Argentina sufrió la Gran Depresión el 24 de octubre de 1929, también conocido como «Jueves Negro», cuando se produjo la quiebra del mercado de la Bolsa de valores de Nueva York. Los países latinoamericanos como Argentina se vieron afectados crucialmente y tuvieron que abandonar el uso del patrón oro para sus transacciones comerciales, lo que implicó una dificultad para realizar el comercio internacional en forma multilateral, entre muchas otras consecuencias negativas para la economía argentina.
Antecedentes Este país ocultaba ya variables que lo llevarían a la crisis que le sería muy difícil salir. Las agrupaciones de las tierras eran muy extensas para un solo terrateniente, hablando de varias hectáreas siendo así mucho más difícil la ágil y mejor distribución.
Ejemplo de esto lo podemos ver en el caso estadounidense el cual se caracterizó por su repartición igualitarias de un grupo extenso de dueños de tierras los cuales se lograron repartir de manera más equitativa los recursos naturales logrando altos niveles de ingresos y producción de productos agrícolas los cuales luego podrán producir en masa para la población incrementada dedicada a la industria. En Argentina, en cambio, no fue así, ya que la libre explotación de la tierra únicamente para los colonos y no para los inversionistas extranjeros causó que los argentinos invirtieran en lo más mínimo tratando de equilibrar sus precios con los de un mundo de comercio internacional. Las exportaciones tuvieron que ser especializadas deteniendo a los dueños de invertir en otras áreas (Nogueira, 2010). Al detener sus ingresos y no hacer crecer mucho más el potencial de sus empresas lo único que logró fue detener la expansión de este mercado y el desarrollo agrícola se vio entorpecido.
Desde la crisis financiera de 1929, las relaciones económicas entre países vivieron un período de acomodación que creó diferentes vínculos bilaterales entre la oferta y la demanda de diferentes productos. Simultáneo al estallido de la crisis, un puerto de ultramar de la región central de la provincia de Buenos Aires, Argentina, comenzó como exportador de granos. Tras la ruptura, en la región pampeana argentina, el vínculo novedoso con el mercado externo produjo una vigorosa economía agroexportadora en torno al hinterland de Buenos Aires.
Entraron en acción los efectos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Gran Depresión (1929), creando una tensión entre los sectores vinculados a la producción y a la distribución. La resolución de estas tensiones tuvo efectos especialmente en la cadena productiva y de comercialización, afectando de diversa forma a la totalidad de los factores productivos y a las relaciones sociales vinculadas a ellos. En efecto, durante la década de 1930, la agricultura argentina se vio sometida a un proceso de estancamiento y caída de su producción, constatable en la estadística. Sin embargo, como argumenta el sociólogo rural Osvaldo Barsky (Barsky et al., 1988, págs. 31-32), no existe una visión articulada de sus causas como consecuencia de la escasa investigación histórica específica sobre este período en lo referente al sector agrario.
Desarrollo
A fines de la década de los 20 en Argentina existía un ambiente de estabilidad y progreso la teoría económica clásica predecía que en el fin de la expansión de los ciclos económicos debía ser precedido por una progresiva alza de precios, ya que, a raíz de la demanda generada por la misma expansión, comenzarían a escasear las materias primas y la mano de obra. Como nada de esto ocurría, no había de qué preocuparse. Por el contrario, los beneficios acumulados eran muy altos; esto se dio debido a que las innovaciones tecnológicas habían aumentado la productividad, las fusiones redujeron la competencia, los sindicatos eran débiles y el sistema impositivo era favorable a la industria.
A partir de 1928 una parte creciente de los dividendos se utilizó en la especulación en el mercado de valores, desatando una euforia especulativa que acaparó la atención y el dinero mundial.
Con la Gran Depresión, se generó una cierta desconfianza ante el sistema capitalista, de la misma manera, los países abandonaron el uso del patrón oro para sus transacciones comerciales, lo que implicó una dificultad para realizar el comercio internacional en forma multilateral. La crisis internacional generó una caída de los precios argentinos de mercancía agropecuarias del 40 % ya que Argentina, al depender fuertemente de las exportaciones, se vio brutalmente afectada.
La explicación a lo que le pasó a Argentina es que las empresas comerciales estadounidenses y extranjeras las cuales financiaban sus compras de bienes de capital mediante la emisión de acciones, al no poder emitir más acciones porque los precios de estas estaban muy bajos, suspendieron las inversiones en máquinas, equipos y construcciones. Al caer la inversión en activos físicos, se produjo el efecto multiplicador de dicha caída sobre toda la actividad económica y el empleo. El desempleo y la caída del poder de compra determinó que las empresas no pudieran vender sus productos industriales y en consecuencia tuvieron que despedir más personal aún.
La Gran Guerra y la época de los años 20 miniatura|Primera Guerra Mundial La Primera Guerra Mundial tuvo muchas repercusiones perjudiciales para Latinoamérica, en Argentina sin embargo el efecto no fue tan crucial, de hecho se pudo recuperar cerca de 1917. Este Estado jurídico llegó así hasta la economía de 1929, época en la que hubo muchos cambios negativos. En ese momento era el principal exportador mundial de carne congelada, maíz, avena y linaza.
También ese año, se ubicaba dentro de las diez naciones más ricas del planeta en términos de ingreso per cápita, y poseía más automóviles por habitante que Gran Bretaña. Una de las principales variables que disminuyó de manera considerable fue la oferta de tierras disponibles ya que se hizo imposible la adhesión de nuevas tierras cultivables esto de hecho fue una de las razones por las que expertos suponen que termina el periodo de expansión, se dio en una época donde la mecanización de la agricultura se estaba desarrollando y se volvían cada vez más valiosos los diferentes tipos de ganado (Rojas, 2002).
La ganadería y agricultura se empezó a transformar en la base de sus exportaciones, lo que explica el por qué se ve tan afectada y sensible ante la crisis de 1929. Sus principales compradores son Estados Unidos, Canadá y Australia.
Cuando más se necesitaban grandes inversiones, el sector agrícola fue utilizado como la caja fuerte del país y de esa manera fue drenado de su excedente económico, al mismo tiempo que los sectores agrícolas de países rivales se modernizaban rápidamente. Los acontecimientos, como por ejemplo, que ganara las elecciones La Unión Cívica Radical, la cual era encabezada por Hipólito Yrigoyen (de pensamientos radicales), dieron pie a la toma del Estado por el ejército, encabezado por el general José Félix Uriburu. Después de esto Argentina entró en una etapa de agudos conflictos, corrupción y violencia. Es importante mencionarlo ya que gracias al crack del 29 el partido se vio amenazado por su incompetencia al no tomar medidas inmediatas. Toda esta situación causó divisiones entre los radicales, inspirando ya poca credibilidad como fuerza de gobierno. Los conflictos sociales entre la clase obrera argentina y los radicales llegaron a ser muy violentos y desastrosos. Por ejemplo, en 1918 sucedió la “Semana Trágica”, los cuales fueron enfrentamientos entre los huelguistas y la policía represiva. A lo largo de esa década hubo muchas huelgas de trabajadores. Esto afectó mucho la relación entre el Estado y la clase obrera, lo cual tendrá su repercusión en la época de crisis.
Desarrollo industrial interrumpido El desarrollo industrial antes de los años de 1930 fue también muy importante para la recuperación de finales del y la creación de las reformas estructurales. Ya se tienen desde finales de la guerra mundial inicios de industrialización desarrollo que no paró hasta 1929, en estas épocas de esplendor veíamos tasa altas de empleo en el sector industrial de hecho cerca del 30 % de la población laboraba en la industria. Aunque la industria fue muy importante en sus inicios de esta nación tuvo también muchas dificultades por instancia los altos costos de transporte, las largas distancias y el tiempo fueron de los mayores retos para interconectar a una industria floreciente tanto nacional como internacionalmente. Los principales impulsores para integrarse a un mercado industrial fueron la demanda creciente del mercado y la capacidad de capital que suponía altos ingresos en vez de mantener su economía basada en la artesanía y producción doméstica. Así vemos que cerca de la Primera Guerra Mundial las industrias de comestibles, textiles, cueros y madereras representaban más de dos tercios del empleo industrial y cerca del 80 por ciento del valor total de la producción industrial argentina hacia comienzos de la Primera Guerra Mundial. A causa de que el capital venía de los inmigrantes extranjeros los cuales tenían conflictos en explorar otro tipo de industrias ya que estas últimas eran las más productivas, a falta de experiencia estos inversionistas tardíamente brindaron a Argentina de una industria joven que ya era pasado para potencias como Inglaterra y Estados Unidos. A pesar de ello, tal como hemos visto, ni el retraso industrial ni la dependencia de maquinaria, bienes industriales semimanufacturados y materia prima importada constituyó un obstáculo para un vasto establecimiento de industrias tanto en Buenos Aires como en las urbes provinciales más dinámicas, como Santa Fe, Rosario y Córdoba.
La dependencia de importaciones de maquinaria, materias primas y bienes semiterminados fue extremadamente fuerte y toda la industria iba enfocada en exportar bienes principalmente agrícolas y de ganadería entre los años de 1900 y 1929. Así la dependencia de las importaciones en el sector industrial de no poder fabricar ni sus propios prerrequisitos de maquinaria y el sustento en divisas de este sector exportador hacen que su economía caiga en la industrialización introvertida, propio modelo que depende al cien por ciento de los recursos naturales y de la producción de los sectores agroganaderos mismo. Ello puede explicar porque las estructuras industriales en extremo introvertidas y protegidas como la de Argentina son al mismo tiempo tan vulnerables a impactos externos como las fluctuaciones, crisis entre otras perturbaciones. miniatura|Figura 1. Exportaciones de cereales y lino en Argentina (eje principal) y en Quequén (eje secundario) por toneladas, 1929-1939
Exportaciones agrícolas La historiografía económica argentina deduce que el estallido de la Gran Depresión marcó el comienzo de una extenso desarrollo de dificultades y estancamiento. Además de que el periodo más incisivo de la retracción debido a la caída de los precios internacionales se operó entre 1928 y 1932. Las actividades agrícolas y ganaderas, debido a la tierra fértil que por lo general caracteriza a este estado, se encuentra en un estado creciente y muy adelantada respecto a los métodos modernos y científicos con los implementos y maquinarias más recientes, así los principalmente afectados son los agricultores. De los productos más afectados fueron la caída de la soja de casi 600 dólares la tonelada a 300, lo mismo con el precio del trigo y el del maíz.