La Real Academia Española (RAE)Nombre con el que aparece en sus Estatutos; cf. Estatutos de la RAE. Otros nombres con los que se conoce la institución, como «Real Academia de la Lengua», «Real Academia de la Lengua Española» o «Real Academia Española de la Lengua» no son adecuados («Diccionario de la lengua española, claves de redacción». Fundéu. Consultado el 16 de octubre de 2014. es una institución cultural española con sede en Madrid, España. Esta y otras veintitrés academias de la Lengua correspondientes a cada uno de los países donde se habla el español conforman la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

Se dedica a la regularización lingüística mediante la promulgación de normativas dirigidas a fomentar la unidad idiomática dentro de los diversos territorios que componen el mundo hispanohablante y garantizar una norma común, en concordancia con sus estatutos fundacionales: «velar porque los cambios que experimente [...] no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».

Fue fundada en 1713 por iniciativa del ilustrado Juan Manuel Fernández Pacheco, VIII duque de Escalona y marqués de Villena, a imitación de la Academia Francesa. Al año siguiente, el rey Felipe V aprobó su constitución y la colocó bajo su protección. En 1715 la Academia aprobó sus primeros estatutos.

Las directrices lingüísticas que propone se recogen en diversas obras. Las prioritarias son el Diccionario de la lengua española, abreviado DLE (art. 2.º de sus estatutos), editado veintitrés veces desde 1780 hasta hoy; y la gramática (4.º), editada entre 2009 y 2011.Desempeña sus funciones en la sede principal, inaugurada en 1894, en la calle Felipe IV, 4, en el barrio de Los Jerónimos, y en el Centro de Estudios de la Real Academia Española y de la ASALE, en la calle Serrano 187-189, en 2007.

Historia Fundación miniatura|izquierda|210px|Portada de la primera edición de Fundación y estatutos de la Real Academia Española (1715). En 1711 España, a diferencia de Francia, Italia y Portugal, no tenía un gran diccionario que contase con un repertorio lexicográfico comprehensivo y elaborado de forma colegiada. El núcleo inicial de la futura Academia lo formaron ese mismo año los ocho novatores que se reunían en la biblioteca del palacio madrileño de Juan Manuel Fernández Pacheco, situado en la plaza de las Descalzas Reales en Madrid. García de la Concha, Víctor. La Real Academia Española. Vida e historia, 1.ª edición. Madrid: Espasa Calpe, 2014

La Real Academia Española fue fundada en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, VIII marqués de Villena y duque de Escalona, con el propósito de «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza».«Orígenes y fines de la RAE». Real Academia Española. El objetivo era fijar el idioma en el estado de plenitud que había alcanzado durante el y que se había consolidado en el XVII. Se tomaron como modelo para su creación la Accademia della Crusca italiana (1582) y la Academia Francesa (1635). La primera sesión oficial de la nueva corporación se celebró en la propia casa del marqués de Villena el 6 de julio de 1713,ABC (6 de junio de 2013): «La RAE, tres siglos con la lengua y la palabra». acontecimiento que se registra en el libro de actas, iniciado el 3 de agosto de 1713. Su creación, con veinticuatro sillas, fue aprobada el 3 de octubre de 1714 por Real Cédula de Felipe V, quien la acogió bajo su «amparo y Real Protección». Esto significaba que los académicos gozaban de las preeminencias y exenciones concedidas a la servidumbre de la Casa Real. Tuvo su primera sede en el número 26 de la calle de Valverde, de donde se trasladó a la de Alarcón esquina a Felipe IV, su sede definitiva.

Lema miniatura|Ilustración con el lema de la Academia (edición de 1822).

En la conciencia, según la visión de la época, de que la lengua española había llegado a un momento de suma perfección, el propósito de la Real Academia fue «fijar las voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza». Se representó tal finalidad con un emblema formado por un crisol puesto al fuego, con la leyenda: «Limpia, fija y da esplendor». Nació, por tanto, la institución como un centro de trabajo eficaz, según decían los fundadores, «al servicio del honor de la nación».

Esta vocación de utilidad colectiva se convirtió en la principal seña de identidad de la Academia Española, diferenciándose de otras academias que habían proliferado en los siglos de oro y que estaban concebidas como meras tertulias literarias de carácter ocasional.

Afianzamiento miniatura|Fachada del Monte de Piedad de Madrid, junto al cual estuvo el antiguo Palacio del Marqués de Villena, primer lugar de reunión de la Real Academia. miniatura|Inauguración del actual edificio de la Real Academia Española, 1894, en La Ilustración Española y Americana, dibujo de Juan Comba.

En 1723 se le concedieron al marqués 60000 reales anuales para sus publicaciones. Fernando VI le permitió publicar sus obras y las de sus miembros sin censura previa.

En 1726 se publica el primer volumen del gran diccionario de la época (el Diccionario de autoridades) y, en 1741, el de ortografía (la Orthographía española). Y después, en 1771, una gramática.

En 1784 María Isidra de Guzmán y de la Cerda, primera mujer doctora por la Universidad de Alcalá, fue admitida como académica honoraria y, aunque pronunció su discurso de agradecimiento, no volvió a comparecer más. Se cuenta entre las primeras mujeres académicas del mundo.La primera fue Laura Bassi, que ingresó en la Academia de Ciencias de Bolonia el 20 de marzo de 1732; cf. [ Cavazza, M. «Laura Bassi», Classics on Line, p. 5. No volvió a haber otra académica mujer hasta la elección de Carmen Conde como académica de número en 1978.

En 1842 solicitaron un crédito de ochenta mil reales por dos años para financiar el nuevo diccionario a José Nicasio Gallego, que era el secretario de la propia Real Corporación. Mediante dicho préstamo la Academia hipotecó todos sus bienes. En 1847 se pudo saldar la hipoteca.«Para la historia del Diccionario». Matilla Tascon.

En 1848 la Academia reformó su organización por medio de unos nuevos estatutos, aprobados por Real Decreto. Sucesivos reales decretos (1859, 1977, 1993) aprobaron nuevas reformas.

Academias nacionales Tras la independencia de los países americanos, la Real Academia Española promovió el nacimiento de academias correspondientes en cada una de las jóvenes repúblicas hispanoamericanas. Esta decisión estuvo motivada por la idea central del movimiento llamado panhispanismo o hispanoamericanismo, según la cual los ciudadanos de todas las naciones de matriz española tienen por patria común una misma lengua, el español, y comparten el patrimonio de una misma literatura.Para una descripción y análisis más detallados del proceso fundacional de las academias americanas y filipina correspondientes, y de los estatutos que las ligaban a la RAE cf. «De la Hispanidad a la Hispanofonía». A pesar de que hubo precedentes de academias nacionales creadas con independencia de la española, como la Academia de la Lengua de México (1835),Cf. Bárbara Cifuentes y María del Consuelo Ros: «Oficialidad y planificación del español: dos aspectos de la política del lenguaje en México durante el siglo XIX», en Políticas del lenguaje en América Latina, Iztapalapa, 29 (1993), pp. 135-146. que se disolvió para dar paso a la correspondiente Academia Mexicana de la Lengua (1875), y de que alguna de las academias americanas, como la Academia Argentina de Letras (1931), no tuvo vinculación estatutaria con la RAE hasta fundarse la ASALE, desde 1870 se establecieron en América diversas academias hispanoamericanas subordinadas estatutariamente a la RAE, a las que se llamó correspondientes por mantener con la academia matriz una relación por correspondencia postal. A ellas se añadieron la Academia Argentina de Letras, la Academia Filipina de la Lengua Española, la Academia Norteamericana de la Lengua Española y la Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española. Estas veintidós academias, que tienen igual rango y condiciones que la RAE, constituyen con ella la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), fundada en 1951 en el marco del I Congreso de Academias celebrado en México.

La ASALE es el órgano de colaboración de todas ellas en la promoción de una política lingüística panhispánica.Cf. documento RAE y ASALE: «La nueva política lingüística panhispánica». Esta política, plasmada en numerosos proyectos de trabajo conjunto, fue galardonada en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, concedido a la Real Academia Española, junto con la Asociación de Academias de la Lengua Española. miniatura|centro|600px|Los países con una academia de la lengua española.

Una nueva visión El 20 de octubre de 1993 se constituyó la Fundación pro Real Academia Española, entidad que tiene como finalidad atraer recursos económicos para la financiación de las actividades e iniciativas de la Academia.Sobre la historia de la Fundación pro RAE y su contribución a la financiación académica, cf. «Historia de las finanzas de la RAE». Está regida por un patronato, cuya presidencia de honor corresponde al rey de España, la presidencia al gobernador del Banco de España y la vicepresidencia al director de la Real Academia Española. Las vocalías corresponden a otros académicos, presidentes de las comunidades autónomas y de empresas privadas, como socios fundadores.

miniatura|225px|Facsímil de una página de la primera edición de los estatutos de la RAE (1715).

En los últimos estatutos aprobados en 1993, se consideró necesario supeditar el antiguo lema fundacional —«Limpia, fija y da esplendor»— al objetivo superior de trabajar al servicio de la unidad idiomática. El artículo primero establece, en tal sentido, que la Academia «tiene como misión principal velar por que los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico». De esa forma quedaba sancionado un compromiso que la Academia había asumido ya desde el .

La Fundación está abierta a la participación de particulares mediante la correspondiente cuota económica, miembros benefactores, y entre las actividades subvencionadas se encuentran la realización del banco de datos, el Diccionario del estudiante, el Diccionario panhispánico de dudas, la Gramática normativa y otras obras en proyecto o desarrollo como el CORPES (Corpus del Español del ) o el Diccionario histórico.

Proyecto LEIA (Lengua Española e Inteligencia Artificial) En noviembre de 2025 la RAE lanzó el proyecto LEIA, para integrar la IA en la labor académica y de difusión de la institución. Cuenta con dos partes diferenciadas: una privada, para el trabajo diario de los departamentos de la institución, y otra pública, a cuyas herramientas puede acceder de manera libre y gratuita para su consulta el público en general. Asimismo, cuenta con un verificador lingüístico que permite detectar y clasificar errores de naturaleza ortográfica, léxica, sintáctica y morfológica; ofreciendo sugerencias de corrección y las explicaciones con enlaces a la doctrina.

Objetivos El artículo primero de los estatutos de la RAE dice:

Académicos de número

Los 46 miembros de número de la Real Academia Española son elegidos por cooptación por el resto de los académicos. Las plazas de académico de número se denominan «sillas», que tradicionalmente se han distribuido de acuerdo a letras del alfabeto latino de uso para el castellano, tanto mayúsculas como minúsculas (excepción hecha de las plazas de las secciones especiales o regionales). De acuerdo a una norma de respeto, la provisión de la plaza para un nuevo académico se inicia a partir del sexto mes desde el fallecimiento del anterior ocupante de la silla correspondiente.