Alekséi Petróvich Bestúzhev-Riumin () fue un noble político y diplomático ruso, Canciller del Imperio ruso bajo la zarina Isabel I de Rusia. Fue uno de los diplomáticos más influyentes y exitosos del . Fue el máximo responsable de la política de relaciones exteriores durante el reinado de Isabel.
Biografía
Alekséi nació en la familia de alta alcurnia oriunda de Nóvgorod, los Bestúzhev. Nació el 22 de mayo de 1693 en Moscú, su padre era Piotr Mijáilovich Bestúzhev-Riumin, más tarde gobernador de Nizni Nóvgorod y personaje próximo a la emperatriz Ana Ioánovna, y su madre Evdokia Ivánovna, nacida Talyzinaya . Entre sus hermanos estaban Mijaíl Petróvich Bestúzhev-Riumin y Agrafena Volkónskaya. Era primo de Iván Talyzin.
Estudios y servicio en el extranjero
En 1707, por solicitud de su padre, Alekséi y su hermano mayor Mijaíl, recibieron permiso para estudiar en el extranjero, por sus propios medios. En octubre de 1708 los dos hermanos salieron de Arjánguelsk con destino a Copenhague con la esposa del embajador ruso en la corte del Reino de Dinamarca, el príncipe Vasili Lúkich Dolgorúkov. Allí estudiarían en la Academia. En 1710, una epidemia de peste les hizo trasladarse a Berlín, donde continuarían sus estudios en el Colegio Superior. Alekséi mostraba aptitudes excelentes en estudio de las lenguas latina, francesa y alemana, y también en el estudio general de las ciencias.Robert Nisbet Bain, Bestuzhev-Ryumin, Alexius Petrovich, Count en la Encyclopædia Britannica (edición de 1911)
Tras finalizar sus estudios Bestúzhev realizó un viaje por Europa. En 1712, Pedro I, de visita en Berlín, ordenó emplear a Bestúzhev como asistente del embajador plenipotenciario en Holanda, el príncipe Borís Kurakin, al que acompañaría al Congreso de Utrecht. thumb|Londres a mediados del . En 1713, de paso en Hannover, Bestúzhev se presentó al príncipe elector Georg Ludwig del que recibió una propuesta de entrar a su servicio, que aceptaría con permiso del zar. Inicialmente sirvió como coronel y más tarde como junker de cámara, con un salario anual de mil táleros. En 1714 Georg Ludwig ascendió al trono británico y llevó consigo a Bestúzhev a Londres, enviándolo inmediatamente a la corte de Pedro I como embajador británico con la notificación de su ascenso al trono. Pedro, muy satisfecho del desarrollo del joven ruso en el servicio en el extranjero, recibió a Bestúzhev con el protocolo establecido para los embajadores extranjero, le entregó mil rublos y el regalo establecido para estos casos. Alekséi regresó a Londres con una carta de felicitación de Pedro a Jorge y una nueva recomendación del soberano.
Bestúzhev pasó en Inglaterra unos cuatro años, que serían de gran utilidad en su formación. La conciencia de su talento, despertó en él el deseo ambicioso de escalar socialmente, usando diferentes intrigas. En 1717, en ocasión de la fuga a Viena del hijo del zar Pedro, Alekséi Petróvich, Bestúzhev que le consideraba el próximo zar de Rusia, se apresuró a escribirle afirmando su fidelidad y su disposición al servicio. Afortunadamente para él la carta fue destruida por el zarévich.Se conserva únicamente una traducción al alemán en el archivo de Viena. A finales del mismo año solicitó de Jorge I permiso para retirarse de su servicio, puesto que las relaciones entre Pedro I y la casa de Hannover empezaban a estropearse.
Residente de Pedro I en Copenhague thumb|Johannes Rach y Hans Heinrich Eegberg, Puerto de Copenhague, con la Cervecería de Cristián IV en el centro y el Langebro en 1748. De regreso a Rusia Bestúzhev fue nombrado oberkamerjunker de la duquesa viuda de Curlandia, donde sirvió sin salario alrededor de dos años. A continuación, en 1721, sustituyó a Vasili Lúkich Dolgorúkov en calidad de embajador residente en la corte del rey danés Federico IV.
Bestúzhev tuvo un delicado reto en la lucha diplomática de Pedro con el rey británico, que trataba de indisponer a Rusia con las potencias del norte. La protección que Pedro prestaba al duque Carlos Federico de Holstein-Gottorp, lo ponía en las relaciones hostiles con Dinamarca que obtuvo, por un tratado separado con Suecia en 1720, Schleswig. A Bestúzhev se le encargó obtener de Dinamarca el reconocimiento del título imperial de Pedro y del título de alteza real para el duque de Holstein y la exención de los Derechos del Sund a los barcos rusos. Al mismo tiempo debía descubrir las intrigas hostiles del Reino Unido de Gran Bretaña y en la medida de lo posible, oponerse a ellas.
Bestúzhev informó de que los ministros daneses estaban completamente en manos del embajador de Hannover y le pide una dotación de 25.000 chervonets para poder convencerles de cambiar de lado. Sin tales recursos, consiguió únicamente atraer al influyente secretario del colegio militar Gabel, que le dio la posibilidad de entablar negociaciones secretas personalmente con el rey danés, quien se ha mostrado dispuesto a reconocer el título imperial a cambio de la garantía de Schleswig, o, por lo menos, la expulsión de Rusia del duque de Holstein. Bestúzhev, que llevaba los asuntos de modo independiente, daba a Pedro consejos y objetaba a sus órdenes, sugería que el duque permaneciera en Rusia como un modo de presionar a la corona danesa.
Las negociaciones continuaban sin resultado, cuando llegó la noticia de la conclusión del tratado de Nystad. Bestúzhev dio una magnífica fiesta el 1 de diciembre de 1721 para los embajadores extranjeros y notables del reino, entregando a cada uno una medalla con el retrato del zar Pedro en memoria del gran acontecimiento.Bestúzhev tuvo que encargarla en Hamburgo, puesto que la Ceca se negó a inscribir el texto de elogio a Pedro. Pedro -que se encontraba entonces en Derbent, Daguestán por su campaña persa-, le agradeció el homenaje a Bestúzhev en una carta autógrafa-, y en 1723 se le entregó en Reval un retrato adornado con diamantes, que Bestúzhev toda su vida tuvo en gran estima, llevándolo en el pecho.
La tarea diplomática de Bestúzhev solo sería cumplida en parte 1724. El gobierno danés reconoció el título imperial de Pedro, según Bestúzhev, por miedo. El tratado defensivo entre el Imperio ruso y Suecia ha hecho a Dinamarca temer no solo por Schleswig, sino también por Noruega, pretendida por los suecos. El rey cayó enfermo al enterarse de la alianza.
Pedro tuvo en gran estima la habilidad diplomática de Alekséi y el 7 de mayo de ese año, en el día de la coronación de Catalina, estuvo presente. En 1725, año de la muerte de Pedro el Grande, Dinamarca todavía se debatía entre la alianza anglo-francesa y Rusia. La esperanza en el debilitamiento de Rusia por el fallecimiento del gran soberano decidió a los daneses y la flota británica apareció en los puertos de Dinamarca. Esto provocó la caída en desgracia en la corte danesa de Bestúzhev.
Intrigas contra Ménshikov thumb|Ménshikov, enemigo de la facción de Bestúzhev. En esta situación, los asuntos daneses no le daban posibilidad de explotar sus talentos ni de conseguir una promoción a Bestúzhev, mientras que en San Petersburgo la lucha entre los partidos prometía una promoción rápida a una persona con gran ambición y energío. La familia de Bestúzhev tenía cierto grado de parentesco remoto con la corte del hijo del zar, Alekséi Petróvich. Se formó un partido en torno a la hermana de Bestúzhev, la princesa Agrafena Volkónskaya, y el educador del hijo del zar Pedro Alekséyevich, Semión Mavrin, con sus amigos Fiódor Veselovski, Abram Gannibal, Yegor Pashkov, Yuri Nelédinski-Meletski e Iván Cherkásov. También contaba con el apoyo del embajador austríaco en San Petersburgo, Rabutin, que tenía una influencia considerable en la corte. Bestúzhev esperaba ser promovido con su ayuda.
Rabutin trataba de introducir a la princesa Volkonski en el círculo de la joven princesa Natalia Alekséyevna y Bestúzhev intentaba procurar para su padre el título condal. Para sí mismo pedía trabajar siete años más en la corte danesa, los poderes de embajador extraordinario y un estipendio aumentado. Su partido, sin embargo, tenía unos enemigos poderosos, Ménshikov y el duque de Holstein.
A la muerte de Rabutin en 1727, Ménshikov y Andréi Osterman se apoderaron del poder en la corte de Pedro II. Los amigos de Bestúzhev iniciaron una intriga contra ellos, pero se descubrió al hallar António Manuel de Vieira correspondencia sobre las relaciones secretas. La princesa Volkonski se exilió en sus fincas rurales y Mavrin y Gannibal en Siberia. Bestúzhev conservó su cargo, pero su padre cayó en desgracia y su hermano era trasladado de Estocolmo.
La tentativa del exiliado de volver tras la caída de Ménshikov llevó solo al descubrimiento de su nueva intriga, buscando ayuda en la corte vienesa, y a nuevos castigos por haber facilitado información sobre asuntos de Estado a embajadores extranjeros. Sin embargo, Bestúzhev sorteó de nuevo la desgracia, recibiendo incluso en 1729 una recompensa de 5000 rublos.
Con Anna Ioánovna thumb|Ernst Johann von Biron. Bestúzhev consiguió mantener la buena disposición de la anciana duquesa de Curlandia Ana, madrina de sus tres hijos, pese a que su padre perdiera su favor. Cuando Ana asciende al trono ruso, Bestúzhev le escribe una carta de felicitación, recordando la carta que ella le escribió en que afirmaba que de él solo había recibido servicios fieles, pese a haber vivido diez años en Dinamarca en difíciles circunstancias y haber sufrido opresiones por causa del duque de Holstein y su pretensión sobre Schleswig. Sin embargo, su petición no fue escuchada. En primavera de 1731 se le ordena ceder los asuntos daneses a Casimir Brakel y trasladarse como embajador residente a Hamburgo, donde al año siguiente sería nombrado embajador extraordinario a la circunscripción de Baja Sajonia del Sacro Imperio Romano.
En ese puesto, Bestúzhev tuvo ocasión de prestar a la zarina un servicio esencial. Por su encargo viajó a Kiel para examinar el archivo de los duques de Holstein y encontrar los documentos concernientes a la herencia del trono ruso y el testamento espiritual de la zarina Catalina I, por el que se establecían los derechos de la casa de Holstein sobre el trono ruso, en el contexto de las reclamaciones de Catalina Ivánovna. En 1733 acudió con los documentos a San Petersburgo, recibiendo como premio dos mil rublos y la orden de Alejandro Nevski.
Ernst Johann von Biron, que había rivalizado con el padre de Alekséi, Piotr Bestúzhev-Riumin, comenzó a considerar al joven Bestúzhev como una persona justa y fiable. A finales de 1734 regresó a Copenhague, al tiempo que regresaba Casimir Brakel. Bestúzhev era nombrado al mismo tiempo embajador extraordinario en Dinamarca y en Baja Sajonia. En mayo de 1736 recibió el grado de consejero del Consejo Secreto. Aún permanecería en el extranjero cuatro años, hasta que la caída de Artemi Volynski en 1739 le dio la oportunidad de regresar con un cargo de la altura apropiada.
Ministro del gabinete thumb|Tabaquera de plata fabricada en Veliki Ústiug que perteneció a Alekséi Bestúzhev-Riumin, cuyo retrato lleva grabado. . Biron estaba cansado de la dependencia que tenía de Osterman, pero fracasó en los intentos de encontrar un contrapeso a su influencia, primero con Pável Yaguzhinski y más tarde con Artemi Volynski. Entonces consideró a Bestúzhev y lo llamó a San Petersburgo para ocupar el puesto del último como Consejero Privado Activo en el gabinete de ministros.
En el momento de la llegada de Bestúzhev a San Petersburgo, él no tenía conocimiento de los planes para los que había sido llamado, pues tenía una reputación similar a la de Volynski, de ser ambicioso en exceso. No sería nombrado ministro del gabinete hasta el 18 de agosto de 1740, día del bautizo de zarévich Iván Antónovich. Poco tiempo después, el 9 de septiembre, la zarina le encargó recibir en su nombre del rey de Polonia la orden del Águila Blanca.