La campaña parta de Trajano fue una campaña militar ejecutada por el emperador romano Trajano en el año 114 contra el Imperio Parto en Mesopotamia. La guerra fue inicialmente exitosa para los romanos, pero debido a una serie de reveses, incluidas las rebeliones a gran escala en el Mediterráneo oriental y el norte de África, así como la muerte de Trajano en 117, terminó en una retirada romana.

En el año 113, Trajano decidió que había llegado el momento de resolver definitivamente la "cuestión oriental" mediante la derrota decisiva de Partia y la anexión de Armenia. Sus conquistas marcaron un cambio deliberado de la política romana hacia Partia y un cambio de énfasis en la "gran estrategia" del imperio. En 114 Trajano invadió Armenia, la anexo como una provincia del Imperio romano y mató a Partamasiris quien había sido colocado en el trono armenio por su pariente, el rey Osroes I.

En el año 115, el emperador romano invadió el norte de Mesopotamia y lo anexionó también a Roma. Esta conquista fue juzgada necesaria, ya que sino el saliente armenio podría ser fácilmente cortado por los partos desde el sur. Después los romanos capturaron la capital parta, Ctesifonte, antes de navegar río abajo hacia el golfo Pérsico.

No obstante, estallaron revueltas en el este del Mediterráneo, el norte de África y el norte de Mesopotamia, mientras que una rebelión judía estalló en territorio romano, que puso a prueba los recursos militares del imperio. Trajano no pudo tomar Hatra, lo que evito una derrota total parta. Las fuerzas partas atacaron posiciones romanas clave, y las guarniciones romanas de Seleucia, Nisibis y Edesa fueron desalojadas por la población local. Trajano sometió a los rebeldes en Mesopotamia; instaló a un príncipe parto, Partamaspates, como rey cliente y se retiró a Siria. Trajano murió en 117 antes de poder reanudar la guerra.

La campaña parta de Trajano se considera, de varias maneras, el clímax de "dos siglos de posturas políticas y amargas rivalidades". Fue el primer emperador que llevó a cabo una invasión exitosa de Mesopotamia. Sus grandes planes para Armenia y Mesopotamia se vieron finalmente "truncados por las circunstancias creadas por una comprensión incorrecta de las realidades estratégicas de la conquista oriental y una subestimación de lo que puede hacer la insurgencia".

Antecedentes Relaciones entre romanos y partos Los primeros contactos entre Roma y Partia se establecieron cuando los romanos invadieron Asia Menor hacia finales del Siguieron más de siete siglos de relaciones tumultuosas y tensas, sin que ninguna de las dos potencias, que controlaban un vasto territorio, lograra imponer su supremacía sobre la otra. A pesar de ello, los conflictos estuvieron separados por largos periodos de paz que favorecieron el establecimiento de intercambios culturales y comerciales.

Las primeras expediciones más allá del Éufrates

El Reino de Armenia, que junto con el este de Siria y el noroeste de Mesopotamia iba a ser uno de los principales problemas respecto a los conflictos con Partia, se convirtió en una gran potencia en Oriente durante la primera mitad del La alianza de Tigranes II el Grande, colocado en el trono de Armenia por los partos, y Mitrídates VI del Ponto desencadenó la primera de una serie de tres guerras contra Roma. Fue durante la tercera guerra cuando los romanos se vieron obligados a cruzar el Éufrates por primera vez (entre el 74 y el ).

En el año , los romanos volvieron a cruzar el río, dirigidos por Craso, para enfrentarse a los partos. La expedición terminó con una traumática derrota para Roma en la batalla de Carras. Los partos restauraron así su supremacía sobre todos los territorios al este del Éufrates.

Posteriormente, poco antes del asesinato de César, sus oponentes forjaron vínculos con los partos que prosiguieron incluso tras su muerte. Tras ser derrotados en la batalla de Filipos, los líderes republicanos se refugiaron en la corte del rey parto y le instaron a emprender una expedición en territorio romano. En el año , Orodes II invadió la Siria romana en la que fue la única gran invasión parta del Imperio romano, aunque debe considerarse más como una expedición puntual que buscaba saquear más que una expansión. La expedición alteró el equilibrio de poder de la región y muchos de los reinos clientes de Roma cayeron bajo la influencia parta.

Marco Antonio reaccionó y expulsó a los partos de los territorios ocupados, restableciendo la frontera oriental a lo largo del Éufrates en el año Al año siguiente, los reinos de la región volvieron a caer bajo la influencia romana y la derrota de los últimos republicanos mantuvo a los partos fuera de los asuntos internos romanos. Marco Antonio soñaba con gloria y con extender su territorio hasta Mesopotamia, pero pronto tuvo que renunciar a su ambición tras una dura derrota ante los partos. El conflicto que estalló entre Octavio y Marco Antonio distrajo a los romanos de la frontera oriental durante cierto tiempo. Las campañas de Marco Antonio contra los partos fueron un fracaso, ya que no consiguió borrar el recuerdo de la derrota de Craso y los ejércitos romanos fueron derrotados una vez más en territorio enemigo. Además, Armenia volvió a estar bajo la influencia del Imperio Parto tras pasar brevemente bajo la esfera de influencia romana.

La política oriental de Augusto miniaturadeimagen|180 px|Retrato de Augusto fechado entre el y el Hubo que esperar al fin de la guerra civil con la victoria de Octaviano en la batalla de Accio para que los romanos pudieran volver a prestarle atención a su política oriental. Octavio, ahora llamado Augusto, reforzó las tropas de guarnición a lo largo del limes oriental, marcado por el río Éufrates y reorganizó la región anexionando algunos reinos clientes y renovando antiguas alianzas con los reyes de los reinos vecinos, que a su vez se convirtieron en reyes clientes de Roma. Desde el Mar Negro hasta el norte de Siria, Roma estaba ahora en contacto, directa e indirectamente, con el Imperio Parto.

Augusto siguió una política compleja y reaccionó ante las distintas situaciones favoreciendo las soluciones diplomáticas frente a las soluciones armadas, procurando la coexistencia pacífica de los dos imperios a pesar de los periodos de gran tensión. En particular, obtuvo la devolución de las águilas perdidas en la batalla de Carras, poniendo fin a un trauma romano de sesenta años. Sin embargo, el Reino de Armenia seguía siendo un tema conflictivo debido a su situación geográfica y cada imperio intentaba extender su influencia colocando allí reyes vasallos más o menos leales. Las ciudades eran en general más favorables a los romanos, principalmente por razones comerciales, pero el resto del país, que compartía la misma religión y la misma cultura iraní, era más favorable a los partos.

En el año , Augusto consiguió imponer un rey pro-romano en Armenia gracias a la presencia de los ejércitos de Tiberio, que no tuvieron que luchar. Pero aunque este acontecimiento se celebró en Roma como una victoria, los partos no habían cedido nada. Sólo veinte años más tarde, el equilibrio encontrado por Augusto fue destruido y tuvo que intervenir de nuevo, a través de Cayo César, para reinstaurar un rey favorable a Roma. Una vez más, la paz duró poco, ya que unos años más tarde un nuevo rey parto extendió su influencia sobre Armenia. Finalmente, la política pacifista de Augusto hacia los partos dio resultados más bien decepcionantes.

La política oriental de los emperadores del Tiberio y la misión de Germánico miniaturadeimagen|180 px|Busto de Germánico fechado entre 14 y En la antigüedad tardía, los cristianos le rompieron la nariz y le grabaron una cruz en la frente. Tiberio siguió con la política de Augusto al preferir las soluciones diplomáticas a las soluciones armadas. La anexión de estados clientelares continuo con Comagene y Capadocia. En 18 Germánico fue a Armenia y coronó a un rey elegido por los propios armenios, Artaxias III, pero cuando este murió en 34 nació una nueva crisis con los partos. Roma tomó el control de la situación tras los intercambios diplomáticos apoyados por una demostración de fuerza a lo largo de la frontera. En el año 37, los partos cedieron y dejaron que los romanos colocaran a Mitrídates, originario de Iberia, en el trono armenio.

Calígula Nada más ascender al trono, Calígula empezó a llevar una política exterior contraria a sus antecesores y multiplicó la creación de reinos vasallos de Roma en Oriente. Hizo encarcelar al rey armenio Mitrídates, dejando a Armenia a su suerte. Aprovechando la situación, los partos volvieron a poner al reino en su esfera de influencia.

Nerón y las Campañas de Corbulón

miniaturadeimagen|200 px|Estatua ecuestre de Corbulón por Albert Termote (1887-1978). miniaturadeimagen|izquierda|Moneda parta acuñada durante el reinado de Vologases I, con el perfil en el anverso. A partir del año 51, las tensiones entre Roma y los partos por el reino se intensificaron. Finalmente, en el año 54, Vologases I, rey de los partos, conquistó Armenia y colocó a su hermano Tiridates en el trono.

Nerón, recientemente coronado emperador, reaccionó y nombró a Corbulón comandante de las fuerzas armadas de Oriente. Le dio el mando de las legiones de Capadocia y le encargó que resolviera el problema armenio. Poco a poco, la tensión aumentó entre los dos imperios, pero no ocurrió ningún enfrentamiento importante: los romanos se enfrentaron con los partos mediante una serie de escaramuzas y asedios sin gran importancia. En el año 58 se declaró finalmente la guerra y Corbulón consiguió apoderarse de las dos capitales armenias, Artashat y Tigranocerta. Armenia volvió a ser un reino vasallo de Roma con Tigranes VI en el trono. Vologases, que no pudo intervenir en ese momento debido a una revuelta en Hircania, no aceptó esta situación y, apoyado por la población de Armenia, que era en su mayoría desfavorable a los romanos, envió a Tiridates a reocupar el reino. Nerón pareció planear la anexión definitiva de Armenia al Imperio y encomendó a Paetus la tarea de conquistar el reino. Este último fracasó y, derrotado por Vologesis, se vio obligado a firmar un armisticio. En el año 63, Vologesis, aprovechando su ventaja temporal y queriendo evitar una guerra directa contra Roma, firmó el Tratado de Rhandeia con Corbulón, por el que los romanos acordaron coronar a Tiridate rey de Armenia como vasallo de Roma. Este tratado estabilizó la situación en el Este durante casi cincuenta años.

Los Flavios El compromiso alcanzado en el año 63 en Rhandeia mantuvo el equilibrio en Oriente entre los emperadores romanos y los reyes partos. Sin embargo, este equilibrio era frágil y algunos incidentes diplomáticos estuvieron a punto de romperlo. Vespasiano se anexionó Armenia Inferior, con Satala, Capadocia y Samósata, haciendo desaparecer así los últimos reinos clientes en Asia Menor. Convirtió Samósata y Melitene en campamentos legionarios, cerrando así el acceso al valle del Éufrates. Hizo construir carreteras estratégicas para permitir un acceso rápido a la región en caso de ataque. Impresionados por el importante sistema puesto en marcha bajo los Flavios, los Partos detuvieron sus ofensivas. La muerte de Vologases los debilitó aún más, permitiendo a los emperadores romanos concentrarse en otros frentes. Esta situación estable en Oriente permitió a Trajano preparar con detalle su gran expedición.

Fuentes Casi no hay rastro de monumentos que conmemoren las victorias de Trajano en Oriente, a diferencia de los que conmemoran las guerras contra los dacios, como la Columna de Trajano y el Tropaeum Traiani de Adamclisi. En efecto, en el Foro de Trajano, en Roma, se erigió un arco que celebraba las victorias orientales y otro arco del triunfo se erigió en Mesopotamia, Dura Europos, pero ambos han desaparecido a día de hoy.