miniaturadeimagen|Lanzamiento del satélite argentino Delta II, con el SAC-D/Aquarius, moderno satélite de observación climática y oceanográfica lanzado el 10 de junio de 2011.

miniaturadeimagen|INVAP es una empresa nacional de alta tecnología reconocida en el mundo entero por su profesionalismo y calidad de los servicios que brinda. En la imagen, el satélite SAOCOM.

miniaturadeimagen|El Instituto Balseiro es considerado uno de los más prestigiosos de su tipo en el mundo.

miniaturadeimagen|Polo Científico Tecnológico en Argentina (2016).

La ciencia y tecnología en Argentina constituye un conjunto de políticas, planes y programas llevados a cabo por el Estado, las universidades e institutos nacionales, las empresas, y otros organismos y asociaciones nacionales e internacionales orientadas hacia la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en Argentina, así como las infraestructuras e instalaciones científicas y tecnológicas. El país, según datos de 2021, invierte el 0.52% de su PBI en investigación y desarrollo, siendo el 59% de esta inversión realizada por el sector público. Según el Índice mundial de innovación, a cargo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, en 2025, Argentina se ubicó en lugar 77 en innovación entre 139 países del mundo y el lugar 7 entre los países de la región de Latinoamérica y el Caribe; mientras que en 2024 ocupó el lugar 76 y el lugar 73 en 2023.

La actividad científico-tecnológica pública es coordinada y planificada principalmente por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCyT), aunque se pueden encontrar entes y organismos de investigación en otros ministerios. El MinCyT traza sus lineamientos a través de planes estratégicos como Argentina Innovadora 2020. Una de sus principales políticas durante las primeras décadas del es el Programa Raíces que permitió repatriar a más de mil científicos, revirtiendo la tendencia de fuga de cerebros que existía en la Argentina.El retorno al país de científicos argentinos como política de Estado - Organización de Estados Iberoamericanos La actividad científica del país se concentra fundamentalmente en el CONICET y las universidad nacionales, mientras que la producción tecnológica tiene como eje a diversas instituciones estatales sectoriales como la CNEA, el INTA, el INTI y la CONAE, entre otros.

El principal organismo de investigación científica en la Argentina es el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Es una institución dependiente del MinCYT que abarca todas las áreas del conocimiento y es considerada una de las más prestigiosas en América. El CONICET está organizado en institutos, que gozan de autonomía temática y científica y su personal supera las 20000 personas entre investigadores, profesionales, técnicos y becarios doctorales y posdoctorales.

Argentina desarrolló una sólida tradición de investigación en las áreas de biomedicina, física y ciencias agrarias. La investigación en biomedicina le dio tres Premios Nobel al país: Bernardo Houssay (1947, el primero en Latinoamérica), Luis Federico Leloir (1970) y César Milstein (1984). Si se incluyen los Premios Nobel de la Paz, Argentina llega a un total de cinco Premios Nobel, siendo el país latinoamericano más galardonado. A ellos se podría sumar a la bióloga Sandra Myrna Díaz quien recibió el Premio Nobel de la Paz como miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático en 2007. En el campo de la física, Juan Martín Maldacena recibió el premio Yuri Milner de Física Fundamental en 2012.

En temas como la informática, la nanotecnología y la biotecnología se desarrollan programas bien estructurados que tienden a concentrar esfuerzos y dar sentido a las capacidades que se desarrollan. En biotecnología se destacan hitos como la producción de hormonas en vacas clonadas y el desarrollo de nuevas variedades transgénicas de cereales y leguminosas tolerantes a agroquímicos o a estrés. En informática se produjo un aumento sostenido en la cantidad de empresas de software tras la sanción de la Ley del Software y su sucesora la Ley de Economía del Conocimiento.

Argentina tiene importantes capacidades en tecnología nuclear y satelital, siendo pionero en América Latina. Es el único país del continente americano ―junto con Estados Unidos― que produce y exporta satélites. En materia nuclear produce el ciclo completo de la energía nuclear y provee de reactores nucleares a diversos países, diseñados y producidos en el país. En ambas áreas los principales actores son la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa pública INVAP. El centro educativo más importante en la temática es el Instituto Balseiro, considerado como una de las instituciones científicas más prestigiosas del país y la región.

Entre algunos de los más eminentes avances en materia de desarrollo armamentístico se cuenta el misil AS-25K, uno de los últimos desarrollos de CITEFA y que se presentará en versiones aire-mar y aire-superficie. También construye helicópteros, aviones y radares militares y civiles para el control del tráfico aéreo y lucha contra el narcotráfico.

Historia

Planes Estratégicos

La política científica nacional se encuentra plasmada en planes creados por el MinCyT en colaboración con actores de la comunidad científica. Estos planes sirven a modo de «hoja de ruta» para que el ministerio defina los objetivos a corto y mediano plazo del sistema de ciencia y tecnología nacional que luego quedan plasmados en planes operativos.

Bases para un Plan Estratégico

Este documento, publicado en 2005, propone cuatro metas estratégicas para el año 2015:

Aumento de la inversión total en I+D hasta llegar al 1% del PBI Incremento del financiamiento privado a la I+D hasta equiparar el aporte público Incremento del número de investigadores y tecnólogos hasta alcanzar el tres por mil de la PEA Duplicar la participación de las diecinueve provincias en el total de recursos de I+D

Argentina Innovadora 2020

Argentina Innovadora 2030

En 2018 comenzaron las reuniones de la Comisión Asesora para el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CAPLANCYT) para redactar el plan Argentina Innovadora 2030. Los principales desafíos del plan son:

Aumentar el financiamiento del sector CyT Disminuir los desequilibrios entre regiones Expandir la cultura innovadora y el emprendedorismo de base tecnológica Desarrollar y fortalecer las capacidades de frontera El Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030 fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados y adquirió carácter de ley en octubre de 2023. El instrumento, propuesto por el Ministerio de Ciencia, define, organiza y comunica el conjunto de políticas, estrategias e instrumentos para todos los actores y agentes públicos y privados que integran el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI). Fue elaborado en colaboración con provincias, regiones y organismos, en discusión con actores involucrados.

Fuentes de financiamiento

La financiación para investigación, desarrollo e innovación en Argentina proviene de seis fuentes principales:

Fuentes gubernamentales (nacionales y provinciales). A nivel nacional las investigaciones son financiadas fundamentalmente a través de la ANPCyT (subsidios) y CONICET (salarios, becas y subsidios). Mientras que a nivel subnacional varias provincias han avanzado en la creación de ministerios, secretarías o agencias de ciencia, como es el caso de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, entre otros. Financiamiento indirecto a través de los presupuestos de universidades públicas y privadas. Las universidades financian investigaciones por medio del pago de salarios de docentes-investigadores y, en muchos casos, mediante subsidios a proyectos. Empresas públicas, como el caso de INVAP y Y-TEC Empresas privadas, se destacan en I+D en el país las empresas de agrobiotecnología y las farmacéuticas Asociaciones nacionales privadas y fundaciones sin fines de lucro, en general a través de donaciones. Un ejemplo de esto es el caso de la Fundación Instituto Leloir. Financiamiento de otras naciones, organizaciones internacionales e instituciones multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, UNESCO , PNUD, Organización Mundial de la Salud, por mencionar algunos.

Presupuesto miniaturadeimagen|Presupuesto ejecutado para la función "Ciencia y Técnica" en millones de pesos, como porcentaje del PBI y en términos reales. Período 2004-2023. Argentina La evolución del presupuesto de ciencia y tecnología en Argentina ha estado marcada por variaciones significativas a lo largo de las últimas décadas, influenciada por el contexto político y económico del país. Durante el retorno a la democracia en 1983, el gobierno de Raúl Alfonsín se centró en la reconstrucción de las instituciones de ciencia y tecnología, gravemente afectadas durante la dictadura militar. En este período, el presupuesto dedicado a este sector mostró un ligero aumento, alcanzando el 0.41% del PBI en 1986, aunque posteriormente disminuyó nuevamente en 1987.

A partir de 1989, con la implementación de políticas neoliberales bajo el gobierno de Carlos Menem, la economía argentina se desreguló, lo que afectó negativamente a la inversión en ciencia y tecnología. A pesar de algunos avances, como la creación de nuevas universidades, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) se mantuvo estancada, representando alrededor del 0.42% del PBI en 1996 y cayendo a 0.39% en 2002.

El período entre 2002 y 2015 estuvo caracterizado por políticas de reindustrialización y recuperación estatal impulsadas durante los gobiernos kirchneristas. En estos años, el presupuesto para I+D creció significativamente, alcanzando el 0.63% del PBI en 2015. Este aumento fue posible gracias a una mayor inversión pública, la cual fue acompañada por un incremento en el personal dedicado a la investigación y el desarrollo de infraestructura.

Con la llegada al poder de la alianza Cambiemos en 2015, el sector de ciencia y tecnología sufrió recortes presupuestarios, lo que afectó a organismos como el CONICET. Esta situación llevó a una crisis en el sector, reflejada en la paralización de muchos proyectos y una reducción significativa en los fondos destinados a investigación.

Entre 2019 y 2023, bajo el gobierno de Alberto Fernández, el presupuesto para ciencia y tecnología experimentó una leve recuperación, aunque las limitaciones impuestas por la pandemia de COVID-19 y los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional dificultaron un crecimiento sostenido.En febrero de 2021, el Congreso sancionó la Ley 27.614 de Financiamiento del Sistema Nacional de CTI, que establece un incremento sostenido de la inversión pública hasta alcanzar el 1% del PBI en 2032.

Organismos públicos de investigación

El ámbito principal donde se desarrolla la investigación científica en la Argentina es en el sistema público, que se compone de diferentes organismos e instituciones.

Universidades e institutos superiores

Una parte importante de la investigación científica que se realiza en Argentina proviene de las universidades e institutos de formación superior, en especial de las estatales. Las Universidad Nacionales se sostienen en los principios de la Revolución Universitaria de 1918, que establece autonomía y formación democrática en sus gobiernos, curricula y política de extensión.

Los docentes universitarios están obligados a realizar tareas de investigación (o de extensión) si su cargo tiene dedicación exclusiva, situación en la que se encuentra solo el 12 % de la planta. A ellos se le suman investigadores y becarios de CONICET que trabajan en institutos de doble dependencia CONICET-Universidad.

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