trabajo y Previsión, integrado por la mayor parte de los sindicatos socialistas y sindicalistas revolucionarios que impulsaban una novedosa política de derechos laborales y desarrollo industrial, que ganó la simpatía de amplios sectores populares social y étnicamente discriminados y se fue consolidando durante ese período.
En 1945, impulsado por el embajador estadounidense en Argentina, Spruille Braden, surgió un grupo heterogéneo, que tenía en común su oposición a las políticas que impulsaba Perón.SCENNA, Miguel A. (1974), Braden y Perón, Buenos Aires:KorriganEscudé, Carlos; Cisneros, Andrés (2000), La campaña del embajador Braden y la consolidación del poder de Perón, «Historia de las Relaciones Exteriores Argentinas», CARI ; Schvarzer, Jorge (1996). La industria que supimos conseguir. Una historia político-social de la industria argentina. Buenos Aires: Planeta, pág. 194 Con anterioridad había desempeñado un papel relevante en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, preservando los intereses de la Standard Oil.Ferrero (1976): 318
El historiador Alejandro Grimson ha señalado que el antiperonismo es anterior al peronismo, tanto cronológica como ideológicamente. Fue la conformación de un amplio frente de oposición a las leyes y políticas laborales impulsadas por Perón desde la Secretaría de Trabajo, y apoyadas principalmente por las corrientes sindicales socialista y sindicalista revolucionaria, lo que impulsó a estas últimas a definirse como "peronistas":
El 16 de junio de 1945, 321 organizaciones patronales, lideradas por la Bolsa de Comercio y la Cámara Argentina de Comercio, publicaron el Manifiesto del Comercio y la Industria, cuestionando duramente la política laboral. La principal queja del sector empresario era que se estaba creando «un clima de recelos, de provocación y de rebeldía, que estimula el resentimiento, y un permanente espíritu de hostilidad y reivindicación».
La ofensiva contra las leyes laborales llevó a que, hacia mediados de julio de 1945, muchos integrantes del socialismo y el sindicalismo revolucionario, y en menor medida del comunismo y el anarquismo, comenzaran a identificarse como "peronistas".
El 8 de octubre de 1945 se produjo un golpe de Estado cívico-militar, liderado por el general Eduardo J. Ávalos (uno de los líderes del GOU), con el apoyo del radical Amadeo Sabattini. Los golpistas destituyeron a Perón y lo detuvieron en la Isla Martín García. Una semana después, el 17 de octubre, una manifestación obrera logró la liberación de Perón y el compromiso de la dictadura de convocar a elecciones libres.
Debido a que todos los partidos políticos entonces existentes eran antiperonistas, dirigentes sindicales de todas las corrientes crearon el Partido Laborista de Argentina, bajo la presidencia del sindicalista revolucionario Luis Gay, siguiendo el ejemplo de su homónimo británico que acababa de triunfar en las elecciones con la candidatura de Clement Attlee. Como candidato a presidente el nuevo partido llevó a Perón.
La mayoría de los partidos políticos antiperonistas formaron un frente electoral bajo el nombre de Unión Democrática —constituida por la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Demócrata Progresista- que presentó la fórmula de los radicales José P. Tamborini-Enrique Mosca para candidatos a presidente y vicepresidente.
Dos semanas antes de las elecciones convocadas para el 24 de febrero de 1946, los Estados Unidos publicaron el Libro Azul sobre Argentina, atribuyéndole a Perón una cantidad de actos de apoyo al nazismo, que en realidad habían sido cometidos por el expresidente conservador Ramón Castillo, derrocado por el grupo apoyado por Perón. Perón respondió publicando el Libro Azul y Blanco (refiriéndose a la bandera nacional argentina), señalando los errores históricos de las imputaciones y señalando que el libro había sido escrito por un comunista español llamado Gustavo Durán, bajo las órdenes de Braden. Estados Unidos desmintió el dato, pero Durán lo reconoció años después.Análisis del Libro Azul por el PJ Bonaerense El Partido Laborista creó entonces el eslogan "Braden o Perón".
El 24 de febrero de 1946 se realizaron las elecciones. Perón triunfó sorpresivamente, con el 52,84 % de los votos, y el peronismo llegó por primera vez al poder.
Características La aparición del antiperonismo en la Argentina, como movimiento opuesto a las políticas laborales y previsionales impulsadas desde la Secretaría de Trabajo y Previsión a cargo de Juan D. Perón, aún antes de que el peronismo tomara identidad propia, tuvo componentes altamente emocionales, con contenidos étnicos y sociales, reconociendo como antecedente la división entre yrigoyenistas y antirigoyenistas (o antipersonalistas) que se produjo durante el ciclo democrático anterior.
En términos sociales, el antiperonismo tiene un gran arraigo en los sectores altos de la sociedad, en la que casi no hay simpatizantes peronistas, y una importante presencia en las clases medias urbanas de la ciudad de Buenos Aires. Algunos incluyen a la clase media en el antiperonismo."Lo mismo le sucedió al primer peronismo, que creó una gran clase media que terminó cooptada por el antiperonismo. Y volvió a suceder con el golpe del 76, cuando muchos medianos y pequeños empresarios que pasaban por una situación floreciente respaldaron al golpe militar"La prosperidad de la clase media por Luis Bruschtein en Página 12 del 27 de abril de 2015. Acceso 27 de abril de 2015
La historiadora Silvia Sigal sostiene que el antiperonismo nació no como oposición a las nuevas políticas socialesSigal, Silvia: Intelectuales y peronismo en Nueva historia argentina tomo VIII pág. 501 Buenos Aires 2002 Editorial Sudamericana ISBN 950-07-2181-3 ISBN (obra completa) 950-07-1385-3 sino que:
La historiadora Flavia Fiorucci dice que intelectuales de las más diversas ideologías, desde los que se expresaban en la revista liberal estetizante Sur hasta los que escribían en el diario socialista La Vanguardia rechazaron inicialmente a Perón en su gran mayoría y que cuando este inició su gobierno lo consideraron como la instauración del fascismo. En sentido contrario, el historiador Aritz Recalde sostiene que la idea de que el peronismo fue un movimiento antiintelectual es un mito creado desde el poder del Estado, a partir de la dictadura antiperonista que tomó el poder en 1955.
Con el paso de los años amplios grupos de intelectuales se sumaron al peronismo, como los radicales Arturo Jauretche y Darío Alessandro, Leonardo Favio, Hugo del Carril, Cátulo Castillo, Guillermo Fernández, Rodolfo Walsh, Carlos Mujica, Roberto Carri, Horacio González, Pino Solanas, Octavio Getino, Amelia Podetti, Arturo Sampay, Enrique Santos Discépolo, Ricardo Carpani, Leónidas Lamborghini, entre otros, mientras que otros asumieron una postura «no peronista» sin considerarse antiperonistas, como Aníbal Troilo, Leopoldo Marechal, Juan Carlos Scannone, Eduardo Galeano, Jerónimo Podestá, Jorge Bergoglio, Eduardo Pironio, Homero Manzi, Alcira Argumedo, Manuel Savio y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros.
Entre los intelectuales antiperonistas se encontraba el escritor Julio Cortázar, que en su novela El examen, en donde describe desde una postura de clase media alta, los sentimientos de miedo y rechazo ante el avance de los sectores más postergados. Con posterioridad Cortázar abandonó su postura antiperonista, sin adherir explícitamente tampoco al peronismo.
Dentro de la corriente antiperonista también se enrolaron grupos de inspiración corportivista, liberal, anticapitalista, capitalista marxista,antifascista, estalinista, antisemita, nazi y fascista, así como partidarios de las dictaduras militares de derecha latinoamericanas, que tuvieron especial importancia durante la Revolución Libertadora (1955-1958), Revolución Argentina (1966-1973) y Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). Sucedido el golpe de Estado del 28 de junio de 1966 que derrocó al presidente constitucional Arturo Illia, elegido con la proscripción tanto del peronismo, como del frondizismo, quien a su vez mantuvo la prohibición a Perón de regresar al país, sindicalistas peronistas asistieron a la ceremonia de jura de las nuevas autoridades y Juan Domingo Perón aplaudió el golpe desde Madrid, afirmando que el golpe de Estado era "la única salida para acabar con el régimen corrupto que imperó en Argentina en los últimos tres años".
Si bien Perón era militar y hubo muchos militares peronistas, también el antiperonismo tuvo una gran presencia en las Fuerzas Armadas, y muy especialmente en la Armada. Entre los militares que gobernaron el país, por ejemplo el almirante Isaac Rojas, el general Alejandro A. Lanusse y el exgeneral Jorge Rafael Videla,Seoane, María (2001), El dictador, Buenos Aires: Sudamericana, pag. 140. mantuvieron una estricta posición antiperonista.