Las protestas fronterizas de Gaza, denominadas por sus organizadores Gran Marcha del Retorno fueron una campaña convocada el 30 de marzo de 2018, durante el Día de la Tierra palestina, en la que decenas de miles de palestinos participaron frente a la frontera israelí en la Franja de Gaza. Las protestas en ocasiones se han tornado violentas hacia los protestantes palestinos desarmados, por parte de los francotiradores israelíes. Las fuerzas israelíes han matado hasta finales de enero de 2019 a al menos 312 palestinos, incluidos médicos, periodistas, discapacitados y al menos 59 niños. Aproximadamente 29.000 manifestantes han resultado heridos, (entre ellos, 370 médicos y enfermeros, 3.565 niños, 1.168 mujeres y 104 ancianos), todos ellos en territorio gazatí, de los que más de 17.000 han recibido impactos de bala. Más de 120 manifestantes han sufrido amputaciones por las heridas de bala. Como resultado de los más de 300 manifestantes muertos, tan solo un soldado israelí ha sido condenado a un mes de cárcel por «desobedecer una orden que causó la muerte de un adolescente palestino».
El 31 de marzo de 2018, primer día de protestas, murieron 17 palestinos y otro centenar resultaron heridos por disparos de francotiradores israelíes. Según Israel, ocho miembros de las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam de Hamás estaban entre los asesinados; Hamás dio la cifra de cuatro miembros de dichas brigadas. El Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza dio la cifra de 1.416 heridos, unos cien por fuego real, el resto por balas de plomo recubiertas de goma o por intoxicación por gases lacrimógenos. Cerca de 30.000 personas acudieron a la frontera entre Gaza e Israel, exigiendo que los refugiados palestinos y sus descendientes puedan ejercer su derecho de retorno a Israel. Durante las protestas, se lanzaron cócteles Molotov en dirección a la frontera.Report: Israel holds body of Gaza terrorist killed Friday, Yoav Zitun, Elior Levy and Matan Tzuri, YNET, 1 April 2018Family of slain soldier held by Hamas urges Israel to keep bodies of Gaza gunmen, Times of Israel, April 1, 2018. Según fuentes del ejército israelí, dos militantes armados con rifles AK-47 y granadas de mano fueron asesinados cuando trataban de abrir una brecha en la valla fronteriza.
Una segunda ola de grandes protestas comenzó el viernes 6 de abril de 2018. Los manifestantes palestinos llevaron grandes cantidades de neumáticos para crear escudos de humo para las protestas. Según los testigos, los palestinos usaron piedras y cócteles Molotov, mientras que los militares israelíes utilizaron gas lacrimógeno y munición real. Pero el mayor número de víctimas llegó el 14 de mayo, cuando las protestas de la Marcha del Retorno se solaparon con el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén. En lo que numerosos medios internacionales y representantes oficiales tildaron de matanza, masacre o «intolerable violación de los derechos humanos», las protestas frente a la valla fronteriza se saldaron con 60 muertos por disparos de francotiradores y 2.400 heridos, la mitad de ellos por impacto de bala.
A finales de octubre de 2018, los esfuerzos mediadores de las autoridades egipcias llegaron a un principio de acuerdo según el cual Israel se comprometía a relajar el bloqueo de la Franja de Gaza (aumentando las millas náuticas para los pescadores gazatíes y permitiendo la entrada de petróleo y de dinero catarí para pagar a los funcionarios de Hamás) mientras que las distintas milicias de la Franja se comprometían a limitar las marchas y a detener el lanzamiento de cometas y globos incendiarios. Sin embargo, una fallida operación secreta israelí en el interior de la Franja desencadenó una serie de bombardeos por ambas partes que acabó por frustrar este acuerdo. Tras unas semanas sin muertos en las manifestaciones, los francotiradores israelíes volvieron a matar a cinco manifestantes palestinos en los últimos días de 2018. Desde el comienzo de 2019 han proseguido las manifestaciones y el número de víctimas mortales ha seguido aumentando, aunque a un ritmo más lento. Las protestas han conseguido una serie de pequeñas mejoras en la calidad de vida de los gazatíes: desde una ligera relajación del bloqueo israelí hasta la ampliación hasta 15 millas náuticas de la zona costera en la que pueden pescar las embarcaciones de la Franja, pasando por una ampliación de los permisos de trabajo en Israel. A finales de 2019, el comité organizador de la marcha anunció que se detendrían hasta marzo de 2020, y que desde ese momento se reanudarían con una frecuencia mensual para facilitar las negociaciones entre las autoridades israelíes y gazatíes, que estaban trabajando para la suavización del bloqueo de la Franja de Gaza y la mejora de las condiciones de vida de su población civil.
El uso de fuerza letal por parte de Israel ha sido condenado por organizaciones de derechos humanos y ha sido criticado por funcionarios de las Naciones Unidas, especialmente a raíz de las declaraciones de un portavoz del ejército israelí que declaró «sabemos donde acaba cada una de las balas». Los líderes militares y civiles israelíes han elogiado a las tropas israelíes por sus acciones, que describen como medidas defensivas necesarias. Kuwait ha propuesto dos declaraciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que piden una investigación sobre el asesinato de manifestantes palestinos por parte de Israel, pero Estados Unidos las ha bloqueado a las dos. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas solicitó igualmente una investigación de los hechos con 29 votos a favor y solo dos en contra. El informe de esta comisión investigadora de la ONU ha acusado a Israel de disparar de manera intencionada a niños y periodistas en las manifestaciones, indicando a su vez que observa «indicios racionales de violaciones de los derechos humanos y de la ley humanitaria internacional, y en algunos casos constitutivos de crímenes de guerra y contra la humanidad».
Antecedentes thumb|Mapa de la Franja de Gaza Los motivos por los que se organiza esta Marcha del Retorno son diversos, aunque el principal está relacionado con la Nakba, la expulsión o huida de unos 700 000 palestinos (unos dos tercios de la población) de sus tierras ante el empuje de las tropas judías durante la guerra árabe-israelí de 1948. Al finalizar la guerra, Israel negó a estos refugiados el derecho de volver a sus hogares, requisando sus propiedades bajo la Ley de Propiedad Ausente. Ese es el derecho de retorno al que hace alusión la Marcha del Retorno.
Las protestas comenzaron el Día de la Tierra, fecha en la que el pueblo palestino conmemora anualmente el asesinato en 1976 de seis israelíes de origen palestino que protestaban por la incautación de tierras árabes por parte del gobierno israelí. Además, los manifestantes protestan también contra el Bloqueo de Gaza, ejecutado por Israel y Egipto, que impide la entrada o salida de personas y productos en la Franja de Gaza, algo que le ha otorgado el calificativo de «la mayor prisión del mundo» y que ha causado una severa crisis humanitaria que ha llevado a la ONU a declarar que este territorio será «inhabitable» a partir de 2020. Por otro lado, las protestas del 14 de mayo tuvieron también relación con el traslado de la embajada israelí de Tel Aviv a Jerusalén, condenada por la ONU y por la mayor parte de la comunidad internacional.
Los organizadores del evento, incluida la autoridad del gobierno local Hamás y varias facciones palestinas, han alentado a miles de palestinos a converger en la frontera israelí. Si bien múltiples facciones han respaldado las protestas, todos han participado bajo el símbolo compartido de la bandera nacional palestina.300 Meters in Gaza: Snipers, Burning Tires and a Contested Fence, NY Times, 13 April 2018
En febrero de 2018, cuatro soldados del ejército israelí resultaron heridos por un artefacto explosivo oculto en una bandera palestina colocada en la cerca fronteriza de Gaza durante una protesta palestina. Una semana antes de la primera Marcha del Retorno, soldados israelíes arrestaron a un sospechoso que cruzó al territorio israelí desde el norte de Gaza; otros dos palestinos fueron avistados cerca del puerto de contenedores del cruce de Karni, ahora desaparecido, tratando de prender fuego al equipo de ingeniería del ejército cerca de la valla de seguridad; un grupo de cuatro palestinos se infiltró en Israel cerca de Kissufim; y 3 gazatíes armados con granadas y cuchillos cruzaron la frontera y fueron capturados a unos 20 kilómetros de la frontera, cerca de la base militar de Tze'elim, tras haber pasado de largo varias localidades israelíes sin hacer nada. El 25 de marzo, las FDI dispararon unos diez misiles Iron Dome para interceptar lo que el ejército israelí dijo que era fuego de ametralladoras de alta trayectoria desde Gaza hacia Zikim.
Eventos Las protestas del Día de la Tierra (30 de marzo) fueron de las más violentas de los últimos años. Para adelantarse a los posibles incidentes a lo largo de la frontera, Israel casi duplicó sus fuerzas estacionadas allí, desplegando unidades especiales, drones y 100 francotiradores con permiso para abrir fuego. El Ministerio de Salud palestino informó de que fuego de artillería israelí había matado a un agricultor palestino que trabajaba cerca de la zona fronteriza horas antes del inicio de la Marcha del Retorno.
Se instalaron cinco campamentos de tiendas a entre 500 y 700 metros de la frontera entre Israel y Gaza, cerca de la zona de 300 metros dentro de la propia Franja de Gaza designada como territorio prohibido por Israel:
Área de An-Nahda, en el este de Rafah. Área de Al-Najar, al este de Khuza'a, en Jan Yunis. Campamento de Bureij, en la zona central de la Franja de Gaza. Área de Malaka, al este de la ciudad de Gaza. Abu Safiya, en Jabalia, y el puesto de control en Bait Hanun, al norte de Gaza.
Según el ejército israelí, hasta 30.000 personas fueron al lugar de la protesta; familias enteras, incluyendo a hombres, mujeres y niños, participaron en las marchas. La mayoría de los manifestantes en los campamentos se encontraban lejos de la zona de exclusión fronteriza y no participaron en actos violentos. Cientos de jóvenes palestinos, sin embargo, ignoraron las advertencias emitidas por los organizadores y por el ejército israelí de evitar la parte de la Franja de Gaza declarada prohibida por Israel. Según la versión israelí, cuando algunos manifestantes comenzaron a arrojar piedras y cócteles molotov, Israel respondió declarando la Franja de Gaza como zona militar cerrada y disparando contra los manifestantes. Las protestas del 30 de marzo dejaron un saldo de 18 palestinos muertos por disparos de francotiradores israelíes, así como más de 1.400 manifestantes heridos, de los que 400 presentaban impactos de bala.
Los organizadores de la protesta y Hamás organizaron nuevas manifestaciones en la frontera entre Israel y Gaza el viernes 6 de abril. El ejército israelí declaró que tenía la intención de utilizar la misma fuerza que la semana anterior para evitar infiltraciones en territorio israelí. Entre el 31 de marzo y el 6 de abril, los manifestantes recolectaron neumáticos en Gaza para quemarlos durante las manifestaciones del 6 de abril, a fin de crear una cortina de humo contra los francotiradores israelíes. Las autoridades israelíes advirtieron de que la quema masiva de neumáticos a lo largo de la frontera puede producir daños medioambientales. Miles de palestinos se unieron a las manifestaciones del 6 de abril, para las que el ejército israelí calculó unas 20.000 personas. El ejército israelí mató a diez manifestantes y causó 1.070 heridos, de los que 491 presentaban impactos de bala. Entre las víctimas estaba Yasir Murtaja, un periodista que en el momento de recibir un disparo en el pecho llevaba un chaleco con la palabra «prensa». Otros siete periodistas palestinos resultaron heridos de bala mientras cubrían la manifestación.