thumb|300px|La Patagonia bajo la jurisdicción nominal de la Argentina, con algunas localidades y colonias agrícolas en territorio tehuelche del cacicazgo de Casimiro Biguá (en mapa galés de 1862).
Los establecimientos argentinos de la Patagonia oriental son aquellos poblados coloniales de la vertiente atlántica patagónica e islas adyacentes que persistieron a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego de la Revolución de Mayo de 1810, y los que fueran erigidos por dicha Nación Argentina en la región y en los archipiélagos reclamados por esta.
Posteriormente a la secesión de todo el Cono Sur del Imperio español, contribuiría al mantenimiento fronterizo de las repúblicas neoformadas según los tratados del uti possidetis iure y factum de 1810, surgiendo la disputa de la Patagonia Oriental, Tierra del Fuego y el estrecho de Magallanes entre Chile y Argentina entre 1842 y 1881. Hubo desacuerdos sobre el statu quo en 1872 y 1876, y en 1878 se firma el Tratado Fierro-Sarratea y en 1881 el Tratado de Límites, aunque tuviera que hacerse rectificaciones con el Protocolo de Límites de 1893 y los laudo limítrofe entre Argentina y Chile de 1902, al que se le sumaría en el mismo año el Plebiscito del Valle 16 de Octubre.
Antecedentes históricos
Superintendencia de los establecimientos patagónicos rioplatenses
El Conde de Floridablanca, ministro de Indias del rey Carlos III de España, propuso fundar dos poblaciones y dos fuertes subordinados a ellas en la costa atlántica patagónica, una población en la bahía Sin Fondo (lugar en donde se suponía que desembocaba el río Negro en la punta del golfo San Matías) y otra en la bahía San Julián. De la primera dependería un fuerte en la desembocadura del río Colorado y de la segunda un fuerte en la desembocadura del río Deseado. Los establecimientos serían poblados por colonos procedentes de Galicia, Asturias y Región de León, y el 8 de junio de 1778 se dictó la real cédula firmada por el ministro Gálvez. Mediante otra del 14 de mayo del mismo año, Juan de la Piedra fue designado por el rey para comandar la expedición fundadora con el título de “comisario superintendente de la bahía Sin Fondo” y junto a Antonio de Biedma, quien fue designado contador y tesorero, llegaron a Buenos Aires el 27 de agosto y el primer contingente de 22 colonos partió de España en octubre del citado año, rumbo a Montevideo. En diciembre se embarcaron 122 colonos más.
La expedición fundadora partió de Montevideo el 15 de diciembre de 1778 con cuatro barcos (una fragata, un paquebote, una sumaca y un bergantín) con 232 personas (100 soldados), al mando de Juan de la Piedra, a quien el virrey del Río de la Plata, Juan José de Vértiz y Salcedo, proveyó de precisas instrucciones. Finalmente, la sumaca Madre de Dios permaneció en Montevideo sin participar de la expedición.
El 6 de enero de 1779 se hallaban frente a la bahía Sin Fondo, pero una corriente marina llevó los barcos hacia la península de Valdés (Chubut). El 7 de enero del mismo año, desembarcaron en una bahía a la que denominaron San José, en donde Juan de la Piedra tomó posesión del territorio en nombre del rey, escribiendo en su diario de viaje que el puerto de la bahía: "no está señalado en ningún plano". Establecieron allí un campamento para fundar el Fuerte y Puerto de San José de la Candelaria, que posteriormente trasladaron a 3 leguas para asegurar las fuentes de agua dulce descubiertas el 31 de enero, enfrente de la isla de los Pájaros. Allí se incorporó a la expedición Francisco de Biedma, nombrado por el rey como “comisario superintendente de la bahía San Julián”, pero que el virrey lo cambió de destino nombrándolo interinamente para la bahía Sin Fondo, lo cual fue aprobado por el rey el 12 de marzo de 1779, quedando De la Piedra nombrado para la bahía San Julián pero por desavenencias con respecto al mando abandonó la expedición, regresando a Montevideo en la fragata, por lo que el virrey Vértiz lo destituyó.
Al partir Juan de la Piedra con la fragata el 4 de marzo, Francisco de Biedma quedó al mando como “comisario superintendente”, quien tras el regreso de Basilio Villarino, decidió trasladar su campamento hacia el río Negro, partiendo el 16 de abril con una sumaca y un bergantín y dejando a su hermano Antonio de Biedma a cargo del campamento de la bahía San José. El 22 de abril del mismo año, Francisco de Biedma fundó el Fuerte de Nuestra Señora del Carmen y Pueblo de Nueva Murcia, en la margen derecha o meridional del río Negro en tierras que debió adquirir al cacique Negro que habitaba en las proximidades, pero el 13 de junio de 1779, una inundación arrasó la fundación que fue trasladada a la orilla norte del río, originando la actual ciudad de Carmen de Patagones, adonde en octubre comenzaron a llegar allí los primeros colonos gallegos y en 1780, familias maragatas procedentes de León.
A principios de enero de 1780 llegó a Buenos Aires Andrés de Biedma, nombrado por el rey como superintendente de la bahía San Julián en reemplazo de Juan de la Piedra. Viajó inmediatamente a San José, pero por desequilibrios mentales debió poco después ser reemplazado por su hermano Antonio, contador del establecimiento.Senatore, María Ximena (op. cit., p. s/d, año 2007). Ese mismo año, Villarino exploraría el río Negro hasta la isla Choele Choel, desconocida hasta entonces.
El 13 de enero del citado año, partieron tres barcos —el paquebote San Sebastián y los bergantines San Francisco de Paula y el Nuestra Señora del Carmen y San Antonio— desde Montevideo hacia el sur, con la misión de realizar una fundación en la bahía San Julián. El 19 de enero arribaron al puerto de Santa Elena, tomando Antonio de Biedma formal posesión del mismo al día siguiente. De igual forma lo hicieron el 6 de marzo en el puerto de San Gregorio. El 1 de abril se tomó posesión de San Julián en nombre del rey. Exploraron la bahía de San Julián y luego se dirigieron hacia el sur.Senatore, María Ximena (op. cit., p. 49, año 2007).
Tomaron posesión de Puerto Deseado, el 23 de mayo, en donde debieron invernar, por lo cual se hicieron algunas construcciones, fundando Castillos de Todos los Santos y San Carlos del Puerto Deseado. El 17 de junio, el San Sebastián regresó a Buenos Aires con consultas para el virrey y el 28 de agosto lo hizo el Nuestra Señora del Carmen y San Antonio con enfermos y descontentos, luego de la muerte de 13 personas por escorbuto. Biedma permaneció en el Deseado con 21 compañeros y el San Francisco de Paula, y a principios de octubre del mismo año, luego de la aprobación por parte del virrey rioplatense, procedió al establecimiento costero de la nueva colonia, más al sur del Deseado, trasportando a fines de dicho mes a funcionarios y al resto de los habitantes que la conformarían.
El 12 de noviembre regresó el segundo barco con provisiones y la orden formal del virrey rioplatense de poblar San Julián, por lo que el día 21 se dirigieron allí, llegando el 24 y encontrando en la boca de la bahía a la Nuestra Señora del Carmen, que había naufragado con los auxilios. El 1 de diciembre de 1780, Biedma procedió a la fundación oficial de Nueva Población y Fuerte de Floridablanca del Puerto de San Julián, llamada así en honor del Ministro de Indias, José Moñino y Redondo, quien fuera conde de Floridablanca. Los habitantes de esta colonia, lo mismo que los de las fundaciones anteriores, fueron muy afectados por el escorbuto.
Durante la expedición, recibieron el auxilio de los tehuelches de la tribu del cacique Julián quien con 300 indígenas se instalarían en las inmediaciones de la población, ayudando en diversas tareas e inclusive intercambiando alimentos y objetos, pudiéndose de esta forma y gracias a la nueva dieta implementada, revertir los casos de escorbuto que tanto asolaba a los colonos.Senatore, María Ximena (op. cit., pp. 32, 162 - 181). El 6 de enero de 1781 se comenzó a construir el fuerte para proteger a la nueva población, finalizando el 20 de abril.Senatore, María Ximena (op. cit., p. 119)
El 3 de febrero del citado año, el virrey Vértiz designó al comisario superintendente Francisco de Biedma como «comandante de armas del Fuerte de Nuestra Señora del Carmen» con jurisdicción entre el paralelo 36°39′ S (Cabo San Antonio) y el 44°30′ S (Puerto de Santa Elena, inclusive), para el territorio más al sur hasta el estrecho de Magallanes, nombró a Antonio de Biedma con sede en San Julián. Todo lo cual fue aprobado por el rey el 6 de septiembre de 1781. El 8 de junio el ministro Gálvez comunicó al intendente de Buenos Aires que en lo respectivo a la Real Hacienda quedarían sujetos a la dependencia de la superintendencia del virreinato. En el año 1782 Francisco de Biedma fundó un fuerte en cada orilla del río Negro para resguardar a Carmen de Patagones, el «Fuerte San Javier» al sur y el «Fuerte Invencible» al norte.
El 7 de noviembre del mismo año Antonio de Biedma emprendió una expedición por tierra hacia el río Santa Cruz, reconociendo también los ríos Chico y Chalía, retornando a San Julián el 3 de diciembre, descubrió también el cerro Fitz Roy y el lago que en su honor se llama lago Viedma, y el 12 de abril de 1783 dejó el mando a Félix de Iriarte, para partir hacia Montevideo, a donde arribó el 7 de mayo.
En cuanto al río Negro y luego de explorar el País de las Manzanas —en el vértice meridional de la actual provincia de Neuquén— el marino español Basilio Villarino erigió un fortín el 11 de noviembre de 1782 en la isla Grande de Choele Choel, al que llamó «Fortaleza de Villarino» pero debido a los ataques de los aborígenes lo abandonaría el día 24 de mayo de 1783.Villarino, Basilio; en "Diario del piloto de la Real Armada D. Basilio Villarino del reconocimiento que hizo del Río Negro en la Costa Oriental de Patagonia el año de 1782" (Ed. Impresiones del Estado, 131 págs., año 1837).
Orden regia de abandono de los establecimientos patagónicos
Durante el período 1778-1784 llegaron al Río de la Plata 2.028 personas procedentes de las provincias de Galicia, Asturias, Castilla y León, destinadas a las poblaciones recién erigidas. La única de las cuatro colonias que subsistió fue la del Río Negro, hoy ciudad de Carmen de Patagones.
El 1 de agosto de 1783, el rey Carlos III de España, dictó una Real Orden decidiendo abandonar los establecimientos patagónicos, cumpliéndose el abandono de la colonia del Deseado el 23 de enero de 1784, excepto el de San José por orden virreinal, y el 11 de diciembre de 1783, el virrey Vértiz finalmente emitió la orden de abandono en cumplimiento de la resolución real.Senatore, María Ximena (op. cit., p. 246).
En 1784 el nuevo virrey Nicolás del Campo quien fuera el II marqués de Loreto, ordenó conservar el fuerte de San José para ser utilizado como apoyo a la caza de ballenas, y la colonia de Floridablanca fue abandonada por real orden. Juan de la Piedra ya absuelto de sus cargos, arribó a Patagones en reemplazo de Francisco de Biedma como superintendente. y en enero de 1785, comandó una expedición murió en la Sierra de la Ventana, lo mismo que Villarino, dejando de haber un superintendente, por lo que Lázaro Gómez asumiría el mando de los expedicionarios y luego Isidro Bermúdez. En 1787 José Ignacio de la Quintana asumió como comandante del fuerte de Patagones, dando inicio a la Comandancia de Patagones y en 1790 la Real Compañía Marítima de Carlos IV, en sociedad con particulares, instaló un fuerte en Puerto Deseado para ser utilizado en la extracción de aceites de lobos marinos y de ballenas, para ser abandonado en octubre de 1807, al disminuir la rentabilidad y por causa del clima, además del ataque de una fragata inglesa, como parte de las invasiones al Río de la Plata, y los habitantes fueron trasladados a Carmen de Patagones (los restos de este fuerte fueron hallados en 2008).