La cibercriminología, cybercriminología o ciber-criminología es la nueva área de aplicación de la criminología. De acuerdo al Dr. Kyung-Shick Choi, Coordinador del programa de investigación del cibercrimen de la universidad de Boston y fundador del Centro para la Ciberseguridad y Ciber-investigación CIC, la cibercriminología es la ciencia que busca estudiar las causas, factores y escenarios que permiten la materialización del cibercrimen o los delitos informáticos. De esta manera el fin que persigue la cibercriminología es prevenir los delitos que se cometen en el ciberespacio o con acción de las tecnologías de la información y la comunicación.

Epistemología La palabra cibercriminología es un término relativamente nuevo que fusiona los términos «cibernética» y «criminología». Se puede afirmar que los orígenes de la palabra «cibernética» están asociados al matemático germano-estadounidense Norbert Wiener y su obra Cybernetics. Control and Communication in the Animal and the Machine (Cibernética, Control y comunicación en el animal y la máquina). Wiener adaptaría en su obra el vocablo griego kubernetika, el cual hace referencia a la habilidad para indicar habilidad para gobernar, conducir o manejar. Por su parte la Criminología es una ciencia multidisciplinaria encargada del estudio del crimen, sus causas y actores.

Cybercriminology (la traducción en inglés de criminología) empezó a ser utilizada en la literatura inglesa a partir del año 2007 y en octubre de 2017, fue lanzada en la X cumbre de Ameripol, la primera publicación en español titulada «Cibercriminología. Guía para la investigación del cibercrimen y mejores prácticas en seguridad digital». (Cybercriminology Guide for the investigation of cybercrime and best practices in digital security).

El libro fue escrito por el Dr. Kyung-Shick Choi y el experto en ciberseguridad Marlon Mike Toro-Alvarez, en respuesta a la falta de literatura acerca del término «cibercriminología».

Por parte del Cibercriminólogo mexicano J. Florentino García V. (2022) señala a la Cibercriminología, como la encargada de «conocer, identificar y comprender, el comportamiento antisocial como criminal dentro del mundo digital, así como, el uso de medios tecnológicos para el desarrollo de conductas antisociales y delictivas».

Diferenciación entre delito informático y cibercrimen

La definición de delito cibernético o cibercrimen es algo imprecisa, ya que abarca algunos conceptos muy amplios. La mayoría de la gente está confundida acerca de la diferencia entre el delito cibernético y el delito informático. De hecho, algunos autores no separan apropiadamente el uso de los términos. Casey (2000) define el delito cibernético como «cualquier crimen que involucre computadoras y al mismo tiempo redes informáticas, incluyendo crímenes que no dependen en gran medida de las computadoras». Thomas & Loader (2000) también señalan que el delito cibernético se compone de las «actividades mediadas por ordenador que son ilegales o consideradas ilícitas por ciertas partes y que pueden ser conducidas a través de redes electrónicas globales». Básicamente, los delitos cibernéticos abarcan categorías amplias de delitos en el ciberespacio o en la World Wide Web, incluidos los «crímenes asistidos por ordenador» y los «delitos centrados en la computadora». El cibercrimen abarca el delito informático pero no todo delito informático es necesariamente un cibercrimen.

Necesidad del estudio de la cibercriminología

Las amenazas en materia de seguridad ciudadana y seguridad pública a través del uso de las Tecnologías de la información y la comunicación son múltiples y poco estudiadas. Los delincuentes cibernéticos materializan un problema creciente para los usuarios de Internet, el accionar policial en el ciberespacio permanece escaso y pocos crímenes informáticos son detectados por las víctimas o reportados a las autoridades. El número de personas victimizadas cada año continúa aumentando en tanto que la población en general aún no ha reconocido el impacto de los ciberdelincuentes. Además, la investigación académica sobre delitos cibernéticos es limitada en comparación con los delitos tradicionales. Es extremadamente difícil construir una sólida ecuación de crimen para resolver los problemas de delitos informáticos, ya que tenemos una carencia de evidencia empírica. En otras palabras, hay brechas significativas entre lo que sabemos y lo que ignoramos acerca de los delincuentes informáticos. Como respuesta a esta realidad, la cibercriminología permite aplicar metodologías de estudio con el fin de identificar patrones, factores y causas de las desviaciones en el ciberespacio. De esta manera los académicos pueden hacer sugerencias de política y contrarrestar la inseguridad en el ciberespacio.

Aplicaciones de la criminología tradicional al ciberdelito Como la cibercriminología es un campo de estudio relativamente nuevo, a menudo los académicos utilizan las teorías aplicadas en la criminología del mundo no digital para tratar de explicar los fenómenos criminales en el ciberespacio. Entre las teorías más utilizadas se encuentran: la teoría del aprendizaje social, la teoría del control social, la teoría general de la tensión, la teoría los vínculos sociales, la teoría de la disuasión y Teoría de las actividades cotidianas (TAC tradicional):

Teoría del aprendizaje social: como concepto general, la teoría del aprendizaje social se ha aplicado a los campos de la sociología, la psicología, la justicia penal y la criminología para explicar cómo los valores, las ideas, las técnicas y las expresiones criminales se transmiten de un individuo a otro. Sutherland (1947) propuso formalmente una teoría de asociación diferencial, en la tercera edición de su libro Principios de Criminología, para explicar las causas de los comportamientos criminales. Su versión final de la teoría fue revisada en 1947. La teoría presenta el proceso de aprendizaje social, que rechaza las reivindicaciones de las explicaciones biológicas y patológicas hacia la desviación, y se convirtió en una de las teorías de aprendizaje social más reconocidas. Sutherland dice que el crimen es causado por el ambiente social de los individuos más que por el propio individuo. Los principios fundamentales de la teoría señalan que el comportamiento desviado es el comportamiento aprendido a través de la interacción con otros significativos, como los miembros de la familia o amigos. Con el fin de convertirse en un delincuente, una persona no solo debe tener una propensión hacia la actividad ilegal, sino que también debe aprender a cometer actos delictivos. Burgess & Akers (1966) ampliaron la teoría de la asociación diferencial de Sutherland agregando componentes del condicionamiento operante y respondiente, y añadiendo componentes de la teoría de la elección racional. La premisa básica de la teoría del aprendizaje social es que el comportamiento social no está determinado ni por la personalidad interna ni por factores externos sociológicos y ambientales. Es un proceso cognitivo en el cual la personalidad y el ambiente son un proceso continuo de interacción recíproca (Akers & Sellers, 2004). Skinner y Fream (1997) examinaron crímenes informáticos usando la teoría del aprendizaje social para explicar los comportamientos del cibercrimen. Utilizando dos componentes principales de la teoría del aprendizaje social, la asociación y las definiciones diferenciales, fueron capaces de determinar que estos componentes influyen en los delitos informáticos reportados en su investigación. La asociación diferencial, pasar tiempo con amigos que cometieron delitos informáticos, fue el predictor más fuerte de la piratería informática y de los delitos informáticos indexados en el estudio. En conclusión esta teoría afirma que la imitación de otras fuentes, miembros de la familia o amigos, también aumentan la probabilidad de que el individuo cometa crímenes informáticos similares.

Teoría del control social: La teoría del control social establece que las personas que tienen un bajo autocontrol son más propensas a realizar conductas desviadas, como «abuso de drogas, consumo excesivo de alcohol y exceso de velocidad mientras conducen un vehículo» (Choi, 2015). Higgins (2007), en su obra titulada La piratería digital, la teoría del autocontrol y la elección racional: un examen del rol de valor, probó bajos niveles de autocontrol y piratería digital. La piratería digital, definida por la investigación de Higgins, es «la copia ilegal de productos digitales, software, documentos digitales, audio digital (incluyendo música y voz) y video digital por cualquier otra razón que hacer reproducciones sin el permiso explícito de titular de los derechos de autor» (Gopal, Sanders, Bahattacharjee, Agrawal & Wagner, 2004, citado en Higgins, 2007, p. 33). La investigación examinó la piratería digital y el rol de valor en lo que respecta al autocontrol y a la teoría de la elección racional. La investigación concluyó que había efectos indirectos y directos respecto a la piratería digital. Cuanto menor sea el nivel de autocontrol de un individuo, más probable es que lleven a cabo el comportamiento desviado de la piratería digital. Esto es apoyado por LaGrange y Silverman (1999), quienes también encontraron que los niveles de bajo autocontrol son predictores significativos de una mayor ofensa. También es poco probable que los individuos vean las consecuencias de su comportamiento desviado si tienen bajos niveles de autocontrol.

Teoría general de la tensión: o la teoría de la tensión de Agnew sostiene que «la tensión, cuando se percibe como injusta, alta en magnitud (es decir, duración, redundancia y centralidad), asociada con un bajo control social, o creando incentivos para el enfrentamiento criminal, es más probable que sea relacionada con comportamientos delincuenciales». Hinduja & Patchin (2007) llevaron a cabo un estudio sobre los efectos de la teoría general de la tensión de Agnew para ver si había posibles consecuencias fuera de línea de la victimización por cyberbullying online. La investigación trató de determinar si la victimización por cyberbullying es de hecho una forma de tensión. En esta investigación se muestra la idea de que los agresores presentan a su víctima «estímulos evaluados como negativos (ya sea un abuso físico o emocional)» (pp. 93-94). Los investigadores realizaron una encuesta en línea de 1.388 adolescentes que usaron Internet entre el 22 de diciembre de 2004 y el 22 de enero de 2005. Los investigadores encontraron su población dirigiéndose a sitios web cuyos visitantes tenían características demográficas similares a la población objetivo en el estudio

Los resultados de su estudio son importantes para ser discutidos debido a la evaluación realizada de la relación entre los elementos de la teoría de la tensión con los comportamientos de delincuencia juvenil en línea. 32% de los hombres y 36% de las mujeres fueron víctimas de intimidación cibernética (cyberbullying). En cuanto al elemento teórico, existe una relación significativa entre la tensión y los comportamientos fuera de línea de los jóvenes. La tensión que fue causada por el cyberbullying ha generado que los jóvenes actúen de maneras desviadas cuando no están conectados a Internet.