El Imperio neobabilónico o Segundo imperio babilónico, conocido históricamente como Imperio caldeo, fue un período de la historia de Mesopotamia que comenzó en el año 612 a.C. y terminó en el 539 a.C.Talley Ornan, The Triumph of the Symbol: Pictorial Representation of Deities in Mesopotamia and the Biblical Image Ban (Göttingen: Academic Press Fribourg, 2005), 4 n. 6 Con su capital en Babilonia, fue la última entidad política gobernada por monarcas nativos de Mesopotamia hasta Faysal II en el . Durante los tres siglos anteriores, el Imperio babilónico había sido gobernado por otro pueblo con el que compartía el idioma acadio, sus vecinos del norte, los asirios. Un año después de la muerte del último gobernante asirio fuerte, Asurbanipal, en el 627 a.C., el imperio asirio entró en una espiral de guerras civiles brutales. Babilonia se rebeló durante el reinado de Nabopolassar, y en alianza con medos, persas, escitas y cimerios, saquearon la ciudad de Nínive en el 612 a.C. El Imperio neobabilónico, que comenzó con la coronación de Nabopolassar como rey de Babilonia en el 626 a. C. y que estaba siendo firmemente establecido durante la caída del Imperio asirio en el 612 a. C., fue conquistado por el Imperio persa aqueménida en el 539 a. C., lo que marcó el colapso de la dinastía caldea menos de un siglo después de su fundación.
La derrota del Imperio asirio y el posterior retorno de Babilonia al poder marcaron la primera vez que la ciudad, y el sur de Mesopotamia en general, se alzaban para dominar el antiguo Oriente Próximo desde el colapso del Imperio babilónico antiguo (bajo el mando de Hammurabi) casi mil años antes. Por primera vez desde la muerte de Hammurabi, a mediados del , la sede del imperio se trasladó a la ciudad de Babilonia. Este período fue testigo de una mejora general en la vida económica y la producción agrícola, seguido de un gran florecimiento sin precedentes de proyectos arquitectónicos, de las artes y de las ciencias. Los reyes neobabilónicos llevaron a cabo enormes proyectos de construcción, especialmente en la propia Babilonia, recuperando muchos elementos de los 2 000 años anteriores de cultura sumerio-acadia.
El Imperio neobabilónico conserva una posición destacada en la memoria cultural moderna debido a la representación odiosa de Babilonia y de su rey más importante, Nabucodonosor II, en la biblia. La descripción bíblica de Nabucodonosor se centra en su campaña militar contra el reino de Judá y, en particular, en el asedio babilónico a Jerusalén en el año 587 a. C., que dio lugar a la destrucción del Templo de Salomón y al posterior cautiverio babilónico. Las fuentes babilónicas, en cambio, describen el reinado de Nabucodonosor como una época dorada que transformó a Babilonia en el mayor imperio de su tiempo.
El período neobabilónico terminó con el reinado de Nabonido, en el 539 año a.C., en pleno apogeo de la nación persa. Políticas religiosas introducidas por Nabonido, que favorecía al dios lunar Sin sobre la deidad protectora de Babilonia, Marduk, sirvieron finalmente como casus belli para el rey persa Ciro el Grande, que invadió Babilonia en el 539 a. C., presentándose como un campeón de Marduk que restauraría el orden divino en Mesopotamia, y poniendo fin así a 87 años de historia. Después de la conquista, Babilonia siguió siendo culturalmente distinta durante siglos, con referencias a personas con nombres babilónicos y a la religión babilónica conocida desde tiempos tan remotos como el Imperio parto en el Aunque Babilonia se rebeló varias veces durante los gobiernos de imperios posteriores, nunca logró restaurar su independencia.
Antecedentes históricos
Antes del ascenso de Babilonia a la prominencia política (c. 1850 a. C.), la Mesopotamia estaba dividida en dos regiones: Sumeria en el sureste y Acad en el noroeste. Las ciudades-estado sumerias lucharon entre sí por el control de la región y la hicieron de esta forma vulnerable a invasiones desde Acad y de su vecino del este, Elam. A pesar de varias crisis políticas que marcaron su historia, Sumeria y Acad desarrollaron culturas ricas. Los sumerios fueron responsables del primer sistema de escritura, la cuneiforme, de los primeros códigos de leyes conocidos, del desarrollo de la ciudad-estado, de la invención del torno de alfarero, los barcos de vela y el arado, así como de la creación de formas literarias, musicales y arquitectónicas que influyeron en toda la civilización occidental.
Esta herencia cultural fue adoptada por los sucesores de los sumerios y los acadios, los amorreos o amorritas, una tribu semita occidental que había conquistado toda Mesopotamia alrededor de 1900 a. C. Bajo el gobierno de los amorreos, que duró hasta alrededor de 1600 a. C., la ciudad de Babilonia se convirtió en el centro político y comercial de la zona del Tigris y el Éufrates, y Babilonia se convirtió en un gran imperio que abarcaba todo el sur de Mesopotamia y parte de Asiria al norte. El gobernante responsable en gran medida de este ascenso al poder fue Hammurabi (c. 1792-1750 a. C.), el sexto rey de la Primera dinastía de Babilonia, que forjó coaliciones entre las distintas ciudades-estado, promovió la ciencia y la erudición y promulgó su famoso código de leyes.
Tras la muerte de Hammurabi, el imperio babilónico decayó hasta 1595 a. C., cuando el invasor hitita Mursili I derrocó al rey babilónico Samsu-ditana, lo que permitió a los casitas de las montañas al este de Babilonia asumir el poder y establecer una dinastía que duró 400 años. Durante ese mismo período, Asiria se separó del control babilónico y se desarrolló como un imperio independiente, amenazando a la dinastía casita en Babilonia y en algunas ocasiones obteniendo temporalmente el control. El reino de Elam también se hizo poderoso y finalmente conquistó la mayor parte de Babilonia, derrocando a la dinastía casita (hacia 1157 a. C.).
En una serie de guerras, se estableció una nueva línea de reyes babilónicos, la segunda dinastía de la ciudad de Isin. Su miembro más destacado, Nabucodonosor I (r. 1119–1098 a. C.), derrotó a Elam y repelió con éxito los avances asirios durante algunos años. Durante varios siglos después del gobierno de Nabucodonosor I, se desarrolló una lucha a tres bandas entre los asirios y tribus arameas y caldeas por el control de Babilonia. Babilonia estuvo sometida y dominada por Asiria durante el Imperio Neoasirio (911-616 a. C.), como lo había estado a menudo durante el Imperio Asirio Medio (1365-1020 a.C.). Los asirios de Mesopotamia superior generalmente habían sido capaces de pacificar a los pueblos del sur mediante su poderío militar, instalando reyes títeres u otorgándoles privilegios. El último rey asirio gobernante fue Asurbanipal, quien libró una guerra civil contra su hermano, Shamash-shum-ukin, el rey subordinado de Babilonia, devastando la ciudad de Babilonia y su población en 648 a. C.
Tras la muerte de Asurbanipal (c. 627 a. C.) al mismo tiempo que la de Kandalanu, su rey «marioneta» de Babilonia, el vacío de poder fue ocupado rápidamente por un líder caldeo, Nabopolasar, quien, luego de exitosas campañas contra las posiciones asirias en ciudades como Nippur o Uruk, fue coronado rey de Babilonia en el 626 a. C. A pesar de ello, se cree que Assur-etil-ilani y Sin-shar-ishkun, sucesivos reyes de Asiria, mantuvieron por un tiempo en su poder buena parte de Babilonia. En cualquier caso, Nabopolasar hizo de Babilonia su capital, dando inicio así al Imperio neobabilónico.
Renacimiento de viejas tradiciones Después de que Babilonia recuperó su independencia, los gobernantes neobabilónicos fueron profundamente conscientes de la antigüedad de su reino y siguieron una política architradicionalista, reviviendo gran parte de la antigua cultura sumerio-acadia. Aunque el arameo se había convertido en la lengua cotidiana, el acadio se mantuvo como el lenguaje de la administración y la cultura. Expresiones arcaicas de 1500 años antes se reintrodujeron en las inscripciones acadias, junto con palabras en el sumerio, no utilizado durante largo tiempo. La escritura cuneiforme neobabilónica también se modificó para asemejarse al antiguo sistema de escritura del tercer milenio antes de Cristo propio del idioma acadio.
Las obras de arte antiguas procedentes del apogeo de la gloria imperial de Babilonia fueron tratadas con reverencia casi religiosa y fueron minuciosamente preservadas. Por ejemplo, cuando se encontró una estatua de Sargón I durante las obras de una construcción, se edificó un templo para ella y se le hicieron ofrendas. Se cuenta la historia de cómo Nabucodonosor II, en sus esfuerzos por restaurar el Templo en Sippar, tuvo que realizar varias excavaciones hasta que encontró los cimientos de la época del emperador Naram-Sin. Este descubrimiento le permitió reconstruir el templo correctamente. Los neobabilonios también revivieron la antigua práctica de los sargónidas de designar a una hija real para servir como sacerdotisa de la deidad lunar Sin.
Vida cultural y económica Se sabe mucho más sobre la cultura y la vida económica de Mesopotamia bajo los neobabilonios que sobre la estructura y la mecánica de la administración imperial. Está claro que para el sur de Mesopotamia, el período neobabilónico fue un renacimiento. Grandes extensiones de tierra fueron abiertas al cultivo. La paz y el poder imperial pusieron a su disposición recursos para expandir los sistemas de riego y construir un extenso sistema de canales. El campo de Babilonia estaba dominado por grandes propiedades, que se daban a los funcionarios del gobierno como una forma de pago. Las haciendas generalmente eran administradas por empresarios locales, quienes obtenían las ganancias. La gente del campo estaba ligada a estas fincas, proporcionando mano de obra y alquileres a sus propietarios.
Dinastía neobabilónica Dinastía XI de Babilonia (neobabilónica) Nabopolasar 626-605 a.C. Nabucodonosor II 605-562 a.C. Evilmerodac 562-560 a.C. Neriglisar 560-556 a.C. Labashi-Marduk 556 a.C. Nabonido 556-539 a.C.
Nabopolasar 626-605 a.C. thumb|right|220px|La Puerta de Istar de Babilonia, reconstruida en el Museo de Pérgamo de Berlín
Después de la muerte de Asurbanipal en el 627 a.C., el Imperio Asirio comenzó a desintegrarse, dividido por conflictos internos. Assur-etil-ilani cogobernó con Ashurbanipal desde el 630 a.C., mientras que un gobernador asirio llamado Kandalanu se sentó en el trono de Babilonia en nombre de su rey. Babilonia parecía segura hasta que tanto Asurbanipal como Kandalanu murieron en el 627 a.C., y Asiria entró en una serie de guerras civiles internas que finalmente conducirían a su destrucción. Un general asirio, Sin-shumu-lisir, se rebeló en el 612 a.C. y se declaró rey de Asiria y Babilonia, pero fue rápidamente expulsado por el ejército asirio leal al rey Assur-etil-ilani en el 625 a.C.. Babilonia fue tomada por otro hijo de Asurbanipal, Sin-shar-ishkun, que se proclamó rey. Sin embargo, su gobierno no duró mucho, y los babilonios se rebelaron. Nabopolasar se apoderó del trono en medio de la confusión, y nació la dinastía neobabilónica. Babilonia en su conjunto se convirtió en un campo de batalla entre el rey Assur-etil-ilani y su hermano Sin-shar-ishkun, que combatieron en la región. Esta situación anárquica permitió a Nabopolasar permanecer en el trono de la ciudad de Babilonia, pasando los siguientes tres años sin ser molestados, consolidando su posición en la ciudad.Georges Roux, Ancient Iraq, 3rd ed., Penguin Books, London, 1991 pp. 373–74