Pedro Santana Familias, I marqués de las Carreras (Hincha, Departamento Norte, 29 de junio de 1801-Santo Domingo, Distrito de Santo Domingo, 14 de junio de 1864) fue un hacendado, febrerista, militar, político, exmasón, noble y caudillo hispano-dominicano que se destacó en la guerra de independencia dominicana infligiendo derrotas decisivas a las fuerzas haitianas, se desempeñó en tres ocasiones como presidente constitucional de la República Dominicana, siendo el primero en ejercer el cargo y fue el artífice de la reincorporación de Santo Domingo a la monarquía hispánica ante la permanente amenaza de una nueva invasión haitiana. Fue condecorado como caballero de la Orden de Isabel la Católica y de Carlos III.
Firmaría el manifiesto del 16 de enero y proclamaría la independencia dominicana el 27 de febrero de 1844, asumiría la jefatura de la armada expedicionaria de la frontera sur y comandaría la batalla del 19 de marzo donde saldría derrotado el ejército haitiano. Dirigió un golpe de Estado contra la Junta Central Gubernativa y fue nombrado presidente de ella bajo carácter de provisional. Durante su Gobierno se promulgaría la primera constitución del Estado, se le designaría como el primer presidente constitucional de la República Dominicana. Finalmente, en 1848, Santana presentó su renuncia, a pesar de la oposición del Congreso. Las intrigas políticas internas y el descontento popular desempeñaron un papel importante en su decisión.
Después de la muerte del presidente haitiano Jean-Baptiste Riché en 1847, el general Faustino Soulouque se convirtió en el presidente de Haití y lideró una expedición hacia la República Dominicana en marzo de 1849. La inacción del presidente dominicano, Manuel Jimenes, ante la amenaza haitiana generó caos y miedo en la capital. Ante la incapacidad del Gobierno dominicano, el Congreso convocó a Santana para repeler la exitosa invasión. Santana lideró una defensa exitosa contra las fuerzas haitianas en la batalla de Las Carreras en abril de 1849. Seguidamente depondría al presidente Jimenes y ejercería la jefatura del Estado bajo el título de Jefe Supremo en calidad de provisional hasta que se eligiera un nuevo presidente. El Congreso le otorgaría el cargo de general en jefe de los ejércitos de la República Dominicana y el título de Libertador de la Patria por su victoria en Las Carreras.
En 1853 retomaría la presidencia, promulgaría una nueva constitución en 1854, conseguiría el reconocimiento de la independencia del Estado dominicano por muchos países y en 1856 nuevamente renunciaría. Medio año después de renunciar al cargo fue desterrado del país por el presidente Ramón Buenaventura Báez Méndez pero volvería meses después tras iniciarse la guerra civil, uniéndose en el bando alzado y días después acabada la guerra volvería a hacerse con la magistratura del Estado cuando consiguió deponer al presidente José Desiderio Valverde Pérez en 1858.
En 1861 durante su última presidencia constitucional proclamó la anexión de Santo Domingo a la monarquía española, convirtiéndose en el último presidente de la Primera República, pasando a ser el trasantepenúltimo gobernador superior civil y capitán general de Santo Domingo. También se le nombraría como senador del Reino.
En 1862 la reina Isabel II de las Españas le otorgó el título del marquesado de las Carreras por la reincorporación de Santo Domingo a la nación española.Fernández-Mota de Cifuentes, María Teresa (1984), Relación de títulos nobiliarios vacantes, y principales documentos que contiene cada expediente que, de los mismos, se conserva en el Archivo del Ministerio de Justicia, Ediciones Hidalguía. ISBN 8400057805, 9788400057800.
Primeros años
Nacimiento y familia Nació el 29 de junio de 1801 en la ciudad de Concepción de Hincha, la tercera mayor ciudad de Santo Domingo, excolonia española que había sido recién anexionada por Francia el 16 de enero de 1801.
Sus padres fueron Petronila Familias Carrasco y Pedro Santana, ambos de origen canario y propietarios de tierras en el valle del Artibonito. Durante la reconquista española de Santo Domingo, su padre destacó al perseguir por cuatro horas al gobernador general de la Colonia de Saint-Domingue, Jean-Louis Ferrand, después de la batalla de Palo Hincado, hasta que Ferrand se suicidó. Santana decapitó el cadáver y llevó la cabeza como trofeo a la ciudad de Santa Cruz del Seibo, donde se la entregó al caudillo Juan Sánchez Ramírez. En 1818 fue nombrado Comandante de Armas de Hincha por el gobernador, intendente y capitán general de Santo Domingo, don Carlos de Urrutia y Montoya. Tuvo un hermano gemelo llamado Ramón y otro hermano llamado Florencio, que era discapacitado (mudo, demente y paralítico).
Los terribles sucesos de los que la región cercana a la ciudad de Hincha fue teatro a finales del determinaron que su acomodada familia se trasladase a la región del Cibao y luego radicándose en El Seibo, donde finalmente se dedicarían a la ganadería.
Juventud y matrimonio Pedro se dedicaría en haciendas y cortes de madera, tras haber asistido a la escuela seybana donde aprendió a leer de corrido, la caligrafía y realizar operaciones matemáticas básicas. Durante su adolescencia, solo leyó el catecismo.
En 1821, Santo Domingo se independizó de España gracias a la revolución liderada por José Núñez de Cáceres, no obstante, Jean-Pierre Boyer, presidente de la vecina República de Haití, aprovechó la falta de un Gobierno sólido y las divergencias de opinión entre los dominicanos para apoderarse del territorio. Según relata Pedro en una carta de 1848, el pueblo dominicano se vio obligado a someterse a la dominación haitiana: «para sustraerse de las fatales consecuencias de una guerra civil, que hubiera estallado a finales del año 1821». Los haitianos oprimieron a los dominicanos, especialmente a los blancos, y Pedro fue uno de los más impacientes ante estos ultrajes y no permitió que los haitianos cometieran robos en su hacienda. Se dice que el Gobierno haitiano lo reprendió por las quejas de los haitianos sobre su comportamiento.
Pedro fue incorporado en la Guardia Nacional haitiana, ya que era obligatorio, y se desempeñó en la caballería, llegando a ascender a capitán. También obtuvo el cargo de vocal del consejo de notables o regidor del ayuntamiento de la ciudad del Seybo.
La primera novia de Santana fue la doncella María del Carmen Ruiz, apodada Maruca, descrita como muy hermosa y simpática. Desafortunadamente, cuando todo estaba listo para su matrimonio, Ruiz viajó hacia la villa de San Dionisio de Higüey para cumplir una promesa a Nuestra Señora de la Altagracia y cuando regresaba al Seybo, su caballo se asustó y ella se estrelló contra una roca y murió. La muerte de su prometida le causó una profunda depresión y tristeza a Pedro, por lo que su hermano Ramón decidió llevarlo consigo a visitar su novia Froilana Febles Rivera, que residía en el Seybo. Pedro se enamoró de la suegra de su hermano, doña Micaela Antonia Rivera de Soto, la rica viuda del hacendado Miguel Febles Valenilla (quien fuera uno de los hombres más ricos del territorio dominicano), y se casó con ella. Este matrimonio fue muy infeliz pero le otorgó a Pedro poder e influencia en el Sureste dominicano.
La Reforma e intriga independentista
En el año 1843, la isla se vio envuelta en una revolución conocida como La Reforma, promovida por Charles Rivière-Hérard —quien, se hizo con el poder en Haití—, derrocó a la dictadura de Jean-Pierre Boyer. La insurrección, lejos de limitarse a la parte occidental de la isla, no tardó en extenderse a la parte oriental, donde encontró respaldo en Pedro Santana, quien ostentaba el cargo de coronel de la Guardia Nacional del Seybo. De ello da fe un manifiesto del propio Santana, en el que deja constancia de su intervención en los sucesos de La Reforma:
El 3 de mayo de 1843, Juan Pablo Duarte, capitán de la Guardia Nacional en la ciudad de Santo Domingo y caudillo de la facción independentista de los filorios, intentó extender la conspiración emancipadora hacia la región Este. Con ese propósito, buscó atraer a Ramón Santana, quien aceptó sumarse al proyecto; Duarte lo nombró coronel de las tropas del Seybo. Sin embargo, Ramón ante aquel nombramiento respondió: «El jefe debe ser mi hermano Pedrito, que le gusta mandar y sabe entender bien a la gente; yo me conformo con servir bajo sus órdenes».
Más adelante, a través de Juan Esteban Aybar, se comunicó el plan independentista a Pedro Santana y se le pidió su colaboración. Pedro respondió: «Sí, estoy dispuesto a contribuir a la Revolución, pero yo mando».
En julio de 1843 se acorralo al independentismo dominicano. El presidente haitiano Charles Hérard marchó con un poderoso ejército hacia la parte española de la isla, mientras los patriotas dominicanos se preparaban para atacar el dominio haitiano. El general Hérard persiguió a los integrantes del movimiento independentista, y entre los perseguidos figuraban los hermanos Santana, acusados de intentar sublevar a los seybanos. El mandatario los obligó a trasladarse a Santo Domingo, cerca de la Plaza de Armas, y desde entonces debían presentarse diariamente en el Palacio de Borgellá. Según se cuenta, al conocer a Pedro Santana, Hérard comentó ante sus oficiales que aquel podía ser el único hombre capaz de encabezar un movimiento separatista.
Poco tiempo después, el mandatario haitiano ordenó finalmente su detención y traslado a la ciudad de Puerto Príncipe, pero en trayecto los Santana lograron escapar de sus captores en Sabana Buey, cerca de Baní. Luego fueron protegidos en Matanzas por Luis Tejeda y Rosa Pimentel, y más tarde se refugiaron en la hacienda El Prado, propiedad de Pedro. Los hermanos permanecieron ocultos, ya que el comandante de armas del Seybo había recibido órdenes de arrestarlos. Ni siquiera la oferta de empleo militar y la recompensa de 200 gourdes ofrecida por Hérard bastaron para que alguien los delatara. Según el historiador haitiano Thomas Madiou, los hermanos Santana no fueron delatados gracias a su gran influencia.
En aquel periodo de clandestinidad, el «señor feudal del Seybo» lejos de amedrentarse, juro vengarse por lo que le hicieron. Finalmente, a principios de 1844, Juan Pablo Contreras fue enviado al Seybo por Francisco del Rosario Sánchez —quien lideraba la causa ante el exilio forzado de Duarte— con el objetivo de que los hermanos Santana estamparan su firma en el manifiesto del 16 de enero de 1844, acta de independencia de la proyectada república.Manifiesto de 16 de enero de 1844
Campaña y ascenso al poder de 1844
La Campaña del Este y la Expedición a Azua izquierda|miniaturadeimagen|Proclamaron la independencia dominicana los hermanos Santana frente a la actual Basílica de la Santísima Cruz en El Seibo. En la noche del 25 de febrero de 1844, la gente de la Candelaria, Magarín, Isabelita, San Francisco y de la Higuera, bajo el mando de Pedro, ingresó en la población por el lado del Cementerio y por Asomante, asaltaron la Comandancia de Armas del Seybo al grito de «¡Viva la libertad!» y apresaron al comandante haitiano Félix Richiez, amarrándolo en la hamaca en la que dormía. Los haitianos se llenaron de pavor y los muertos cayeron en las calles empedradas. Movido por la compasión, Ramón exclamó: «no maten más».
Proclamaron la independencia por primera vez frente a la vieja Iglesia del pueblo y fueron aclamados como coroneles. Luego, emprendieron una operación contra San Dionisio de Higüey, que inicialmente resistió, pero finalmente cedió, logrando que la villa se pusiera del lado de los rebeldes dominicanos. Además, hicieron que las villas de San José de Los Llanos y Hato Mayor se pronunciaran a favor del movimiento.