miniaturadeimagen|derecha|200px|Mapa con el itinerario de los integrantes de la Comisión Científica del Pacífico, publicado en la memoria oficial redactada por Manuel Almagro titulada Breve descripción de los viajes hechos en América por la Comisión Científica enviada por el gobierno de S.M.C durante los años de 1862 a 1866 La Comisión Científica del Pacífico fue una expedición de naturalistas y científicos españoles enviada al continente americano entre 1862 y 1865 que se convirtió en la principal empresa de la ciencia imperial o neocolonial en el reinado de Isabel II, desarrollada en el marco de un movimiento político-cultural panhispanista. Los expedicionarios bordearon todo el continente americano desde Brasil hasta California y atravesaron desde el Pacífico hasta el Atlántico siguiendo la ruta amazónica. Solamente cuatro de los ocho componentes de la expedición concluyeron todo el viaje.

Las propuestas para enviar un grupo de naturalistas españoles a América se iniciaron en 1860 y coincidieron con la planificación del envío de una escuadra naval en visita de buena voluntad a la costa americana del Pacífico. A fines de 1862 el gobierno español decidió incorporar la expedición científica a la visita naval de buena voluntadaunque algunas fuentes apuntan a que el verdadero objeto de la expedición era político y militar, buscando bases navales y comerciales en los territorios recién independizados de España, y que el añadido del grupo de naturalistas no fue más que una coartada científica.

Los naturalistas tuvieron que pasar por todo tipo de penalidades. «Excepto el respirar, en todo, hasta en el comer, tuvimos privaciones por el descuido con que se hizo todo lo relativo a la comisión», escribió el zoólogo Martínez y Sáez.

Antecedentes Debido al prestigio de Alejandro de Humboldt, el continente americano fue uno de los espacios geográficos que más atrajeron la atención de los naturalistas europeos a mediados del . En pocos años salieron diversas empresas colectivas destinadas a la exploración y estudio de la naturaleza y las culturas de ese mundo, nuevo para una óptica europea. Entre esas expediciones científicas cabe destacar el viaje de circunnavegación de la fragata Novara (1857-1859) y la Commission scientifique du Mexique,Ramírez Sevilla, Rosaura y Ledesma-Mateos, Ismael, La Commission scientifique du Mexique: Una aventura colonialista trunca, Relac. Estud. hist. soc. [online]. 2013, vol.34, n.134, pp.303-347. ISSN 2448-7554. Consultado 20 de febrero de 2021. realizada tras la retirada de las tropas españolas e inglesas de México.

El reglamento de la expedición describe con bastante claridad la finalidad de la misma:

Miembros de la expedición Se escogieron ocho personas que aceptaron formar parte de la Comisión Científica del Pacífico, después de que varias de las personas propuestas inicialmente renunciaran por motivos familiares, de salud o de trabajo. La Comisión finalmente quedó compuesta por seis naturalistas, un taxidermista y un dibujante y fotógrafo: el Artículo 2 del reglamento de la Comisión define su composición de la siguiente manera: «Se compone la Comisión de un Presidente [Paz], un naturalista [Amor], dos ayudantes naturalistas, 1º y 2º [Francisco de Paula Martínez y Marcos Jiménez de la Espada], un encargado de los estudios antropológicos y etnográficos [Almagro], un colector botánico [Isern], un disecador [Puig] y un fotógrafo y dibujante [Castro].»: miniaturadeimagen|Retrato de los seis naturalistas de la Comisión Científica del Pacífico hecho por Castro en Montevideo hacia diciembre de 1862. De pie, y de izquierda a derecha: el antropólogo Almagro, el zoólogo Martínez, el botánico Isern, y el entomólogo y geólogo Amor. En el centro el presidente de la Comisión el conquiliólogo Paz. Sentado en el suelo, el zoólogo Jiménez.|300x300px Patricio María Paz y Membiela, capitán retirado de la marina y naturalista, dirigía la Comisión. Era un reconocido conquiliólogo, especialista en moluscos. Resultó ser una mala opción, ya que era algo sordo, tenía un carácter irascible y discutía con frecuencia con los oficiales del buque y con los demás miembros de la expedición. Tras un año en América, renunció y volvió a España. Recolectó numerosos ejemplares de moluscos y otras especies animales, muchas de ellas nuevas para la ciencia. Como premio a estos trabajos se le concedió en 1867 la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Fernando Amor y Mayor, vicepresidente de la Comisión, fue profesor de química, física e historia natural en el instituto de Córdoba antes de unirse a la expedición. Estuvo a cargo de la mineralogía, geología, paleontología y entomología (insectos y arácnidos).Su brillante trabajo fue interrumpido por su muerte a causa de una infección hepática contraída en el desierto de Atacama.

Francisco de Paula Martínez y Sáez, secretario de la Comisión. Era un joven naturalista y profesor ayudante de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central. Como primer Ayudante Naturalista estuvo a cargo especialmente de los estudios sobre mamíferos, reptiles acuáticos, peces, crustáceos, anélidos, moluscos y zoófitos, recogiendo varios miles de ejemplares que envió a los museos españoles. Llevó un diario detallado de la expedición, en el que incluyó, además de datos científicos, observaciones sobre las personalidades y sucesos que acontecieron.

Marcos Jiménez de la Espada, ayudante del Museo de Ciencias Naturales, discípulo de Mariano de la Paz Graells, catedrático de historia natural en la universidad madrileña, y un zoólogo cuyas extensas investigaciones le dieron fama como geógrafo, historiador y naturalista. Como segundo Ayudante Naturalista estuvo encargado de las aves, mamíferos y reptiles terrestres, y está considerado el miembro más destacado de la expedición. Envió a Europa por primera vez ejemplares de la liebre de la Patagonia, el guanaco, el cisne de cuello negro y el cóndor, así como dieciséis especies nuevas de ranas. Luego sería cofundador de la Sociedad Española de Historia Natural y uno de los pilares de la ciencia española del .

Manuel Almagro y Vega, español oriundo de Cuba, médico que estudió en Madrid y París, versado en antropología física. Fue el encargado de la antropología y etnología, siendo uno de los primeros antropólogos profesionales que hicieron trabajo de campo en América. Envió a España cientos de artefactos indios, junto a cráneos, esqueletos y momias.

Juan Isern Batlló y Carrera, botánico que trabajaba en el Real Jardín Botánico de Madrid. Considerado uno de los miembrso más diligentes de la expedición, como colector-botánico envió a España unas ocho mil plantas recolectadas en Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador, cuidadosamente preparadas y etiquetadas. Por desgracia Isern contrajo una enfermedad tropical cuando exploraba el río Napo, por la que falleció el 23 de enero de 1866 en Madrid, solamente dos semanas después de regresar.miniaturadeimagen|Retrato de Bartolomé Puig realizado por Rafael Castro en 1862|200x200pxBartolomé Puig y Galup, médico y ayudante disecador del Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Barcelona, a cargo de la zoología. Como taxidermista y disecador de la expedición, su trabajo técnico durante el viaje fue calificado por Marcos Jiménez de la Espada como «escaso y de poca calidad».Conoció a una muchacha chilena y se casó con ella, decidiendo no volver a España con sus compañeros y permaneciendo varios años en Chile antes de regresar a España. Regresó a España en 1865, y se reincorporó a su plaza en el Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Barcelona.

Rafael de Castro y Ordóñez, fotógrafo oficial de la Casa Real. Como fotógrafo y dibujante de la expedición, tomó no menos de mil placas de cristal, 300 de las cuales se conservan en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. La incorporación de un fotógrafo a la expedición fue un toque de modernismo insólito, una decisión impulsada por Mariano de la Paz Graells y que daría a la Comisión unos testimonios históricos irrepetibles. Castro murió poco después de regresar a España, suicidándose de un disparo en el corazón, y aunque se sabe que realizó bocetos e ilustró ejemplares biológicos para la expedición, una parte importante no ha sido localizada.

Itinerario

+ Naves de la expedición Desp. (t.l.) Velocidad (Nudos) Año deConst.Triunfo3200111862Resolución 3200 11 1861Vencedora 778 8 1861Covadonga 630 7 1859

En agosto de 1862, las unidades navales y los miembros de la Comisión se reunieron en el puerto de Cádiz antes de su partida. La escuadra, dirigida por el almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez, constaba de dos fragatas de hélice, la Resolución y la Nuestra Señora del Triunfo, buques de tres palos con motores auxiliares que se utilizaban fundamentalmente para atracar y en las calmas. La goleta protegida Virgen de la Covadonga se reunió posteriormente con las dos fragatas para tomar parte en la expedición. El almirante Pinzón eligió la Resolución, capitaneada por Manuel de la Rigada, como su nave capitana. El capitán Enrique Croquer y Pavía mandaba la Triunfo, nave en la que iban los científicos, repartidos en cuatro camarotes de cubierta.

Los ocho integrantes de la Comisión Científica del Pacífico se vieron sometidos a los vaivenes de las maniobras de la escuadrilla naval que les trasladó a tierras americanas, y sus peripecias estuvieron determinadas por las vicisitudes que sufrió la política hispanoamericanista española en el transcurso de su experiencia viajera.López-Ocón divide la expedición en tres etapas: el viaje desde Cádiz hasta Valparaíso, los viajes por el Pacífico y la etapa final de disgregación de la expedición:

Primera etapa: viaje desde Cádiz hasta Valparaíso Esta primera etapa comienza el 10 de agosto de 1862 con la salida de Cádiz hasta mayo de 1863 cuando toda la expedición se reunió nuevamente en Valparaíso. Tras visitar las islas Canarias y las islas de Cabo Verde, realizaron el cruce del Atlántico; durante el viaje se produjeron dificultades entre los científicos y los oficiales de la Triunfo, que se iniciaron en las Canarias, culminaron en una disputa abierta en Cabo Verde y continuaron hasta que ambos grupos se separaron definitivamente en Chile. Los oficiales de Marina impusieron las estrictas normas del reglamento y las ordenanzas navales, impidiendo en muchos casos la actividad de los científicos; por ejemplo, prohibiendo realizar a bordo la disección y conservación de ejemplares, con la consiguiente pérdida de muchos de los ejemplares recolectados, negándoles los botes para trasladarse a tierra e incluso prohibiéndoles salir de los camarotes salvo para comer.

Las fragatas Triunfo y Resolución y la corbeta Vencedora atracaron en Bahía, Río de Janeiro, Santa Catalina y Montevideo, donde encontraron, como estaba previsto, a la goleta Virgen de la Covadonga para seguir a Buenos Aires. Durante estas escalas, los científicos, además de asistir a numerosas recepciones oficiales, se alojaban en tierra y aprovechaban para hacer frecuentes viajes al interior, visitar museos, comprar colecciones, recolectar ejemplares y trabajar con ellos fuera de los barcos, para poder cumplir con los fines de la expedición. alt=Valparaíso, primer teatro de la Victoria (actual plaza Simón Bolívar), 1864|miniaturadeimagen|Valparaíso, primer teatro de la Victoria (actual plaza Simón Bolívar) en 1864|320x320px