Fieles llevando ofrendas del sarcófago de Hagia Triada, periodo neopalacial.|thumb La religión minoica se corresponde con los cultos practicados por la civilización minoica en Creta. Es una religión animista orientada al culto a la vegetación. Esto se percibe especialmente a través de los dioses y diosas que mueren y renacen cada año, y los usos simbólicos del toro o su cornamenta, serpientes y palomas. A pesar de que haya desaparecido con la llegada de los aqueos y los dorios de Grecia, dejó rasgos importantes en los mitos del panteón de la Grecia Clásica.
Fuentes El estudio de la religión minoica se basa principalmente en los objetos encontrados durante las excavaciones de los yacimientos arqueológicos de Creta. Entre las principales fuentes religiosas están los palacios minoicos, los altares, los santuarios, los objetos religiosos, las tumbas, las criptas, los pilares, las cavernas, los ídolos votivos, los sellos y los frescos. Todo esto es lo que permite a los investigadores hacer una interpretación de su religión. Sin embargo, no hay ningún texto minoico que permita verificar y contrastar las interpretaciones. Para entender mejor la religión minoica se hace un paralelismo con las civilizaciones del mismo periodo (egipcia y mesopotámica, entre otras) o del periodo posterior (micénica).
El panteón minoico
"Anillo de Minos", probablemente de Cnosos, del periodo prepalacial tardío|izquierda|thumb
El ciclo de la vegetación Los minoicos personificaban la vegetación como la figura de un niño divino o un dios joven que muere y renace cada año. De la misma forma, el poder de creación de la naturaleza se personifica en las características de la diosa madre, representada en el arte minoico como una mujer que carga a su hijo en brazos y como la esposa del dios joven. Este matrimonio sagrado simboliza la fertilidad de la tierra. Las escenas en el sarcófago de Hagia Triada son una representación simbólica del final del invierno y el comienzo de la primavera: la muerte y la resurrección de la naturaleza, representada con la vida y la muerte. El joven dios no es el único conocido en las religiones prehelénicas. Los prehelénicos, según parece, también creían en la muerte y la resurrección de una diosa madre de la vegetación. La diosa madre de Eleusis y su hija probablemente tenían orígenes prehelénicos, debido a la relación entre sus mitos y la cultura de los cereales; fueron introducidas en la antigua Grecia mucho antes de que llegaran los pueblos helénicos.
Algunas diosas como Dictina y Britomartis son conocidas incluso después del final de la cultura minoica. Se cree que la primera está asociada con lo montes Dikti, y que el nombre de la segunda significa "dama dulce", que es probablemente un epíteto de la diosa joven. Velcanos y Jacinto son nombres de dioses mortales, como Ariadna, que a pesar de ser un nombre indoeuropeo, es una diosa que, al igual que las demás citadas, muere y renace cada año.
La Diosa madre
Sello de ónix representando a la diosa de los animales, cercada por dos grifos. Cnosos, periodo neopalacial (1450 a.C.)|thumb
Evans sentía que no era posible separar las figuras femeninas neolíticas de las que fueron encontradas en los templos y altares, representado lo que el consideró como "la gran madre minoica". Esta diosa madre fue la concepción de divinidad más antigua conocida. Las divinidades femeninas prehelénicas asumen numerosas y variadas formas, lo que hace casi imposible saber si se trata de distintas diosas o si alguna es la misma representada de distintas formas. Cuando representa a la madre de las montañas o los animales, la diosa aparece en la cima de una montaña entre leones. Otras veces aparece como una diosa de los árboles, con serpientes, palomas o amapolas. Puede tomar la forma de una guerrera que porta una espada y un escudo, y como una diosa del mar representada durante el viaje de un navío. Las interpretaciones de estas imágenes son variadas: la serpiente, o la diosa con su forma, como un símbolo subterráneo; las palomas como emblema de una diosa celestial y las amapolas como símbolo de que es una diosa que calma a los niños.
Nanno Marinatos interpreta la iconografía minoica en la que aparecen representaciones de diosas en relación con la de otros reinos del Mediterráneo Oriental, y llega la a conclusión de que la diosa principal de los minoicos era una diosa del Sol.
Monoteísmo dualista
La civilización minoica da la impresión de haber sido una sociedad matriarcal, y durante mucho tiempo se consideró que no tenían dioses masculinos en su religión. Sin embargo no se descartan las hipótesis sobre la existencia de dioses masculinos. También se admite que los minoicos concebían una diosa madre amante o hija, consecutiva o simultáneamente. Para muchos investigadores existía un dios joven, un ancestro del Zeus de la Grecia clásica. Teniendo en cuenta todas las historias atribuidas a la crianza de Zeus en Creta, esto podría ser un indicio de creencias y prácticas muy antiguas de un dios viril mucho más antiguo que el Zeus descrito por Hesíodo. Este dios aparece representado vestido como un domador de fieras, armado con un arco y con un león a su lado. A veces también se le representaba acompañado por un ciervo, un demonio que carga un vaso para la ofrenda de libación o un grifo. No se conoce su nombre minoico, lo que dificulta establecer su relación con algún dios griego. Para Nanno Marinatos, se trataba de un dios de la tormenta y era hijo de la diosa solar.
Demonios y otras criaturas
En las representaciones de las escenas rituales surgen al lado de los dioses varias criaturas que podrían representar a los espíritus de la vegetación. Para Alexiou el origen de estos personajes puede seguirse hasta los ritos mágicos, con la presencia de hombres con máscaras de animales. Aparentemente estas criaturas servían al dios joven en la adoración y el transporte de los vasos para el acto de la libación en el lugar o en una diosa sagrada a la que se representaba sentada en un trono.
Símbolos sagrados Cornamentas de consagración
Réplica de la cornamenta de consagración encontrada por Evans en Cnosos.|thumb
Las manifestaciones simbólicas de los dioses a través de objetos relacionados con su culto son más relevantes para los minoicos que las representaciones directas de los mismos. Uno de los símbolos más sagrados, o más comunes, son las «cornamentas de consagración». A veces las cornamentas están asociadas a los labrys, los ramos o los vasos de libación. Se ha sugerido que son la representación de la cornamenta de un toro o bien de los picos de una montaña sagrada.
Dichas cornamentas pueden estar representadas en cualquier tamaño, habiendo modelos tanto en yeso como arcilla o piedra. No existe una forma única y exclusiva de representarlos; sus formas cambian según la representación: algunas son más gruesas y macizas que otras. Estas diferencias en sus representaciones no dependen del momento en que fueron realizadas, ya que se han visto diferentes tipos en lugares y épocas similares. Las representaciones con cornamentas datan de toda la época minoica, siendo la mayoría del Minoico Reciente II y III.
Uno de los ejemplares más notables es la cornamenta con hachas dobles de Cnosos, donde dos pares realizados con estuco fueron encontrados in situ con los ídolos. Entre cada cuerno hay una ranura, que nos indica que quizás tenía algo insertado, como un hacha doble. En el mismo lugar se encontró un hacha doble hecha en piedra de jabón, pero era demasiado pequeña para encajar ente los cuernos. Este importante descubrimiento permitió una mejor comprensión del empleo y localización de los símbolos de los cultos minoicos. También se encontró en Cnosos otro par de más de 1.80 metros de altura, cerca de la entrada sur. Un gran par de estos, hechos en yeso, se encontró en un pequeño palacio de Niru Jani, datado en el Minoico Reciente, cerca de unas escaleras que formaban parte de la plataforma en la que se colocaron los cuernos. Se han encontrado otros en lugares más cercanos a altares, como en Rusólakos, donde aparecieron dentro de un almacén.
En la gruta de Patsos se encontraron un tipo particular de cuernos de arcilla, decorados con líneas. Lo que tenía de extraño era un tercer cuerno en el centro, desprovisto de decoración. Se encontraron otros dos pares en Patsos y otro en Hagia Triada. En las esculturas se encontraron varias perforaciones, seguramente realizadas para que la arcilla no se quebrara durante la cocción.
Ejemplo de diosas levantando los brazos con la forma de la cornamenta de la consagración|izquierda|thumb
Un píxide de talco encontrado en Cnosos mostraba un par de cornamentas dibujadas en unos sillares. Muchas veces se encontraban objetos entre los cuernos. Solo en una ocasión, en la caverna de Psicro, se encontró este objeto como una ofrenda de sacrificio, algo para lo que todavía no se dispone de ninguna explicación concluyente. En todos los otros casos de cornamentas encontradas, los objetos que las acompañaban eran labrys, ramos o vasos de libación, como en los que fueron encontrados en Vafio. Los ejemplos de cornamentas con ramos entre ellas son a menudo más reveladores, ya que retratan claramente actos religiosos. Una piedra del monte Ida, en Creta, muestra un grabado con una mujer levantada que porta una concha frente a un par de cornamentas con ramos. Un vaso de piedra encontrado en Vafio retrata a genios derramando libaciones de los ramos colocados entre las cornamentas. Esta conexión entre las cornamentas y los ramos sagrados puede explicar porque se transformaron en motivos vegetales en las dos piedras con grabados, expuestas en el Museo Británico.
Las cornamentas de consagración podrían tener su origen en Egipto, donde, a pesar de algunos pormenores, también hay una clara tendencia a atribuir a ciertos objetos la simbología de una divinidad. Existen similitudes entre la forma en que algunos ídolos levantan los brazos y la forma en que se dibujaban las cornamentas, lo que nos lleva a su comparación con algunas figuras predinásticas de Egipto. Esto puede simbolizar el culto a una diosa madre en forma de vaca, tanto en Egipto como en Creta.
Labrys
Pequeños labrys realizados en oro|thumb
La simbología de las hachas dobles, o labrys, es de gran importancia en la cultura minoica. Es un elemento que se empleaba para uso cotidiano, pero muchos de los que se han encontrado no fueron hechos para ello, sino como representación simbólica. Se han encontrado labrys de piedra blanda y plomo, algunos de gran tamaño, mientras que otros tienen un tamaño tan reducido que su mástil medía poco más que un alfiler, lo cual hacía que su uso fuera imposible. Incluso en su forma son diferentes a las de uso cotidiano, con laminas más largas, finas y degradadas en semicírculos o con las láminas dobladas, formando ejes cuádruples. Los labrys sagrados estaban más ornamentados, con patrones lineales a lo largo de sus bordes y líneas diagonales en su centro.
Los ejemplares más antiguos encontrados hasta ahora, hechos de plomo y cobre, provienen de los túmulos del Minoico Antiguo II de Mojlos, uno de ellos de apenas 7,5 cm². La mayor concentración se estos fue encontrada en Arkalojori y Psicro. Los 18 labrys restantes fueron encontrados in situ en nichos de estalactitas. Todas la laminas están muy curvadas y algunos se encontraron con una sola lámina de bronce, mientras que otros están formados por dos pedazos de metal sujetos por ribetes. Las hachas dobles colocadas en bases piramidales truncadas adornaban varias zonas del palacio de Cnosos. La gran repetición de estos emblemas podría explicar la denominación de "laberíntico" para describir el palacio. Labrys es una palabra cuyo origen está en el idioma anatólico y tal vez en minoico también significaba hacha doble. La palabra labyrinthos significa palacio con hachas dobles.
Reconstrucción de un hacha doble con su característica base doble|izquierda|thumb