El Comité de Seguridad del Estado, mayormente conocido por sus siglas KGB (en ruso: , Komitet gosudárstvennoy bezopásnosti), fue la principal agencia de inteligencia y policía secreta de la Unión Soviética entre el 13 de marzo de 1954 y el 3 de diciembre de 1991. En su apogeo, su influencia fue global, comparable a la de la CIA de Estados Unidos. Se lo conocía también como el Centro.Frattini, Eric. KGB: Historia del Centro. Editorial: EDAF, Su función principal era obtener, analizar y gestionar toda la información de inteligencia de la nación. Se disolvió semanas antes de la disolución de la Unión Soviética. A partir de su desaparición surgió el SVR, encargado del espionaje internacional y de conservar toda la documentación histórica del KGB.

Historia

La historia del KGB se remonta a los primeros años del poder bolchevique, cuando se fundó la Checa en 1917 bajo la dirección de Félix Dzerzhinski. Este fue el primer aparato de inteligencia del Estado soviético, orientado al control político interno y a la represión de opositores.

thumb|Decreto (en ruso) del Presídium del Sóviet Supremo de la URSS sobre la creación del KGB dependiente del Consejo de Ministros de la URSS (13 de marzo de 1954).

A lo largo del tiempo, la Checa se transformó en varias agencias sucesoras, incluyendo el GPU (1922-1923), el OGPU (1923-1934), el NKVD (1934-1946) y el MGB (1946-1953), hasta desembocar finalmente en la creación del KGB en 1954. Sus siglas corresponden a Komitet gosudárstvennoy bezopásnosti (Comité de Seguridad del Estado), fue establecida oficialmente durante el liderazgo de Nikita Jrushchov, tras el debilitamiento de Lavrenti Beria y el proceso de desestalinización. Desde entonces, se convirtió en el organismo central de inteligencia, contrainteligencia y seguridad del Estado soviético. Su rol fue tan extenso como diverso: desde operaciones de espionaje en el extranjero hasta la vigilancia y represión interna de disidentes, intelectuales, religiosos y cualquier actividad considerada «antisoviética». Durante la Guerra Fría, tuvo un papel central en la estrategia geopolítica soviética, involucrándose en operaciones de influencia y desinformación global, incluyendo la infiltración de gobiernos, movimientos insurgentes y redes de inteligencia en todo el mundo occidental. Fue una de las principales fuerzas de control ideológico y censura interna. Supervisaba las actividades culturales, religiosas y académicas. En su fase más aguda, fue responsable de miles de detenciones, destierros, internamientos psiquiátricos y ejecuciones. Tras la caída del Muro de Berlín y el debilitamiento progresivo de la URSS, fue reestructurada. Durante el fallido golpe de Estado contra Gorbachov en 1991, sectores del KGB estuvieron implicados. Ese mismo año, tras la disolución formal de la Unión Soviética, la agencia fue desmantelada. Sus funciones se dividieron en:

FSB (Servicio Federal de Seguridad): contrainteligencia y seguridad interna. SVR (Servicio de Inteligencia Exterior): inteligencia internacional.

thumb|Vladímir Putin con su uniforme de teniente coronel del KGB mientras servía en Dresde (). La cultura del KGB sobrevive en los servicios de inteligencia rusos. Vladímir Putin, por ejemplo, fue un oficial de inteligencia de la Primera Dirección Principal del KGB en la República Democrática Alemana, y ha influido en la restauración del poder político de las agencias de seguridad dentro del Estado ruso contemporáneo.

El KGB en los países del bloque socialista

De la misma manera (y con los mismos procedimientos) que la Ojrana durante el régimen zarista, de la que en cierta manera es sucesora, la tarea del KGB en la Unión Soviética y los países socialistas durante la Guerra Fría era supervisar exhaustivamente la opinión pública, la subversión interna y los posibles complots desestabilizadores en el bloque soviético. El KGB acudió en apoyo de los gobiernos comunistas e intervino en el aplastamiento de la Revolución húngara de 1956 y en la invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia en 1968 que acabó con la llamada Primavera de Praga.

Después de la revuelta húngara, el presidente del KGB Iván Serov supervisó personalmente la «normalización» del país tras la intervención soviética. En consecuencia, el KGB tenía seguimiento por satélite de las poblaciones del Estado para evitar que se produjeran «actitudes nocivas» y «actos hostiles». Sofocar la Primavera de Praga, derrocando a un gobierno comunista con tendencias liberadoras, fue su mayor «logro».

La línea dura del KGB preparó a miembros del Partido Comunista de Checoslovaquia, como Alois Indra y Vasiľ Biľak, para asumir el poder tras la invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia. La invasión tuvo consecuencias para el KGB. El KGB, que actuaba respaldado por los servicios secretos afines, recibió en esta ocasión gran respaldo de la Stasi para controlar la situación posterior a la intervención.

El KGB había pronosticado la inestabilidad política, como consecuencia de la ascensión al poder del papa Juan Pablo II, primer obispo de Roma polaco, a causa de sus sermones independentistas y anticomunistas contra el gobierno del Partido Obrero Unificado Polaco. Sobre este tema se ha especulado que el KGB estuvo involucrado en el intento de asesinato de Juan Pablo II, hipótesis que exagentes del KGB como Mijaíl Lyubímov han desmentido siempre, a pesar de que según algunas agencias existen supuestas pruebas.

El Służba Bezpieczeństwa y el KGB infiltraron con éxito espías en el recién nacido sindicato Solidaridad, y la Iglesia católica y en la operación X. En coordinación con el general Jaruzelski y el Partido Obrero Unificado Polaco, declararon la ley marcial en Polonia. La maniobra resultó infructuosa dado el enfoque independentista y anticomunista de Solidaridad, hecho que debilitó fatalmente al gobierno comunista de Polonia en 1989.

Agentes femeninas como método de obtención de inteligencia En el marco de operaciones de inteligencia humana (HUMINT), diversos servicios de seguridad durante el , incluido el KGB, emplearon técnicas de aproximación personal destinadas a la obtención de información clasificada o de interés estratégico. Algunas misiones contemplaban el reclutamiento de mujeres para obtener información mediante relaciones personales o afectivas con personas influyentes, diplomáticos o funcionarios de Estados extranjeros. Este tipo de operación se conoce como honey trap (trampa de miel), que consiste en seducir a una persona para obtener información o comprometerla políticamente mediante chantaje o manipulación. El uso de este método en espionaje tiene antecedentes documentados durante la Guerra Fría, y se sabe que servicios de inteligencia, incluido el soviético, lo aplicaron para obtener ventajas informativas o poner en situaciones vulnerables a objetivos estratégicos. Un ejemplo citado es el uso por parte del KGB de agentes femeninas denominadas «chicas Mozhno» (en ruso: можно) o «Mozhnos», cuyo objetivo era seducir a funcionarios extranjeros y aprovechar la confianza generada para extraer inteligencia o material comprometedor.

La literatura especializada y los informes históricos indican que estas técnicas no solo buscaban la obtención de secretos, sino también generar material que pudiera ser utilizado para chantajear o influir políticamente sobre los objetivos. El concepto de honey trap ha sido estudiado como parte de las estrategias de inteligencia que combinan relaciones personales, vulnerabilidades emocionales o sexuales y objetivos políticos o de seguridad.

Supresión de la disidencia interna thumb|Monumento a las víctimas de las operaciones del KGB y del NKVD en Vilna, Lituania.

Durante la Guerra Fría, el KGB desempeñó un papel central en la supresión de la disidencia interna en la Unión Soviética, en el marco de la lucha contra lo que las autoridades definían como «subversión ideológica». Este concepto abarcaba un amplio espectro de manifestaciones políticas, culturales, religiosas y nacionales consideradas incompatibles con el sistema socialista, incluyendo el anticomunismo, el nacionalismo no ruso, la actividad religiosa independiente y las expresiones críticas del orden político vigente. La disidencia fue tratada de manera sistemática como una amenaza a la seguridad del Estado y, en muchos casos, como resultado de la influencia de potencias extranjeras hostiles.

Tras el discurso secreto de Nikita Jrushchov en 1956, titulado Sobre el culto a la personalidad y sus consecuencias, se produjo una relativa liberalización del control ideológico y una reducción temporal de la represión política directa. En este contexto emergió una nueva etapa de crítica cultural y literaria, reflejada en la publicación de obras como Un día en la vida de Iván Denísovich (1962), de Aleksandr Solzhenitsyn. Durante este período, el KGB mantuvo la vigilancia sobre figuras intelectuales prominentes, asignando a Solzhenitsyn el nombre en clave «PAUK» («araña»), aunque con un margen de tolerancia mayor que en etapas anteriores.

Tras la destitución de Jruschov en 1964, la llegada al poder de Leonid Brézhnev supuso una reactivación progresiva de las políticas represivas. El KGB intensificó las prácticas de vigilancia, los registros domiciliarios, la incautación de manuscritos y la recopilación sistemática de información sobre círculos intelectuales y culturales. En 1965, una operación de registro permitió la confiscación de escritos considerados «calumniosos» de Solzhenitsyn, y se inició el proceso judicial contra los escritores Andréi Siniavski y Yuli Daniel, acusados de propaganda antisoviética tras la publicación de sus obras en el extranjero bajo seudónimos. thumb|Yuri Andrópov Un punto de inflexión en la institucionalización de la represión ideológica se produjo en 1967 con el nombramiento de Yuri Andrópov como presidente del KGB. Bajo su dirección se creó la 5.ª Dirección del KGB, encargada específicamente de la vigilancia, infiltración y neutralización de la disidencia política e ideológica. Esta estructura centró su atención en intelectuales, científicos, activistas de derechos humanos y movimientos nacionales, considerando especialmente peligrosas las figuras con proyección internacional, como Aleksandr Solzhenitsyn y Andréi Sájarov, a quien Andrópov calificó como uno de los principales adversarios ideológicos del Estado soviético.Andrew, Christopher; Mitrokhin, Vasili. The Sword and the Shield. Basic Books, 1999, p. 325.

El KGB recurrió a un amplio abanico de métodos represivos, que incluyeron la infiltración de grupos disidentes mediante agentes encubiertos y provocadores, campañas de descrédito, detenciones selectivas, juicios ejemplarizantes y el uso de la psiquiatría con fines políticos, mediante internamientos forzados en hospitales psiquiátricos especiales. Una vez detenidos, los disidentes eran sometidos a prolongados interrogatorios y, en ocasiones, a presión psicológica ejercida tanto por oficiales del KGB como por informantes ubicados deliberadamente entre la población carcelaria.

En 1974, el KGB logró finalmente la expulsión de Solzhenitsyn del territorio soviético, mientras que en 1980 Andréi Sájarov fue sometido a exilio interno en la ciudad de Gorki, donde permaneció bajo estricta vigilancia. Aunque el KGB no pudo impedir que Sájarov recibiera el Premio Nobel de la Paz en 1975, sí logró obstaculizar la presencia internacional de otros disidentes, como Yuri Orlov, a quien se impidió recoger el galardón concedido en 1978.Andrew, Christopher; Mitrokhin, Vasili. The Sword and the Shield. Basic Books, 1999, p. 561.