300px|derecha|thumb|Un rêve d'eunuque (El sueño del eunuco), de Jean Lecomte du Nouÿ, 1874. thumb|300px|Le Rêve de Dickens (El sueño de Dickens), obra sin terminar de Robert William Buss, 1870.
El término ensueño, ensoñación, o ensoñamiento, describe el proceso de soñar o ensoñar, es decir, la actividad onírica (también, imágenes oníricas), aunque suele utilizarse más frecuentemente, en lenguaje coloquial, el término sueño, porque en realidad lo que describe el término ensueño es el proceso introductorio al sueño conocido como duermevela, trasueño o soñarrera (en francés, rêve).
Los sueños son una serie de imágenes y sucesos que se imaginan mientras se duermen y se perciben como reales. Para la psicología, los sueños son estímulos esencialmente anímicos que representan manifestaciones de fuerzas psíquicas que durante la vigilia han sido reprimidas o se hallan impedidas de desplegarse libremente. Soñar es un proceso mental involuntario en el que se produce una reelaboración de la información almacenada en la memoria, generalmente relacionada con experiencias vividas por el soñante el día anterior. Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (ya sea imágenes, sonidos, ideas, etc.) o muy elaborados. Los sueños más elaborados contienen escenas/escenarios, personajes y objetos. Se ha comprobado que puede haber sueños en cualquiera de las fases del dormir humano. Sin embargo, se recuerdan más sueños y ellos son más elaborados en la llamada fase REM (siglas en inglés de Rapid Eye Movement) o, en español, MOR (movimiento ocular rápido), que tiene lugar en el último tramo del ciclo del sueño.
El acto de soñar no solamente ha sido confirmado en el Homo sapiens. Otros animales también pasan por la fase de sueño REM; parece que los mamíferos son los animales con mayor probabilidad de soñar debido a su ciclo del sueño similar al humano. El animal que más tiempo pasa en fase de sueño REM es el armadillo.
El adjetivo correspondiente a ensueño-sueño es «onírico» (del griego ónar, ‘ensueño’). Por analogía con el ensueño (que cumple a menudo fantasías del durmiente) se llama también «sueño» a cualquier anhelo o ilusión que moviliza a una persona. La disciplina encargada del estudio científico de los sueños se conoce como onirología. Según las afirmaciones de la parapsicología, si el sueño anticipara eventos futuros o exhibiera eventos pasados desconocidos se podría hablar de una premonición (esto hablaría de un sueño premonitorio).
Características Los sueños son un conjunto imágenes, sonidos, sensaciones y emociones que aparecen en la mente mientras una persona duerme. Generalmente, está basado en las experiencias vividas por el sujeto en los días anteriores. Se cree que se sueña entre 3 y 6 veces cada noche, y además también se cree que los sueños duran entre 5 y 20 minutos. Aún no hay un por qué se sueña, pero hay muchas explicaciones que incluyen: Representación y satisfacción de deseos y anhelos inconscientes; interpretación de señales aleatorias del cerebro y el cuerpo durante el sueño; consolidación y proceso de la información recopilada durante el día; funciona como una forma de psicoterapia.
Los investigadores especulan que soñar cumple las siguientes funciones:
Reproceso de memoria fuera de línea; preparación para el futuro; simulación cognitiva de experiencias «reales»; desarrollo de capacidades cognitivas; reflejo de la función mental del inconsciente; integración de la experiencia del presente, el proceso del pasado y la preparación para el futuro; el ego soñador reúne nociones abrumadoras, contradictorias o sumamente complejas, lo que sería inquietante cuando una persona está despierta.
Los sueños pueden aparecer en cualquier fase del sueño, pero se recuerdan en la fase REM (rapid eye movement del inglés, que significa movimientos oculares rápidos o MOR). Contienen experiencias emocionales y vívidas que contienen temas, preocupaciones, personajes y objetos que se relacionan generalmente con la vida consciente. Todo esto crea una "realidad" que parece surgir de la nada, produciendo una experiencia con un marco de tiempo y conexiones realistas.
Interpretación de los sueños
thumb|250px|Ilustración de John Tenniel de Alicia en el País de las Maravillas (1865)
En muchas culturas se atribuye un valor profético al sueño, concebido como un mensaje cifrado de origen divino que es necesario desentrañar. Esta creencia se encuentra, por ejemplo, en la Biblia (donde José interpreta los sueños del Faraón: Génesis 41:1-36). En Grecia la oniromancia fue una actividad habitual: aún hoy se conserva un manual de interpretación de sueños, el de Artemidoro, del , conocido como Onirocrítica. Puede verse en él un catálogo de los sueños más frecuentes de los hombres antiguos, de su antiguo psiquismo, coincidentes en bastantes cosas con el del hombre moderno, pero no en otras.
Sin embargo, uno de los filósofos de la Grecia antigua, Heráclito (h.540-h. 480 a.C.), sostuvo hacia el 480 a. C. que los sueños no tienen significado alguno fuera de los pensamientos de la persona que los evoca.Así interpreta Isaac Asimov (Historia de la ciencia y los descubrimientos, Ariel, p. 49) el fr. 89 D-K: «que para los que están despiertos hay un mundo u ordenación único y común o público, mientras que de los que están durmiendo cada uno se desvía a uno privado y propio suyo» (tr. de A. García Calvo). En este sentido, Heráclito se anticipó por muchos años al pensamiento científico que intenta explicar en qué consiste el proceso del sueño en los organismos humanos y animales.
A principios del , Sigmund Freud retoma la cuestión desde una perspectiva racionalista, con su obra La interpretación de los sueños (1900), libro que se convirtió en uno de los más influyentes del . Al principio tropezó con una enconada resistencia, pues el psicoanálisis representaba un enorme reto para la tradición occidental. Los trabajos de Freud llamaban la atención sobre las zonas marginales del ser humano: la irracionalidad y el sexo. Freud muestra que el inconsciente (y no la conciencia) es la parte de la psique que ordena todo el pensar y el sentir. Según sus palabras: "El yo no es el señor de su propia casa". El análisis de los sueños es para él la vía regia de acceso al inconsciente. Los psicoanalistas posteriores, ortodoxos o no, persisten en este posicionamiento.
Para el psicoanálisis es importante distinguir en los sueños el contenido manifiesto y el contenido latente. El contenido manifiesto de los sueños es la historia o sucesos tal como el soñante los vive.https://www.significadodelossuenos24.net/ Es un material elaborado a partir de las experiencias cotidianas y los deseos reprimidos mediante los distintos procesos de elaboración onírica. El contenido manifiesto no se encuentra en el nivel del significado, sino del símbolo. El contenido latente es el significado verdadero del sueño, el psicoanalista se esfuerza por interpretar el contenido manifiesto del sueño que el paciente le relata, para revelar el contenido latente, su significado.
Carl Gustav Jung, discípulo heterodoxo de Freud, sostenía que los sueños eran un órgano de información y de control.«Cada sueño es un órgano de información y control» (C. G. Jung, Die Praktische Verwendbarkeit der Traumanalyse, 1934, tr. en The Practice of Psychotherapy, 1954. Nueva York, Pantheon Books, pág. 153). Los símbolos oníricos son, según este autor, transmisores de mensajes instintivos a las partes racionales de la mente del ser humano, y resulta necesario interpretarlos para comprender el lenguaje de los instintos.«[Los sueños] son los esenciales transmisores de mensajes de lo instintivo a las partes racionales de la mente humana, y su interpretación enriquece la pobreza de la conciencia, de modo que aprende a comprender de nuevo el olvidado lenguaje de los instintos» (C. G. Jung, «Approaching the Unconscious», en Carl G. Jung, M.-L. von Franz, Joseph L. Henderson, Jolande Jacobi y Abiela Jaffé, Man and His Symbols, Nueva York, Dell, pág. 37). Jung no creía, como sí lo hacía Freud, que los sueños fueran un ropaje que oculta otra cosa. Los sueños eran para Jung información y comunicación de ideas expresadas dentro de los límites de un medio. Tras estudiar unos ochenta mil sueños, llegó a la conclusión de que estos son relativos a la vida del observador. Este organiza sus imágenes oníricas en un centro llamado sí mismo, el cual tiene la función de ordenar y legislar toda la vida psíquica, ora consciente ora inconsciente, a través de numerosos sueños que tienen lugar en la vida de la persona. Jung interpretaba, pues, el sueño como único y relativo al soñador. Para comprenderlo, debía examinarse el cuadro onírico como meollo del estudio y el análisis.
Existen también técnicas de análisis cuantitativo de los sueños. La más utilizada es la creada por Calvin S. Hall y Robert L. Van de Castle en 1966.( CS Hall & RL Van De Castle, The content analysis of dreams, 1934, tr. en The Practice of Psychotherapy, 1966. Nueva York, Meredith Publishing Company). Es una técnica que se utiliza en la investigación de los sueños y permite comparar los sueños de distintos grupos de personas o la evolución de los sueños de una persona. La utilización de esta metodología ha permitido verificar que no hay diferencias muy notables entre los sueños de personas pertenecientes a distintas culturas. Mediante otra técnica de análisis cuantitativo se ha verificado que cuando aumenta la ansiedad de la persona que duerme aparecen en el sueño determinados personajes característicos. Además de la persona que sueña, estos personajes son los agresores psíquicos, el personaje auxiliar, los agresores físicos, espectadores y víctimas. Los agresores psíquicos utilizan el lenguaje verbal o los gestos para intimidar, por ejemplo un profesor que no permite al soñante hacer un examen por no estar en la lista. Los personajes auxiliares tienen la función de ayudar al soñante cuando algo negativo ocurre en el sueño. Por otra parte, los agresores físicos pueden ser personas o animales.
Desde una perspectiva distinta a la terapéutica, el surrealismo preconiza también la observación de los sueños. Las revistas del movimiento ponen de moda la anotación de las fantasías nocturnas. En su obra Los vasos comunicantes (1932), André Breton expone su visión del fenómeno y, al mismo tiempo que reconoce la aportación de Freud, polemiza con él por encontrarla insuficiente. Soñar con jirafas puede tener diferentes significados, especialmente después de encontrar símbolos de este animal en diferentes culturas, se asociaba dicho suceso a la concurrencia de diversos sucesos negativos en la vida de esa persona, tales como enfermedades sin importancia, alteraciones sexuales en el género y sobre todo un tiempo indefinido de mala suerte.
Función psicológica y biológica de los sueños
thumb|250px|Rey Rojo roncando, por John Tenniel.
El modelo de sistema nervioso que formuló Sigmund Freud está plasmado en su artículo «Proyecto para una psicología científica», de 1895, aunque publicado en 1954. Es un aspecto relevante que un artículo tan importante para una teoría sobre el entendimiento humano no se haya publicado en los albores mismos de las hipótesis freudianas.
Freud suscribía la creencia de que el cerebro puede explicarse a partir, pero no solo a partir de su estructura física, por lo que manifestaba, contrariamente a como suele creerse, una postura propensa al fisicalismo. Característicamente, las hipótesis de Freud tras la interpretación de los sueños se infieren de estos supuestos. Consideraba a las neuronas unidades diferenciadas que, cuales recipientes de descarga de energía provenientes del sistema nervioso, propiciaban los impulsos y deseos descargados mediante una realización consciente. Conjeturó, entonces, que los impulsos no descargados adecuadamente se sobrellevan inconscientemente en los sueños.