280px|thumb|Familiares de la tripulación del ARA San Juan en el acto de conmemoración del primer aniversario de su desaparición, en la base de Mar del Plata, reclamando "búsqueda, verdad y justicia".
El hundimiento del ARA San Juan (S-42) se refiere a la pérdida de contacto con el submarino ARA San Juan (S-42) de la Armada Argentina, el 15 de noviembre de 2017 a las 7:30 a. m. (hora local) en el mar argentino, con 38 tripulantes y 6 buzos tácticos a bordo. Pasado un año y dos días, la nave fue encontrada por una empresa privada, muy cerca del punto de desaparición y en el lugar donde se suponía que se encontraba, a 907 m de profundidad. El hundimiento y las búsquedas posteriores a la desaparición estuvieron afectadas por sospechas, irregularidades, negligencias, informes tardíos o contradictorios, luchas internas, espionaje y conflictos con los familiares de los marinos.
El hecho trascendió a la prensa a la noche siguiente y fue informado dos días después mediante un comunicado de la Armada Argentina, en el que informó que se había iniciado el protocolo SAR (búsqueda y rescate).
Al tercer día, el gobierno argentino comunicó por Twitter que había decidido aceptar la ayuda internacional que incluía el equipo adecuado para la búsqueda del submarino y rescate de la tripulación. La emergencia activó la alerta emitida por la Oficina Internacional para el Rescate y Escape de Submarinos (Ismerlo) que coordinó el envío de naves, aeronaves, equipos y personal especializado de dieciocho países que, sumados a la Argentina, totalizaron más de 37 naves y aeronaves, y 4000 personas en las operaciones de búsqueda sobre un área de , una superficie equivalente a todo el territorio de España.;
El 23 de noviembre, ocho días después de la desaparición, la Armada informó que registros hidrosónicos de la CTBTO y el SOSUS del miércoles 15 de noviembre a las 10:31, en la zona en la que desapareció el ARA San Juan, permitían suponer que se había producido un «evento anómalo singular corto violento y no nuclear consistente con una explosión». El submarino podría haberse hundido como consecuencia de la explosión en una amplia zona sobre el talud continental, en la que la profundidad varía de 200 a 3000 metros; y aclaró que estaba descartado que se tratara de un ataque y que el término técnico correcto era que se había producido una «implosión».
Ni el gobierno ni la Armada se refirieron a la suerte corrida por el submarino y su tripulación, pero los familiares de los tripulantes manifestaron su dolor al salir de la reunión informativa, dando por hecho que sus seres queridos habían muerto. El 25 de noviembre la diputada y exponente de la alianza oficialista Cambiemos, Elisa Carrió, afirmó en un programa televisivo: «tengo que decirlo, están muertos». El 30 de noviembre el gobierno consideró que no había posibilidades de encontrar vivos a los tripulantes y ordenó dar por terminada la búsqueda de sobrevivientes, pero sin decretar duelo nacional hasta que se tomase una foto del submarino hundido. Los familiares formularon duras críticas al gobierno y la Armada referidas al mal estado de navegabilidad en que se encontraba el submarino, trato inadecuado, ocultamiento de información y abandono de las operaciones de rescate. El 4 de diciembre cuando un periodista preguntó si los tripulantes «están todos muertos», el ministro de Defensa, Óscar Aguad respondió «exactamente».
Luego de que se detectara la señal anómala, la búsqueda se concentró en un área de según la Armada, frente al golfo San Jorge, con profundidades de entre 200 a 1500 metros.
El 18 de julio de 2019, la Comisión Bicameral Investigadora de la Desaparición del Submarino ARA San Juan presentó su informe final, que contó con la unanimidad de sus doce legisladores, excepto el capítulo referido a la responsabilidad, en el que la mayoría opositora (siete legisladores) y la minoría oficialista (cuatro diputados), elaboraron informes diferentes. El dictamen mayoritario concluyó que "hubo una clara responsabilidad política y administrativa" del gobierno de Macri, en especial del ministro de Defensa Aguad y de sus funcionarios más cercanos, tanto en los aspectos operativos y presupuestarios, como en la ocultación de información y el "desamparo" a los familiares. El dictamen minoritario no encontró fallas en la responsabilidad de los funcionarios políticos.
Descarta que la reparación de media vida pudiera haber sido la causa de la pérdida del submarino o que pudiera haber sido atacado o embestido por otra nave.
En el juicio se dictaminó que el submarino sufrió una implosión como consecuencia de la enorme presión del agua luego de perder su capacidad de mantenerse a flote. En 2026, Claudio Villamide, comandante de la Fuerza de Submarinos al momento del hundimiento, fue condenado por estrago culposo agravado e incumplimiento de deberes de funcionario público con una pena de tres años de prisión en suspenso por haber permitido la participación del submarino en operaciones pese a conocer el vencimiento del mantenimiento reglamentario, la falta de pruebas de mar esenciales y las anomalías registradas en navegaciones anteriores.
Antecedentes
El submarino ARA San Juan pertenecía a la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina. Junto al ARA Salta y al ARA Santa Cruz. Con base habitual en la Base Naval Mar del Plata. Era un submarino tipo TR-1700, de propulsión diésel-eléctrica. Construido en Alemania y botado en 1983. En servicio para la Armada Argentina desde 1985 (tres años después de la guerra de las Malvinas), durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Entre 2009 y 2016, durante las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, fue objeto de los trabajos de reparación de media vida (mid-life update) en el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), integrado por los astilleros Tandanor y Almirante Storni (ex-Domecq García), extendiendo la vida útil de la nave por otros 30 años. Las reparaciones finalizaron en 2013. En el verano de 2014 se instaló en Mar del Plata para completar su equipamiento y realizar las pruebas, los ajustes necesarios y la etapa de garantía antes de la aprobación definitiva, que se realizó en abril de 2016.
En 2016, el jefe de Gabinete Marcos Peña envió al Senado de la Nación el Informe N.º 94, respondiendo a preguntas formuladas previamente por los senadores. En dicho informe, Peña se refiere al ARA San Juan en la pregunta 132, referida al astillero Tandanor:
thumb|El presidente Mauricio Macri y dos capitanes de navío revisan en un mapa la situación del San Juan. En esa oportunidad, Macri informó que el submarino «estaba en perfectas condiciones para navegar». El estado de la nave ha sido objeto de distintas valoraciones. En 2016, la diputada y exministra de Defensa Nilda Garré puso en conocimiento de Marcos Peña que el ARA San Juan necesitaba pronto una «carena» (puesta en seco de la embarcación), si no querían que tuviese problemas de navegación, sin que el jefe de Gabinete respondiera. La abogada Itatí Leguizamón, esposa del cabo primero Germán Óscar Suárez, uno de los tripulantes, dijo que el ARA San Juan es «una mierda» producto del «abandono que tiene la Armada», habiendo sufrido un inconveniente en 2014: «no podían emerger; pero emergieron y no trascendió». El «inconveniente» referido por Leguizamón se produjo durante las pruebas controladas que se efectúan para realizar los ajustes antes de dar por finalizada la reparación de media vida, acto que se produjo en abril de 2016. Días antes de emprender el viaje, Eliana Krawczyk —primera mujer submarinista del país y Jefa de Armas en el momento de la desaparición— comentó a sus familiares que la nave tenía problemas y necesitaba reparaciones. El 5 de septiembre de 2017, dos meses antes de la desaparición, se reportó en un informe que el ARA San Juan había sufrido una falla en el snorkel que causó el ingreso de agua de mar, razón por la cual la nave debía ser reparada en 2018. El presidente Mauricio Macri informó en conferencia de prensa que el submarino «estaba en perfectas condiciones para navegar».
Empleados de Fabricaciones Militares denunciaron despidos y cierre de planes de desarrollo. A raíz del caso empleados de las fábricas militares del país fueron a la Cámara de Diputados a denunciar falta de inversión en el sector y aseguraron que una situación similar atraviesa Tandanor, encargada del mantenimiento de los submarinos como el ARA San Juan, extraviado en el golfo San Jorge. A tal punto que desde enero de 2016 no se les paga a los proveedores, se desarmaron las oficinas y se eliminaron proyectos, trabajadores de Tandanor aclararon que en 2015 habían reparado el submarino ARA San Juan, «luego no sé si volvieron a invertir», José Gorrozzo trabajador de fabricaciones militares que se acercó al Congreso. Ante los diputados, aseguraron que Macri bajó el presupuesto militar.
A comienzos de la década de 1980 se puso en marcha un proyecto para crear, con tecnología argentina, un reactor nuclear de baja potencia que permitiera transformar al ARA San Juan en una nave a propulsión nuclear. El proyecto fue abandonado durante el gobierno de Raúl Alfonsín por falta de presupuesto, pero los estudios permitieron desarrollar el prototipo del Carem. En 2010, la entonces ministra de Defensa, Nilda Garré, anunció que se habían iniciado en el Invap los estudios técnicos para dotar a la Armada de naves a propulsión nuclear, sobre la base del reactor Carem, mencionándose al ARA San Juan como una de las naves que podían utilizarlo a partir de 2015.
thumb|300px|Cementerio en las Islas Malvinas de los argentinos caídos en la Guerra de Malvinas.
Desde un año antes del incidente del submarino, se venía registrando un aumento de la tensión militar en el Atlántico Sur entre Argentina y el Reino Unido, debido a las maniobras militares de ambos países (ambos países se enfrentaron en la guerra de Malvinas en 1982, por la disputa territorial de las Islas Malvinas y otras islas del Atlántico Sur) Pocos días antes de la desaparición el Reino Unido había realizado ejercicios militares en el área, a partir de las Islas Malvinas, con disparos de misiles, repitiendo las maniobras militares realizadas en 2016. Tanto el gobierno argentino como el Parlamento Latinoamericano protestaron ante dichas maniobras por considerarlas violatorias de las resoluciones de Naciones Unidas. Argentina también había iniciado en 2016 ejercicios militares con disparos de misiles y torpedos, algo que no sucedía desde dos décadas atrás. Algunos medios informarían que la desaparición del ARA San Juan estaba relacionada con la escalada militar que se venía produciendo en el Atlántico Sur.
Los hechos Desaparición thumb|300px|Cable del comandante de Submarinos declarando perdido al ARA San Juan (SASJ) y solicitando medios para iniciar la búsqueda y rescate (SARSUB). thumb|300px|Vehículo submarino a control remoto de la Armada de los Estados Unidos a bordo del remolcador noruego Skandi Patagonia, durante las operaciones de búsqueda del ARA San Juan. Once países y 49 naves se sumaron al rescate. El 16 de noviembre de 2017 en la tarde, el diario digital Infobae publicó una noticia sobre «un submarino argentino perdido a la altura de Puerto Madryn» el día anterior. El periódico publicó una foto de la comunicación interna de la Armada ordenando la búsqueda del submarino por «sospecha» de «extravío (SUBMISS)», informando última posición y hora conocida, y solicitando dos naves y una aeronave para iniciar el protocolo SARSUB de búsqueda y rescate (SAR = search and rescue).