El Vizcaya fue un crucero acorazado de la Armada Española de la clase Infanta María Teresa botado al agua en Sestao (España) en 1891 y fue hundido en Santiago de Cuba durante la batalla naval de Santiago de Cuba en 1898.Construcción naval y fuerza a flote en los primeros años del siglo XX Revista de la Armada Española Su perfil aparece en el escudo heráldico de la localidad vizcaína donde se botó.
Formó parte de la Escuadra del Almirante Cervera durante la guerra de Cuba.
Tipo thumb|left|Últimos preparativos para la botadura del 8 de julio de 1891: Antonia de las Rivas y Ubieta corta la cinta que simulaba sujetar al crucero (dibujo al natural de Juan Comba García; grabado de Bernardo Rico y Ortega).
El Vizcaya y sus dos hermanos gemelos, el Infanta María Teresa y Almirante Oquendo eran versiones más grandes de la clase de cruceros británicos, clase Orlando -que desplazaba 5000 t., con un blindaje basado en el mismo principio, pero siendo unas versiones mayores y con una artillería más potentes.
Estos buques, catalogados como cruceros protegidos de 1ª clase, eran también catalogados como cruceros acorazados por otras marinas, ya que, pese a su escaso desplazamiento (6890 t), su protección (cinturón blindado de 305-254 mm y barbetas 229 mm) era muy superior a la habitual en los cruceros protegidos (de 70 a 152 mm, salvo excepciones). Por lo tanto, se debe tener en cuenta la posibilidad de designar, o localizar designados, a estos buques de las dos formas.
Buques excelentes sobre el papel, aunque con una acusada debilidad en la superestructura donde se asentaba toda la batería media, en la práctica y debido especialmente al secular retraso de la industria española acabaron quedando por debajo de lo esperado de ellos.
Blindaje thumb|izquierda|El Vizcaya en el puerto de Nueva York en 1898. thumb|left|El crucero Vizcaya aparece en el escudo oficial de Sestao.
Un estrecho cinturón blindado cubría las dos terceras partes de la línea de flotación en el centro del buque, con la cubierta blindada plana sobre el cinturón, pero curvándose hacia abajo en los extremos, con un glacis inclinado blindado sobre la sala de máquinas. Se colocaron anchas carboneras sobre el cinturón, con un grupo de carboneras más estrechas a los lados de la sala de máquinas por debajo de la línea de flotación. Tenían su mayor debilidad en sus altas bandas, donde se situaban las piezas de medio y pequeño calibre sin más protección que las que les proporcionaban los manteletes de las piezas y el propio costado del buque, dejando desprotegidos a los sirvientes de las baterías.
Como todos los buques de guerra de la época, a pesar de estar construidos en acero aún utilizaban profusamente la madera tanto para elementos decorativos como el mobiliario, las cubiertas y los aparejos, haciendo al Vizcaya y sus otros compañeros de flota sumamente susceptibles al fuego.
Disposición del armamento Los cañones González Hontoria de 280 mm se colocaron a proa y a popa, junto con cañones de repetición de 140 mm sobre la cubierta superior detrás de pantallas protectoras. Los tubos lanzatorpedos, situados a proa, fueron el gran error de la Armada Española, al basar en estos su planteamiento ofensivo, aun cuando sus torpedos tenían un alcance máximo de 800 m.
Historia
thumb|izq|Perfil del Vizcaya con su aspecto en 1898 thumb|Una de las torres del Vizcaya destruida tras la batalla naval de Santiago de Cuba. thumb|right|Momento en que el Vizcaya explosiona en la batalla naval de Santiago de Cuba.
El Vizcaya fue enviado a Nueva York a principios de 1898 como intercambio con la visita "amistosa" del a La Habana. Después de la destrucción del Maine, volvió a España y se unió a la flota de almirante Cervera. Muy pronto el Vizcaya volvía a cruzar el Atlántico por última vez. Fue bloqueado en Santiago de Cuba con el resto de la fuerza de Cervera.
El Vizcaya fue la segunda nave en salir del puerto el 3 de julio de 1898. Sufriendo el fuego americano durante la batalla de Santiago, encajó 4 obuses de 203 mm, 9 de calibre medio y 12 de calibre ligero. El capitán Antonio Eulate encalló el Vizcaya en las rocas cerca de Aserradero, en las cercanías de Santiago y se entregó para evitar mayores pérdidas de vidas de su tripulación. Cuando el capitán Eulate fue traído herido a bordo del , echó un vistazo a su navío ardiente, y levantando la mano en saludo dijo: "Adiós, Vizcaya". Como si fuera una señal, el compartimiento delantero del crucero estalló en cuanto las palabras salieron de sus labios.
Cuando la marina de guerra de los Estados Unidos examinó las ruinas de la flota española después de la guerra, el Vizcaya fue declarado como pérdida total. Aún hoy puede observarse a lo lejos desde la carretera Granma, cerca de Aserradero, en el mar, una de sus silenciosas torretas con su cañón.
En la actualidad se ha creado el Parque Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba para preservar los pecios de los barcos y realizar homenaje a los valientes marinos que perecieron en el lugar. Se pueden realizar inmersiones acuáticas.
Pecio
Véase también Anexo:Lista de cruceros españoles
Referencias
Enlaces externos
Vizcaya Revistanaval Vizcaya Todoavante Hundimiento de la escuadra de Cervera El desastre naval de Santiago de Cuba Vida Marítima: Los cruceros acorazados de la serie Vizcaya
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