Los asesinatos rituales de Toa Payoh tuvieron lugar en Singapur en 1981. El 25 de enero el cuerpo desnudo de una niña de nueve años fue encontrado en una bolsa al lado del ascensor de un bloque de pisos en la ciudad de Toa Payoh, y dos semanas más tarde, un chico de diez años fue encontrado cerca. Los niños habían sido asesinados, supuestamente como sacrificios de sangre a la diosa hindú Kali. Los asesinatos fueron planeados por Adrian Lim, un autoproclamado médium, que había convencido a muchas mujeres de que poseía poderes sobrenaturales. Sus víctimas ofrecían dinero y servicios sexuales a cambio de curas, belleza y buena suerte. Dos de las mujeres se convirtieron en sus ayudantes leales; Tan Mui Choo, que se casó con él, y Hoe Kah Hong que se convirtió en una de sus "mujeres santas". Cuando la policía investigó un cargo de violación presentando por una de sus víctimas, Lim se enfureció y decidió matar niños para desviar las investigaciones. En ambas ocasiones, Hoe atrajo al niño al piso de Lim, donde era sedado y matado por el trío. Lim también asaltó sexualmente a la niña antes de su muerte. El trío fue arrestado después de que la policía encontrara un rastro de sangre que llevaba a su piso. A pesar de que el nombre de caso sugirió asesinatos rituales,Sit (1989), I Confess, xiii.Sit (1989), Was Adrian Lim Mad?, xiii. los acusados aseguraron que no realizaron oraciones, quemaron incienso, tocaron campanas, ni cualquier otro ritual durante los asesinatos.John (1989), 187, 202.
El juicio de 41 días fue el segundo más largo realizado en los tribunales de Singapur en aquella época. Ninguno de los acusados negó su culpa. Sus abogados de oficio intentaron librar a sus clientes de la pena de muerte alegando responsabilidad disminuida, argumentando que los acusados estaban mentalmente enfermos y no podían ser considerados enteramente responsables de los asesinatos. Para apoyar su argumento trajeron a médicos y psicólogos, que analizaron a los acusados y concluyeron que habían mostrado esquizofrenia y depresiones de tipo psicótico y maníaco. El experto del fiscal, sin embargo, refutó estos testimonios y argumentó que estaban en pleno control de sus facultades mentales cuando planearon y llevaron a cabo los asesinatos. Los jueces estuvieron de acuerdo con el argumento del fiscal y sentenciaron al trío a muerte. Mientras estaban en el corredor de la muerte las mujeres apelaron al Consejo Privado de Londres y pidieron un indulto al Presidente de Singapur sin ningún éxito. Lim no buscó ningún perdón; en cambio, aceptó su destino y fue sonriendo a la horca. Los tres fueron ahorcados el 25 de noviembre de 1988.
Los asesinatos de Toa Payoh conmocionaron al público en Singapur, que se sorprendió por un acto de estas características ocurriendo en su sociedad. Los informes de las acciones del trío y del proceso judicial fueron seguidos con detenimiento y permanecieron de forma prominente en la conciencia singapurense durante muchos años. En dos ocasiones, estudios cinematográficos intentaron lucrarse de la sensación generada para producir películas basadas en los asesinatos. No obstante, los críticos opinaron muy negativamente de ambas películas por las muestras gratuitas de sexo y violencia, y fracasaron en taquilla. Las acciones y el comportamiento de los tres asesinos fueron estudiados por académicos de la psicología criminal, y la decisión del tribunal se convirtió en estudio de caso local sobre la responsabilidad disminuida.
Sociedad singapurense en los años 80
A principios del , los inmigrantes chinos inundaron Malasia peninsular, asentándose en las Colonias del Estrecho incluyendo la ciudad isla de Singapur. Los migrantes y los nativos tenían creencias distintas, pero con el tiempo las discrepancias entre los sistemas de creencias se difuminaron. La mayoría de la población creía en espíritus que habitan las junglas, y en dioses y diablos merodeadores, capaces del bien y el mal. Algunas personas aseguraron que podían comunicarse con estos seres sobrenaturales. A través de rituales en los que bailaban y cantaban, estos médiums de espíritus—tang-kees y bomohs (chamanes malayos) —invitaban a los seres a que poseyeran sus cuerpos y repartieran sabiduría, bendiciones y maldiciones a los creyentes. Con el paso del tiempo y el crecimiento de las ciudades, la jungla dio paso a edificios de cemento y los médiums trasladaron sus prácticas al centro de las comunidades.DeBernadi (2006), 1–14.
Para el año 1980, el 75% de los residentes vivían en viviendas públicas.Thung (1977), 229. Los altos bloques de pisos construidos por el gobierno se amontonaban en los centros poblacionales, entre los que se encontraba Toa Payoh. A pesar de que había una alta densidad de personas en cada bloque, los residentes eran en su mayor parte retraídos, valorando su intimidad y tendiendo a ignorar lo que pasaba alrededor de sus casas.Trocki (2006), 146.Thung (1977), 231–232. Durante esta época, Singapur era una sociedad relativamente pacífica —un contraste enorme con la prevalencia de sociedades secretas, tríadas y guerras entre bandas de los tiempos anteriores a la independencia. El bajo índice de delitos conseguido mediante leyes estrictas aplicadas con dureza,Rowen (1998), 116–117. daba a los ciudadanos una sensación de seguridad.Quah (1987), 49. No obstante, el gobierno advirtió contra la despreocupación y avisó en sus campañas locales, "Poco crimen no significa ningún crimen".Naren (2000), 24. En 1981, tres singapurenses cometieron un delito que impresionó a la nación.
Dos asesinatos, tres arrestos alt=High-rise buildings stand next to each other besides a road. An apartment unit of the block on the right is highlighted in red.|izquierda|miniaturadeimagen|El piso de Lim (en rojo) estaba en el bloque 12 (derecha), Toa Payoh Lorong 7. Para el 2008, los bloque vecinos 10 y 11 (centro e izquierda) habían sido reemplazados por estructuras más altas. Durante varios años, un médium en el bloque 12, Toa Payoh Lorong 7, había estado realizando ruidosos rituales en mitad de la noche. Los residentes se quejaron varias veces a las autoridades, pero los rituales siempre continuaban al poco tiempo.John (1989), 9. En la tarde del 24 de enero de 1981, Agnes Ng Siew Heok (Chino simplificado: 黄秀叶; Chino tradicional: 黃秀葉; pinyin: Huáng Xìuyè) de nueve años desapareció después de atender clases religiosas en su iglesia en Toa Payoh. Horas más tarde, su cuerpo desnudo fue encontrado metido en una bolsa fuera de un ascensor en el bloque 11, a menos de un kilómetro (5/8 de una milla) de la iglesia. La chica había sido asfixiada hasta la muerte; la investigación reveló daños en sus genitales y semen en su recto. A pesar de que la policía lanzó una investigación intensiva, interrogando a más de 250 personas alrededor de la escena del crimen, no consiguió ninguna pista. El 7 de febrero Ghazali bin Marzuki de 10 años fue encontrado muerto bajo un árbol entre los bloques 10 y 11, desnudo. Llevaba desaparecido desde el día anterior, después de haber sido visto subiendo a un taxi con una mujer desconocida. Los patólogos forenses en la escena consideraron el ahogamiento como la causa de muerte y encontraron en el niño marcas de asfixia similares a las de Ng. No había ninguna señal de agresión sexual, pero tenía quemaduras en la espalda y una perforación en el brazo. Más tarde se detectaron rastros de un sedante en su sangre.John (1989), 2–3.
La policía encontró una rastro disperso de sangre que llevaba al séptimo piso del bloque 12. Entrando al pasillo común desde la escalera, el inspector Pereira notó una mezcla ecléctica de símbolos religiosos (una cruz, un espejo, y una hoja de cuchillo) en la entrada del primer piso (número de unidad 467F). El dueño del piso, Adrian Lim, se acercó el inspector y se presentó, informando a Pereira que viva allí con su mujer, Tan Mui Choo, y una amiga, Hoe Kah Hong. Lim permitió a la policía registrar su piso y encontraron restos de sangre. Lim inicialmente intentó hacer pasar las manchas como cera de vela, pero cuando fue puesto en duda sostuvo que era sangre de pollo.Narayanan (1989), 166–167. Después de que la policía encontrara trozos del papel con los detalles personales de los niños muertos, Lim intentó despejar las sospechas diciendo que Ghazali había venido a su piso buscando ayuda por un sangrado de nariz.John (1989), 7–8. Discretamente tomó cabello de debajo de una alfombra e intentó tirarlo por el retrete, pero la policía lo paró; el informe forense más tarde determinó que el cabello era de Ng.Narayanan (1989), 9. Pidiendo un informe de los antecedentes de Lim, los agentes locales contaron a Pereira que el médium estaba implicado en ese momento en una investigación de violación. Lim los escuchó y se inquietó, alzando la voz a los policías. Su ira fue imitada por Hoe que gesticuló violentamente y gritó a los agentes. Sus acciones reafirmaron las sospechas de los detectives de que el trío estaba profundamente implicado en los asesinatos. La policía recogió las pruebas, selló el piso como escena de crimen, y se llevó a Lim y a las dos mujeres para interrogarlos.John (1989), 8.
Autores
Adrian Lim Nacido el 6 de enero de 1942, Adrian Lim (Chino simplificado: 林宝龙; Chino traditional: 林寶龍; pinyin: Lín Bǎolóng) era el hijo mayor de una familia de bajos recursos.John (1989), 10. Descrito en el juicio por su hermana como un chico de mal carácter,John (1989), 162. abandonó la escuela secundaria y trabajó durante un corto período como informante para el Departamento de seguridad interna, incorporándose a la compañía de radio cable Rediffusion Singapur en 1962. Durante tres años se dedicó a la instalación y mantenimiento de equipos de radio antes de ser ascendido a cobrador. En abril de 1967 Lim se casó con su novia de la infancia con quien tuvo dos hijos. Se convirtió al catolicismo para su matrimonio.Narayanan (1989), 80. Lim y su familia vivieron en habitaciones de alquiler hasta que en 1970 compró un piso de tres habitaciones— una unidad en el séptimo piso (número de unidad 467F) del bloque 12, Toa Payoh.
Lim empezó a practicar a tiempo parcial como médium de espíritus en 1973. Alquiló una habitación donde atendía a las mujeres—la mayoría trabajaban en bares, eran bailarinas o prostitutas—que eran presentadas por su casero .John (1989), 17–19. Entre sus clientes también había hombres supersticiosos y mujeres ancianas, a quien sólo les engañaba para sacarles dinero.John (1989), 18, 34. Había aprendido el negocio de un bomoh llamado "Tío Willie" y rezaba a dioses de varias religiones a pesar de su bautismo católico. La diosa hindú Kali y "Phragann", que Lim describía como una diosa del sexo siamesa (de Tailandia),John, p.12–13. estaban entre las entidades espirituales a las que llamaba en sus rituales.Narayanan (1989), 86, 89. Lim engañó sus clientes con varias estafas; la más de eficaz, conocida como el truco de "las agujas y el huevo", hizo a muchos creer que tenía poderes sobrenaturales. Después de ennegrecer agujas con hollín al pasarlas por una vela encendida, Lim las insertaba con cuidado en un huevo crudo y sellaba el agujero con polvo. En sus rituales, pasaba el huevo varias veces sobre su cliente mientras cantaba y le pedía que abriera el huevo. Ignorando que el huevo había sido manipulado, la cliente quedaba convencida por las agujas negras de que espíritus malignos la acosaban.Narayanan (1989), 30–31.