Huehue Xicohténcatl ( - ), llamado también Xicohténcatl el Viejo o Xicohténcatl el Ciego, fue un señor nahua de Tizatlán, una de las principales cabeceras de Tlaxcallan. Perteneció a una casa señorial que había dirigido Tizatlán durante varias generaciones y fue padre del jefe militar Xicohténcatl Axayacatzin y de Tecuelhuetzin, conocida después del bautismo como Luisa Xicohténcatl.

Su actividad política se extendió desde las guerras mesoamericanas del hasta la conquista de México. En 1519 era un hombre de edad avanzada y tenía graves problemas de visión. Aun así, conservaba la jefatura de su cabecera, mientras Xicohténcatl Axayacatzin colaboraba en el gobierno y encabezaba sus fuerzas militares. Las crónicas lo sitúan entre los dirigentes que deliberaron sobre la entrada de la expedición de Hernán Cortés, acordaron el cese de las hostilidades y recibieron a españoles y aliados indígenas en territorio tlaxcalteca.

Xicohténcatl hospedó a Cortés en su residencia de Tizatlán durante septiembre y octubre de 1519. Tras la retirada de México-Tenochtitlan en 1520, participó en las decisiones que mantuvieron la alianza y aportó trabajadores, pertrechos y combatientes a las campañas de 1520 y 1521. En esos años se bautizó con un nombre cristiano que las fuentes registran como Lorenzo, Vicente o Bartolomé. Murió después de la ejecución de su hijo en mayo de 1521, probablemente en 1522.

Nombre El nombre aparece en los documentos con grafías como Xicotencatl, Xicohtencatl, Chicotencatl y, en las transcripciones españolas, Xicotenga. El Online Nahuatl Dictionary registra Xicotencatl como forma principal y recoge Xicohtencatl y Chicotencatl como variantes ortográficas. Cortés empleó Sicutengal en su segunda carta de relación, mientras Bernal Díaz del Castillo utilizó la forma Xicotenga.

El mismo antropónimo correspondía tanto al señor de Tizatlán como a su hijo, el capitán Xicohténcatl Axayacatzin. Bernal Díaz distinguió al padre como «Xicotenga el Viejo» y «Xicotenga el Ciego» y al hijo como «Xicotenga el Mozo», mientras Cervantes de Salazar se refirió al primero como «Xicotencatl viejo, padre del capitán general». La palabra náhuatl huehue significa «anciano» o «viejo» y también puede funcionar como expresión de respeto hacia una persona de edad. Estas denominaciones permitieron diferenciar a padre e hijo en las narraciones coloniales y en la historiografía posterior.García Granados reunió por separado las noticias de ambos y señaló los casos en que una crónica atribuyó al padre actividades que otras fuentes adjudican al hijo.

El glifo onomástico analizado por el repositorio Tlachia de la Universidad Nacional Autónoma de México combina la imagen de un jicote con una boca. Según ese análisis, el insecto expresa el elemento xico-, la boca actúa como complemento y los componentes -ten- y -catl no están representados íntegramente de forma fonética. Por su parte, Ross Hassig lo tradujo como «habitante de Xicotenco» y explicó Xicotenco como «lugar de la orilla del jicote», mientras que otra interpretación le atribuye el significado «el señor de los labios de jicote» y se le interpreta como: «el que pronuncia conceptos que en sus labios son graves, severos e hirientes».

Genealogía y familia Las genealogías de Tizatlán sitúan el origen de su casa gobernante en las migraciones y reagrupamientos que siguieron al establecimiento de los teochichimecas en el valle de Tlaxcala. Torquemada relató que pobladores procedentes de Tepeticpac y Ocotelulco se instalaron en el lugar bajo el gobierno de Xayacamachan Tzompane, también llamado Tepolohuatecuhtli; después de su muerte, la sucesión habría pasado por Zozoc, Aztahua y otro Xayacamachan antes de llegar a Xicohténcatl, hijo de Aztahua. Muñoz Camargo conservó dos secuencias semejantes, aunque no idénticas: en el capítulo dedicado a la casa de Tizatlán presentó a Xicohténcatl como sucesor de Xayacamachan y a este último como hijo de Aztahua; en otra relación genealógica identificó directamente a Xicohténcatl como hijo de Aztahua y sucesor de Xayacamachan.

León-Portilla calculó la fecha de nacimiento a partir de una tradición calendárica: propuso el año 11-Casa, correspondiente a 1425, y le atribuyó una vida cercana a los noventa y siete años. Los cronistas ofrecieron edades considerablemente mayores. Muñoz Camargo afirmó en un pasaje que vivió más de ciento veinte años y, en otro, que había superado los ciento cuarenta, mientras Cervantes de Salazar le asignó más de ciento treinta «soles».

Muñoz Camargo describió una casa señorial particularmente extensa: atribuyó a Xicohténcatl más de quinientas esposas y concubinas y, en otro pasaje, más de cien hijos e hijas; también sostuvo que numerosos nobles de la Tlaxcala de finales del descendían de él. Torquemada repitió la cifra de quinientas mujeres, mientras Herrera destacó que la cantidad de descendientes hacía de su casa una de las más amplias de la provincia.

Entre sus hijos, el mejor documentado es Xicohténcatl Axayacatzin, comandante de Tizatlán en 1519 y coadjutor de su padre. Bernal Díaz mencionó además a dos hermanos suyos que participaron en la movilización del ejército aliado en 1521, aunque no consignó sus nombres. Al recordar un viaje posterior a Castilla, el mismo cronista se refirió a otro hijo del «Ciego Viejo», uno de tres jóvenes tlaxcaltecas enviados a conocer la corte, y afirmó que este descendiente recibió también el nombre de Lorenzo de Vargas. Las listas sucesorias añaden los nombres de Itzehecatzin o Tzehecatzin, Motenehuatzin y Quauhxayacatzin, aunque su posición dentro de la descendencia inmediata varía entre los distintos capítulos de Muñoz Camargo. Motenehuatzin aparece como señor de Tizatlán después de la breve sucesión de Itzehecatzin y pertenecía a la línea de Xicohténcatl, mientras que Quauhxayacatzin figura entre los gobernantes de una generación posterior.

Bernal Díaz mencionó a una hija de Xicohténcatl bautizada como Luisa, a quien la documentación indígena y colonial ha permitido identificar con Tecuelhuetzin. Durante la estancia de Cortés en Tlaxcallan quedó vinculada con Pedro de Alvarado, mientras otra hija, bautizada como Lucía, fue entregada a Jorge de Alvarado. Tecuelhuetzin tuvo con Pedro de Alvarado a Pedro y Leonor, y de la unión entre Lucía y Jorge de Alvarado nació Francisca. Ixtlilxóchitl consignó otros nombres: en su narración, Tocuiloatzin y Tolquequetzaltzin eran hijas de Xicohténcatl y quedaron vinculadas respectivamente con Cortés y Pedro de Alvarado; además, llamó Ocelotzin a un hermano del señor de Tizatlán.

Señor de Tizatlán

Cabecera y residencia Tizatlán se desarrolló sobre una plataforma artificial en las laderas bajas del cerro Oztotl, al norte del río Zahuapan. El asentamiento ocupó una posición destacada dentro de Tlaxcallan, junto con Tepeticpac, Ocotelulco y Quiahuiztlán. La arqueología ha identificado una larga ocupación del lugar y una etapa principal correspondiente al Posclásico. Las excavaciones iniciadas en 1927 descubrieron dos altares policromos y restos arquitectónicos asociados con el conjunto señorial.

Los trabajos arqueológicos recientes distinguen la ciudad de Tlaxcallan, extendida sobre terrazas y colinas, del centro político-ceremonial de Tizatlán. Lane Fargher, Richard Blanton y Verenice Heredia propusieron que este último funcionó como una capital separada del núcleo urbano y situada aproximadamente a un kilómetro de sus límites; calcularon para su gran plataforma una superficie de entre 16000 y 24000 metros cuadrados, con una plaza de por lo menos 10000 metros cuadrados y diversos edificios religiosos y administrativos. Ramón Santacruz Cano y Aurelio López Corral relacionaron, a su vez, el trazado urbano de Tlaxcallan y sus grandes espacios públicos con las instituciones colectivas del Posclásico tardío.

El folio 244r del llamado Códice de Tlaxcala, conservado en Glasgow, representa la residencia de Xicohténcatl, con sus patios y accesos, junto a la capilla abierta de San Esteban construida después de la conquista. Eleanor Wake cotejó el plano con los resultados de las excavaciones y con la descripción de Muñoz Camargo, situó el palacio en el sector nororiental de la plataforma y señaló que todavía existía cuando se elaboró el dibujo durante el .

El Instituto Nacional de Antropología e Historia identifica restos del palacio entre las estructuras halladas en el sitio y registra la capilla abierta de Tizatlán sobre una plataforma que había formado parte del conjunto palaciego. En cambio, los altares policromos visibles actualmente en la zona arqueológica pertenecen a una etapa anterior. Según Wake, ya se encontraban cubiertos cuando Cortés llegó a Tizatlán en 1519.

Autoridad y gobierno Los títulos empleados para Xicohténcatl varían según el vocabulario de cada fuente. Los textos coloniales lo llamaron señor, rey, cacique o gobernador de Tizatlán. En términos nahuas, pertenecía al nivel de los tecuictli, titulares de un teccalli o casa señorial con atribuciones territoriales, fiscales, militares y ceremoniales. Los señores de las principales cabeceras participaban en las decisiones de alcance general, aunque cada uno conservaba autoridad sobre su propia población.

Las fuentes del describieron deliberaciones con más participantes que los cuatro señores mencionados con mayor frecuencia. A partir de documentos coloniales y datos arqueológicos, Fargher, Blanton y Heredia estimaron entre cincuenta y doscientos integrantes para el consejo superior de tecuictli, organismo al que atribuyeron competencia sobre guerra, paz, alianzas, embajadas, justicia y nombramientos, con decisiones discutidas mediante discursos hasta alcanzar un acuerdo. Torquemada describió a Xicohténcatl como titular de Tizatlán y afirmó que los cuatro señores resolvían conjuntamente los asuntos generales, mientras cada uno gobernaba a la población de su cabecera; incluyó a Tlahuexolotzin de Tepeticpac y Zitlalpopocatzin de Quiahuiztlán entre los otros señores principales. Bernal Díaz situó a Chichimecatecuhtli junto con Xicohténcatl y Maxixcatzin durante el recibimiento de la expedición y volvió a mencionarlo en los preparativos militares de 1520 y 1521.

Tizatlán y Ocotelulco concentraban una parte considerable de la influencia política en vísperas de la llegada española. Ocotelulco albergaba el gran mercado y estaba encabezada por Maxixcatzin, mientras que Tizatlán mantenía una estrecha asociación con la organización militar. Hassig relacionó esta distribución con la presencia frecuente de Xicohténcatl y Maxixcatzin en las negociaciones de 1519 y 1520, así como con la rivalidad que sus casas mantuvieron durante la crisis.

En 1519, Xicohténcatl era anciano y tenía graves problemas de visión. Motolinía lo describió como señor de Tizatlán, situada hacia la parte oriental de la provincia, y señaló que recibió a los españoles y les proporcionó alimentos, personas y recursos para la guerra. Torquemada añadió que dos nobles lo sostenían al caminar y le levantaban los párpados para que pudiera mirar. Cervantes de Salazar desarrolló esta imagen al narrar que, durante su encuentro con Cortés, palpó el rostro, las manos y la barba del conquistador para formarse una impresión de su aspecto. Debido a su avanzada edad, Xicohténcatl Axayacatzin actuaba como coadjutor de su padre y capitán principal de Tizatlán. Muñoz Camargo explicó que el hijo ejercía funciones de gobierno porque el anciano se encontraba «imposibilitado», aunque la titularidad de la casa permanecía en manos de este último. Hassig atribuyó a Axayacatzin buena parte del poder ejecutivo y militar de la cabecera. El padre, sin embargo, continuó asistiendo a las deliberaciones, recibió embajadas, dio órdenes a los capitanes de su casa, ofreció contingentes y participó en decisiones sucesorias y judiciales documentadas entre 1519 y 1521.

Trayectoria anterior a 1519