Las Casas del Conde es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra dentro de la comarca de la sierra de Francia. Pertenece al partido judicial de Ciudad Rodrigo y a la Mancomunidad Sierra de Francia.
Su término municipal está formado por un solo núcleo de población, ocupa una superficie total de 1,26 km² siendo el municipio con menor extensión de la provincia de Salamanca y de la Región de León. Según los datos demográficos recogidos en el padrón municipal elaborado por el INE en el año , cuenta con una población de habitantes.
Geografía miniatura|Río Francia Las Casas del Conde consta de dos barrios: el Viejo y el Nuevo, entre los que cruza un arroyo y se encuentran comunicados por un puente. Tal y como queda reflejado en los archivos eclesiásticos, su primer nombre fue Las Casas del Sapo, pasando posteriormente a llamarse Villanueva de las Casas y definitivamente, Las Casas del Conde.
Noroeste: San Martín del Castañar Norte: San Miguel del Robledo Noreste: Villanueva del Conde Oeste: La Alberca 75px Este: Santibáñez de la Sierra Suroeste: Mogarraz Sur: Cepeda Sureste: Miranda del Castañar
Clima
La temperatura media anual de es de 13,40 °C, la cual es 0,43 °C más alta que la temperatura media anual de España que es 12,97 °C. En los meses más cálidos la temperatura media es de 34,60 °C y en los meses más fríos la temperatura media es de 0,90 °C. La precipitación media anual en Las Casas del Conde es de 1156 mm, la cual es 511,7 mm más alta que la precipitación media anual de España (644,3 mm)
Senderismo Existen varias rutas de senderismo en Las Casas del Conde
San Martín del Castañar - Las Casas del Conde - Sequeros y regreso por el asentadero de curas. La Alberca - Las Casas del Conde - Sequeros - San Martín del Castañar - La Alberca. San Martín del Castañar - Las Casas del Conde - El muro - San Martín del Castañar. San Martín del Castañar - Mogarraz - Monforte - Las Casas del Conde - San Martín del Castañar. Sierra de Francia 2 (Mogarraz, Miranda del Castañar, Villanueva del Conde, Sequeros y San Martín del Castañar). Asentadero, bosque de los espejos (Sequeros, Las Casas del Conde y San Martín del Castañar). Circular Sierra de Francia.
Flora y fauna miniatura|Cerezo entre olivos Se encuentra ubicado próximo al río Francia, que nace en la sierra de su nombre, como todo río de montaña sus aguas son cristalinas y su cauce discurre entre una vegetación integrada por alisos, fresnos etc., que tienden a buscar la luz solar alcanzando gran altitud contribuyendo a formar un túnel en torno al río lo que contribuye en el periodo estival a gozar en su entorno de una paz, sólo perturbada por el ruido del agua en su transcurrir. Las Casas del Conde enclavado en frondosos bosques de castaños y robles tiene un microclima privilegiado, dada su situación geográfica, lo que permite que sea posible el cultivo de todo tipo de frutales (cerezos, higueras, manzanos, perales, olivos, vid, etc.) incluso los de tipo mediterráneo (naranjos, limoneros, etc.). En cuanto a la vegetación, es muy rica en plantas aromáticas (tomillo, orégano, etc.). En enero ya han florecido los narcisos en torno al río o prados húmedos, lo que da una idea del clima de esta localidad dada su situación geográfica (en el interior de entre dos montañas, junto al río mencionado y orientado al saliente).
Cucos, perdices, palomas torcaces, tórtolas, petirrojos, escribanos, mirlos, alcaudones, lavanderas, herrerillos y una larga lista de pobladores manifiestan la riqueza ornítica de estos parajes. En el avistamiento de aves, las rapaces tienen una nutrida representación, con especies tan características como el águila imperial en grave peligro de extinción, el águila real, el halcón peregrino o los grandes buitres negro y leonado. Son relativamente frecuentes las rapaces forestales como las águilas calzada y culebrera, el águila ratonera, los milanos, el azor y el gavilán o las rapaces nocturnas como el imponente búho real, el búho chico, la lechuza, el autillo o el mochuelo.
Los reptiles con una gran diversidad, son el grupo de vertebrados junto con las aves, mejor representados. Destacan tres especies endémicas de la península ibérica: el lagarto verdinegro, la lagartija serrana y la lagartija de bocage. También podemos encontrarnos con la culebra de escalera, la culebra viperina y la culebra bastarda.
Las especies más comunes de anfibios que podemos encontrar en estos parajes son la rana patilarga, la rana verde, la ranita de San Antonio, el sapo común, la salamandra, el tritón jaspeado y el tritón ibérico.
De gran interés resulta la presencia, aunque escasa, de tejones, garduñas, comadrejas, nutrias y varias especies de murciélagos, de los cuales algunos son auténticos endemismos. En la década de los setenta se reintrodujeron corzos y ciervos para su aprovechamiento cinegético, con distinta suerte porque el ciervo no ha tenido tanto éxito como el corzo. Es el zorro el mamífero depredador más frecuente. Abundan los jabalíes, y la presencia de erizos, topos, topillos, lirones caretos, ratones de campo, musarañas, y conejos, completan el abanico de mamíferos.
Entre la variedad de peces fluviales que en el río Francia podemos encontrar, destacan especies de aguas transparentes encabezadas por la trucha común, el barbo y los menos frecuentes bermejuelas y colmillejas. Aunque en los últimos años tras los reiterativos vertidos ilegales aguas arriba, acompañados de un descenso generalizado en las precipitaciones, han reducido considerablemente estas poblaciones tan sensibles.
Transporte
Transporte público: Autobús línea Salamanca-La Alberca-Mogarraz. Estación de autobuses de Salamanca.
Se encuentra a 76 km de Salamanca, por la carretera comarcal C-512.
Las noches de verano, un autobús nocturno conocido como el "búho serrano" recorre los municipios de Herguijuela de la Sierra, Madroñal, San Miguel del Robledo, Mogarraz, El Maíllo, Las Casas del Conde, San Martín del Castañar, Monforte de la Sierra, La Alberca, Villanueva del Conde, Cepeda, El Cabaco, Miranda del Castañar y Garcibuey con el fin de evitar que los jóvenes tengan que desplazarse en coche a las fiestas de los pueblos vecinos y evitar así los accidentes de tráfico con el alcohol como causa.
Historia miniatura|izquierda|Alfonso IX de León creó el concejo de Miranda en el , del que pasó a depender Las Casas del Conde Como la mayoría de los pueblos de la comarca, Las Casas del Conde nace a la historia durante la repoblación cristiana, iniciada en tiempos de Alfonso VI de León (1065-1109) en manos de su yerno, el conde Raimundo de Borgoña. Como las guerras de los musulmanes continuaban amenazando la España cristiana, Alfonso IX de León intensifica la actividad repobladora y fortifica esta zona, perteneciente al Reino de León y que es frontera tanto con los musulmanes como con el Reino de Castilla. Tal y como se desprende de la procedencia de su nombre, pronto el municipio pasa a formar parte de la jurisdicción del Conde de Miranda del Castañar, con la dependencia económica que ello supone, debido al establecimiento de las rentas feudales, aplicadas a todos los bienes económicos y materiales de los vecinos. Un freno importante para el desarrollo del pueblo, hasta que en 1757, el Rey otorga el título de villa a Las Casas del Conde, adjudicándole gran parte del terreno de El Cabaco, Nava de Francia y El Casarito.
Este reparto originó el inicio de un larguísimo pleito entre Las Casas y El Cabaco, en el que no faltaron peleas, intentos de asesinato y hasta la presencia de soldados, enviados por el gobernador del distrito, que vivía en Ciudad Rodrigo.
Algunos autores relatan que los de Las Casas del Conde, más agresivos por su condición de serranos, hirieron, acuchillaron y hasta dejaron gravísimamente mal parados a varios vecinos de El Cabaco. En 1763 se falló la causa a favor de los cabaqueños, quienes recuperaron sus montes comunales. Las actas completas de este pleito ocupan nada menos que 1720 páginas manuscritas en folio y la sentencia se contiene en otro tomo de 180 páginas.
Años antes, los vecinos de Las Casas también tuvieron serias disputas con Mogarraz, por la explotación de la dehesa de Santa Coloma. En 1672 hubo un muerto y varios heridos en una reyerta, lo que desencadenó una época de mayor entendimiento, y al año siguiente se firmaron las paces, pagando Mogarraz 14300 reales por la dehesa. Sin embargo, los pleitos continúan a lo largo de los años por problemas de aprovechamiento de árboles secos sin fruto, podas, costas, entresacas, etc, dando lugar a la sentencia de la Real Chancillería de Valladolid, ejecutoria del 28 de febrero de 1738, en referencia a los parajes del monte de Peñalvo, ya regulados en las ordenanzas del tercer conde de Miranda, y a los predios hacia San Blas y las inmediaciones del río Francia
Con la creación de las actuales provincias en 1833, Las Casas del Conde fue incluido en la provincia de Salamanca, dentro de la Región Leonesa.
A mediados del , la villa tenía contabilizada una población de 451 habitantes. Aparece descrita en el sexto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Demografía Las Casas del Conde cuenta con una población de .
Según el Instituto Nacional de Estadística, Las Casas del Conde tenía, a 31 de diciembre de 2018, una población total de 61 habitantes, de los cuales 28 eran hombres y 33 mujeres. Respecto al año 2000, el censo refleja 88 habitantes, de los cuales 40 eran hombres y 48 mujeres. Por lo tanto, la pérdida de población en el municipio para el periodo 2000-2018 ha sido de 27 habitantes, un 31% de descenso.
Cultura
Arquitectura
Además de las casas, las plazas y las calles a las que ellas dan, constituyen la fisonomía de la arquitectura popular serrana. Tanto las unas como las otras están empedradas con piedras de granito, lo que otorga su personalidad a estos espacios; en ocasiones, grandes lanchas graníticas forman verdaderas roderas en calles principales. No faltan, en los más diversos rincones, cruceros de piedra elevados a veces y circuidos por unas escalerillas de granito. Estos forman parte de un viacrucis que culmina en una preciosa representación del calvario con tres cruces donde la central lleva grabados los instrumentos de la pasión de Cristo: los clavos, las tenazas, el látigo... Otro elemento con el que nos encontramos son las fuentes, que manan por sus caños de continuo y que otorgan al fluir del tiempo ese sonido regular y monótono. Rumor de fuentes, tan característico de la sierra de Francia. Y balcones cubiertos por tiestos y macetas cuando llega el buen tiempo; geranios con los diversos tonos del rojo y con el blanco y el verde, que dan vivacidad a las calles y plazas. Dentro de este urbanismo, tienen especial importancia el soportal, presente en algunas plazas sobre todo, como cobijo y recinto de intimidad. Y los pasadizos cubiertos. Y los rincones escondidos y que parecen no existir. ¿Y los poyos? Son bloques de granito, adheridos a la fachada de la planta baja de cada casa, donde las gentes se sientan a tomar el fresco y el aire durante el buen tiempo y donde cosen las mujeres en las largas tardes de verano. Contribuyen a formar estampas muy serranas, que aún se conservan muy vivas. Todos estos elementos constituyen una invitación para un demorado recorrido en el que el viajero irá llenando de continuas sorpresas sus ojos, si está dispuesto a dejarse cautivar.
miniatura|Merendero miniatura|Charco de las Latas miniatura|Cabra en un roquedo miniatura|Ayuntamiento miniatura|Iglesia parroquial
Gastronomía