La ocupación estadounidense de Nicaragua de 4 de agosto de 1912 a 2 de enero de 1933 fue un acontecimiento histórico encuadrado en las llamadas «guerras bananeras», en las que el Ejército de los Estados Unidos intervino en varios países de la América Latina entre 1898 y 1934. La ocupación oficial del país centroamericano comenzó el 4 de agosto de 1912, aunque los estadounidenses ya lo habían atacado en varias ocasiones antes. El objetivo de las operaciones militares estadounidenses en Nicaragua era asegurarse la construcción del Canal de Nicaragua y evitar que la llevase a cabo otro país.
En virtud de la firma del Tratado Bryan-Chamorro en 1916, Nicaragua quedó sometida a un régimen de casi protectorado. El estallido de la Gran Depresión en 1929 y el hostigamiento que sufrían las fuerzas estadounidenses a manos de la guerrilla de Augusto César Sandino hicieron que la ocupación se hiciese demasiado onerosa para el Gobierno estadounidense, que el 2 de enero de 1933 decidió ponerle fin.
Tensión entre los Estados Unidos y Nicaragua Ya durante el mandato de Theodore Roosevelt, el Gobierno estadounidense había decidido deshacerse del presidente nicaragüense José Santos Zelaya, del Partido Liberal Constitucionalista. Zelaya, dictador corrupto aunque reformista, ostentaba el poder desde la década de 1890, periodo en el que el Reino Unido cedió la Costa de Mosquitos, que hasta entonces estaba bajo su protección. En 1894, y con la ayuda estadounidense, Zelaya había logrado reincorporar la costa oriental y eliminar la influencia británica. Cuando Roosevelt tomó posesión de la Presidencia estadounidense, las relaciones con Nicaragua eran buenas. El país veía a los estadounidenses como los libertadores de la influencia británica y los inversores de EE. UU. acudieron en masa al país. Por entonces el Gobierno les ofrecía ventajas con la esperanza de que ayudasen a desarrollar la economía nacional. En 1894, según los cálculos del embajador estadounidense en Nicaragua y entre el 90 % y el 95 % de las inversiones extranjeras en Nicaragua provenían de los } Zelaya esperaba que EE. UU. construyese en Nicaragua el canal interoceánico, pero la decisión estadounidense de hacerlo en entre otras, agrió las relaciones bilaterales.El desilusionado Zelaya se volvió un feroz nacionalista, decidido a acabar con la influencia estadounidense en la zona. Las medidas que aplicó, como la aplicación de impuestos mayores a sus empresas e incluso el uso de la piratería hicieron que Washington sopesase actuar contra él. Para ello tanto Roosevelt como su sucesor Taft emplearon diversos métodos e instrumentos: principalmente la Armada, pero también su influencia en países cercanos como Costa Rica, a la que animaron a derrocar al presidente nicaragüense.
En la rivalidad entre liberales y conservadores nicaragüenses, el Gobierno estadounidense tomó partido claramente por los segundos, pese a que calculaba que gozaban de un apoyo cinco veces menor que sus adversarios. El secretario de Estado Knox deseaba contar con el poder de intervenir a voluntad en la zona, como ya podía hacerlo en Cuba desde tiempos de la gracias a la Enmienda Platt. Desde que accedió al cargo, Knox se propuso derrocar a Zelaya, empleando para ello la presión que le permitían aplicar las inversiones privadas estadounidenses. Entre otras acciones que empeoraron las relaciones entre Washington y Managua estuvo la intervención estadounidense en el Reino Unido, para hacer fracasar la concesión de un empréstito que el Gobierno nicaragüense trataba de obtener allí en 1908. El aumento de la tensión a lo largo de 1909 hizo que el Gobierno estadounidense comenzase a estudiar planes para intervenir en Nicaragua. Los oficiales de la Armada, que ya desde tiempos de Roosevelt actuaban autónomamente atizando el descontento contra Zelaya y maquinando su derrocamiento, tuvieron un papel crucial en el proceso. El centro de la oposición al presidente se hallaba en la región que llevaba su nombre, poblada principalmente por indios misquitos, mal comunicada con el resto del país y disconforme con la pérdida de la autonomía de la que había gozado con los británicos. El establecimiento de ciertos monopolios por parte del presidente sin tener en cuenta los intereses de la zona acentuaron su impopularidad en ella. En 1899, la región había sido la cuna del levantamiento de apoyada por los residentes estadounidenses, pero sofocada el 27 de febrero. fue uno de los varios alzamientos que Zelaya aplastó con facilidad. A partir de entonces las relaciones con los Estados Unidos, a los que Zelaya creía instigadores de la rebelión fracasada, se fueron tensando, y Zelaya aumentó las medidas comerciales discriminatorias contra la región desafecta. A comienzos de 1909 y en respuesta a los intentos de Zelaya de unificar la región en su favor —trató de derrocar al Gobierno salvadoreño—, buques de guerra mexicanos y estadounidenses patrullaban la costa pacífica centroamericana para impedir posibles expediciones de Zelaya.
El principal motivo de desavenencias entre Zelaya y los inversores estadounidenses fue la concesión de aquel a la Bluefields Steamship Company —de la que la United Fruit Company, minoritaria en el comercio del plátano nicaragüense pese a su influencia en la región, tenía el 51 % de las acciones— del monopolio del transporte de plátano en donde se concentraban las plantaciones. Este monopolio había arruinado a los hacendados, rivales de la United Fruit, y los había vuelto contra Zelaya, quien, por su parte, cobraba diez mil dólares por la concesión del transporte además de los quince mil que la empresa entregaba al Estado. Cuando los hacendados, cuatrocientos de los cuales formaron una asociación para negociar con la Bluefields Steamship Company, emprendieron violentas protestas, Zelaya decretó el estado de sitio en la región bananera. La Bluefields Steamship Company se negó a negociar con los hacendados, que la boicoteaban, y las dos partes solicitaron la intervención del Gobierno estadounidense. Este despachó a la zona a} La disputa entre los hacendados y la Bluefields Steamship Company tuvo su repercusión luego en el levantamiento contra Zelaya: mientras que los primeros casi en bloque tomaron partido contra el presidente, la segunda lo apoyó.
La rebelión de Estrada y el comienzo del dominio estadounidense thumb|left|Infantes de marina estadounidenses embarcándose en Nueva York en 1909 con destino a Nicaragua. Aparece asimismo el coronel William P. Biddle, al mando del destacamento, vestido de civil. En julio el gobernador de la región con capital en Bluefields, Juan José Estrada Morales, liberal como Zelaya pero con el que en el pasado había tenido ciertas desavenencias, había solicitado al cónsul Linard cincuenta mil dólares, dos mil fusiles y el apoyo de su Gobierno para encabezar un alzamiento contra el presidente. Para entonces había recabado ya el respaldo de la mayoría los inversores estadounidenses, a los que había prometido abolir el monopolio del río Escondido y algunas concesiones más. Los oficiales de la Armada estadounidense interesados en los asuntos nicaragüenses también fiaban en Estrada Morales para deshacerse de Zelaya. El gobernador envió un emisario a Washington a solicitar la ayuda necesaria para el golpe de Estado. Recibió muchas más armas que las que había pedido, desde distintos puertos de los Estados Unidos.
Así, a partir del 10 de octubre de 1909, el presidente nicaragüense Zelaya se enfrentó al alzamiento que acaudilló el liberal Estrada Morales, rodeado empero de conservadores, que contaba con el apoyo gubernamental y de los inversores estadounidenses. El cónsul de Bluefields, centro de las inversiones estadounidenses en el país, avisó al Departamento de Estado tres días antes de que estallase la rebelión contra el presidente y participó en los preparativos. Por entonces la presencia militar estadounidense en el país se limitaba a un buque de la Armada, que patrullaba las aguas cercanas a Bluefields con la misión de proteger los intereses económicos estadounidenses en Nicaragua y sus ciudadanos residentes en el país.
En noviembre las fuerzas de Zelaya tomaron San Juan del Norte, que las de Estrada sitiaron gracias a la benevolente actitud estadounidense. Al mismo tiempo, los representantes estadounidenses animaron a las demás naciones centroamericanas a colaborar con los rebeldes. Guatemala, en efecto, les envió armas y municiones. Los inversores estadounidenses también coadyuvaron en la rebelión, aportando un millón de dólares a sus arcas. Docenas de estadounidenses se unieron a los rebeldes, tanto para darles adiestramiento militar como, en ocasiones, para dirigir sus fuerzas. En los combates, las autoridades nicaragüenses capturaron a dos ciudadanos estadounidenses, Leonard Groce y Lee Roy Cannon, a los que acusaron de participar en el alzamiento y de sembrar minas. Zelaya ordenó el ajusticiamiento de los prisioneros, lo que causó la ruptura de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Hasta entonces la rebelión había fracasado, pero resurgió merced al apoyo estadounidense, público a partir del 1 de diciembre. Washington envió unidades de infantes de marina a los puertos nicaragüenses con la justificación de proteger a sus ciudadanos y sus propiedades en el país.
thumb|350px|Nicaragua, los países colindantes y los posibles trazados del canal nicaragüense.
El alzamiento contra Zelaya, fallido como los anteriores hasta la intervención de los estadounidenses, terminó triunfando gracias a estos. La imposición de zonas neutrales impidió a Zelaya aplastar el alzamiento y condujo a su cese. Ante la hostilidad estadounidense, los propios liberales y el presidente mexicano Porfirio Díaz persuadieron a Zelaya para que renunciase al cargo. Zelaya dimitió el 16 de diciembre, y su candidato a sucederle, José Madriz Rodríguez, fue aprobado por unanimidad en la Asamblea Nacional el día 20. Zelaya había tratado en vano con su cese de evitar la ocupación del país por los Estados Unidos, que acabaron por imponer el protectorado a la nación centroamericana.
El secretario de Estado de los Estados Unidos Philander C. Knox advirtió que su país no estaba dispuesto a restablecer las relaciones con Nicaragua hasta que Madriz demostrase ser un «gobierno responsable» dispuesto a pagar indemnizaciones a los ciudadanos estadounidenses que habían sufrido abusos.New York Tribune, December 21, 1909The Los Angeles Herald December 21, 1909. Taft consideraba a Madriz Rodríguez seguidor del dimitido Zelaya, y no estaba dispuesto a reconocerlo oficialmente.
La rebelión contra Zelaya siguió pese a su dimisión, entonces ya contra Madriz Rodríguez y aún con el sostén estadounidense. Los estadounidenses se proclamaron neutrales en el conflicto civil, pero, en realidad, colaboraron con los alzados, permitiendo que les llegasen armas y dinero. Cuando Honduras interceptó el carguero nicaragüense de propiedad estadounidense Puerto Perlas, cargado de armas para Estrada en sus aguas territoriales, Washington amenazó al país con recuperarlo por la fuerza si no era inmediatamente liberado; el buque pudo merced a ello llevar su cargamento a Estrada. A principios de 1910, la invasión rebelde del centro del país fracasó y la suerte del alzamiento pareció echada. Washington retiró el grueso de sus fuerzas del país, pero dejó clara su negativa a reconocer la autoridad de Madriz.