miniatura|Retrato de Benito Mussolini, líder de la Italia fascista, publicado en 1943 por la conmemoración de su 60 cumpleaños La política económica del fascismo, conocida en Europa durante las décadas de 1920 y 1930 como "corporativismo", era un ingrediente esencial del totalitarismo económico tal como lo practicaban Mussolini y Hitler. El llamado corporativismo fue adoptado en Alemania e Italia durante la década de 1930 y fue considerado como un "modelo" por intelectuales y políticos en los Estados Unidos y Europa. Una versión del fascismo económico fue de hecho adoptada en los Estados Unidos en la década de 1930 y sobrevive hasta nuestros días. En Estados Unidos, estas políticas no se llamaban “fascismo" sino "capitalismo planificado". Aunque la palabra fascismo no es políticamente aceptable, su sinónimo, “política industrial”, continúa siendo muy popular. Visto desde una perspectiva económica, el fascismo significó (y significa) una política industrial intervencionista, mercantilista, proteccionista y una ideología que subordina el individuo al Estado.

Características generales de la economía de la Italia fascista Las crisis que surgieron durante este periodo fueron causadas por las industrias armamentistas que crearon guerras y conflictos, para vender armamento, obtener ganancias y poder. Estos motivos, mostraban con claridad la tendencia de las industrias, que era generar nuevas necesidades para la población. El conflicto y la violencia de esa época hicieron casi imperceptible los avances tecnológicos, no relacionados con armas; por ejemplo, el auge de la información encabezado por Guglielmo Marconi (fundador de la empresa Marconi). Algunos de sus avances e inventos más significativos fueron: Las estaciones inalámbricas Marconi (fueron las primeras en anunciar la guerra) Sistemas de transmisión inalámbrica de voz (el avance tecnológico más importante de la Primera Guerra Mundial) Operadores de suministros inalámbricos (ofrecidos al gobierno británico). En 1929 Italia tomó algunas medidas económicas, estas propuestas modificaron y marcaron el camino del Estado, con poca intervención, dejando la autoridad a los líderes fascistas que controlaban partes de los campos rurales. Por otra parte, se efectuó un breve análisis de la economía de guerra enfatizando las razones por las cuales la movilización fue limitada.

La población italiana tenía dividida su tendencia política y económica pues el conflicto entre fascistas y socialistas, en puestos de poder tanto privados como públicos, colocaban en una posición confusa la ideología y los objetivos del país. Mussolini junto con otros fascistas como Ettore Ovazza, Roberto Farinacci, reprimieron los movimientos católicos y socialistas de la región. Esta involución política fascista fue provocada por una represión extremista en todos los sentidos, y que el Estado no tendría ninguna intervención para proteger a la población. Su inactividad se pudo manifestar en el plano económico, donde el estado liberal dominaba sobre la intervención de este. El conflicto entre socialistas y fascistas en Italia llegó a todos los sectores de la población, creando una guerra civil donde se podía ver a la clase baja y la clase alta en distintas posiciones; burguesía socialista, y estudiantes y campesinos fascistas. Esto causó una división en el país de magnitud significativa.

Explicar el movimiento bolchevique nos permitiría contemplar el comportamiento de los líderes y políticos italianos, refiriéndonos a una corriente de la Unión Sindical Italiana (USI) favorable a la alianza con los comunistas y capitaneada por Nicola Vecchi, que luego se pasó al fascismo. Esta corriente publicaba en Verona el periódico L’Internazionale y polemizaba ásperamente con la mayoría de la USI que la había desautorizado. Los cambios de ideologías en este territorio, tuvieron una marcada tendencia hacia la violencia, el radicalismo se manifestó en todos los integrantes nacionalistas, incluyendo a su líder Benito Mussolini. Los lemas de Mussolini en cuanto a la economía del país fueron ‘‘El fascismo rechaza frontalmente las doctrinas del liberalismo, tanto en el campo político como económico’’ y “nada fuera del estado.” Esto señaló el establecimiento de una economía planificada y, en cierto modo, monopolizada. Ya que la política fascista estaba en contra del marxismo y el socialismo, rechazaba por completo el materialismo, algo que las dos apoyaban. Estas ideas fueron las que marcaron el inicio del fascismo.

En el plano económico del fascismo italiano es posible identificar por lo menos dos fuentes de inspiración para poder comprender su programa económico que se venía desarrollando desde los años treinta. En primer lugar se encuentra el pensamiento del economista y político Francesco Saverio Nitti, quien ubicó en el centro del debate económico la conexión entre el papel del Estado, la modernización y la industrialización. Nitti entendía que el Estado era el encargado de medular el crecimiento y el desarrollo económico, organizando y movilizando el potencial humano y técnico de la Nación.

Las políticas económicas del fascismo italiano se dividen en tres etapas:

Fase liberal (1922-1929). Fase autárquica (1929-1940). Fue la respuesta a la Gran Depresión. Fase de colapso económico. Aconteció durante la Segunda Guerra Mundial.

Periodo intervencionista Mussolini nombró como ministro de Finanzas a Alberto de Stefani, quien tenía una formación y reputación de economista ortodoxo. Sus políticas no fueron bien vistas en los sectores económicos, y tampoco tenía un consenso general, llevando así a una política excesivamente deflacionaria la cual afectaba valores en la bolsa. Debido a la poca disposición por parte del ministro de continuar las ayudas financieras y subsidios públicos, estas se convirtieron en deudas de la Primera Guerra Mundial. Así como la Confederación General de la Industria Italiana, se opuso a los monopolios privados. Las políticas liberales implementadas por el Ministro de Finanzas cayeron debido a sus consecuencias en el mundo empresarial. El régimen fascista se sentía estable ya que podía asegurar una intervención del Estado al momento de deslindarse de las políticas liberales.

Después de Stefani, se nombró a un nuevo ministro, Volpi. Él continuó con la corrección de las finanzas públicas y con la aceleración del proceso de negociación de la deuda con Estados Unidos, Inglaterra y Francia durante la Primera Guerra Mundial. La política agraria se canalizó hacia el incremento del área cultivada, principalmente de cereales, la mecanización y el mejoramiento de la productividad por hectárea. Hablando en términos agroecológicos, existió una mejora en el suelo, en la construcción de vías de comunicación, canales, drenajes y una red de ciudades por parte de campesinos sin tierras. Algunos de sus propósitos eran aplicados en los sectores agro económico y social; así como en repartición del campo a familias de excombatientes de la Primera Guerra Mundial.

La Gran Depresión, la nueva dirección económica, autarquía y expansión imperial En 1925 Mussolini estableció el totalitarismo, donde asume que los asuntos de cada individuo son relevantes para el estado, con esto el gobierno adquiere control de la mayor parte de la sociedad civil. Para 1930 la economía fascista ya era controlada por el Consejo Nacional de Corporaciones. La invasión Italiana en Etiopía trajo una serie de cambios importantes: se incrementaron las tarifas de importación y se limitó la cantidad de exportaciones realizadas, muchos hombres de negocios se volvieron empleados del estado, se dividieron las tierras de sembradío, se controlaron las cantidades y el tipo de plantaciones, sin embargo, estos cambios solo lograron incrementar la producción industrial en un 15 % mientras la productividad laboral permanecía baja y los costos de producción altos.

Esta economía fascista de Mussolini estaba diseñada para favorecer a sus soldados aliados y a las personas cercanas al estado, más que a los ciudadanos comunes. Uno de las organizaciones más populares de la economía fascista fue el Dopolavoro, una organización recreativa dirigida hacia los trabajadores. El Dopolavoro fue usado como un distractor para los trabajadores, otorgando vacaciones subsidiadas, conciertos y visitas al teatro para desviar la atención de la disminución de salarios y la difícil situación económica.

Al darse cuenta de que sus promesas serían difíciles de cumplir, Mussolini se dio cuenta de que la única manera de poder llegar a competir con empresas de gran escala y otras a nivel internacional era si el estado intervenía directamente en la economía. Este movimiento ayudó más adelante a crear el Instituto de Reconstrucción Industrial que evitó el colapso inminente del sistema bancario italiano. Sin embargo, el IRI también sirvió otro propósito, ayudó a crear más empresas a pesar de la falta de capital y a abastecer de armamento militar a Italia.

En cuanto a agricultura, se produjo más trigo para sostener la demanda del país, descuidando la producción para exportar y así disminuyendo la posible cantidad de ingresos aún más. La economía Italiana no logró recuperarse de todos los movimientos que había realizado hasta después de 1945.

Colapso económico durante la Segunda Guerra Mundial Italia no estaba preparada económicamente para participar en la Segunda Guerra Mundial y menos después de haber pasado por la Gran Depresión. Carlo Favagrossa creía firmemente que el país tardaría hasta 1942 en ser capaz de realizar operaciones militares. Lamentablemente, al firmar el Pacto de Acero, la participación de Italia fue obligatoria ya que el acuerdo establecía que si Alemania decidía ir a la guerra Italia se vería obligada a apoyarla. Por eso, en 1936 el país aportó armas, soldados y provisiones a la batalla, sin embargo, los recursos italianos no duraron por mucho tiempo. Por esto, en la invasión alemana a la Unión Soviética, Mussolini envió 230 000 soldados mal equipados. Esto mientras el pueblo italiano estaba en malas condiciones económicas. Por esta razón Mussolini fue encarcelado tras 20 años de estar al frente del movimiento fascista, y posteriormente fue liberado tras la invasión alemana.

Italia fascista La Italia fascista de Mussolini se caracterizó por el principio de violencia que tenían presente todos sus simpatizantes. El desprecio del catolicismo y del socialismo fueron características de la represión en esa época. Después de la Primera Guerra Mundial el pueblo Italiano quedó inconforme por no haber obtenido los resultados deseados, de la lucha por expandir su territorio y obtener una mejor calidad de vida. Esto ocasionó descontento de la población, originando que se refugiaran en la ideología fascista.

Ahora bien la ideología fascista tuvo sus inicios en la Primera Guerra Mundial, en esa época Francia, Italia, Gran Bretaña y Rusia lidiaron una batalla en contra de Alemania y Austria, es ahí donde algunos italianos empezaron a simpatizar con el movimiento. La batalla Caporetto en 1917, acontecimiento que marca un cambio en la cotidianidad Italiana, mostrando su debilidad militar. El régimen fascista de Mussolini, basado en la violencia ha marcado la tendencia para los países que necesitan ejercer un control fuerte sobre su población, la represión, autoritarismo e imposición política y económica, son factores de altas tasas de recurrencia en países subdesarrollados. A diferencia de los países desarrollados que muestran características contrarias a este régimen, como son intervención del estado, regímenes democráticos, economías mixtas, libertad de expresión para artistas e intelectuales, respeto a los derechos humanos, organización política centralizada y una marcado movimiento de su población hacia otras áreas de trabajo, han dejado la postura nacionalista atrás.

El ascenso al poder