La «Patagonia rebelde» también conocida como la «Patagonia trágica», es el nombre que recibió las luchas y el conflicto armado protagonizado por trabajadores rurales en huelga conducidos por líderes locales y militantes de la corriente anarcosindicalista en el Territorio Nacional de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, entre 1920 y 1922.

Algunas versiones impulsadas desde los sectores patronales y la prensa mayoritaria de la época, plantearon que la protesta de los trabajadores y el conflicto en general solo era un movimiento "subversivo", e incluso se afirmó que el mismo era instigado desde Chile. Estas visiones fueron cuestionadas desde sus inicios por la prensa anarquista y socialista de la época —como los periódicos La Protesta y La Antorcha— así como poco después en el libro de José María Borrero titulado La Patagonia trágica. Sin embargo, las denuncias de las matanzas cobraron verdadera fuerza y fueron conocidas ampliamente a partir de la publicación de la obra de Osvaldo Bayer Los vengadores de la Patagonia Trágica, a comienzos de la década de 1970. Este autor demostró que en realidad se trató de un movimiento huelguístico reprimido por parte del Ejército Argentino, y que se saldó con entre 1000 y 1500 obreros asesinados y la muerte de dos conscriptos.

Esta represión se inscribe en el proceso más amplio de clausura del período de colonización inicial de la Patagonia austral por parte de Chile y Argentina, marcado por la suplantación de las soberanías indígenas, el genocidio selknam en Tierra del Fuego y la reproducción de un modelo de explotación marcado por la hiperconcentración de la propiedad de la tierra y el comercio. Esta «soberanía ovina» fue seriamente disputada por un movimiento obrero transnacional y plurinacional, que comenzó en Punta Arenas y se extendió por los territorios de colonización de Tierra del Fuego, Magallanes y Santa Cruz. Entre 1918 y 1922 las tropas argentinas y chilenas reprimieron coordinadamente al movimiento obrero austral iniciado en 1912. En 1918 se produjo el primer asesinato de un huelguista en Punta Arenas; en 1919, el levantamiento y represión de la mal llamada «comuna de Puerto Natales»; y en 1920, la matanza de la Federación Obrera de Magallanes.

El término de la Primera Guerra Mundial había causado la baja del precio de la lana. Esto afectó gravemente a las estancias ovejeras de la Patagonia. Los estancieros respondieron con despidos y con una reducción generalizada de las condiciones laborales. En Santa Cruz se produjeron una serie de huelgas independientes distribuidas en la región. Intervinieron organizaciones sindicales anarquistas como la Sociedad Obrera de Río Gallegos y la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), incitando a los obreros por medio de campañas de propaganda y un empuje a la sindicalización de los obreros. También participaron fuerzas paramilitares reaccionarias como la Liga Patriótica bajo contacto de los estancieros. El presidente Hipólito Yrigoyen envía en enero de 1921 tropas del Ejército comandadas por el teniente coronel Héctor Benigno Varela con órdenes de «normalizar» la situación. A pesar de lograrse un acuerdo inicial, las negociaciones colapsan y los disturbios se transforman en una huelga general, culminando en la toma de haciendas y el regreso de la armada con órdenes de terminar con las huelgas por uso de la fuerza. Entre 300 y 1.500 obreros fueron asesinados o fusilados.Los medios anarquistas hablan de 1500 muertos, la prensa oficial de 300. La causa argentina, Juan Archibaldo Lanús (pág. 393). Emecé Editores, 1988. Los anarquistas hablaron de 1.500 muertos, pero probablemente hayan sido entre 300 y 400, una cifra igualmente alta e injustificada. Archibaldo Lanús, La causa argentina (pág. 46). Editorial Ábaco de Rodolfo Depalma, 2004.

La policía informó la pérdida de cinco de sus hombres y el Ejército admitió haber perdido dos soldados."Cinco policías son muertos e Yrigoyen envía al Regimiento 10 de Caballería con el teniente coronel Héctor Benigno Varela, el que pacifico toda la región". Historia marítima argentina, Tomo IX, p. 184, Cuántica Editora, 1992. Varela afirmó en su informe al Ministerio de Guerra que los trabajadores planeaban derrotar a la expedición militar y, con ayuda de los sindicatos, «tomarían el poder en Buenos Aires».Concentrados, marcharían triunfalmente hacia la Capital Federal, donde las otras sociedades obreras, de común acuerdo, los esperarían para engrosar sus filas hasta la entrada en la Capital Federal. La tragedia patagónica: historia de un ensayo anarquista, Orlando Mario Punzi, pág. 88. Círculo Militar, 1991 Se ha afirmado que los hombres de Varela combatieron contra carabineros chilenos y que se había capturado a diez de ellos; información que se usó desde entonces para justificar la masacre como una defensa de la soberanía argentina contra un intento de invasión chileno.Las fuerzas de Varela capturaron, en el curso de las operaciones, a diez hombres armados que resultaron ser diez carabineros chilenos que luchaban con los huelguistas. Todo es historia, números 43-48, pág. 72. Todo es historia, 1970

La inusitada represión constituye uno de los hechos más graves de violencia contra los trabajadores durante un gobierno democrático argentino.

Los acontecimientos La FORA (Federación Obrera Regional Argentina) había organizado en Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz, la Sociedad Obrera de Río Gallegos dirigida por el anarquista español Antonio Soto, conocido como el Gallego Soto. Santa Cruz era un centro de producción de lana con destino a la exportación, con grandes latifundios y frigoríficos británicos.La Sociedad Obrera de oficios varios fue fundada en Río Gallegos alrededor de 1918, y contaba con una imprenta y una escuela. Publicaba el periódico 1° de Mayo. Enviaron delegados a todas las estancias y esta por la policía (Osvaldo Bayer, La Patagonia Rebelde, Tomo I. Ediciones Booket, Buenos Aires, 2004). La baja demanda de los inventarios de lana, que estaban acumulados al finalizar la Primera Guerra Mundial, y la caída del precio de $9,74 a $3,08, regresando así al nivel normal de cotización en tiempos de paz, darán lugar a una crisis regional. Esta afectó a los estancieros y comerciantes, pero repercutió aún más sobre los trabajadores laneros y los peones rurales, que vivían en condiciones miserables. Con el fin de la Guerra, el precio de las exportaciones de materias primas patagónicas bajó. La jornada normal de los obreros de ese entonces era de 12 horas, la de los esquiladores y los arrieros rondaba las 16 horas; los salarios eran ínfimos y frecuentemente eran pagados en bonos o en moneda extranjera que al cambiarla en los comercios era tomada por un valor menor. A esto se sumaba que el único día de descanso laboral era el domingo.

thumb|Frente del local de la Sociedad Obrera de Río Gallegos (1920).

Una huelga de protesta en septiembre de 1920 contra las arbitrariedades de la autoridad policial,La Sociedad Obrera había pedido permiso para hacer un homenaje al pedagogo libertario Francisco Ferrer Guardia al comisario Ritchie, que no lo autorizó y los obreros respondieron con una huelga de 48 horas. También el 19 de octubre, el gobernador Correa Falcón hizo apresar a los integrantes de una asamblea en el local de la Sociedad Obrera, lo cual fue respondido con un paro general. el boicot a tres comerciantes ligados a la Sociedad Rural y la detención de los dirigentes de la Sociedad Obrera profundizaron el enfrentamiento. Acudieron delegados de toda la provincia, que discutieron las medidas a exigir a la Sociedad Rural. En esta situación, los obreros congregados en la Sociedad Obrera de Río Gallegos presentaron a la patronal un pliego de reivindicaciones exigiendo un mejoramiento de las condiciones laborales.

Entre otras demandas los obreros exigían que en recintos de 16 m² no durmieran más de tres hombres, que se entregase un paquete de velas a cada obrero mensualmente,Los días en el invierno patagónico son muy cortos y los almacenes de los estancieros cobraban hasta 80 un paquete de velas que sólo costaba 5 centavos (Osvaldo Bayer, La Patagonia Rebelde, Tomo I. Ed. Booket, Buenos Aires, 2004). que no se trabajase los sábados, un mejoramiento de las raciones de alimentos, un sueldo mínimo mensual de 100 pesos y el reconocimiento de la Sociedad Obrera como el único representante legítimo de los trabajadores, aceptando el nombramiento de un delegado como intermediario entre las partes en conflicto. Este pliego fue rechazado por la organización que agrupaba a los estancieros y la Sociedad Rural. La respuesta de los trabajadores fue declarar la huelga general en toda Santa Cruz.

Primera huelga

El 1 de noviembre de 1920 se declaró la huelga general. El 3 de noviembre intentaron asesinar al dirigente Antonio Soto, pero logró escaparse. El 18 de noviembre en una asamblea en la Sociedad Obrera se hizo una nueva propuesta en un 2° pliego a la Sociedad Rural, que sería aceptada por un reducido grupo de estancieros el 2 de diciembre. En Puerto Deseado y en Puerto San Julián también se declaró la huelga general, liderada por anarquistas, plegándose los ferroviarios y los empleados de La Anónima. El 17 de diciembre la policía asesinó al huelguista Domingo F. Olmedo. miniaturadeimagen|El gobernador Edelmiro Correa Falcón. La Sociedad Obrera, en una asamblea en que se discutían los pasos a seguir, radicalizó su posición al prevalecer la tendencia de la FORA del V Congreso (anarquista) sobre la de la FORA del IX Congreso (sindicalista). Antonio Soto viajó clandestinamente a Buenos Aires buscando apoyo y solidaridad en el Congreso de la FORA que se realizaba en esos días.

Los huelguistas continuaron tomando como rehenes a policías, estancieros y al personal administrativo de los establecimientos rurales, incautando las armas y los alimentos para el sustento de las columnas movilizadas. Hasta ese momento no habían ocurrido hechos de violencia graves, con excepción de los protagonizados por una banda anarquista liderada por Alfredo Fonte alias "El Toscano", que asaltaba estancias (el 2 de enero de 1921 "El Toscano" y su socio el "68" asaltaron la estancia "El Campamento"). miniaturadeimagen|Recorte de una nota del periódico La Prensa del 1 de agosto de 1921 sobre la situación en el territorio de Santa Cruz.