thumb|330px|La red de vías del Imperio Romano en el año 125, durante el mandato del emperador Adriano. El cursus publicus (, dēmósios drómos) o «vía pública», llamado también vehiculatio durante el Alto Imperio romano, era el servicio de correo y transporte estatal del Imperio romano, posteriormente heredado por el Imperio Bizantino. Fue creado por el emperador Augusto para el transporte de mensajería, oficiales e ingresos tributarios entre Italia y las provincias. El servicio continuó en funcionamiento hasta la primera mitad del durante el Imperio Bizantino, cuando el historiador Procopio de Cesarea responsabilizó al emperador Justiniano del desmantelamiento de la mayoría de sus rutas, excepto la que conducía a la frontera persa.

La extensión del cursus publicus se muestra en la Tabula Peutingeriana, un mapa de la red de vías romanas que data aproximadamente del año 400.History of cartography, Leo Bagrow, R. A. Skelton

Historia thumb|300px|Carro romano, Museo romano-germánico, Colonia (Alemania). Los romanos adaptaron su servicio de mensajería estatal del angarium, la antigua red persa de Mensajería Real Montada a caballo. Como narra Heródoto, los persas tenían una ruta notablemente eficiente de transmisión de mensajes importante para el funcionamiento del reino, llamada el Camino Real. Los jinetes se posicionaban a un día de camino a lo largo de la vía, y las cartas se entregaban en mano de un emisario a otro tras realizar un viaje de un día de duración, lo cual permitía que las comunicaciones se transmitieran con rapidez. Augusto siguió inicialmente el método persa de entregar el correo por relevos, pero pronto cambió a otro sistema por el cual un único mensajero realizaba el recorrido completo con el envío. Aunque es posible que existiera un servicio de correo en la época de la República, una referencia de Suetonio constata que fue Augusto quien creó el sistema:

Tácito relata que los mensajeros de Judea y Siria comunicaron a Vitelio la noticia de que las legiones del este le habían jurado lealtad, hecho que indica también que el sistema de relevos fue sustituido por otro en el cual el emisario inicial hacía el viaje completo. Como indica Suetonio, Augusto modificó el sistema persa para que un mensajero que recorría la totalidad del trayecto pudiera ser interrogado por el emperador a su llegada, y así poder transmitir oralmente información adicional. Esto podría haber tenido la ventaja añadida de aumentar la seguridad del correo, ya que un único hombre tenía la responsabilidad de responder ante la entrega con éxito del mensaje. La operación tenía un coste de tiempo, puesto que los romanos no podían transmitir un mensaje con tanta velocidad como si lo hubieran pasado de un jinete a otro.

Un decreto de Claudio descubierto en Tegea (Arcadia) menciona las cargas del servicio de vehículos atribuido a los municipios de Italia y provincias, y los abusos de los usuarios no autorizados.03, 07251 III,7251;

thumb|250px|Sestercio de Nerva. En el reverso, vehiculatione italiae remissa. El emperador Nerva en el año 96 o 97 eximió a las villas italianas de los gastos de mantenimiento de las postas, y las incluyó en las finanzas imperiales. Esta medida, que alivió a las ciudades italianas por las cuales discurría el servicio postal proveniente de las provincias, es conocido únicamente por el reverso de una moneda que muestra dos mulas pastando y el remolque de un vehículo con la inscripción vehiculatione italiae remissa.Bronze Nerva C143 ; Bajo el mandato de su sucesor Trajano aparecieron en Roma los libertos a vehiculis, indicados mediante inscripciones, probablemente funcionarios encargados de la administración central del correo.VI, 8542 y 06, 08543 VI,8543;

El emperador Adriano (117-138) confió la gestión del cursus publicus a un funcionario imperial especial, el praefectus vehiculorum o a vehiculis, de rango ecuestre, situado bajo las órdenes del prefecto del pretorio.

En el periodo anterior a las reformas de Diocleciano, el cursus publicus fue llamado también cursus vehicularis, una denominación quizás más adecuada aunque menos común. Se conoce al menos a un praefectus vehiculorum, Lucio Volusio Meciano, quien desempeñó su cargo durante el mandato de Antonino Pío. Supuestamente, tuvo cierta responsabilidad en la supervisión del funcionamiento efectivo de la red de estaciones a través del Imperio y de disuadir del abuso del servicio por parte de quienes no estaban autorizados a su uso. Hay pruebas de que los inspectores vigilaban el funcionamiento del sistema en las provincias, y se cree que informaban al prefecto de Roma. Sin embargo, parece que no se consideraría el puesto de Meciano como un trabajo a tiempo completo, ya que era el tutor legal del joven Marco Aurelio, en apariencia su ocupación principal.Véase: Marcus Aurelius - A biography; Antony Birley; R. T. Batsford, 1966

A principios del , el emperador Septimio Severo extendió la actividad del cursus publicus al transporte del annona militar, es decir, al aprovisionamiento de armas. El personal del convoy y los animales de carga suplementarios se movilizaban según las necesidades por requerimiento o corvea.

En el , la reorganización administrativa de Diocleciano y Constantino I vinculó la gestión del cursus publicus al magister officiorum y a sus agentes in rebus. Los textos de la época mencionan los fraudes y abusos en las requisiciones y la desorganización de la economía cotidiana que ello conllevaba, así como las protestas de los municipios provinciales sobre las enormes cargas que debían soportar. Los sucesores de Constantino intentaron remediarlos mediante medidas puntuales, como la limitación del número de órdenes de misión otorgadas o la supresión de requisiciones arbitrarias. La Notitia Dignitatum (hacia 400) especifica incluso para cada puesto de alto funcionario el número de órdenes de misión anuales a las que esta dignidad daba derecho.

A pesar de estas vicisitudes, el cursus publicus garantizó sus cometidos hasta principios del . En 414, el buen funcionamiento del annona militar permitió así al patricio Constancio III establecer a los visigodos en Aquitania, a cambio de entregas de suministros. Algunas décadas más tarde, la desaparición del cursus publicus en occidente acompañó a la disolución del Imperio romano de Occidente.

Descripción thumb|300px|Restos de una mansio en Letocetum (Wall, Staffordshire, Inglaterra). thumb|Planta de una mansio en el vicus de la fortaleza Százhalombatta-Dunafüred (Matrica, Hungría). El cursus publicus conectaba las distintas regiones de las provincias romanas, principalmente en Italia y en las provincias más avanzadas. Había una única vía en Egipto y otra en Asia Menor, como atestiguan las cartas de Plinio a Trajano. A lo largo de las vías principales se distribuían diversos alojamientos de etapa (mansiones) y casas de postas intermedias (mutationes). Una mansio era un establecimiento que proveía de comida y alojamiento a los huéspedes, así como de cuidados y herraje a los caballos. Se disponían a una distancia de unos 20 kilómetros (12 millas) entre sí y eran inmuebles privados, dirigidos por un manceps u hombre de negocios. Aparecieron en un contexto de transporte impositivo en especie y tenían un mayor espacio de almacenamiento que el que se necesitaba en los relevos. Una mutatio (literalmente: cambio) era un edificio más importante donde se podía disponer de monturas nuevas, cambiarlas o hacer reparaciones. Otras nomenclaturas usuales eran statio (etapa, relevo), taberna (albergue) y praetorium (alojamiento para viajeros de negocios).Nomenclaturas encontradas en inscripciones como 03, 06123 CIL III, 6123 o 03, 02809 CIL III, 2809 Sylvie Crogiez-Pétrequin, L'équipement des voies romaines, Dossiers d'Archéologie n° 343, ene-feb 2011, p. 13 Las stationes proporcionaban caballos a los jinetes y en ocasiones soldados, así como vehículos para magistrados o auxiliares de la administración de justicia. Los vehículos se denominaban clabulae, aunque se conoce poco de ellos.

El mantenimiento de los establecimientos y las postas estaba a cargo de los municipios en los cuales se ubicaban a lo largo de las vías imperiales. Estas ciudades habitualmente suministraban alimento y caballos a los mensajeros de las legiones, recibiendo teóricamente compensaciones como contrapartida, y eran los responsables del cuidado de su sección de la calzada romana. El funcionamiento se concedía por contrato a particulares o al personal reclutado. En los siglos y estos alojamientos pudieron estar dirigidos por militares, como los «beneficiarios» (soldados de rango encargados de una misión). El estado romano financiaba a través de impuestos el material, el reemplazo de animales y los funcionarios que administraban el sistema.

Las personas encargadas de este transporte de distintas formas se denominaban frumentarii (proveedores de grano), agentes in rebus (encargados de los negocios), veredarii (mensajeros) o notarii (secretarios). Los historiadores se cuestionan sobre la identidad de los jóvenes inicialmente encargados de transmitir los mensajes por relevos (juvenes), que podían ser esclavos o libertos imperiales, o bien hombres libres, soldados o civiles. Según Pflaum, se trataría de jóvenes de los municipios de Italia y de las colonias provinciales, agrupados en sodalidades o agrupaciones cívicas a las cuales Augusto había restaurado el honor. Cuando Augusto adaptó la organización para que un solo emisario asegurase el envío en un trayecto de varios días, los jóvenes de una ciudad ya no estaban en condiciones de garantizar una transferencia que les apartaba de sus hogares, con lo cual el sistema recurrió a profesionales dedicados únicamente a este trabajo, y a una organización de relevos por etapas.

Organización thumb|300px|Mapa que muestra las provincias del Imperio Romano en la época de su máxima extensión bajo el mandato de Trajano. thumb|Tramo de la antigua vía consular de las Galias cerca de Donnas (Valle de Aosta). Este servicio adquirió gran importancia rápidamente, puesto que era estratégico para las comunicaciones entre el emperador, la administración de las provincias romanas y las unidades militares. Aseguraba la correspondencia entre el Estado y las personalidades oficiales y la circulación de los impuestos percibidos. Permitía asimismo la puesta en marcha de un sistema de espionaje centralizado. Las personas particulares solo podían hacer uso del mismo mediante una autorización escrita, raramente concedida. Utilizaban a conocidos o comerciantes para enviar su correo o sus envíos.Laurent Capdetrey, Jocelyne Nelis-Clément, La circulation de l'information dans les États antiques, éd. Ausonius, 2006, 228 p.

Para poder utilizar los servicios que proveía el cursus publicus era obligatorio poseer un certificado emitido por el propio emperador, el evectio, posteriormente llamado diploma o bien tractoria.Le Cursus publicus (en francés) Regularmente, los emperadores legislaron contra el tráfico de diplomas y otros abusos de poder, como los certificados totalmente ilegales emitidos por los gobernadores de provincia o el uso por parte de estos y otros cargos electos menores de la diplomata como forma de transporte gratuita para ellos mismos y sus familiares. Asimismo, también se producían falsificaciones y robos de diplomata. Plinio el Viejo y Trajano escriben sobre la necesidad de quienes deseaban enviar objetos de mantener sus licencias en regla.Por ejemplo, Trajano a Plinio X 46 Diplomata, quorum praeteritus est dies, non debent esse in usu. Ideo inter prima iniungo mihi, ut per omnes provincias ante mittam nova diplomata, quam desiderari possint.