Las relaciones entre Estados Unidos y Francia fueron establecidas en 1776, tras la independencia de Estados Unidos. Francia fue la primera aliada de los nuevos Estados Unidos desde la Guerra de la Independencia mediante tratado de apoyo militar firmado en 1778. Las relaciones franco-estadounidenses han sido en general pacíficas, excepto una lucha a gran escala en 1798 y algunas trifulcas en 1942 con un sector francés. Durante su historia han sido importantes aliados, sobre todo durante la Primera y Segunda Guerra Mundial que junto con Gran Bretaña formaron los principales aliados que detuvieron el avance alemán.
En la actualidad Francia y Estados Unidos son importantes aliados militares, comerciales y políticos, miembros fundadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, de la Organización de las Naciones Unidas y a su vez del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ambas son consideradas potencias occidentales de primer orden, y generalmente mantienen posturas similares en la mayoría de las disputas internacionales. miniaturadeimagen|La Estatua de la Libertad fue un regalo del pueblo francés al pueblo estadounidense en conmemoración de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de América.
Historia
Francia y la Revolución estadounidense Durante el tiempo que Gran Bretaña y Francia estaban en paz en Europa, y mientras el equilibrio precario en el interior americano permaneció, las colonias británicas y las francesas convivieron sin dificultades serias. Aun así, con el comienzo de la Revolución Gloriosa en Inglaterra (1688), las diferencias dinásticas, religiosas, y faccionarias entre los protestantes británicos y los católicos franceses en Europa y América provocaron cuatro "Guerras francesas e indias" combatidas ampliamente en tierra americana (La Guerra del Rey Guillermo, 1689–97; la Guerra de la Reina Ana, 1702–13; la Guerra del Rey Jorge, 1744–48; y, finalmente la guerra de los Siete Años, 1756–63). Gran Bretaña finalmente expulsó a los franceses de la Norteamérica continental en 1763 después de la derrota francesa en la guerra de los siete años. En la siguiente década las colonias británicas se alzaron en abierta rebelión contra su metropolí, y Francia apoyó en secreto a los rebeldes suministrando tropas y material de guerra. miniaturadeimagen|El Marqués de Lafayette visitando George Washington en 1777 durante la Guerra de la Independencia americana. Después de que el Congreso declarara la independencia en julio de 1776, sus agentes en París reclutaron oficiales para el Ejército Continental, entre ellos el Marqués de Lafayette, quién sirvió con distinción como general. A pesar de cierto recelo inicial de Francia, los agentes también pidieron una alianza formal. Después de que rearmar su flota y salir impresionados por la victoria de EE. UU. en la batalla de Saratoga en octubre de 1777, París formalizó tratados de comercio y alianza militar el 6 de febrero de 1778 con la nueva nación, que los comprometió a luchar contra los británicos hasta que la independencia estadounidense estuvo asegurada.C. H. Van Tyne, "Influences which Determined the French Government to Make the Treaty with America, 1778," American Historical Review (1916) 21#3 pp. 528–541 in JSTORJonathan R. Dull, A Diplomatic History of American Revolution .(1985)
La alianza militar empezó mal. El almirante francés d'Estaing navegó a América del Norte con una flota en 1778, y unió sus esfuerzos con el general americano John Sullivan para capturar un puesto británico en Newport, Rhode Island. D'Estaing se separó de la flota americana debido a que una tormenta destrozó su flota, retirándose de una operación para enfrentarse a una flota británica, y entonces, a pesar de las peticiones de Sullivan y Lafayette, navegó hacia Boston para reparaciones. Sin soporte naval, el plan colapsó, y las fuerzas americanas de Sullivan tuvieron que retirarse luchando solas. El ultraje a los americanos se extendió, y varios marineros franceses fueron asesinados en varios disturbios. Posteriormente D'Estaing dirigió un asedio desastroso en Savannah, Georgia Franco que socavó aún más las relaciones franco-americanas.Jonathan R. Dull, The French Navy and American Independence: A Study of Arms and Diplomacy, 1774–1787 (1975) miniaturadeimagen|La Batalla del Chesapeake donde la Armada Francesa derrotó a la Royal Navy en 1781. miniaturadeimagen|Rendición de Lord Cornwallis mostrando al inglés rindiéndose al francés (izquierdo) y a las tropas americanas. La alianza mejoró con la llegada a los Estados Unidos en 1780 del Comte de Rochambeau, quién mantuvo una buena relación con el general Washington. Acciones navales francesas como en la Batalla del Chesapeake hicieron posible la decisiva victoria franco-americana en el asedio de Yorktown en octubre de 1781, acabando eficazmente con la guerra en el continente americano. Los franceses seguirían luchando contra los británicos en el continente europeo, hasta sufrir una derrota naval en 1782 frente a las costas españolas en la batalla del Cabo Espartel de 1782.
Napoleón
miniaturadeimagen|Bajo relieve de Napoleón en la Cámara de los Representantes de Estados Unidos en Washington D. C. en Estados Unidos. A principios del a España le suponía un enorme coste mantener el territorio de Luisiana, por lo que se mostró ansiosa en entregarla a Napoleón en 1800. El futuro emperador aspiraba a que Luisiana junto con Haití se convirtiera en parte del imperio francés en el Nuevo Mundo. Luisiana sería el granero perfecto para proveer alimentos a la fuerza laboral a las Indias Occidentales. El presidente Jefferson podía tolerar a una España debilitada pero no a un nuevo imperio en el oeste. Consideró emprender una guerra para prevenir el control francés del río Misisipi, pero prefirió finalmente usar la diplomacia y mandó a un amigo cercano, James Monroe, a Francia para que adquiriese toda el área alrededor de Nueva Orleans que pudiese. Sorprendentemente Napoleón estuvo de acuerdo en vender el territorio entero, debido a que los planes franceses de crear un nuevo imperio colapsaron a raíz de la rebelión de los esclavos en Haití, además de la voluntad de mantener a los británicos lejos de Luisiana. El territorio se vendió en abril de 1803 a Estados Unidos por 15 millones de dólares. Banqueros británicos financiaron la compra a través de bonos americanos y embarcaron el oro de los bancos de Londres a París. La superficie de Estados Unidos se había duplicado sin necesidad de ir a la guerra.
Francia y Reino Unido volvieron a entrar en guerra en 1803, justo después de la adquisición. Ambas pusieron a prueba la neutralidad estadounidense e intentaron cortar las líneas comerciales del enemigo. El gobierno de Washington consideraba que como nación pequeña y neutral podría beneficiarse comercialmente de la guerra de las grandes potencias, aunque desconfiaba de ambas. A pesar de eso los británicos se veían como una amenaza más seria que los franceses (con su monarquía, aristocracia y con una fuerza naval relativamente poderosa en Canadá) era más peligrosa para los intereses americanos. Esto llevó a que se tomara una posición pro-francesa y usar el embargo para hacer daño al comercio británico. De todas formas británicos y franceses infligieron los derechos marítimos del nuevo país, aunque los británicos hicieron más daño, llegando a tomar a miles de marineros americanos en la Royal Navy, cosa que no hizo Francia.J. C. A. Stagg, The War of 1812 (2012) pp 17-47 Jefferson firmó el Acta de Embargo en 1807, que prohibió toda exportación o importación. Redactada para hacer daño a los británicos, ésta supuso más daño al comercio estadounidense. El acta fue abolida en 1809, cuando Jefferson dejó el cargo, sin embargo británicos y franceses se mantuvieron hostiles a los Estados Unidos. La Guerra de 1812 fue la extensión lógica del programa de embargo que ejerció Estados Unidos sobre Gran Bretaña. Sin embargo no se debió por ser aliada de Francia y tampoco hubo intención de coordinar ninguna actividad militar entre ambas.Lawrence S. Kaplan, "Jefferson, the Napoleonic Wars, and the Balance of Power," William & Mary Quarterly (1957) 14#2 pp 196–217 in JSTOR
Francia y España no definieron en su día los límites entre Luisiana y el territorio vecino retenido por España, dejando este problema por solucionar a la diplomacia de ambos países. Estados Unidos heredó la reclamación francesa sobre Texas, que en 1819 se resolvió mediante el Tratado Adams-Onís (y además una parte de la cuenca del Misisipi), lo que incluyó la compra de Florida, donde ya se habían asentado colonos americanos y parte del ejército estadounidense y finalmente la adquisición de los territorios en el Noroeste, en la costa pacífica, sobre los que España ejercía una débil reclamación. Tres décadas después Estados Unidos se anexaría Texas.Thomas Paterson et al. American Foreign Relations: A History, Volume 1: To 1920 (7th ed. 2009) pp 83-127
La Gran Guerra (1917–18) Durante la Primera Guerra Mundial EE. UU. se mantuvieron neutrales hasta que entraron en el conflicto en 1917 como aliado de Francia y proporcionaron gran parte del dinero necesario (como préstamos a pagar) que permitieron la compra de víveres, combustible y químicos americanos para el ejército francés. Tropas americanas fueron enviadas a los frentes europeos, pero sin equipamiento pesado, lo cual permitió a los barcos transportar muchos más soldados. Francia proporcionó la artillería, aeronaves y tanques como el caza SPAD XIII y el tanque ligero Renault FT que sirvió en las formaciones de la aviación y formaciones armadas de la Fuerza Expedicionaria Americana en el Frente Occidental en 1918. En 1918 Estados Unidos envió a más de un millón de soldados que fueron estacionados al sur de los principales frentes franceses. Los soldados estadounidenses supusieron una decisiva ventaja en el conflicto, haciendo que los alemanes no pudieran reemplazar sus propias bajas, perdiendo toda la confianza en ganar la guerra para septiembre de 1918.Martin Marix-Evans, Retreat, Hell! We Just Got Here!: The American Expeditionary Force in France, 1917-1918 (Osprey Military, 1998). miniaturadeimagen|247x247px|Cartel patriótico de Estados Unidos alentando a las mujeres americanas evocando a Juana de Arco durante la Primera Guerra Mundial.
La paz de Versalles (1919)
El presidente Wilson se convirtió en el héroe de guerra para los franceses, y su llegada a París fue muy celebrada por la población. Sin embargo los dos países chocaron en como gestionar la nueva paz después de la guerra. El presidente francés Georges Clemenceau ambicionaba asegurar a toda costa la paz en Francia, obligando a la Alemania vencida a pagar cuantiosas indemnizaciones por la guerra, garantías y reparaciones, y en ningún caso restituir la amistad con su vecino germano. Clemenceau tenía poca confianza en los principios del presidente Woodrow Wilson, que consideraba utópicos y poco realistas: "Incluso Dios se quedó satisfecho con Diez Mandamientos, pero Wilson insistiría en catorce" (una referencia a los catorce puntos de Wilson). Las dos naciones nunca se pusieron de acuerdo en las deudas, reparaciones y restricciones que debería soportar Alemania.