Luis Jorge Prieto (Buenos Aires, Argentina, 28 de noviembre de 1926 - Ginebra, Suiza, 31 de marzo de 1996) fue un destacado lingüista y semiólogo de origen argentino, conocido especialmente por su teoría de la pertinencia y del acto sémico.
Biografía Primeros años Luis Jorge Prieto nació el 28 de noviembre de 1926 en Buenos Aires, Argentina. Su padre era originario de Zamora, España, pero había obtenido la nacionalidad argentina y tenía el puesto de suboficial en la marina nacional. Su madre, de ascendencia italiana, específicamente genovesa, era argentina de nacimiento. Luis Prieto tenía también dos hermanas, una mayor y una menor.
En 1934, la familia Prieto se mudó a Bahía Blanca, al suroeste de la capital. Ahí, el padre sirvió como contralmirante. Unos años más tarde, cuando Luis cursaba el quinto año de la escuela primaria, sufrió una pleuresía grave que lo obligó a dejar la escuela. A partir de entonces, la educación de Luis fue puesta en manos de tutores. Uno de ellos, Carlos Alberto Vázquez, quien lo acompañara durante cuatro años hasta el inicio de la educación secundaria, tuvo un profundo impacto en el joven Prieto, quien muchos años más tarde declararía: “No sé si en eso consista el enseñar a pensar, pero tengo la impresión de que, en mi actividad intelectual posterior, no he hecho más que aquello que me enseñó mi maestro”.
El retiro de su padre motivó el traslado de la familia a Córdoba, aunque probablemente la delicada salud de Luis también jugó un papel en la decisión, ya que esta provincia argentina se beneficia de un clima más benigno. Precisamente sus problemas de salud, asma en concreto, orillaron a Luis Prieto a dejar una vez más la escuela y a continuar su educación en soledad hasta la preparatoria, aprendiendo no solo los cursos acostumbrados, como ciencias naturales y sociales, sino también inglés, francés e italiano (estas últimas dos se convertirían en las principales lenguas en las que escribiría su obra).
Juventud, estudios y primeras publicaciones Prieto entró a la Universidad de Córdoba donde estudió lo que entonces se conocía como filología comparada. A estas alturas, Prieto había desarrollado ya una notable capacidad autodidacta, que lo ayudó a destacar en sus estudios de griego y latín, así como de lenguas románticas y germánicas. Es también en esta época cuando se introduce en el Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure y en Principios de fonología de Nikolai Trubetzkoy.
En la Facultad de Letras, Prieto conoce a Helvecia Girard, con quien se casa en 1950. En los años siguientes, Luis comenzaría a enfrentar problemas laborales por motivaciones políticas, algo que se habría de repetir en otros momentos en su vida. En 1952 es nombrado secretario de la Facultad de Letras, pero nueve meses más tarde y junto a un colega decano, renuncia en protesta por abusos del poder peronista. Posteriormente va a enseñar latín a la Escuela Normal de Córdoba, misma que era muy católica. El régimen de Perón, otrora muy apegado a la Iglesia, comenzó a tener problemas con la misma y, entre otras consecuencias, todo el personal de la Escuela Normal de Córdoba fue despedido. Irónicamente, en 1955, tras la caída de Perón, Prieto es descartado para un puesto, en la Facultad de letras nuevamente, por su supuesto pasado peronista.
A pesar de las dificultades laborales, su propio trayecto académico siguió avanzando. En 1952, Prieto obtuvo su primer grado en humanidades y, en 1955, se doctoró con una tesis sobre fonología del español. Para entonces, además, Prieto ya había establecido una relación por correspondencia con el lingüista André Martinet, figura crucial en la vida del argentino, quien se convertiría en su amigo y maestro. Martinet, quien por entonces enseñaba en la Universidad de Columbia, ayudó a Prieto a comenzar su carrera como académico al publicar, en 1954, el artículo ‘Traits oppositionels et traits contrastifs’ (la porción teórica de la tesis doctoral de Prieto) en Word, el journal del Círculo lingüístico de Nueva York.
Fue el mismo Martinet quien presentó a Prieto con Émile Benveniste. Ambos, Benveniste y Martinet, postularon a Prieto a la Sociedad de lingüística el 22 de enero de 1955. El 5 de febrero, Prieto fue elegido, sin embargo, por una serie de vicisitudes burocráticas, no solo no ingresaría, sino que no alcanzaría siquiera a pagar su cuota de membresía. Le quedarían como consolación la publicación de varios de sus trabajos en el Boletín de la S. de lingüística.
En 1956 la suerte le sonrió finalmente cuando el gobierno francés le otorgó una beca para estudiar en París. Así, de 1957 a 1960, Prieto se convirtió en investigador adjunto en el Centro Nacional de la Investigación Científica y continuaría trabajando cerca de su maestro, A. Martinet. De este periodo altamente productivo, datan muchas contribuciones importantes de Prieto, entre ellas Principes de noologie. Lamentablemente, también muchos de estos trabajos, como el recién mencionado, tardarían años en ser publicados, demoras usualmente debidas a la extrema originalidad del enfoque de Prieto que para algunos resultaba controversial. Un buen ejemplo es el citado Principes de Noologie, que André Martinet presentó hacia finales de la década del 50 en la Escuela de Altos Estudios de París. El libro fue rechazado por una mesa directiva presidida por Émile Benveniste y no vería la luz sino hasta 1964.
Madurez, regresos frustrados a Argentina, profesorado En 1960, Prieto obtuvo el puesto de profesor de lingüística general en Córdoba. Al año siguiente, se le nombró director de investigación en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CNICT, ahora CONICET).
Prieto y Helvecia Girard disfrutaron seis años apacibles en su patria, sin embargo, este momento de estabilidad sería interrumpido abruptamente con el golpe de Estado de 1966. Los años en París habían reforzado en Prieto su orientación comunista y, aunque nunca fue miembro del partido en Argentina, sí participó en el comité de la revista Pasado y presente de tendencia gramsciana. Las nuevas autoridades argentinas no pasaron este hecho por alto y como consecuencia, Prieto perdió tanto su profesorado como su silla en el CNICT. No obstante, la pareja continuaría en Argentina un año más, en el cual, Prieto se dedicó a trabajar como tutor particular en Buenos Aires. Entre sus alumnos hubo varios psicoanalistas, con los cuales Prieto estableció provechosos contactos que mantendría a través de los años.
En 1967, la Universidad de Argelia le ofreció la cátedra de lingüística general. Allí, Prieto enseñaría dos años, pero problemas con un decano lo orillaron a dejar el puesto. Prieto y Girard se fueron a París a finales de 1969, donde se hospedaron con los Martinet. Ese mismo año, gracias a la intervención de Jean Claude Passeron (una amistad formada en Argelia), Prieto obtuvo un puesto como profesor de semiología en el Departamento de sociología de la Universidad de Vincennes, una universidad surgida a partir de la división de la Universidad de París en trece decanatos. Casi al mismo tiempo, la Universidad de Ginebra, por recomendación de Martinet, lo nombró Profesor de lingüística general y le ofrecieron la cátedra que décadas atrás había ocupado Ferdinand de Saussure mientras daba los cursos que lo hicieron famoso. En lugar de elegir entre las dos oportunidades, Prieto pasó tres años viajando diariamente de París a Ginebra. Finalmente, en 1972, renunció a su puesto en Vincennes y se estableció en Ginebra.
Pero el sino nómada no habría de abandonarlo aún. En 1973, la democracia se restauró efímeramente en Argentina y la Universidad de Córdoba le ofreció nuevamente tanto su profesorado como su silla en el CNICT. Prieto agradeció la restitución, pero su regreso a Argentina se debió más bien a una cátedra en la Facultad de filosofía y letras ofrecida por la Universidad de Buenos Aires. Ahí, el lingüista pasa dos meses enseñando durante el invierno austral (el verano en Europa) y comienza a planear su regreso definitivo a Argentina tras dos años más en Suiza. En el entretanto, sin embargo, la situación política se deterioró de nuevo en el país sudamericano y Prieto hubo de resignarse una vez más. Con la salvedad de un brevísimo viaje en la pascua del 74 para visitar a su madre desahuciada, Luis Prieto solo volvería a Argentina en 1986, tras lo cual no pisaría nunca más su tierra natal.
Justamente en este lapso tumultuoso de su vida, Prieto publica uno de los libros centrales de su producción intelectual: Pertinence et pratique (1975), quizá el título más influyente de su obra, donde Prieto desarrolla su concepción de ‘pertinencia’, concepción que constituye su aporte más importante a la semiología y que, en este libro, le permite esbozar una teoría general de la ideología y el conocimiento.
Últimos años Luis Prieto viviría el resto de su vida en Ginebra, ocupando siempre la honrosa posición de heredero académico de Saussure, tanto literal como figurativamente. Siguió trabajando y publicando. Fue un prolífico colaborador, y por un tiempo editor, del prestigioso journal Cahiers Ferdinand de Saussure. En sus años postreros estrechó relaciones con varios académicos italianos, e incluso cambió su idioma de escritura del francés al italiano en sus últimos libros: Saggi di semiótica I, II y III.
El 31 de marzo de 1996, ocho meses antes de cumplir setenta años y sin poder completar su último curso, Luis Jorge Prieto falleció en Ginebra, Suiza. Antes de su muerte, el lingüista y semiólogo dispuso que su biblioteca y todo el corpus de su obra científica fueran repatriados. Si bien el hombre nunca pudo regresar en vida a residir en Argentina, hoy sus libros habitan los estantes de la biblioteca del Instituto de Lingüística de la Universidad de Buenos Aires.
Obra y pensamiento Luis Prieto fue lingüista y semiólogo. Ambas partes de su trabajo están estrechamente interconectadas, de manera que resulta imposible obviar una o la otra. Jeanne Martinet resume diciendo: “Sus primeras contribuciones científicas lidian con lingüística, pero ofrecen las claves de su aproximación a la semiótica, por ende, nadie que intente penetrar en su universo científico puede pasarlos por alto”.Prieto pertenece a la tradición saussureana tanto en lingüística como en semiótica, i.e., semiología. Además de Ferdinand de Saussure, ocupa en su teoría un lugar central el Círculo Lingüístico de Praga, de quienes Prieto tomaría el concepto de pertinencia. Igualmente se deja ver la influencia de su maestro, André Martinet, cuyo criterio de la doble articulación sería crucial para la propia obra de Prieto. No obstante, su aproximación fue desde un inicio profundamente original, tomando de sus predecesores y maestros.
La originalidad de Prieto, que causaría no pocas disputas intelectuales, se debía quizás a su concepción de la tarea académica e intelectual, que, según él, difería de la concepción europea de esa labor: "En Europa hay una tendencia demasiado libresca. No se piensa, se lee. No se estudia la realidad mediante una reflexión directa sobre ella, sino lo que los demás escribieron sobre la realidad. (…) Los lingüistas ginebrinos que trabajan sobre Ferdinand de Saussure estudian las 36 definiciones de valor que él hizo, pero no se les puede preguntar sobre lo que ellos creen que es el valor".La obra de Prieto es, si han de tomarse en cuenta no solo sus libros sino también artículos, es vasta y sus temas muy diversos. A esto hay que agregar que su rigor lógico y su estilo en extremo económico hacen de sus textos un territorio perfectamente ordenado, pero laberíntico. Un resumen adecuado de su obra una tarea en extremo difícil. Aquí se esbozan solo algunas de sus principales ideas.
Lingüística Ya en su primer artículo, Traits oppostionnels et traits contrastifs (1954), publicado por Martinet en Word, Prieto marca su camino personal.