El Parque Natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter (en catalán Parc Natural d'El Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter) es un espacio natural protegido español situado a caballo entre las comarcas del Alto Ampurdán y el Bajo Ampurdán, en la provincia de Gerona, Cataluña.

Ocupa 8192,19 hectáreas de superficie tanto terrestre como marina (2037 ha). El 13 de mayo de 2010 fue declarado parque natural con la aprobación de la Ley de Declaración del parque natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter en el Parlamento de Cataluña.

El parque natural incluye además dos reservas naturales parciales, una marina, la de las Islas Medas, y otra terrestre, la del Bajo Ter; una reserva natural integral en la zona emergida de las Islas Medas por su alto valor; una zona periférica de la reserva natural parcial marina, y un ámbito de protección de espacios agrarios. A pesar de la aprobación de la ley de creación del parque se creaba su junta rectora en 2013, con tres años de diferencia, que tiene por objeto desarrollar el funcionamiento reglamentario de este parque. La junta la forman una cuadragésima de miembros, incluyendo una veintena de entidades, ocho representantes municipales (uno por cada uno de los municipios que incluyen porciones del parque) y doce representantes otras administraciones que tienen la voluntad de nombrar la comisión permanente de carácter ejecutivo.

Historia Ya hace muchos años que las Islas Medas han sido objeto de estudio para los científicos que estudiaban los fondos marinos del litoral, pero no fue hasta el comienzo del 1980 cuando el Instituto de Estudios Catalanes encargó un trabajo colectivo sobre los sistemas naturales de las Islas Medas, que supuso un gran impulso para consolidar las tareas de protección para la conservación de su patrimonio natural y cultural. A finales del 1969, la Federación Española de Actividades Subacuáticas puso en marcha un proyecto para proponer la creación de un parque submarino en las islas, pero las primeras leyes de protección no llegaron hasta los años ochenta, cuando la Generalidad de Cataluña publicó la Orden de 25 de noviembre de 1983, por la cual se prohibía la pesca y extracción de recursos marinos vivos del litoral de las Islas Medas. Esta protección fue ampliada con la Ley 19/1990, de 10 de diciembre, de conservación de la fauna y flora del fondo marino de las Islas Medas, la aplicación de la cual ha comportado que, actualmente, el área Protegida de las Islas Medas se haya convertido en una de las más importantes del Mediterráneo.

No fue hasta la aprobación del Plan de espacios de interés natural en 1992(Decret 328/1992) cuando se hizo efectiva la protección del Montgrí, la parte emergida de las Islas Medas y también una parte de los humedales del Bajo Ampurdán. En fecha de 10 de enero de 2000 el Gobierno de Cataluña adoptó el acuerdo por el cual se apruobaba definitivamente el Plan especial de delimitación definitiva del espacio del PEIN del Montgrí.

El mes de diciembre de 2001, la reunión de las partes contratantes del Convenio de Barcelona subscrito en Mónaco aprobó incluir los fondos marinos de las Islas Medas en la lista inicial de las zonas especialmente protegidas de importancia para el Mediterráneo (ZEPIM), por la existencia de especies singulares con elevado valor ecológico, tanto animales como vegetales.

El Decreto 222/2008, de 11 de noviembre, por el cual se aprueba el Plan rector de uso y gestión del área Protegida de las Islas Medas (PRUG), fue la última normativa aplicada a las islas.

El Acuerdo de Gobierno de septiembre del 2006,(GOV/112/2006) por el cual se designan zonas de especial protección para las aves (ZEPA) y se aprueba la propuesta de lugares de importancia comunitaria (LIC), que configura la red Natura 2000 en Cataluña, unifica los tres espacios del PEIN del Montgrí, las Islas Medas y el bajo Ter en uno solo, ampliando varios espacios como el ámbito marino del Montgrí, la zona del Bol Roig en La Escala, el río Ter y la zona de las antiguas instalaciones de Radio Liberty en Pals.

El parque natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter se creó por la ley 15/2010, de 21 de mayo de 2010, con el objetivo principal de unificar la normativa de protección de los tres espacios que conforman el parque natural (Macizo del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter).

La ley declara como parque natural las Islas Medas, el macizo del Montgrí y su entorno marino así como el litoral del Bajo Ter. Comprende los municipios de: Torroella de Montgrí, Palos, Bellcaire d'Empordà, Palau Sator, Ullá, Fontanillas y Gualta, en la comarca del bajo Ampurdán, y La Escala a la comarca de la Alto Ampurdán. La ley declara como reserva natural parcial el ámbito marino en el entorno de las Islas Medas dando lugar a la Reserva Natural Parcial marina de las Islas Medas y también las lagunas y los humedales de los sectores de Ter viejo, Pletera, balsa de Fray Ramón y Les Basses d'en Coll y sus sistemas litorales asociados que en su conjunto originan la Reserva Natural Parcial de los Humedales del Bajo Ter. La superficie emergida de las Islas Medas se declara reserva natural integral.

Patrimonio natural y cultural La presencia de un paisaje singular, configurado por un litoral con acantilados, calas y playas que se adentran en unos fondos marinos de indudable valor ecológico, un macizo montañoso que se levanta entre las llanuras aluviales del Bajo y el Alto Ampurdán y los humedales que forma el río Ter cuando desemboca en la bahía de Pals, hacen del parque natural del Montgrí, las Islas Medas y el Bajo Ter un lugar único en Cataluña. Si a todo esto añadimos las numerosas improntas que ha dejado el hombre a lo largo de su historia, se completa un patrimonio digno de estudio, conservación y divulgación para que nuestras generaciones futuras puedan heredarlo, tal como lo heredamos nosotros.

Paisaje Resulta prácticamente imposible escribir sobre el paisaje de estos espacios sin hacer referencia explícita a su contexto ampurdanés. La pequeña comarca del Bajo Ampurdán, el Empordanet que Josep Pla describía en la obra Mi país, contiene como referente obligado el macizo del Montgrí, imponente imagen que recuerda la figura de un obispo dormido y estirado que con la punta de los dedos de los pies parece querer comprobar la temperatura de las aguas del Mediterráneo. Pla calificó el castillo del Montgrí como el «botón de la rueda de l'Empordà» y la «flor de piedra del país» y escribió alabanzas dedicadas al castillo en la obra De la Empordanet en Perpiñán: «Los ampurdaneses, sea qué sea nuestro lugar de residencia, tenemos el castillo del Montgrí ante los ojos toda la vida. Solo tenemos que abrir una ventana o dar cuatro pasos para que se nos aparezca. Y lo curioso es que cuanto más lo miramos más nos gusta. No nos cansamos nunca de mirarlo. Y cuando estamos fuera del país lo llevamos en nuestra memoria más íntima, personal y callada». Este pequeño territorio engloba una buena representación de casi todos los paisajes mediterráneos más preciados desde los fondos submarinos a las calas y de las calas a las cumbres perfumadas con el olor del tomillo y el romero.

El valor paisajístico de esta zona se caracteriza principalmente por su gran heterogeneidad, por su singularidad y por el conjunto de factores geológicos, meteorológicos y humanos, que han ido dando forma a su medio físico y natural con comunidades vegetales y animales características.

El Espacio de Interés Natural del Montgrí configura una unidad de relieve singular dominada por una meseta con pequeñas elevaciones, situada entre la plana baja del Ter y el golfo de Roses. Las cumbres más altas son las situadas al suroeste, principalmente, el Montplà (310 m), la montaña de Ullà (307 m) y el Montgrí (303 m). La franja litoral se extiende a lo largo de casi 10 km entre el cabo de la Barra y cala Montgó, y es el único ejemplo en Cataluña de acantilados excepcionales de casi 100 m de altura y de origen calcáreo. La geomorfología de la costa es muy diversa, y origina diferentes accidentes como calas, golfos, islotes o cuevas, que en conjunto constituyen un paisaje de excepcional belleza, que ha sido modelado sobre todo por la acción del mar. Otro factor paisajístico particular es la existencia de una duna continental en el lado este del macizo, formada principalmente por la acción de los vientos de tramontana que han llevado gran cantidad de arena desde el Alto Ampurdán a lo largo de los años.

El pequeño archipiélago de las Medas, de 21,5 ha de superficie, está formado por siete islotes y algún escollo, y constituye un paisaje de gran belleza único en Cataluña, debido a la gran cantidad de ambientes y especies que se encuentran. Lo que determina el valor excepcional de las Medas en el Mediterráneo es su medio marino, donde encontramos paisajes de indudable valor como paredes verticales con comunidades de corales, praderas de posidonia, fondo poco profundos dominados por algas y las cuevas y túneles excavados a lo largo de los años por los fenómenos naturales. Las islas presentan una disimetría muy acusada entre los extremos este y oeste. Mientras que en la vertiente oriental encontramos acantilados cortados en vertical que se adentran de igual manera en los fondos marinos hasta unos 50 m de profundidad, el occidental tiene pendientes más suaves, que facilitan una accesibilidad más cómoda a la isla.

Hábitats Según la lista de los hábitats presentes en Cataluña (LHC), las Islas Medas y el macizo del Montgrí acogen un total de 25 hábitats diferentes, de los cuales 11 tienen interés comunitario y de estos, 3 son prioritarios.

Las Islas Medas presentan unos hábitats terrestres modelados por las condiciones climatológicas con presencia fundamentalmente de vegetación halófila (adaptada a la sal) y sin un estrato arbóreo denso. La superficie mayoritaria de las islas está cubierta de un extenso matorral y formaciones herbáceas de suelos salinos. La garriga también está presente, y el lentisco y el acebuche son los representantes del escaso estrato arbóreo, este último de importancia capital, puesto que ofrece refugio a la colonia de ardeidas nidificantes en las islas. La presencia de una colonia extensa de gaviotas ha provocado la transformación de la vegetación existente en muchos lugares hacia una vegetación de carácter más ruderal. Otra problemática es la que causan las especies foráneas que encuentran en las islas un medio adecuado donde desarrollarse. Los acantilados, su costa rocosa y los islotes y farallones ofrecen en este espacio la singularidad de un paisaje único en Cataluña.

La garriga de coscoja domina ampliamente la superficie recubierta del macizo, seguida de los pinares de pino blanco con sotobosque de garrigas. Hay que destacar también por su relevancia las dunas interiores plantadas de pinos y los prados secos de tierra baja. Los bosques esclerófilos de encina tienen una representación muy exigua. Los cultivos leñosos de secano, principalmente de olivo, mantienen una representación importante en el conjunto del macizo y sobre todo en sus vertientes abancaladas. También están presentes los pastos y los cultivos herbáceos extensivos de secano. Los riscos y peñascos calcáreos de las comarcas mediterráneas cálidas constituyen, además, un elemento configurador del paisaje. Los ambientes litorales y salinos están representados a lo largo de toda la costa del macizo entre los municipios del Estartit y La Escala.

En cuanto a la gran diversidad de hábitats marinos que encontramos a los fondos de las Islas Medas, en gran parte se debe a varios factores que hacen que haya una elevada productividad en la zona. Entre los factores más importantes, se encuentra la aportación de materia orgánica del río Ter, la influencia de los vientos norteños que favorecen la subida de aguas de profundidad ricas en nutrientes y la diversa composición de los fondos marinos, que provoca la existencia de diferentes hábitats adaptados a cada uno de ellos.