La hipótesis del aborto-cáncer de mama establece que haber tenido un aborto inducido puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Esta hipótesis no cuenta con respaldo científico, pues tanto el consenso científico dominante como la mayoría de las organizaciones médicas profesionales la rechazan. En etapas tempranas del embarazo los niveles hormonales incrementan, por lo tanto, hay un crecimiento de las mamas. Esta hipótesis propone que si este proceso es interrumpido por medio del aborto, entonces quedarán restos de células inmaduras en la madre y estas células pueden incrementar el riesgo de cáncer de mama a largo del tiempo.
La comunidad científica ha cuestionado duramente la hipótesis del aborto-cáncer de mama y ha concluido que el aborto no causa cáncer de mama, por lo que el cáncer de mama no debería ser una preocupación para las mujeres que han sufrido un aborto espontáneo o están considerando tener un aborto. Este consenso es apoyado por organizaciones médicas mayores incluyendo a la Organización Mundial de la Salud, el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, la American Cancer Society, el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos, el Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos, el Centro Alemán de Investigación de Cáncer y la Asociación Canadiense del Cáncer
Algunos activistas antiaborto aún continúan relacionando el desarrollo de cáncer de mama con el aborto, a pesar de que esta teoría ha sido desacreditada. En los Estados Unidos estos esfuerzos han llegado a ser legislaciones estatales en las cuales la ley requiere que las instituciones de salud presenten al aborto como causa de cáncer de mama al momento de aconsejar a las mujeres que buscan tener un aborto. Esta intervención política culminó cuando el gobierno de George W. Bush alteró el sitio web del Instituto Nacional de Cáncer para indicar que el aborto podría causar cáncer de mama. En respuesta a las preocupaciones del público ante esta intervención, en el año 2003 el NCI juntó a más de 100 expertos en el tema para trabajar en una clínica concluyeron que a pesar de que algunos estudios reportan correlación estadística entre el cáncer de mama y el aborto, la evidencia científica más redundante obtenida a partir de estudios de cohorte prospectivos demuestran que el aborto no está relacionado con un incremento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama y que los resultados que demostraban correlación fueron posiblemente consecuencia del sesgo de respuesta.
La continua promoción de la existencia de un vínculo entre el aborto y el cáncer de mama es visto por muchos como parte de la estrategia del activismo antiaborto, el cual pretende poner a la mujer en el centro del tema. Los grupos antiaborto insisten en que cuentan con información necesaria para legislar el requerimiento del consentimiento informado, lo cual es un tema de interés para algunos políticos conservadores. Por esto el tema del aborto y cáncer de mama sigue siendo sujeto de controversia política. Posiciones de organizaciones médicas Las organizaciones médicas mayores han analizado los datos relacionados al aborto y cáncer de mama y han concluido de manera uniforme que el aborto no causa cáncer de mama. Entre estas organizaciones se encuentran la Organización Mundial de la Salud, el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, la American Cancer Society, el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos, el Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos, el Centro Alemán de Investigación de Cáncer y la Asociación Canadiense del Cáncer.
La Organización Mundial de la Salud concluyó en 2012 que la información epidemiológica no demostró un incremento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres que tuvieron un aborto espontáneo o inducido, complementando sus descubrimientos anteriores que establecían que el aborto inducido no incrementa el riesgo de cáncer de mama. La American Cancer Society concluyó lo siguiente: "En este momento, la evidencia científica no apoya la noción de que cualquier tipo de aborto incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de mama o cualquier otro tipo de cáncer." El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, el cual forma parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, encontraron que "el aborto inducido no está asociado con el incremento de riesgo de cáncer de mama", dándole a esta conclusión la clasificación de evidencia más fuerte posible. El Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos encontró que "los estudios primerizos de la relación entre previo aborto inducido y cáncer de mama fueron realizados de manera metódicamente errónea . Estudios más recientes y rigurosos no muestran ninguna relación causal entre el aborto inducido y un subsecuente incremento en el riesgo de cáncer de mama." El Colegio Real de Obstetras y Ginecólogos revisó la literatura médica y concluyó que "no hay vínculo establecido entre el aborto (inducido o espontáneo) y el desarrollo de cáncer de mama." El Colegio recomienda en sus lineamientos para práctica clínica que "Las mujeres deben saber que el aborto inducido no está asociado al incremento de riesgo de cáncer de mama." El Centro Alemán de Investigación de Cáncer concluyó en 2013 que el aborto inducido y espontáneo no proponen riesgo de desarrollar cáncer de mama. La Asociación Canadiense del Cáncer estableció en 2013 que: "El cuerpo de evidencia científica no apoya la existencia de una relación entre el aborto y el incremento de riesgo de cáncer de mama."
Proponentes
Joel Brind, de la universidad de Baruch, es el principal defensor de un vínculo aborto-cáncer de mama ("ACM"). Brind tiene una fuerte postura antiaborto y en los años 1990 comenzó a proponer a los políticos la idea de que el aborto era causa de cáncer de mama a políticos. Brind no había publicado sus descubrimientos en la literatura médica. Sucesivamente colaboró con grupos antiaborto, El estadista que colaboró con Brind posteriormente dijo sobre sus resultados: "Tengo algunas dudas. No creo que este asunto esté resuelto. Cuando estábamos discutiendo las conclusiones, él [Brind] quería hacer las declaraciones más fuertes. Intenté mitigarlos un poco pero la opinión del Dr. Brind es muy firme."
El artículo de Brind fue criticado entre otros por la Revista Nacional del Cáncer, pues ignoró el rol que juega el sesgo de respuesta y mezclar la relación con la causalidad . La atención que recibió el estudio causó que recibiera una editorial de advertencia por un editor de la Revista. Con la aparición de estudios mayores que contradecían los resultados de Brind, no se logró convencer a la comunidad científica de que el aborto causaba cáncer de mama. En 2003 Brind fue invitado a la clínica de aborto y cáncer de mama del NCI, donde era el único que formalmente rechazó las conclusiones de la clínica que indicaban la ausencia de una conexión entre los dos. Brind culpa a conspiraciones por la falta de apoyo de sus descubrimientos, acusando al NCI y a otras organizaciones médicas mayores de ocultar información para "proteger a la industria del aborto".
Mecanismo propuesto miniatura|200px|El número 3 representa a los lóbulos y el número 6 los ductos.
En etapas tempranas del embarazo los niveles de estrógeno, progesterona, y estradiol aumentan, causando el crecimiento de los pechos de la mujer con la intención de preparar a la mujer para la lactancia. Los proponentes de la teoría ACM creen que si este proceso es interrumpido por un aborto inducido o espontáneo, antes de que la mama esté completamente madura en el tercer semestre, muchas células inmaduras pueden quedar en la mujer, en comparación con antes del embarazo. Estas células inmaduras pueden ser expuestas a agentes cancerígenos y hormonas a través del tiempo, resultando en un potencial de riesgo mayor de cáncer de mama. Este mecanismo fue propuesto y estudiado en ratas en la década de 1980.
El tejido mamario contiene varios segmentos que contienen lóbulos, que son grupos de células mamarias. Existen cuatro tipos de lóbulos:
Tipo 1; cuenta con 11 dúctulos (Ductos mamarios inmaduros) Tipo 2; cuenta con 47 dúctulos Tipo 3; cuenta con 80 ductos (maduros, con menos receptores hormonales) Tipo 4; completamente maduros (resistentes al cáncer) y contienen leche materna.
En etapas tempranas del embarazo los lóbulos tipo 1 se convierten rápidamente en lóbulos tipo 2 debido a cambios en los niveles de estrógeno y progesterona. La maduración a tipo 3 y posteriormente completando su diferenciación como lóbulo tipo 4 requiere un incremento en el lactógeno placentario humano (hPL), lo cual ocurre hasta los últimos meses del embarazo. De acuerdo con la hipótesis ACM, si un aborto interrumpiera este proceso entonces puede dejar una cantidad de lóbulos tipo 2 mayor a la que existía antes del embarazo. Russo y Russo han demostrado que las células mamarias maduras toman más tiempo para reparación del DNA, teniendo ciclos celulares más largos, siendo esto responsable de un riesgo ligeramente reducido de cáncer de mama en mujeres embarazadas, en comparación con el riesgo preliminar para mujeres que nunca han concebido o que concibieron y concluyeron su embarazo.
Tempo después, Russo et al. encontraron que la gonadotropina coriónica humana (hCG) placentaria induce la síntesis de la inhibina en el epitelio mamario. Bernstein et al. también observaron la reducción del riesgo a desarrollar cáncer de mama cuando las mujeres eran inyectadas con hCG como tratamiento para pérdida de peso o infertilidad. En oposición con la hipótesis ACM, Michaels et al. creen que puesto que la hCG juega un rol importante en la diferenciación celular y puede activar la apoptosis, cuando los niveles de hCG incrementan en los primeros meses de embarazo, "un embarazo incompleto de corta duración puede dar los beneficios de un embarazo completado y por lo tanto reducir el riesgo de cáncer de mama".
Historia El primer estudio que involucró estadísticas con relación al aborto y cáncer de mama fue llevado a cabo en 1957, el cual examinaba tipos comunes de cáncer en Japón. Los investigadores tuvieron la cautela de no llegar a conclusiones, pues su metodología no era confiable. Durante los años 1960 diversos estudios realizados por Brian MacMahon et al. en Europa y Asia trataron la relación entre aborto y cáncer de mama. Su publicación de 1973 en la Revista del Instituto Nacional del Cáncer concluyeron erróneamente que "se observó una relación, teniendo el aborto vínculos con el incremento y no la reducción del riesgo." Investigaciones relevantes a la discusión actual sobre la hipótesis ACM se enfoca más en más estudios de cohorte recientes, algunos metaanálisis, muchos estudios de caso controlado y experimentos antiguos realizados en ratas.
Modelos en ratas