thumb|Vista de la cúpula de la capilla Real del Tesoro di San Gennaro (1608-1646), obra de F. Grimaldi con frescos de Lanfranco y Domenichinominiatura|derecha|Escalera napolitana típica del Palazzo dello Spagnolo (1738, obra de Ferdinando Sanfelice y Francesco Attanasio
El barroco napolitano fue una forma artística y arquitectónica que se desarrolló en Nápoles a principios del y floreció a mediados del mismo siglo con las obras de varios arquitectos locales altamente cualificados, alcanzó su apogeo con una arquitectura influenciada por el rococó y el barroco austriaco y terminó a a mediados del siglo siguiente, con la llegada de arquitectos de formación neoclásica. Se reconoce por sus llamativas decoraciones de mármol y estuco que caracterizaron la estructura portante de los edificios.
La arquitectura barroca en la Italia meridional produjo sus resultados más significativos solo en el . Sin embargo, desde 1610 y en las décadas siguientes en Nápoles, entonces bajo dominio español, se construyeron muchas iglesias barrocas, a menudo adornadas con ricas decoraciones de mármol o estuco (comparables con los interiores berninianos), pero privadas de los inventos espaciales y su fusión con la arquitectura típica del barroco romano.A. Blunt, C. de Seta, Architettura e città barocca, Napoli 1978.
Los locales investigaban con la actividad de arquitectos como Francesco Grimaldi (1543-1613), autor de algunos edificios religiosos importantes (como la basílica de Santa Maria degli Angeli en Pizzofalcone y la capilla Real del Tesoro di San Gennaro (1608-1646)) en los que se aplicó una decoración barroca todavía sobre plantas clásicas.N. Pevsner, J. Fleming, H. Honour, Dizionario di architettura, cit., voce Grimaldi, Francesco.
La figura más prominente en la ciudad de Nápoles fue Cosimo Fanzago (1591-1678), quien trabajó en la certosa de San Martino, erigió la iglesia de Santa María Egiziaca en Pizzofalcone, el palazzo Donn'Anna y la Guglia di San Gennaro. La planta de Santa Maria Egiziaca, la iglesia más hermosa de Fanzago, se relaciona con iglesia de Sant'Agnese en Agone, mientras que el diseño de la cúpula deriva de Sant'Andrea al Quirinale de Bernini; sin embargo, contrariamente a los modelos romanos, existe una economía extrema en la definición de los detalles y el énfasis puesto en las partes estructurales, pintadas de blanco, que producen un efecto de imponente simplicidad.Wittkower, R. (1993), op. cit., p. 253 El palazzo Donn'Anna (nunca completado) y la Guglia di San Gennaro, en cambio, representan dos extrañas creaciones compuestas que atestiguan la versatilidad de Fanzago para dominar el amplio abanico de posibilidades que ofrecía la arquitectura del : desde la reinterpretación de los motivos tradicionales hasta la mezcla de elementos manieristas y barrocos.
Sólo a principios del con Ferdinando Sanfelice (1675-1748) la arquitectura napolitana se dirigió hacia una verdadera sensibilidad barroca para las formas espaciales complejas.A. Blunt, C. de Seta, Architettura e città barocca, cit. Sanfelice fue sobre todo el artífice de una arquitectura civil de elegancia incomparable, basada en la interpenetración de espacios interiores y exteriores, que alcanzaron los niveles más altos en las grandiosas escaleras de doble bóveda, como las del palazzo dello Spagnolo y del palazzo Sanfelice, edificio que el arquitecto construyó para él y su familia en el Rione Sanità.
La última fase de la arquitectura barroca en Nápoles —ya bajo dominio austríaco—, y en Italia, se ejemplifica en el palacio de Caserta (1752-1774) de Luigi Vanvitelli, supuestamente el edificio más grande erigido en Europa en el . Inspirado en los modelos franceses y españoles contemporáneos, el palacio está hábilmente relacionado con el paisaje. En Nápoles y Caserta, Vanvitelli practicó un estilo académico clásico y sobrio, con igual atención a la estética y a la ingeniería, un estilo que haría fácil la transición al neoclasicismo.
Este estilo, que se difundió en Campania y en el sur del Lacio —donde se construyó la abadía de Montecasino, ejemplo de la arquitectura barroca napolitana fuera de Nápoles—, no atrajo la atención de la crítica internacional hasta el , gracias al libro Neapolitan Baroque and Rococo Architecture de Anthony Blunt.
Características del barroco napolitano miniatura|Iglesia de la Cartuja de San Martino
La arquitectura barroca se desarrolló en Roma a principios del , bajo la influencia de la herencia cultural de Miguel Ángel y las obras de Carlo Maderno, entre otros. Las exigencias dictadas por la Contrarreforma condujeron a la creación de un estilo con tendencia a exaltar el carácter central de la Iglesia católica, pero también de expresar las frivolidades de la vida temporal y la nueva filosofía científica de Copérnico y Galileo, ampliando las fronteras del conocimiento y haciendo alusión a la vida-sueño, como se percibe en la filosofía de Descartes y las obras de Shakespeare y Calderón.
Las características esenciales de la arquitectura barroca son el uso de las líneas curvas, tortuosas, a veces con motivos muy complejos e indescifrables. Además, un fuerte sentimiento de teatralidad incita al artista a la exuberancia decorativa, combinando la pintura, la escultura y el estuco en la composición espacial, subrayando el conjunto mediante juegos sugerentes de luces y sombras.
Las características del barroco romano no tardaron en salir de los límites de la Ciudad Eterna. En Nápoles, los temas barrocos, combinados con los del manierismo toscano, recibieron la influencia —sobre todo en las tres primeras décadas del — de arquitectos no formados en la ciudad, entre los que se puede citar a Giovanni Antonio Dosio, al ferrarés Bartolomeo Picchiatti y al teatino Francesco Grimaldi, originario de Oppido Lucano y formado en Roma. Se atribuyen a Dosio varias obras, como la iglesia de los Girolamini, la cartuja de San Martino, ambas reinterpretaciones del manierismo tardío del Renacimiento toscano. Picchiatti parece gustar más del primer barroco romano, mientras que Grimaldi forma parte del grupo de arquitectos religiosos, como el dominico Giuseppe Nuvolo y el jesuita Giuseppe Valeriano. Grimaldi, tras trabajar con éxito en distintos proyectos en Roma, se encargó de diseñar la basílica Santa Maria degli Angeli a Pizzofalcone y la capilla del Tesoro de San Genaro de la catedral de Nápoles, donde la decoración barroca se aplicó sobre infraestructuras clásicas.N. Pevsner, J. Fleming, H. Honour, Dizionario di architettura, Turin, 1981, entrada: Francesco Grimaldi.
No obstante, el personaje emergente del siglo será Cosimo Fanzago. Lombardo de nacimiento, se estableció durante el segundo decenio del en Nápoles, donde diseñó numerosas obras escultóricas y arquitectónicas: edificios religiosos, civiles y decoraciones interiores de iglesias en mármoles polícromos y marquetería de mármol.
En el , Antonio Canevari, Domenico Antonio Vaccaro, Ferdinando Sanfelice, Niccolò Tagliacozzi Canale y muchos otros cambiaron de manera radical el aspecto de la ciudad.
Los arquitectos se encargaron de remodelar los edificios existentes o de crear nuevas obras en las reducidas parcelas de terreno del interior de la villa. Las obras estaban sujetas a ciertas limitaciones en su construcción, de forma que en los edificios del Nápoles barroco es posible identificar una serie de características, sobre todo en los edificios religiosos:
Las fachadas de las iglesias tienen casi siempre formas rectilíneas, a menudo no respetan la orientación de la nave, y se sacrifica su ligereza para unirlas a las fachadas de los edificios colindantes. Para dar discontinuidad y ritmo a la masa de los muros se utilizan lesenas, en ocasiones acompañadas de nichos. Algunas iglesias tienen apariencia más compleja, como dobles fachadas. Las plantas preferidas son las de forma de cuadrilátero, para no ocupar espacio que podría dedicarse a la construcción de otros edificios. Sin embargo, también existen iglesias con planta de cruz latina, y en menor medida, de cruz griega o elipse. En el se observa la presencia de formas más libres e inusuales, como la iglesia de la Inmaculada Concepción de Montecalvario, en la que la cruz griega se inscribe en un octógono para formar una girola que une las distintas capillas situadas a la entrada y en el ábside. A causa de las irregularidades del suelo, las iglesias se construyen sobre terraplenes artificiales que se salvan con escalinatas. Los edificios se construyen alrededor de un patio, al fondo del cual se extiende una escalera abierta de doble rampa. Para conseguir claroscuros, se utilizan mármoles, piperno y en ocasiones, toba. Los portales de los edificios son de mármol, piperno o una mezcla de ambos.
Historia y evolución del estilo
Primera fase (1582-1626)
miniatura|Iglesia de San Giorgio dei Genovesi thumb|Nave de la iglesia de San Gregorio Armeno (1572-1589, proyecto de Giovanni Francesco Mormando, ejecutado por Giovanni Vincenzo Della Monica y Giovan Battista Cavagna, decorada con frescos de Luca Giordano.
La primera fase del barroco napolitano comienza en el con los planes de urbanización a iniciativa de Pedro Álvarez de Toledo, el primero en planificar una expansión razonable de la villa. En la segunda mitad del , se construyen los Quartieri Spagnoli y los barrios extramuros de la capital del reino —como Vergini y Sant'Antonio Abate—, mientras que en las laderas de Vomero se desarrollan otros polos urbanos aledaños a la ciudad.
La realización más importante del es el proyecto de Ferdinando Manlio y Giovanni Beninasa para la Via Toledo, cerca de la cual el virrey decidió construir, a lo largo de las laderas de la colina de Vomero, el barrio para alojar las guarniciones militares españolas, y, al otro lado, residencias de la nobleza local. El proyecto, en parte olvidado, preveía la construcción unitaria de bloques adosados a lo largo de la calle. Durante ese tiempo, Pedro de Toledo y otros virreyes comenzaron una lenta transformación de los arrabales en barrios de la ciudad.
Esta fase se subdivide en dos grandes periodos, el primero de 1582 a 1613 y el segundo de 1613 a 1626. El primero puede considerarse una fase de premisas, siempre caracterizada por edificios de estilo manierista romano. El artista más importante del cambio de siglo es Domenico Fontana (1543-1607) , autor del palacio real y el Complesso di Gesù e Maria, que murió en Nápoles en 1627. También es notable la obra de Giovan Battista Cavagna (ca. 1545-1613), que trabajó en varios proyecto de la capital inspirándose en los cánones clásicos y en los tratados de Jacopo Vignola. Por el contrario, en el segundo periodo, los maestros y arquitectos napolitanos adquirieron una mayor autonomía en lo que respecta al diseño. Este periodo finaliza con la llegada de Cosimo Fanzago, escultor lombardo naturalizado napolitano (en esa época, estos territorios no dependían de la misma corona). En el mismo periodo se encontraba también activo Giovan Giacomo di Conforto, que llevó a cabo diversas restauraciones, participó en grandes obras de la ciudad, y fue supervisor de la construcción de la cartuja de San Martino hasta 1626, fecha en que fue sustituido por Fanzago. Otras dos personalidades importantes fueron Giulio Cesare Fontana, hermano de Domenico Fontan], y su colaborador, el ferrarés Bartolomeo Picchiatti (1571-1643), que se independizó tras el fallecimiento de Fontana y fue autor de importantes edificios religiosos como las iglesias de Santa Maria della Stella y de San Giorgio dei Genovesi.